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Appendix 1 Supplementary Methods:

Población: 600.000 habitantes Superficie: 266.000 Km2

IDH Marruecos: 130 de 186

PIB Marruecos: 103.936 millones de dólares Renta por habitante: Marruecos: 3.020

Población refugiada: 86.000 - 150.000 Actores armados: Frente POLISARIO Facilitaciones: Naciones Unidas

ron lo que se había firmado en Houston, lo que obli-gó al enviado personal del secretario general, James Baker, a presentar en 2001 una nueva propuesta, o acuerdo marco, que concedía una notable ventaja a las exigencias de Marruecos, dado que planteaba para el Sáhara un régimen autonómico bajo sobera-nía marroquí, planteamiento que fue rechazado de lleno por el Frente POLISARIO. A partir del año 2000, además, las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU dejaron de mencionar la palabra “referén-dum”. En 2003, James Baker presentó una nueva propuesta, conocida como Plan Baker II, más equi-librada, que fue aceptada por el Frente POLISARIO como punto de partida para una negociación, pero rechazada esta vez por Marruecos.

En 2007, Marruecos presentó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, su propuesta de autonomía regional para el Sáhara Occidental, por la que este territorio dispondría de autonomía en los ámbitos administrativo, económico, fiscal, infraestructuras, cultural y medioambiental. Por su parte, el Estado marroquí se reservaría jurisdicción exclusiva en materia de soberanía (la bandera o la moneda nacional), de exploración y explotación de los recursos naturales, en cuestiones religiosas, constitucionales y en aquellas relacionadas con la figura del rey, la seguridad nacional, la defensa, la integridad territorial, las relaciones exteriores y el poder judicial del reino. A principios de enero de 2009, el secretario general de la ONU nombró como enviado personal para el Sáhara Occidental al diplomático Christopher Ross, ex embajador de EEUU en Siria y Argelia, quien en febrero visitó por primera vez la región y se declaró partidario de buscar una solución al conflicto que tuviera en cuenta el derecho a la autodeterminación de la población saharaui. A principios de enero de 2010, el rey de Marruecos, Mohamed VI, anunció la creación de la Comisión Consultiva para la Regionalización (CCR), que sentó las bases del proceso de regionalización en el país, que comenzará en las llamadas provincias del sur (Sáhara Occidental).

En el 2011, cabe destacar que EEUU explicitó su respaldo al plan de autonomía de Marruecos, al que calificó de “serio, realista, creíble y con una aproximación que podría satisfacer las aspiraciones de la población saharaui”. En julio, Marruecos y el Frente POLISARIO persistieron en sus diferencias sobre el futuro del Sáhara Occidental. No obstante, según fuentes de la ONU, en la reunión de julio celebrada en Manhaset, las partes parecían haber escuchado las recomendaciones del secretario general, Ban Ki-moon y habrían comenzado a dialogar para incluir a representantes de la población saharaui en el proceso de negociación. Este hecho facilitaría los debates en torno a temas como educación, medioambiente y sanidad.

En abril de 2012, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, acusó a Marruecos de espiar a la misión de la ONU en el Sáhara Occidental (MINURSO). En un informe remitido al Consejo de Seguridad, Ban advirtió que existían indicios de que la comunicación confidencial entre la misión en El Aaiún y la sede de la ONU en Nueva York se había visto comprometida. Ban Ki-moon también se quejó en el informe de que el acceso de la MINURSO a la población estaba controlado por Marruecos y que la presencia de las fuerzas de seguridad marroquíes en el acceso a la sede de la misión desanimaba a las personas a acercarse a la misma. En mayo, Marruecos retiró la confianza al enviado del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, el diplomático estadounidense Christopher Ross. A mediados de septiembre, representantes de la MINURSO, del Frente POLISARIO y de Marruecos se reunieron en Ginebra (Suiza) para evaluar conjuntamente la implementación de una serie de medidas de confianza. En diciembre, Christopher Ross se mostró partidario de no convocar nuevas rondas de conversaciones informales entre el POLISARIO y Marruecos, tras valorar que las reuniones celebradas desde agosto de 2009 hasta la fecha no habían dado resultados.

