A nivel espiritual parte del amor divino en acción es percibir en todo lo que existe y en cada ser con quien tómanos contacto la esencia divina que anima su existencia, percibir que así como nosotros tenemos el anhelo de acercarnos a la divinidad presente en la parte más íntima y hasta inconsciente de nuestro interno, todos también la tienen y nuestro amor contribuye a que así sea de la misma manera que el amor de otros contribuyo a que nos encontremos en
el punto evolutivo en que nos encontramos y contribuye a que avancemos en nuestra evolución.
La mujer de la túnica azul del sur de Jordania nos comentaba que, tal como analizamos en apartados anteriores, el hecho de percibir a la divinidad como una sucesión infinita de núcleos cristicos conformados por chispas reintegradas que han unificado su esencia con el amor divino y la esencia divina, nos ayuda a percibir a Dios como una energía omnipresente cuyo poder es el resultado de esa misma unificación.
El poder en lo espiritual es amor en su máxima expresión jerárquica, puede resultar para algunas personas difícil de comprender ese concepto si no pueden tomar contacto con la fuente de poder espiritual realizador y ser testigos de la manera en que el amor es jerárquico a cualquier otro tipo de energía por ser la energía primogénita debido a que todo lo que existe fue creado en los fuegos magnos por el amor divino y en el amor divino.
La génesis es amor en acción en la máxima expresión universal y siendo así las cosas la creación resultante fluye guiada y protegida por la unicidad para cumplir estadios e hitos evolutivos y experienciales que permiten que las chispas nacidas y creadas para la vida retornen como cristos, óseas partículas esenciales de la misma divinidad que canalizan el amor divino y guían la evolución de la
misma creación en los diferentes sectores y ámbitos creados para que esta experimente.
Al ser esas partículas cristicas las máximas jerarquías agrupadas en núcleos y focos fusionados en el amor divino, nada les es imposible en su trabajo de canales de la divinidad y lo mismo ocurre para todo ser que perteneciendo a sus alianzas tenga una existencia en que la energía que anima sus actos sea el amor, porque a través del amor se encuentra todo el universo vinculado a la infinita espiral de núcleos y jerarquías divinas que asisten en todo momento, en todo lugar y bajo cualquier situación a todo lo que existe. El pequeño hombre de aspecto imponente que usaba sombrero nos relataba los pormenores y detalles de la acción que la tan nombrada en este trabajo legión de la luz opera espiritualmente sobre las experiencias de vida marginal, si recordamos lo relatado en el libro I de aspectos transpersonales, en relación a las explicaciones brindadas por el espíritu al que llamaban Harry, este ser comentaba que recibían desde un núcleo de seres cristicos y su jerarquía el poder realizador necesario para conformar hechos que como resultado conducen a los seres sumergidos en ese tipo de experiencia al máximo aprendizaje positivo que la experiencia permite, aun la misma no sea superada en esta presente vida.
La divinidad acopia de manera positiva y por amor espiritual todo a la experiencia personal de todos sus hijos y todo
sirve, desde las superaciones hasta los errores, los intentos fallidos y todo en relación a una experiencia, el amor en su aspecto de poder tiene intrínseca esa característica que permite a quienes están imbuidos de esa energía y están vinculados a esos trabajos espirituales ser puntos de apoyo de realizaciones en lo espiritual de carácter cuasi milagroso para la observación de quienes tienen el nivel de percepción aguda y elevada que les facilita observarlos.
Cabe señalar que a diferencia de lo que podría suponerse, los seres que se encuentran sumergidos en estados de necesidad y dolor producto de circunstancias energéticas derivadas de aspectos marginales son sumamente perceptivos de las energías que transmiten quienes estando vinculados a este trabajo espiritual les son acercadas y por lo tanto quienes realizan este trabajo nunca corren ningún riesgo, pueden sumergirse fácilmente en cualquier ámbito y lograr tener mucha influencia sobre esas personas y por sobre todas las cosas no ser permeables en absoluto a las trampas que el orden negativo de la existencia tiene tendidas para sojuzgar a quienes de esos ámbitos energéticos no pueden desprenderse.
De acuerdo a lo hasta aquí mencionado se comprende perfectamente que el amor es la energía que vincula a todo ser existente con la divinidad creadora y en la trayectoria evolutiva que siguen todos los seres de la creación el amor en acción va conformando alianzas que se ofrecen para cumplir tareas y misiones como las mencionadas al respecto
de la legión de la luz, estas posibilitan el cumplimiento de los planes que la mente divina creadora tiene para la evolución de todos sus hijos, su reintegración y asimilación a los núcleos divinos en la existencia espiritual pura.
Cuanto más cercanas a la divinidad se encuentre el ámbito de acción de estas alianzas mayor universalidad tienen sus efectos y mayor cercanía tienen con la existencia espiritual pura que libre del ego en todas sus expresiones se realiza en núcleos unificados de seres espirituales.
Por ejemplo, la alianza de los setenta cristos que constituyen la jerarquía que guía y rige la evolución del sector del universo en donde nos encontramos, tuvo su origen de acuerdo a lo que cita en la bibliografía de Rosalía Luque Álvarez, en edades remotas cuando quien ellos llaman el gran Padre Sirio, también conocido como Evanaus, los guio en su evolución para reintegrarse a la divinidad y conformar una alianza milenaria. Los padres universales son espíritus divinizados que integran los fuegos magnos creadores o los núcleos divinizados rectores que constituyen la máxima jerarquía que nos es posible percibir desde nuestro estado de encarnación. Su esencia espiritual universal tiene el poder y la jerarquía de proyectar todo lo necesario para que la creación realice todas las experiencias conducentes para que a través de la elíptica evolutiva los seres creados regrésenos y nos reintegremos con todas las capacidades divinas potenciales
desarrolladas, que, a imagen y semejanza de la divinidad, nos fueron dotadas al nacer a la existencia.
En todo ese devenir que es la expresión de la fraternidad universal en acción dentro de los márgenes del amor divino, se conforman infinitas alianzas integradas por seres que en diferentes puntos evolutivos ponen su voluntad, su esfuerzo y su dedicación al fluir de la divinidad con el objeto de proyectar, expandir y facilitar los designios de la mente divina en cada punto del universo.
Las alianzas son conjuntos de seres afines que guiados por el cristo brindan alimento espiritual, asistencia y guía a todo aquel que sienta el llamado interior de acercarse a lo espiritual para ser un eslabón más de la sucesión de puntos de apoyo, canales e instrumentos que facilitan todas aquellas realizaciones que cumplen con los designios de la infinita espiral de amor y poder que es la mente divina en acción.
Tal como nos explicaba hace veinte años el pequeño hombre de aspecto imponente que usaba sombrero, si como humanos encarnados logramos a través de la percepción trascender toda la influencia energética de la envoltura física que es nuestro cuerpo y de nuestro espíritu humano, vamos a lograr alcanzar una visión de la vida y el mundo lo más elevada que nos sea posible de acuerdo a nuestra capacidad espiritual real en función de nuestro punto evolutivo y poder percibir la esencia divina en los demás y
en todo lo que existe, cuando logremos trascender la influencia de los aspectos inferiores de la mente humana, los mandatos derivados del orden social y la influencia de los aspectos negativos personales no superados, pudiendo así tener una visión más clara de la verdad y el conocimiento de la vida.
NIVELES ENERGÉTICOS Y CONSTITUCIONALES QUE