Education Expenditure (2013)
CHAPTER 8: SUMMARY OF FINDINGS, CONCLUSION, AND, RECOMMENDATIONS
8.1 Summary of Key Findings
Por Fernando A. Iglesias Los Estados Unidos, que en la posguerra generaban la mitad del producto bruto mundial, generan hoy poco más de un cuarto, y después de la reciente crisis es cada vez más difícil que puedan mantener los instrumentos que apuntalaron su poder en el siglo XX, desde las posiciones dominantes en los organismos políticos y financieros internacionales al papel del dólar como moneda de los intercambios globales. Súmese a este panorama el rápido ascenso de los países del BRIC al concierto de las potencias y se verá que el hegemonismo estadounidense tiene los días contados: una reestructuración del Consejo de Seguridad de la ONU, el reemplazo del G8 por el G20 como poder ejecutivo mundial virtual y una reforma de la propia ONU y sus agencias que deprecie la importancia de los mecanismos "un dólar-un voto" y los reemplace por los de "una nación-un voto" y "un hombre-un voto" son eventos que por primera vez se hacen presentes en la agenda política del planeta.
También la emergencia de nuevos escenarios en el terreno militar amenaza el poderío de los Estados Unidos, un país que posee 5.500 ojivas nucleares con las que podría destruir el mundo pero que después del 11 de septiembre no puede ya estar seguro de que un ataque terrorista no vuele buena parte de una ciudad norteamericana. Tampoco el intento de controlar por las armas un país de desarrollo medio-bajo como Irak ha sido exitoso; lo cual ha dejado en claro que la mera acumulación de poder duro (hard-power) no es suficiente para enfrentar las nuevas amenazas globales, y que el poder-blando (soft-power) basado en el prestigio global de una nación y sus habilidades diplomáticas no es la simple expresión sino la clave de la defensa de los intereses nacionales en estos tiempos globalizados.
Obama y el equipo que lo acompaña parecen haberIo comprendido. Lejos de ser ingenuos, como postulan los realpolítikos de todo el mundo que creen que el armamento y la insistencia maníaca en las soberanías nacionales todo lo solucionan, la nueva Administración es realista. Realista para comprender cuáles son las nuevas fuentes del poder y la seguridad nacionales. Realista para entender que la integración y la cooperación, y no el unilateralismo y el militarismo, son los paradigmas que debemos respetar a menos que queramos que el mundo estaIle.
Sin embargo, la aceleración del proceso histórico y la insuficiencia de las instituciones realmente existentes para afrontar los problemas realmente existentes, así como la lentitud de la política para adaptarse al nuevo contexto tecnoeconómico, hacen que todo optimismo sea injustificado. El paradigma zombi-nacionalista es ya, como se ha visto, completamente incapaz de guiar al mundo, pero es perfectamente capaz, aun, de destruirlo. Todos los escenarios están abiertos, y la afirmación de que nos adentramos -sin mayores dificultades- en un futuro multilateral y pacífico debe ser analizada con el mayor cuidado.
Nos enfrentamos al fin de la Pax Americana que rigió la segunda mitad del siglo XX y al fin del unilaterialismo surgido de la debacle de la Unión Soviética, en el cual los Estados Unidos fueron el monarca hegemónico. La cuestión decisiva es si este agotamiento de los paradigmas precedentes va a llevar al fin de la monarquía internacional y su reemplazo por un sistema mundialmente democrático o hacia una multipolaridad signada por nuevas y peores inestabilidades. En este sentido, no está de más recordar que el fin de la anterior Pax, la Britannica, que había dominado el entero siglo XIX, no llevó a un pacífico equilibrio multilateral sino a una multipolaridad signada por medio siglo de guerra y genocidios.
Si el cambio del sistema basado en estados nacionales soberanos lleva a la disputa por el surgimiento de un nuevo monarca mundial, la progresiva declinación de los Estados Unidos llevará al surgimiento de liderazgos más agresivos. El desafío que presenta el futuro es, pues, el de crear nuevos sistemas democráticos en los cuales los grandes problemas de la humanidad se deliberen y resuelvan en instituciones democráticas de escala regional, internacional y mundial. En este marco, no es menor la posible influencia positiva que pueda desempeñar Obama, cuya nueva agenda fue expresada por el discurso de Berlín y las acciones de su primer semestre en el cargo.
Entre la presidencia nacional y el liderazgo global se definirá la suerte política de Barack Obama en la era del cambio de paradigmas, así como el lugar que ha de ocupar en la Historia. Y es también en esta intersección que se revela la única trascendencia a la que aún puede aspirar el viejo sueño americano. No ya la improbable y costosísima prolongación de la hegemonía manu militari que proyectaron Bush y Cheney sino el rescate de los valores políticos que fueron la base fundacional de los Estados Unidos y en los cuales la mayor parte de ciudadanos se reconocen: el federalismo, el republicanismo, la división de poderes y la representación democrática.
E pluribus unum, la unidad surgida de la pluralidad, como reza su lema, que junto al federalismo mundial y la democracia global deben ser hoy ampliados a la escala planetaria como paradigmas de una nueva era.
Extraído y adaptado de “Clases magistrales” de la revista Noticias del 5 de Septiembre de 2009
Lea el texto que antecede y luego: 1) Enumere los párrafos
2) Investigue el significado de: BRIC, ONU, G8, G20, paradigma, Pax Británica, Pax Americana, unilateral, multilateral
3) Subraye las ideas principales en cada párrafo. 4) Subtitule a su criterio cada uno de los párrafos. 5) Explique con sus palabras la idea central del texto.