Últimos ciclos de negociación

Manhasset (Nueva York) Junio 2007 Manhasset (Nueva York) Agosto 2007 Manhasset (Nueva York) Enero 2008 Manhasset (Nueva York) Marzo 2008 Dürnstein (Austria) Agosto 2009 Manhasset (Nueva York) Febrero 2010 Manhasset (Nueva York) Noviembre 2010 Manhasset (Nueva York) Diciembre 2010 Manhasset (Nueva York) Enero 2011 Mellieha (Malta) Marzo 2011 Manhasset (Nueva York) Junio 2011 Manhasset (Nueva York) Julio 2011 Manhasset (Nueva York) Marzo 2012 10ª Ginebra Septiembre 2012

Durante 2013 no se realizó ninguna negociación formal. El enviado especial del secretario general de la ONU viajó a Mauritania, y entre el 28 de enero y el 15 de febrero visitó las capitales de los países miembros del llamado Grupo de Amigos del Sáhara Occidental (Madrid, Moscú, Londres, Washington y París), además, viajó a Alemania y Suiza. Ross también se reunió con el líder del Frente POLISARIO, Mohamed Abdelaziz. Este último aseguró, a mediados de marzo, que la población

saharaui mantendría su lucha pacífica, pero que si era necesario se retomaría la lucha armada para conseguir el objetivo de la independencia. Según informaciones de prensa, tras el reconocimiento de Palestina en las Naciones Unidas, el dirigente pretende que los esfuerzos del POLISARIO apunten a un objetivo similar, que debería desembocar en una presencia de la RASD en la ONU.

Entre finales de marzo y principios de abril, el enviado especial de la ONU, Christopher Ross, realizó una nueva visita a la región. Por primera vez desde su nombramiento en 2009, visitó el territorio saharaui. Ross hizo un llamamiento a las partes a mostrar flexibilidad y creatividad en la búsqueda de una solución al conflicto y, en paralelo, intentó propiciar un acercamiento entre Marruecos y Argelia, principal aliado del Frente POLISARIO. Ross se reunió tanto con el presidente de Argelia como con el rey de Marruecos durante su gira por la zona. Respecto del proceso de negociación, el enviado personal presentó tres ideas con objetivos modestos que se expondrían a las partes y a los Estados vecinos. En primer lugar, celebraría consultas bilaterales con cada una de las partes y les pediría que reconocieran que las negociaciones entrañan un toma y daca y que debe prevalecer el espíritu de cooperación. Sobre esta base, pediría a cada una de las partes que le presentaran ideas concretas sobre el carácter y los elementos de una solución de consenso. Esto podría conducir a un período de diplomacia itinerante y, con el tiempo, enriquecer el proceso de negociación. En segundo lugar, pediría a cada una de las partes que empezaran a pensar sobre cómo presentar su propuesta de manera diferente en el momento en que se celebre una nueva reunión cara a cara, es decir, explicando los beneficios y las ventajas de dicha propuesta para la otra parte. Finalmente, pediría a las partes que aceptaran que no llegarán a un acuerdo sobre el estatuto definitivo del Sáhara Occidental a corto plazo y convinieran en que cuando se celebre una nueva reunión cara a cara puedan debatir los aspectos prácticos de la gobernanza del territorio de manera sistemática sin perjuicio del estatuto definitivo. En lo que se refiere al clima del proceso de negociación, presentó otras tres ideas. En primer lugar, renovaría sus esfuerzos para alentar a Argelia y Marruecos a que sigan desarrollando sus relaciones bilaterales, sobre la base de las visitas ministeriales realizadas hasta la fecha, así como de los sectores prioritarios determinados en los intercambios de mensajes entre los gobernantes de los dos países y durante su visita más reciente a la región. En segundo lugar, alentaría al ACNUR a que amplíe su programa de seminarios para atender las ansias, especialmente de las mujeres y los jóvenes,

de que haya más contactos entre los saharauis que se encuentran en el territorio y en los campamentos de refugiados. En tercer lugar, en tanto los miembros de la Unión del Magreb Árabe prosiguen las gestiones para revitalizar esta organización regional, les alentaría a que estudien la función que pueden desempeñar para ayudar a hallar una solución al conflicto del Sáhara Occidental, que sigue siendo el principal conflicto de la región.

Durante la primera semana de abril, Ban Ki-moon destacó que el clima de inestabilidad e inseguridad en el Sahel aumentaba la urgencia de buscar una solución a la disputa por el Sáhara Occidental, instó a las partes a entablar un diálogo genuino y destacó la importancia de que exista una vigilancia independiente, imparcial, amplia y sostenida de la situación de derechos humanos, tanto en el Sáhara Occidental como en los campos de refugiados controlados por el Frente POLISARIO en Tindouf, en el sur de Argelia. Asimismo, el informe del secretario general subrayaba que representantes de la sociedad civil en estos territorios, en especial mujeres y jóvenes, habían planteado el interés por entablar contactos más directos. En este sentido, Ban KI-moon planteó reunir a estos grupos en el marco de un programa ampliado de medidas de fomento de la confianza bajo los auspicios del ACNUR. Los EEUU propusieron una ampliación del mandato de la MINURSO para incluir competencias de supervisión de los derechos humanos. No obstante, esta iniciativa se encontró con la férrea negativa de Marruecos, que desplegó un intenso lobby para frenarla. Finalmente, el Consejo de Seguridad aprobó la extensión del mandato de la MINURSO por un año más, sin concederle prerrogativas en materia de derechos humanos.

