RESEARCH METHODOLOGY
4.8 Data Analysis Techniques
4.8.2 Summated Scale
Ejercicio 4: Pida a varios visitantes (de preferencia, a los no habituales) realizar el Ejercicio 3 para valorar las reacciones del público respecto del personal.
Puede hacer este ejercicio circulando por las salas con las personas interrogadas. Claro está, sus
observaciones se añadirán a la lista de medidas a tomar para mejorar los servicios a los visitantes. Ejercicio 5: Dos miembros del personal deberían ir juntos a visitar un museo o un lugar de distracción que no conocen (sitio del patrimonio, parque de
diversiones, centro comercial, no importa si se trata de un establecimiento público o comercial) y anotar todos los elementos positivos o negativos según la óptica del visitante. ¿Qué criterios seleccionaron?
Sus reacciones y comentarios pueden servir para nutrir los debates con los grupos/equipos. Todo el personal, sobre todo el equipo encargado de los servicios a los visitantes, debe realizar esta experiencia que refleja la inmediatez de las reacciones emocionales e
intelectuales experimentadas en esas circunstancias.
Resumen
Para que un visitante saque el mayor provecho de las enseñanzas y del placer de ir al museo, debe sentirse bien acogido, en confianza, seguro de que las colecciones que se presentan, al menos en parte, son de su interés, representan su patrimonio y le permiten comprender mejor el lugar que ocupa en la sociedad. Los visitantes satisfechos son mucho más valiosos para un museo pues son testigos no solo de su éxito, sino que también pueden convertirse en visitantes regulares, incluso implicarse aún más como mecenas y ardientes defensores de la institución. Para ello, el museo y su personal deben crear servicios que mejoren el acceso del público, su comprensión y su placer en descubrir las colecciones. La satisfacción de los visitantes es la prueba de que el museo está bien administrado.
Informaciones complementarias
En su revista trimestralMuseum Practice, laMuseums Association (Reino Unido) brinda informaciones prácticas sobre temas tan pertinentes como los servicios a los visitantes, el acceso, el diseño o la señalización. Los museos que ostentan la condición de miembros institucionales reciben ejemplares gratuitos y tienen acceso a los números anteriores de la revista en línea. Punto de contacto: Editor, Museums Association, 24 Calvin Street, London E1 6NW, http://www.museumsassociation.org.
Existen numerosas obras de referencia sobre los servicios a los visitantes y las relaciones con la clientela en otros sectores además de los museos: recreación, turismo, patrimonio y cultura, gestión empresarial.
Jefe del Servicio Pedagógico,Wilhelm Lehmbruck Museum, Duisburgo, Alemania
¿Para qué sirven los museos? ¿Para qué sirven el acopio, larestauración y la presentación de objetos? No se trata en este caso de una simple ergoterapia destinada a los conservadores o a los investigadores en el terreno. Tampoco se limita al orgullo de representar la cultura de una nación o el patrimonio de la humanidad. De hecho, la función del museo consiste en difundir conocimientos y presentar colecciones al público, a personas de todas las edades y orígenes, para que participen en el saber y la cultura. Por esa razón es importante que todas las actividades del museo estén al servicio del público y de su educación.
El museo aporta un valor añadido al sistema educativo del cual es uno de los componentes no formales. Amplía el horizonte de la enseñanza formal, al ofrecer medios para aprender, distraerse y discutir. Todos los profesionales de museo, cualquiera que sea su función, deben estar convencidos de la necesidad de compartir y reconocer con el mayor número de individuos, con independencia de su edad o de su condición social, la importancia de descubrir y comprender los orígenes de la humanidad, de la cultura y del patrimonio natural mundial.
La formación continua a cualquier edad, desde la más tierna infancia hasta la tercera edad –de 7 a 77 años– ocupa un lugar en el museo. Las personas que vienen solas aprecian poder visitar las exposiciones a su antojo y comunicarse (de manera diferente a cuando van al teatro o a un concierto); mientras que los grupos viven una experiencia que los saca de su medio de aprendizaje habitual. El servicio pedagógico del museo también permite a todos perfeccionar sus conocimientos, al tener el
placer de descubrir las colecciones y presentaciones. Puesto que los museos sitúan la educación en el centro de sus preocupaciones, deben convertirla en una de las prioridades de su programa de acción, sin lo cual podría transformarse en una simple maniobra comercial cuyo único propósito sería aumentar la frecuentación del lugar.
Colecciones y educación
Conscientes de que las funciones museísticas están estrechamente ligadas, cabe ante todo abordar las cuestiones educativas en función de la naturaleza de las colecciones. Ya estén constituidas por objetos o por ejemplares de historia natural, por material técnico o por archivos, las colecciones exigen un análisis profundo de consuno con el personal científico a fin de adoptar la orientación pedagógica pertinente. Por consiguiente, sería útil definir los objetivos antes de concebir los programas educativos destinados a perfeccionar la comprensión de los objetos y los demás aspectos de la misión científica y de conservación del museo.
