• No results found

Los primeros estudios que tratan de validar el modelo de la CKA con las variables anteriormente observadas comienzan en la década de 1990 pudiendo citar entre los más sobresalientes los trabajos de Grossman y Krueger, 1991; Shafik y Bandyopadhyay, 1992; Panayotou, 1993; Selden y Song, 1994; Kaufmann, 1997; y, De Bruyn-Van Den Berg-Opschoor y Hilton-Levinson, 1998. En la primera década del

0 50 100 150 200 250 300 1970 1973 1976 1979 1982 1985 1988 1991 1994 1997 2000 2003 2006 Gi g a g ra m os Año 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 1970 1973 1976 1979 1982 1985 1988 1991 1994 1997 2000 2003 2006 Gi g a g ra m os Año - 1.000,00 2.000,00 3.000,00 4.000,00 5.000,00 6.000,00 1970 1973 1976 1979 1982 1985 1988 1991 1994 1997 2000 2003 2006 Gi g a g ra m os Año 0 5000 10000 15000 20000 25000 30000 35000 40000 1970 1973 1976 1979 1982 1985 1988 1991 1994 1997 2000 2003 2006 Gi g a g ra m o Año 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 1970 1973 1976 1979 1982 1985 1988 1991 1994 1997 2000 2003 2006 Gi g a g ra m os Año 0 200000 400000 600000 800000 1000000 1200000 1400000 1600000 1800000 1970 1973 1976 1979 1982 1985 1988 1991 1994 1997 2000 2003 2006 Gi g a g ra m os Año

siglo XXI aparecen estudios con mayor profundidad y con técnicas econométricas cada vez más elaboradas como modelos dinámicos estocásticos o vectores autorregresivos y de corrección de errores (Bousquet-Favard, Kallbekken, Panayoutou, 2000; Dijkgraaf-Vollebergh, Stern-Common, 2001; Dasgupta-Laplante- Wang-Wheeler, 2002; Bertinelli-Strobl y Egli-Steger, 2004; Brännlund-Ghalwash, 2006; Khanna, 2007; Gomes-Braga, 2008; et al. 2009). Hay que destacar que en el año 2009 se ha evidenciado un impresionante incremento en las investigaciones sobre este tema53; aunque, son casi nulos los análisis para el caso de América Latina y el Caribe, pudiendo citar de acuerdo a la información encontrada el estudio de Lipford y Yandle, 2009 para México. En este sentido, a más que se sustenta la vigencia de la discusión que se plantea (Andrade, 2009; Azomahou-Goedhuys-Nguyen, 2009; Burnett, 2009; Ciriaci-Palma, 2009; Figueroa-Pastén, 2009; He-Richard, 2009; Murad-Nurul, 2009; etc.), se aporta al análisis poco existente de la CKA en la región, con una metodología econométricamente válida.

La mayoría de estudios se ha basado en estimaciones de series de tiempo y datos de panel. Sin embargo, dado que el modelo es un panel de datos, y, teniendo en cuenta la naturaleza y objetivos de los estudios de CKA, dos opciones econométricas son las más adecuadas para este análisis, el Cross-section Weights o Datos Transversales (CSW) y Seemingly Unrelated Regresion o Regresiones Aparentemente no Relacionadas (SUR). La primera de ellas permite corregir el problema de la heteroscedasticidad, mientras que la segunda, adicionalmente atenúa en gran parte los problemas de correlación contemporánea en los residuos (Saravia, 2002)54. En nuestra opinión, el mejor instrumento para determinar y sustentar el modelo de la CKA para América Latina y el Caribe es el método SUR (modelo desarrollado por Arnold Zellner en 1962), puesto que existe la necesidad de modelar y estimar conjuntamente varias ecuaciones que en apariencia no representen simultaneidad entre las mismas (las emisiones de un país con respecto al otro)55. Sin embargo, creemos importante mencionar algunos estudios realizados de la CKA con distintas metodologías a fin de resaltar sus principales resultados.

53 Se ha identificado más de 30 papers presentados en este año sobre la CKA.

54 Correlación del término de perturbaciones de distintas ecuaciones en un momento del tiempo.

55 Hay que señalar que de los pocos estudios realizados para América Latina y el Caribe el realizado por Saravia (2002), señala que los modelos SUR y CSW son adecuados para datos de panel. Sin embargo, en su investigación opta por el método CSW.