Durante el segundo trimestre, también se produjeron señales que apuntarían a un posible acercamiento entre Marruecos y Argelia. Tras una reunión en Rabat sobre temas de seguridad regional, el ministro de Exteriores argelino, Dahou Ould Kablia, planteó, a finales de abril, que el cierre de la frontera entre Marruecos y Argelia –clausurada durante más de dos décadas por las diferencias entre ambos países respecto a la cuestión del Sáhara Occidental– podría resolverse pronto si se acelerasen las negociaciones sobre el límite fronterizo. Previamente, su homólogo marroquí, Mohand Laenser, había visitado Argel para reunirse con Kablia, en un encuentro que la prensa local calificó como «favorable».

Pese a la congelación del diálogo sobre los puntos clave del conflicto, representantes de ambas partes volvieron a reunirse en Ginebra, en agosto, en la sede del Alto Comisionado para los Refugiados y en presencia del enviado especial del secretario general de la ONU para el Sáhara, Christopher Ross.

En el marco del encuentro, que también pretendió reforzar la confianza entre las partes, se concluyó un acuerdo para un nuevo plan de visitas en 2014 y para la celebración de seminarios de carácter cultural. Cabe destacar que durante ese período también continuaron las demandas de diversos sectores para que la MINURSO incorporara en su mandato la supervisión de la situación de derechos humanos. En octubre, el presidente del Consejo Económico, Social y Medioambiental de Marruecos, Nizar Baraka, presentó al rey Mohammed VI el informe final del Consejo sobre un nuevo modelo de desarrollo para las llamadas provincias meridionales”, que comprenden el Sáhara Occidental pero que también se extienden a algunas zonas situadas al norte del Territorio

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En el informe se señaló que “el retorno de la población de los campos de Tindouf debería anticiparse y prepararse para permitir su integración en el entorno económico y social del Reino (de Marruecos). Esto se haría por familias... Se crearía también un fondo interregional para el sostenimiento social y la integración de la población procedente de los campos de refugiados”

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A finales de año, este Consejo manifestó que en los próximos seis años invertiría 12’5 millones de euros en las llamadas “provincias del Sur”, con el objetivo de potenciar el transporte marítimo y las actividades agrícolas e industriales.

El proceso de paz en 2014

A lo largo del año, la estrategia seguida por las Naciones Unidas fue la de continuar realizando consultas bilaterales con la posibilidad de llevar a cabo actividades de diplomacia itinerante. Las partes también aceptaron un código de conducta que imponía la norma de la confidencialidad en sus conversaciones con el enviado personal, salvo cuando expresamente acordaran que algo se pudiera dar a conocer más ampliamente.

Durante el primer trimestre, el enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental realizó una nueva visita a la región con la intención de reactivar el diálogo entre el Frente POLISARIO y Marruecos. Christopher Ross se reunió en enero con el líder del POLISARIO, Mohamed Abdelaziz, en los campos de refugiados de Tindouf; con el primer ministro argelino, Abdelmalek Sellal; con el ministro de Exteriores marroquí, Salaheddine Mezouar; y con el primer ministro de Mauritania, Moulay Ould Mohamed Laghdaf. Tras la última ronda de visitas a la región, en octubre de 2013, el enviado especial de la ONU destacó que no se organizaría una nueva sesión de contactos entre las partes hasta que existan expectativas de que el diálogo pueda progresar. El diplomático estadounidense pidió a las partes flexibilidad en sus posiciones y

creatividad en la búsqueda de una solución. En enero, elenviado personal se reunió con los grupos de trabajo acabados de formar en Rabat y Tindouf por las partes, para presentar a título confidencial preguntas formuladas específicamente para cada una de ellas. Las preguntas eran deliberadamente difíciles y tenían el propósito de que las partes tuviesen que trascender las cuestiones fáciles de tratar, de introducirlas a conversaciones diferentes de las anteriores y de alentarlas a demostrar flexibilidad a medida que comenzaban a considerar alternativas a sus posiciones iniciales y buscar elementos de una solución de avenencia. A principios de marzo, Ross volvió a visitar la zona y a reunirse con altos representantes de las partes en disputa. En este contexto, se anunció la reanudación de los vuelos, suspendidos desde agosto de 2013, para reunir a familias saharauis, y que formaban parte de las Medidas de Construcción de Confianza entre las partes. Para dar a las partes amplias oportunidades para que actuaran, el enviado personal previó celebrar conversaciones bilaterales con ellas y con los Estados vecinos aproximadamente una vez al mes en el período intermedio. Se convocaría a una reunión directa de las partes y los Estados vecinos únicamente si con las consultas bilaterales se progresaba en medida suficiente para justificar su celebración.