Ello es válido tanto para los módulos de aprendizaje propuestos, como para la orientación pedagógica y el contenido de las presentaciones y exposiciones, sean permanentes o temporales. Cada toma de decisión debe inspirarse en la responsabilidad para con el visitante, así como en la naturaleza y el mensaje que transmiten las colecciones y los objetos. La selección de objetos presentados y expuestos depende no solo del tema propio de cada colección, sino también del interés manifestado por los visitantes. Ello varía según los tipos de público y en
función de los problemas de actualidad o de las necesidades particulares de la sociedad.
Los objetos o los ejemplares de colección contienen todo tipo de informaciones. Vea las que son de interés para sus diferentes categorías de visitantes, y cuyo contenido es importante dar a conocer. Luego, aprovéchelas para decidir los programas que se deben establecer y los métodos de aprendizaje.
Patrimonio y educación
Para muchos museos, en especial los que se interesan en la comunidad local, el conocimiento de las tradiciones locales y la cultura regional son elementos esenciales en la elaboración de una política que conjugue actividades de conservación y educativas. Algunos museos atesoran un patrimonio de extraordinaria diversidad que refleja las fuentes y los valores nacionales o universales. En una época caracterizada por crecientes conmociones, muchas personas están a punto de olvidar o de pasar por alto su historia y sus tradiciones culturales y no conocen nada o casi nada de otras culturas ni del patrimonio mundial. El museo es el lugar ideal para promover una toma de consciencia sobre el valor de los bienes naturales, culturales y artísticos de la humanidad, gracias al estudio y a la salvaguardia del patrimonio material e inmaterial y a la posibilidad de instruir al público.
Desarrollar y administrar la educación en el museo Si el museo se considera una institución comprometida en el plano social y educativo, debe necesariamente disponer
va
de un servicio pedagógico eficaz. Ya en 1965, la 8 Asamblea General del ICOM adoptó una declaración que hace las veces de documento de política general, según la cual, dada la creciente importancia del papel educativo y cultural de los museos, estos últimos deben contratar
complementaria en las disciplinas del museo, ya sean académicos (incluidos los conservadores) quienes deberán recibir una formación adicional en pedagogía.
Lamentablemente, cerca de cuarenta años más tarde, se continúa relegando la educación a un segundo plano. Incluso cuando un museo cuenta con un servicio pedagógico, con frecuencia le concede un estatus inferior y lo coloca en el punto más bajo de la jerarquía. Los mejores ejemplos en esa esfera muestran que los encargados de programas recurren a especialistas nombrados e integrados en el seno del equipo de desarrollo mucho antes de la apertura oficial. Sin embargo, muchos museos logran sobrevivir sin proponer tales servicios. Incluso cuando logran tomar consciencia de sus obligaciones para con el público y deciden establecer un servicio pedagógico, suele ocurrir que confían esa tarea a un solo y único especialista con la esperanza de que podrá cumplir todas las tareas antes citadas.
¿Cuál es el perfil del cargo? En la mayoría de los países no se dispensa propiamente hablando una formación como educador de museo. Los profesionales que encontramos en este cargo han adquirido diversas competencias (a nivel universitario) durante su carrera. Gran número de ellos estudiaron la disciplina en la cual se especializa el museo que los emplea –arqueología, biología, historia, física, ciencias de la educación, psicología–, el cual les ha inculcado los principios de la pedagogía, ya que le es necesario a toda costa ganar el respeto de sus pares. Además, las competencias que les son absolutamente necesarias en museología se adquieren en la enseñanza superior o mediante cursos en museos. Los institutos de capacitación de profesores pueden brindarles bases suficientes, pero lo importante es comprender que el aprendizaje que se adquiere en el museo suele estar alejado
Una vez que un museo decide crear un servicio pedagógico y nombra a alguien en ese cargo, corresponde a ese nuevo responsable establecer una estructura y decidir una política y un programa realista con relación a la situación del museo, sobre todo según el personal, el tiempo, el espacio y los medios financieros de que disponga. Para ser eficaz, el servicio pedagógico exige como mínimo un especialista a tiempo completo, capaz de garantizar la administración y gestión de expedientes, pero también de dedicarse a las actividades pedagógicas y a otras tareas educativas.
Incluso cuando un responsable de educación es mejor que nada, debemos reconocer que no puede estar en todos los frentes a la vez, sobre todo si las escuelas, los padres y el público reconocen el valor de los programas educativos que ofrece el museo. Es contraproducente y poco rentable para un educador especializado tener que realizar trabajos rutinarios de secretaría: hacer las reservaciones y garantizar la distribución del material publicitario o la impresión de materiales pedagógicos y didácticos si no cuenta con el apoyo administrativo necesario.
