CHAPTER 3 – Creating Aerosol Types from CHemistry (CATCH): a new algorithm to
3.6 Summary and Conclusions
Prosa prolija, antecedentes históricos, detalles anecdóticos, y transcripción de documentos intercalados en el texto, así es la Historia, escrita en 1870 por Montells y Nadal,345 rector que fue de la universidad granadina, que nos interesa en los primeros
capítulos dedicados a la fundación, el descubrimiento de las reliquias en la torre Turpiana y Monte Hilipulitano, la expulsión de los regulares menores, y los planes de enseñanza hasta la invasión de los franceses, así como las transcripciones de las primeras constituciones y de los planes de estudio de 1776 y 1808, las estadísticas de alumnos de 1634 a 1845, y nombres de rectores e hijos ilustres de la ciudad. Desde esta
Historia, escrita en 1870, no había ninguna obra que abarcara la totalidad del tiempo de su existencia hasta hoy, realizada conforme a las orientaciones actuales de los estudios históricos, y por conocedores de la institución desde dentro. Estas condiciones las cumple la Historia de la Universidad de Granada de Calero, Arias y Viñes, aparecida en 1997,346 que glosamos seguidamente. Para una revisión de la historiografía, hasta el
2007, existe un artículo de Inmaculada Arias, que incluye un resumen histórico.347
En la Granada musulmana ya había enseñanzas universitarias, pues existía la Madraza fundada por Yusuf I y su primer ministro Ricwan. Iniciada en 1340 se finalizó en 1349, según la tradición arquitectónica meriní, concretamente de la Madraza Al Artarin de Fez.348 Madrazas y mezquitas serían los centros universitarios del Islam, existentes
desde el siglo X (Fez, Túnez, El Cairo) y precedentes de las europeas, aunque hay autores que ponen en cuestión su carácter universitario.349
Se comprende la fundación de la universidad de Granada en el proceso de aculturación de la ciudad, su renovación urbana en lo físico y en lo espiritual, su apertura al Renacimiento y a la finalidad religiosa que se perseguía, de inserción de los moriscos a través de la enseñanza.350 En este contexto, la Cédula real de 7 de diciembre de 1526 de
Carlos V ordenó la creación de un Estudio General y un colegio, y por una carta real de merced de la misma fecha explicitará las tres instituciones y rentas de la universidad:
345 MONTELLS Y NADAL, Francisco de Paula. Historia del origen y fundación de la Universidad de
Granada, de las que existieron en su distrito, y de los Colegios, Cátedras y Escuelas que de ella dependían… Granada: Imp. de don Indalecio Ventura, 1870 (ed. Facsímil, Granada: Universidad de Granada, 2000, con estudio preliminar de Cristina Viñés Millet).
346 CALERO PALACIOS, María del Carmen; ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada; VIÑES MILLET,
Cristina. Historia de la Universidad de Granada. Granada: Universidad de Granada, 1997.
347 ARIAS DE SAAVEDRA ALÍAS, Inmaculada. “La Universidad de Granada en la Época Moderna.
Estudio y estado de la cuestión”, en RODRÍGUEZ-SAN PEDRO BEZARES, Luis E; POLO RODRÍGUEZ, Juan Luis (eds.). Universidades hispánicas: modelos territoriales en la Edad Moderna. (II). Valencia, Valladolid, Oñate, Oviedo y Granada. Miscelánea Alfonso IX, 2007. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2008, pp. 237-268.
348 MALPICA, Antonio. “La madraza”, en TEJERINA, Fernando (ed.). La Universidad. Una Historia ilustrada. Madrid: Banco Santander. Turner, 2010, pp. 36-37.
349 BORRERO CABAL, Alfonso (S.J.). La Universidad. Estudios sobre sus orígenes, dinámicas y tendencias. Tomo I. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 2007, pp. 309-311.
350 CALERO PALACIOS, María del Carmen. “Los niños moriscos de Granada. Una institución para su
enseñanza y educación”. Actas del I Congreso de historia de Andalucía (Diciembre 19769. Andalucía Moderna (Siglos XVI y XVII), 1978, pp. 163-172.
