5 Empirical findings and analysis 39
5.1 Simulator training 40
5.1.7 Summary: Simulator training as a tool to increase skills 45
JUANCARLOSMORENOCABRERA
(Universidad Autónoma de Madrid)
Un conjunto restringido de verbos que denotan cambios de estado en virtud de los cuales se transfiere a la persona o cosa afectada una materia determinada (RAE, 2009: 2.946; Rodríguez Ramalle, 2005: 237) permiten la alternancia que se ejemplifica a continuación:
(1) Los operarios cargaron el camión con el heno (LOC). (2) Los operarios cargaron el heno en el camión (MAT).
En el primer caso, el camión, el lugar a donde se transfiere la ma- teria, es el objeto directo del verbo cargaron y la materia transferida aparece en un complemento regido precedido de la preposición con (con el heno); denomino esta posibilidad mediante la expresión op- ción LOC. En el segundo caso es el heno, la materia transferida, el objeto directo y el lugar donde se transfiere la materia aparece en un complemento regido precedido de la preposición en (en el camión). Denomino esta posibilidad mediante la expresión opción MAT.
No todos los verbos que denotan cambios de estado en los que hay una transferencia de una materia o entidad permiten las dos op- ciones. Por ejemplo, el verbo llenar solo admite la opción LOC:
(3) Los operarios llenaron el camión con el heno (LOC). (4) *Los operarios llenaron el heno en el camión (MAT).
Por su parte, el verbo colocar solo admite la opción MAT, tal como podemos comprobar a continuación:
(5) *Los operarios colocaron el camión con el heno (LOC). (6) Los operarios colocaron el heno en el camión (MAT).
En la oración (5) está excluida la acepción en la que el camión con el heno es un sintagma nominal que desempeña la función de objeto directo y en la que con el heno es complemento del nombre camión. En esta acepción podemos añadir un complemento regido de lugar: los operarios colocaron el camión con el heno en el cober-
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1. La estructura de los verbos implicados en la
alternancia locativa
Primero voy a proponer una estructura semántica para los verbos implicados en esta al- ternancia. Sostengo (Moreno Cabrera, 1999; 2003: 88-100) que estos verbos tienen una estructura semántica causativa, de manera que x carga y se ha de interpretar como
x hace (cargado [y]). De esta manera, la estructura semántica de la oración (1) puede
parafrasearse del siguiente modo: Los operarios hicieron que el camión estuviera car-
gado con el heno y la estructura semántica de la oración (2) se puede hacer explícita
mediante la paráfrasis: Los operarios hicieron que el heno estuviera cargado en el ca-
mión. El origen de las restricciones de esta alternancia está en la parte de la estructura
en la que se atribuye una propiedad al objeto, que es una propiedad de localización, tal como vamos a ver en las secciones siguientes.
2. Los dos tipos de localización
Sean las dos oraciones siguientes:
(7) Hay caramelos en la bolsa (LOCdo).
(8) La bolsa contiene caramelos (LOCdor).
Las dos expresiones son atribuciones de localización: nos dicen dónde están los ca- ramelos. La diferencia es que en (7) se parte del contenido y se nos dice dónde se si- túa: se trata de una localización de contenido o de localizado (LOCdo); y en (8) se parte
del lugar, del continente, y luego se especifica su contenido; se trata de una localiza- ción de continente o de localizador (LOCdor).
Un ejemplo perfecto de esta oposición nos lo ofrece la alternancia entre Tengo gra-
nos en la cara y Tengo la cara con granos propuesta por Cifuentes Honrubia (2010:
113). En la primera oración tenemos una LOCdo, en la que lo localizado es el objeto
directo del verbo tener, y en la segunda, una LOCdor, en la que el lugar es el objeto direc-
to de ese verbo tener. Este autor (Cifuentes Honrubia, 2010: 113) considera errónea- mente esta oposición como una alternancia locativa, cuando es más que evidente que el verbo tener no indica cambio de estado, ni un proceso de desplazamiento de una ma- teria, que es el rasgo común de los verbos que pueden experimentar esta alternancia, tal como vimos al principio. Este mismo par de ejemplos sirve también para poner de manifiesto el error en el que incurre este autor cuando afirma (Cifuentes Honrubia, 2010: 127) que una localización de continente como en La bolsa tiene caramelos es un caso de posesión. Como el propio autor argumenta (Cifuentes Honrubia, 2010: 128), las dos expresiones en cuestión son posesivas y su diferencia no puede radicar en el tipo de posesión, que es exactamente el mismo en ambos casos, sino en los dos modos
tizo. La acepción agramatical es aquella en la que con el heno es complemento regido de colocaron y no complemento del nombre.
de localización que he distinguido aquí: Tengo granos en la cara es una posesión alie- nable (o inalienable, según se considere) en la que hay una localización LOCdo, y Ten-
go la cara con granos sigue siendo una posesión alienable aunque esta vez con una lo-
calización LOCdor.