Gallet y List (1999) utilizando datos de panel de las emisiones de anhídrido sulfuroso (SO2) y oxido de nitrógeno (NOx) entre el periodo 1929-1994 de 50 estados de Estados Unidos; estiman el modelo de regresión de forma reducida. Los resultados empíricos señalan que existe evidencia inicial de una forma funcional tipo U invertida de la relación entre las emisiones per cápita y los ingresos per cápita. Sin embargo, los coeficientes estimados sugieren que los resultados pueden estar estadísticamente sesgados.

Vollebergh y Dijkgraaf (2001) utilizando datos de panel de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) entre el periodo 1960-1997 de 24 países de la OECD; ponen en duda los resultados empíricos basados en estimaciones del panel de la existencia de una U invertida y concluyen que la hipótesis fundamental de la homogeneidad entre los países es problemática. De esta manera, cuestionan la existencia de una CKA para todo un conjunto de países con respecto al CO2.

Brännlund y Ghalwash (2006) utilizando datos de corte transversal de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), anhídrido sulfuroso (SO2) y oxido de nitrógeno (NOx) y, la encuesta de presupuesto familiares de los años 1984, 1988 y 1996 de hogares suecos; determina la relación entre contaminación e ingresos, incluyendo la distribución de los ingresos en el análisis. Así señalan, que si la relación contaminación e ingreso individual no es lineal, la contaminación agregada de un país, dependerá tanto de los ingresos promedios como de la distribución del ingreso en la población. En este sentido, plantean un modelo para determinar la elección de consumo de bienes en los diferentes tipos de familia y la vinculación de la demanda con las emisiones de los distintos bienes. En base a esto concluye, de forma teórica que sin la imposición de supuestos muy restrictivos sobre las preferencias y las funciones de emisión, no es posible determinar a priori la pendiente de la relación económica-ambiental; y, de forma empírica que dicha relación tiene una pendiente positiva y es estrictamente cóncava para los contaminantes en estudio, al menos en los sectores de ingreso medio. Además, que la curvatura del modelo difiere por el tipo de hogar y que la distribución del ingreso afectará a las emisiones (más igualdad más emisiones).

coeficientes aleatorios de las emisiones de anhídrido sulfuroso (SO2) entre el periodo 1960-1990 de 73 países de alto y bajo ingreso; señalan que existen amplias desigualdades entre el PIBp* de las CKA para los diferentes países. Así pone en duda, que únicamente el ingreso sea realmente el causante de esta relación económica- ambiental (mediante el test de exogeneidad débil y de quiebre estructural); y, que exista un modelo robusto para todos los países, pues puede existir una heterogeneidad en lugar de una estructura común de la CKA. Así concluyen, que existe evidencia de una CKA para un grupo de países homogéneos y desarrollados, para países específicos desarrollados y para países que incorporan procesos de regulación mediante mecanismos de mercado. En unos pocos países miembros de la OCDE y otros desarrollados, la hipótesis de la CKA no se sustenta. En suma, a nivel de países, 17 de los 28 países corroboran la hipótesis.

Marín y Mazzanti (2009) utilizando datos de panel de la Matriz de Contabilidad Nacional de Inclusión de Cuentas Ambientales Italiana (NAMEA) de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de contaminantes del aire a nivel sectorial como el anhídrido sulfuroso (SO2) y el oxido de nitrógeno (NOx), entre el periodo 1990-2006; evidencian de forma empírica la existencia de una relación entre el crecimiento económico y el medio ambiente. Tomando de referencia la eficiencia de las emisiones (para un modelo CKA) y emisiones totales (para un modelo IPAT56), concluyen que: el rendimiento global del CO2, no es compatible con los objetivos de Kioto; que el SO2 y el NOx si bien va en descenso, se ve afectada en algunos sectores por valores atípicos; y, que la pendiente de la curva en el modelo del CO2 y SO2 al trazar mediante el método SUR variará dependiendo de los sectores de análisis. De esta manera, la CKA y el IPAT proporcionan en general conclusiones similares.

En resumen, al aplicar las diversas metodologías a varias realidades, se puede llegar a distintos resultados: globales, regionales o por países. Sin embargo, la mayoría de estas de una u otra forma corroboran con la validez de la CKA. Es en base a este esquema, que a lo largo de este estudio se observarán distintas metodologías previas a plantear el modelo SUR.

56 El modelo IPAT fue desarrollado por Ehrlich y Holdren a principios de los años sesenta y representa una perspectiva multiplicadora (o desglosada) donde todas las consecuencias del medio ambiente son resultado del tamaño de la población, el nivel de prosperidad o de consumo y producción per cápita y el nivel de tecnología perjudicial para el ambiente.