La demanda de un servicio educativo a veces obliga al museo a contratar especialistas adicionales para guiar, enseñar y animar los talleres y otras actividades pedagógicas. Los consultores o empleados a tiempo parcial pueden asumir en parte esas funciones a través de un contrato de trabajo apropiado. Sin embargo, deben ser formados por el responsable de educación o por otros especialistas para garantizar la calidad del servicio. Esta formación continua abarca una amplia gama de esferas, incluida la psicología y la teoría del aprendizaje, la información sobre las nuevas investigaciones, así como la comunicación, la valorización y todos los aspectos pertinentes de esta actividad, como son las técnicas y los oficios tradicionales. El educador debe no solo actuar
como líder o gestor, sino ser también un actor influyente en el seno del equipo.
Las redes creadas dentro y fuera del museo son indispensables para el trabajo del educador. Pueden ayudarlo a orientar al público y a establecer nuevas alianzas, ampliando así su horizonte profesional y, por ende, el del servicio. Aún más, pueden facilitar la solución de problemas. Ello demuestra el interés de trabajar en red con otros profesionales de museo, sobre todo al inicio.
La comunicación con otros profesionales, ya sea en el museo o fuera de él, puede ser muy fructífera para el intercambio de ideas, asesoría y habilidades técnicas. Esos esfuerzos permiten al educador estar al corriente de los problemas, de los estudios y de los debates actuales para responder mejor a los requerimientos de la profesión y del público que atiende. Se puede integrar a las redes externas a nivel nacional (asociación de museo) o internacional (el ICOM y sus comités internacionales). Si ninguna red es accesible o se adapta a sus necesidades, puede tomar la iniciativa de crear una. Además de las relaciones profesionales, hay que dedicar mucho tiempo y paciencia a establecer contactos personales a nivel local: como experto en comunicación, el responsable de educación puede establecer el vínculo entre las instituciones y el público, los grupos y los particulares y abrir la vía de la cooperación.
Misión educativa del museo y la comunidad
Como institución de interés general y de uso público, el museo debe situarse intelectualmente en el centro de la comunidad local, nacional o internacional. El educador desempeña un papel especialmente importante en la elaboración de los fundamentos de la misión, la política y el plan de acción del museo. Ofrece una vista de conjunto muy valiosa del proceso de elaboración de la política
debido a que está en contacto estrecho con el público y conoce perfectamente las aspiraciones y las reacciones de
cada grupo, sobre todo de los jóvenes, a los que hay que tratar con deferencia como futuros visitantes del museo.
En su condición de interlocutor privilegiado, a la escucha de las necesidades y de los deseos de los visitantes, el educador debe contribuir con su saber a la gestión global del museo, aunque solo sea durante las discusiones sobre las nuevas presentaciones. Como forma parte del equipo, debe intervenir aportando informaciones capitales sobre la percepción, la aptitud intelectual y los centros de interés de los visitantes. Ello exige definir con claridad el tipo de público al que se dirigirá el museo y cómo proceder. Los programas deben establecerse según el análisis de un objeto o de un grupo de objetos.
Se proponen diversos enfoques: para el visitante individual, sea adulto o niño, para los grupos especiales o para las escuelas. Los visitantes no deben ser vistos como simples “consumidores” de cultura o de saber, sino como socios del proceso de aprendizaje. Por consiguiente, el educador debe pues esforzarse en transmitir a los visitantes los valores y los aspectos de la historia natural o cultural, del arte o de la ciencia, para que puedan captarlos y hacerlos suyos.
Selección de métodos didácticos y pedagógicos en la educación por parte del museo
Se pueden utilizar varios métodos para captar mejor el sentido de un objeto de museo. Algunos se dirigen a destinatarios pasivos. En este caso, el proceso de aprendizaje pasa por el pensamiento, la percepción, el estudio y el reconocimiento. Otros métodos estimulan al visitante a participar activamente en el estudio de una colección, una presentación o un objeto cultural mediante la investigación o una actividad de orden social, técnica o estética.
Definir los principios y las prioridades de una política y de un programa de educación por parte del museo
Como cada museo es único, le incumbe al responsable de educación, de consuno con sus colegas, hacer las preguntas sustantivas sobre el análisis y la planificación del servicio pedagógico. Esas preguntas se refieren a las esferas siguientes:
Situación geográfica:
1. ¿Atiende el museo a una comunidad grande o pequeña? 2. La zona aledaña, ¿es urbana/industrial o rural? 3. ¿Ocupa el museo una buena posición geográfica?