Si comparamos las expresiones El heno está cargado (en el camión) y El camión
está cargado (con el heno), observamos que no hay simplemente localización del heno
en el camión, sino que, además, tanto el heno como el camión adquieren una propie- dad denotada por el participio verbal cargado. En el primer caso, decimos que el heno tiene la propiedad de estar cargado en el camión: esa propiedad se adquiere cuando se coloca esa materia en el lugar aludido. Estamos, pues, ante una localización atributiva de contenido (ATRLOCdo). En el segundo caso, decimos que el camión tiene la propie-
dad de estar cargado con el heno: esa propiedad la adquiere el camión cuando es el lu- gar donde se coloca la materia aludida. Estamos, pues, ante una localización atributiva de continente (ATRLOCdor).
Por consiguiente, el miembro LOC de las alternancias locativas (Los operarios car-
garon el camión con heno) es semánticamente una causación de una ATRLOCdor, y el
miembro MAT de la alternancia (Los operarios cargaron el heno en el camión) es se- mánticamente una causación de una ATRLOCdo.
3. Las restricciones de las localizaciones atributivas
No todos los participios verbales o adjetivos admiten los dos tipos de localización atri- butiva señalados. En el caso de lleno observamos que solo se admite la localización atributiva de continente, de modo que el camión está lleno significa ‘el camión está ocupado completamente con una determinada materia’, por lo que podemos especifi- car dicha materia: El camión está lleno de heno/de leña/de melones, etc. Sin embargo, si la entidad a la que atribuimos lleno la interpretamos como la materia que ocupa un contenedor, entonces la expresión es semánticamente anómala. Eso significa que lleno no se puede interpretar como una localización atributiva de contenido. De esta mane- ra, El heno está lleno nunca pueda significar que el heno llena un contenedor y, por tan- to, no podemos añadir un complemento que indique ese contenedor: *El heno está lle-
no en el camión, *El heno está lleno en el granero. La única manera de interpretar
semánticamente la expresión el heno está lleno es concibiendo el heno como un con- tenedor en el que está localizada alguna materia o entidad; de esta manera podemos de- cir sin ningún problema El heno está lleno de bichos, El heno está lleno de polvo, El
heno está lleno de hojarasca, etcétera.
Si interpretamos *Los operarios llenaron el heno en el camión, como ‘los operarios hicieron que el heno estuviera lleno en el camión’, según el análisis causativo propuesto antes, observamos que hay una localización atributiva de contenido (El heno está lle-
no en el camión), que no es admitida por el adjetivo lleno, tal como acabamos de com-
probar. Esto explica por qué el verbo llenar no admite el miembro MAT de la alternan- cia. Por su parte, si interpretamos Los operarios llenaron el camión de heno como Los
operarios causaron que el camión estuviera lleno de heno, observamos que se incluye
una localización atributiva de continente, que es admitida por el adjetivo lleno, tal como acabamos de verificar.
Pasemos ahora al participio colocado. Este participio solo admite la localización atributiva de contenido, de modo que El heno está colocado significa ‘el heno está si-
130 60 problemas de gramática
tuado en un determinado lugar’, por lo que podemos especificar ese lugar: El heno está
colocado en el camión/en el granero/en el mercado, etc. Sin embargo, si la entidad a
la que atribuimos colocado la interpretamos como el lugar en el que situamos una ma- teria y objeto determinados, entonces la expresión resultante será semánticamente anó- mala. Esto significa que colocado no puede interpretarse como una localización atri- butiva de continente. De esta manera, El camión está colocado nunca podría significar que hemos puesto algo dentro del camión y, por tanto, no podemos añadir un comple- mento que indique la materia correspondiente: *El camión está colocado con heno/con
sandías/paja, etc. La única manera de interpretar adecuadamente El camión está colo- cado es concibiendo el camión como un contenido situado en algún lugar determina-
do; de esta manera, podemos decir sin ningún problema: Este camión está colocado en
el garaje/en el aparcamiento/en el mercado, etcétera.
Si interpretamos *Los operarios colocaron el camión con el heno como ‘los operarios hicieron que el camión estuviera colocado con el heno’, según el análisis causativo pro- puesto, observamos que hay una localización atributiva de continente (El camión estaba
colocado con el heno) que no es posible para el participio colocado, tal como acabamos
de ver. La única posibilidad, en este caso, es reinterpretar esa localización como locali- zación de contenido para obtener una interpretación como ‘los operarios hicieron que el camión con el heno estuviera colocado (en el garaje)’, por ejemplo. Esa es la interpreta- ción que se asigna al miembro MAT de la alternancia Los operarios colocaron el heno
en el camión que, al interpretarla como ‘los operarios hicieron que el heno estuviera co-
locado en el camión’, vemos que se incluye una localización atributiva de contenido, que, como acabamos de ver, es la única admitida por el participio colocado.