Estudio General, Colegio Real de Santa Cruz de la Fe y escuela de morisquillos, después colegio de San Miguel.351
Se recibiría una carta de confirmación, del papa Clemente VII, de 14 de julio de 1531, y al año siguiente ya estaba funcionando, pero en 1564 el visitador Pedro Vaca de Castro señalaba el incumplimiento de las Constituciones352 en lo referente a docencia y
permisos. La rebelión de los moriscos y la subsiguiente diáspora de la facultad de Medicina motivarán una situación regresiva, y se cerrará a los médicos moriscos tanto a la universidad como al protomedicato.353 Otras visitas, de Hernando de Chaves,
originarán provisiones en 1538 para reactivar la universidad. La corona y el arzobispado se disputarán su control para someterla a su jurisdicción, y se evidencia la intromisión del ahora Arzobispo Pedro Vaca de Castro en la provisión de cátedras. Ingerencia que seguirán practicando los sucesivos prelados, nombrados por los pontífices protectores y administradores de la institución.354 Pese a gozar de las mismas prerrogativas y
facultades de Bolonia, París, Salamanca y Alcalá, y gozar desde su fundación de un ciclo completo de estudios, con enseñanzas de Artes, Teología, Leyes, Cánones y Medicina, nunca remontó su carácter de centro regional, no pudiendo compararse a las universidades mayores castellanas, e incluso a Zaragoza o Valencia, y sí a Oviedo o Sevilla, ni por el número de alumnos, ni por influencia social y proyección de sus graduados en cargos relevantes de la Iglesia y Administración. El incendio del archivo de 1886, y su desorden, dificulta el estudio de la matrícula, que Arias355 ha reconstruido,
con los libros de las distintas facultades, comparándola con los datos de Montells y Nadal, para el siglo XVIII. Llega a la conclusión que hasta los años 70, rara vez se supera las cien matrículas, y nunca, en el siglo se alcanza el millar, siendo la procedencia mayoritaria de los alumnos el propio reino de Granada.
La decadencia, previa a las reformas ilustradas, según Arias Saavedra, se manifiesta en “el inmovilismo, la relajación y el abandono del estudio [que] configuraban una Universidad más pendiente del boato y del vacío ceremonial que de los verdaderos adelantamientos intelectuales y científicos”, lo que puede decirse del conjunto de las universidades españolas. La necesidad de reformas se planteará por el grupo manteístas y la ocasión propicia vendrá con la ascensión al poder del “equipo ilustrado” de Aranda, Roda y Campomanes, que comenzarán por el desmantelamiento del poder de la Compañía de Jesús. Los informes de Gregorio Mayans y el memorial de Pérez Bayer,
351 CALERO PALACIOS, María del Carmen. “La universidad de Granada durante los siglos XVI y
XVII”, en CALERO PALACIOS, María del Carmen; ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada; VIÑES MILLET, Cristina. Historia de la Universidad de Granada. Granada: Universidad de Granada, 1997, pp.11-84. con. 19-25.- CALERO PALACIOS, María del Carmen. La Universidad de Granada. Los documentos fundacionales. Granada: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Granada, 1995.
352 CAMACHO EVANGELISTA, F. Constituciones de la Universidad de Granada (1542). Edición y
estudio preliminar por … Granada, 1982.
353 BARRIOS AGUILERA, Manuel. “Graduación y limpieza de sangre en la Universidad de Granada,
1663-1788. Materiales para su estudio”. Chronica Nova, 13 ó 15 (1982-1983) 53-102.
354 CALERO PALACIOS, María del Carmen. “La universidad de Granada durante los siglos XVI y
XVII”, en CALERO PALACIOS, María del Carmen; ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada; VIÑES MILLET, Cristina. Historia de la Universidad de Granada. Granada: Universidad de Granada, 1997, pp.11-84, conf. 39-70
355 ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada. “Granada, una universidad regional del Antiguo Régimen. La
población universitaria durante el siglo XVIII”, en RODRÍGUEZ–SAN PEDRO BEZARES (ed.). Las Universidades Hispánicas: de la Monarquía de los Austrias al Centralismo Liberal. V Congreso Internacional sobre Historia de las Universidades Hispánicas. Salamanca 1998. II. Siglos XVIII y XIX. Univ. de Salamanca; Junta de Castilla y León. Consejería de Educación y Cultura, 2000, pp. 25-58.
propiciaron las reformas sucesivas de las universidades españolas, de las que Sevilla, Granada y Valencia tuvieron los planes más innovadores.356
Lo que se reformó fueron sus enseñanzas; la estructura organizativa de la universidad permaneció inalterable y continuó hasta la reforma general de la enseñanza de 1845: canciller y rector, 6 consiliarios, 12 diputados (representantes de catedráticos, profesores y alumnos), claustro de consiliarios y claustro pleno, secretario y dos bedeles.357
De la vida universitaria es peculiar la tradición de los “vejámenes”, a que sometían los estudiantes a los receptores de grados académicos.358
El Colegio de San Pablo, de la Compañía, fue ocupado por la Universidad, el Colegio de Teólogos de Santa Cruz de la Fe, el de Santa Catalina Mártir359 y el imperial de San
Miguel, cuyos locales pasarían al obispado, y se permitió la creación de la Biblioteca Pública360 con los libros de los jesuitas, tras su reconocimiento. Los proyectos de
reforma de las enseñanzas, iniciados en 1770, culminarán en 1776 con la aprobación de un nuevo Plan de Estudios, cuya aplicación se dejará en manos del consejero Pérez Valiente. Como novedades, se creará un Jardín Botánico361 y un Teatro Anatómico. Con
Carlos IV la corona siguió interesada por la educación, pero más en otros establecimientos fuera de la universidad, que a partir de la Revolución francesa y el cordón sanitario establecido por Floridablanca y el Consejo de Castilla en 1791 sería vista como potencialmente peligrosa por el eco que en las aulas podía tener el pensamiento revolucionario. Se estableció una fuerte censura. Reformas parciales de enseñanzas y cátedra del ministro Caballero culminarían en la reforma general de la enseñanza implantada en 1808 por R.C de 12 de julio, que suprimía las universidades menores e imponiendo un plan unitario a las restantes Fue el último proyecto educativo de los ilustrados, interrumpido por la invasión napoleónica y la guerra posterior.362
El libro de Calero, Arias y Viñes carece de un capítulo dedicado a fuentes, por lo que es preciso espigarlas en las notas a final de capítulo. Y así, sabemos que utilizaron
356 ARIAS SAAVEDRA, Inmaculada. “Las reformas ilustradas. Siglo XVIII”, en CALERO PALACIOS,
María del Carmen; ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada; VIÑES MILLET, Cristina. Historia de la Universidad de Granada. Granada: Universidad de Granada, 1997, pp.85-168, conf. p.89.