Estructura social y cultural de la población:
4. ¿Cómo definir a los visitantes potenciales?
5. ¿Qué visitantes y otros usuarios queremos recibir en el museo y por qué?
6. ¿Cuáles son las tradiciones culturales de la comunidad: están vinculadas a los objetivos y a la política del museo?
7. ¿Cuáles son los problemas que enfrenta la comunidad?
Museología:
8. ¿Cuáles son las especificidades de las colecciones? 9. ¿Cuál es su origen?
10. ¿Cuáles son las obligaciones del museo para con los socios externos –Estado, municipio, otras fuentes de financiación o proveedores de fondos?
Finanzas:
11. ¿Cuáles son las fuentes de financiación dedicadas a las actividades pedagógicas?
u para qién artículo casete-diapositiva vídeo notas de los profesores exposición otros públicos
Informaciones generales y leyendas individuales Debe existir un mínimo de informaciones sobre cada objeto expuesto –por ejemplo, clasificación, función, procedencia, material, época, contenido. Sin embargo, la mayoría de los museos ofrecen en la actualidad explicaciones más completas con los paneles, las leyendas y Fig. 1. Aspectos de la planificación y de la gestión de programas de museo (según Eileen Hooper-Greenhill, Museum and Gallery Education, Leicester University Press, 1991)
los carteles que acompañan cada objeto, e informaciones más completas sobre el conjunto de las presentaciones y el contexto de un objeto particular o grupos de objetos. Las visitas organizadas con fines pedagógicos requieren a veces de un material didáctico adicional según la edad o la especialidad de los estudiantes involucrados.
El educador puede ser de gran ayuda para sus colegas que se ocupan de planificar y concebir exposiciones, ya que es capaz de aconsejarlos sobre la comprensibilidad, el nivel lingüístico, la tipografía, el grafismo, la
edad institución programa interés objetivos demandas qu otra cosa é
cuándo qué objetos
qué temas con cómo sin programas del museo cuánto tiempo día de la escuela curso escolar día del museo año del museo
población tiempo dinero patrocinio material equipo espacio discusión curso diapositiva juegos dibujo teatro demostración ejercicios de aplicación manipulación fabricación documentos cuánto para quién qué temas título vínculos/relaciones
comunicación, así como el valor de un objeto especial o de una serie de objetos según el objetivo buscado y el concepto de exposición.
Visitas dirigidas y diálogo educativo
La forma de pedagogía que se aplica tradicionalmente en los museos se basa en gran parte en la oralidad. Sin embargo, es conveniente reemplazar la conferencia magistral que se da a los adultos ya instruidos por un estilo de conversación o diálogo menos culto, sobre todo cuando se trabaja con niños, adolescentes o personas que no han
Concepción de programa pedagógico: principios elementales
1. Apoyarse al inicio en los conocimientos y experiencia del público. 2. Favorecer el diálogo y las discusiones que ayudan a los estudiantes.
a manejar nuevos conceptos y a argumentar el debate 3. Ofrecer experiencias que abran la mente y los sentidos:
a. Observar b. Describir c. Tocar d. Moverse e. Dibujar f. Jugar
4. Permitir que el estudiante o el visitante encuentren su expresión personal relacionada con su experiencia.
5. Darle la posibilidad y el tiempo para la exploración individual. 6. Prever un programa de salidas según el calendario del curso escolar, la
estación y el momento del día.
7. Conceder al grupo el tiempo de adaptarse al nuevo espacio pedagógico del museo.
8. Registrar la preparación del programa antes de la visita (visitas previas, pasantía de capacitación de los profesores de la escuela implicada, difusión previa de informaciones escritas o de material didáctico) y el seguimiento de la visita.
9. Hacer el balance de cada visita o programa organizado y pensar en posibles modificaciones para la próxima vez.
diversas formas de interacción. El papel activo del alumno o del participante es estimulado recurriendo a todos los sentidos y favoreciendo la libre expresión. En lugar de explicar todo, déjelos explorar, descubrir, escribir y comprobar lo que tienen ante sus ojos. El educador los ayuda a apropiarse del objeto.
Audioguías y medios audiovisuales
Los museos proponen audioguías que sustituyen a los guías profesionales. Son grabadoras o lectores de CD provistos de audífonos y puestos a la disposición de los visitantes individuales que tienen así la posibilidad de seguir los comentarios sobre el tema de una exposición o las obras principales del museo. Se puede instalar en las salas altavoces u otros equipos de audio que difundan informaciones complementarias y sonidos evocadores Fig. 2. Exploración de una escultura expuesta en el Wilhelm
El interés de la audioguía es que suministra fácilmente una cantidad de informaciones al público, pero ello puede ser perjudicial para la conversación y la comunicación