4. La explicación de las restricciones
Hemos visto que las restricciones de las alternancias locativas que presentan ciertos verbos que denotan un cambio de estado y de lugar se explican a través de dos facto- res. Primero, la interpretación de estos verbos como causaciones de una atribución, de forma que cargar y se interpreta como hacer que y esté cargado o, de forma abrevia- da hacer (cargado[y]). Segundo, esa atribución se interpreta como una localización atributiva, en la que hay una especificación locativa más una propiedad que se deriva de ella: decimos entonces que cargado (y) denota una relación locativa de la que se de- riva una propiedad que se adquiere a través de ella. Hemos visto que hay dos tipos de localización. Una de continente como La bolsa contiene caramelos y otra de conteni- do como Hay caramelos en la bolsa. Esta dicotomía se extiende a la localización atri- butiva, de modo que El heno está cargado es una localización atributiva de contenido y El camión está cargado, una localización atributiva de continente. Hemos visto tam- bién que no todos los adjetivos y participios relevantes admiten los dos tipos de loca- lización atributiva. Unos, como lleno, solo se pueden interpretar como una localización atributiva de continente y otros, como colocado, solo se pueden interpretar como una localización atributiva de contenido. Dado el análisis causativo de los verbos implica- dos en la alternancia locativa, que identifica en ellos una localización atributiva, que- dan automáticamente explicadas las restricciones a esas alternancias que daban pie al problema planteado en este capítulo.
El análisis que propongo supone que el significado de ciertos verbos transitivos se deriva del de determinados adjetivos o participios. En el caso que nos ocupa, el signi-
ficado de llenar se deriva de lleno, lo cual parece bastante natural, y el significado de
cargar y colocar se deriva respectivamente de cargado y colocado, lo cual le parecerá
al lector contra-intuitivo, dado que, al menos morfológicamente, los participios se de- rivan de los verbos: es decir cargado se deriva de cargar y no al revés.
Sin embargo, este punto de vista podría tener implicaciones teóricas de mayor cala- do explicativo, contra la opinión de Cifuentes Honrubia, quien afirma de modo tajante que el enfoque que he presentado no sirve para explicar absolutamente nada (Cifuen- tes Honrubia, 2010: 112). A pesar de ello, algunos de los criterios de análisis sintácti- co manejados en la lingüística teórica contemporánea apoyan la propuesta que he he- cho. En este sentido, merece la pena citar los análisis de M. C. Baker (2003: 77-88), quien formula la hipótesis de que todos los verbos se derivan morfosintácticamente de formas adjetivales tales como los participios. Baker constata que los argumentos de los adjetivos constituyen un subconjunto de los argumentos de los verbos o, dicho de otro modo, que los verbos conservan los argumentos de los elementos adjetivales tales como los participios y les añaden nuevos argumentos, de forma que el verbo donar es analizado sintácticamente por Baker como x hacer (donado [y]). De esta forma, Yo
doné libros a la biblioteca se analiza en un nivel sintáctico abstracto mediante una es-
tructura que se puede parafrasear como Yo causé que los libros estuvieran donados a
la biblioteca, donde el complemento a la biblioteca no es de donar sino del participio donado y la forma activa del verbo añade el argumento agente a los dos argumentos
del participio, que son los libros y la biblioteca (M. Baker, 2003: 81). En este capítu- lo no he adoptado el análisis sintáctico de Baker, sino que he realizado un análisis se- mántico del problema, pero al menos un autor de solvencia científica internacional- mente reconocida es de la opinión de que ese análisis semántico, del que me sirvo en este capítulo, debe aplicarse también en la sintaxis.
Referencias bibliográficas
BAKER, M. C. (2003), Lexical categories. Verbs, nouns, and adjectives, Cambridge,
Cambridge University Press.
CIFUENTESHONRUBIA, J. L. (2010), Clases semánticas y construcciones sintácticas: al-
ternancias locativas en español, Lugo, Axac.
MORENOCABRERA, J. C. (1999), «Las alternancias locativas desde el punto de vista de
la semántica de esquemas eventivos», en M. D. Muñoz Núñez, IV Jornadas de Lin-
güística de la Universidad de Cádiz, Cádiz, Servicio de Publicaciones, pp. 143-172.
— (2003), Semántica y gramática. Sucesos, papeles semánticos y relaciones sintácti-
cas, Madrid, Antonio Machado Libros.
RAE y ASOCIACIÓN DEACADEMIAS DE LALENGUAESPAÑOLA(2009), Nueva gramática
de la lengua española, Madrid, Espasa.