357 ARIAS SAAVEDRA, Inmaculada. “Las reformas ilustradas. Siglo XVIII”, en CALERO PALACIOS,
María del Carmen; ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada; VIÑES MILLET, Cristina. Historia de la Universidad de Granada. Granada: Universidad de Granada, 1997, pp.85-168, conf. 89 y 94-96.
358 CALERO PALACIOS, María del Carmen; ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada; VIÑES MILLET,
Cristina. Historia de la Universidad de Granada. Granada: Universidad de Granada, 1997, conf. p. 83-84.
359 CALERO PALACIOS, María Del Carmen; SÁNCHEZ MARÍN, José A. El Colegio de Santa Catalina
Mártir. Estudio de sus constituciones. Texto latino y traducción. Granada: Editorial Universidad de Granada, 1997.- LÓPEZ, Miguel. “El Colegio de Santa Catalina Mártir: (Granada 1537-1802)”. Archivo Teológico Granadino, 54 (1991) 91-228.
360 FERNÁNDEZ ALONSO, F. “Reseña histórica de la Biblioteca Universitaria de Granada”. RABM, n.
16 (Madrid, 1877) 248.
361 FERNÁNDEZ CARRIÓN, M.; GARCÍA MONTES, J. M.; MOLERO MESA, J. El jardín botánico de
la Universidad de Granada. Granada, 1993.
362 ARIAS SAAVEDRA, Inmaculada. “Las reformas ilustradas. Siglo XVIII”, en CALERO PALACIOS,
María del Carmen; ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada; VIÑES MILLET, Cristina. Historia de la Universidad de Granada. Granada: Universidad de Granada, 1997, en CALERO PALACIOS, María del Carmen; ARIAS DE SAAVEDRA, Inmaculada; VIÑES MILLET, Cristina. Historia de la Universidad de Granada. Granada: Universidad de Granada, 1997, pp.85-168, conf. 99-164.
documentos de los siguiente archivos: Archivo de la Universidad: libros de actas del claustro, libros de grados; Archivo de la Catedral: alegaciones; Archivo de la Curia Diocesana: cédulas reales, bulas; Archivo General de Simancas: Patronato eclesiástico; Archivo Histórico Nacional: Clero, Jesuitas. Consejos; y Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.
No dedica epígrafe alguno al Archivo Histórico Universitario, tal vez por la desaparición de muchos de sus documentos, del que obtenemos información de otros autores. El aumento de sus funciones quedará reflejado en los sucesivos inventarios de sus documentos, cuatro entre 1599 y 1769.363 Sufriría pérdidas importantes a lo largo
del tiempo, en especial por el incendio de 1886. El primer libro de grados y actas de claustro, salvado del incendio, 1532-1542, fue publicado por Marín Ocete.364 En los
años 50 se incorporaría al servicio del Cuerpo de Archiveros, que elaborarían un inventario somero, todavía utilizado, así como un índice onomástico de todos los expedientes personales de la parte histórica. Ha sufrido numerosos traslados, desde la sede del Rectorado, de la antigua Curia a la Facultad de Derecho, al Hospital Real en 1980, de ida y vuelta desde el Colegio Máximo, en 1987, y finalmente al Edificio Santa Lucía, sede de servicios administrativos, además del Archivo en su parte antigua, pues el administrativo se alojaba provisionalmente en una nave industrial.365
El fondo antiguo universitario no está deslindado en el artículo de Jiménez y Martín, en que se contabilizan 2.525 legajos y 2784 libros, pero para el total, desde los orígenes hasta los años 50 del pasado siglo. Incluye el fondo de los Reales Colegios de Santa Cruz de la Fe y Santa Catalina Mártir, desde su fundación en 1536, hasta su extinción en 1832, tras su unión previa; que fueron adquiridos en 1995.366
La página web de la universidad ofrece una rica información sobre su archivo, que deslinda el fondo universitario – que no cuantifica- del de los colegios de Santa Cruz de la Fe y Santa Catalina Mártir, compuestos por 26 libros y 1 legajo, descritos ambos fondos pormenorizadamente siguiendo la norma ISAD (G).367