Durante el segundo trimestre, continuaron los esfuerzos del enviado especial de la ONU, Christopher Ross, por desbloquear el diálogo entre Marruecos y el Frente POLISARIO. No obstante, el carácter confidencial de los últimos contactos dificultó la posibilidad de valorar la evolución de estos. Aun así, cabe destacar que en su informe sobre la situación en el Sáhara Occidental, publicado en abril, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hizo una valoración de la estrategia desplegada por Ross desde marzo-abril de 2013, tras el fracaso de 13 rondas de conversaciones directas basadas en las dos propuestas de las partes en abril de 2007. La nueva aproximación de Ross se caracterizó por las consultas bilaterales entre las partes y los Estados vecinos para determinar la disposición a actuar con flexibilidad en la búsqueda de una solución política a la disputa, por el principio de confidencialidad durante las conversaciones y por la diplomacia itinerante, que llevó a Ross a realizar numerosas visitas a la región. El informe del secretario general de la ONU repasó las diversas series de consultas llevadas a cabo por Ross en 2013, tanto en la región como en los países miembros del Grupo de Amigos del Sáhara Occidental, así como las realizadas en el primer trimestre de 2014. Según estos antecedentes, Ross se reunió en enero de 2014 con los grupos de trabajo creados en Rabat y Tindouf con el fin de entregarles una serie de preguntas, retornó a la zona en febrero para recibir las respuestas a las

cuestiones formuladas, que en esta fase deberían estar muy en línea con las respectivas propuestas formales de las partes. Ross esperaba realizar consultas mensuales con las partes hasta octubre, fecha en que haría su primera valoración de esta aproximación a las negociaciones. Se esperaba que solo se produjera una reunión entre las partes si las consultas bilaterales avanzaban de manera sustantiva y que justificaran un contacto directo entre representantes marroquíes y saharauis del Frente POLISARIO.

También se renovó el mandato de la misión de la ONU, la MINURSO, aunque una vez más el Consejo de Seguridad descartó incluir competencias en materia de derechos humanos en el mandato de la misión, tal como lo había exigido el Frente POLISARIO, Argelia y grupos de derechos humanos en años recientes. En la Resolución 2152 que aprobó la extensión de la MINURSO hasta abril de 2015, el Consejo de Seguridad destacó que la mejora en la cooperación entre los Estados de la Unión del Magreb Árabe contribuiría a la solución política del conflicto por el Sáhara Occidental y también favorecería una mayor estabilidad y seguridad en la zona del Sahel. Además, entre otros temas, el texto planteó la posibilidad de proceder a una inscripción de la población refugiada en los campamentos de Tindouf. El primer ministro saharaui, Abdelkader Taleb Omar, realizó una rueda de prensa en la que, de forma desconcertante, calificó de positiva la resolución de la ONU, a pesar de no dotar a la MINURSO de competencias en el campo de los derechos humanos. La resolución exhortó a las partes a dar muestras de voluntad política para avanzar en la preparación de una quinta ronda de contactos y para iniciar una fase sustantiva de negociaciones. Finalmente, cabe destacar que, a finales de junio, el ex presidente de Mozambique, Joachim Chissano, fue designado como nuevo enviado especial de la Unión Africana para el Sáhara Occidental.

Durante el tercer trimestre, no se registraron avances en el ámbito de las negociaciones. El período estuvo marcado por la decisión de Marruecos de implementar el plan de autonomía a través del proceso de regionalización avanzada, que comenzaría en el Sáhara Occidental. El rey Mohamed VI hizo este anuncio a finales de julio, coincidiendo con el 15 aniversario de su entronización, en una medida que fue criticada por el Frente POLISARIO. A finales de septiembre, el Ministerio del Interior marroquí entregó el borrador de la ley para su consideración por las fuerzas políticas. Fuentes vinculadas al Frente POLISARIO subrayaron que la celebración de una nueva ronda de negociaciones dependería de la vista del enviado especial de la ONU, Christopher Ross, a la zona. Según algunas informaciones de

prensa que citaban a fuentes próximas al liderazgo del POLISARIO, la organización saharaui estaría decepcionada por la labor de mediación de Ross y valoraría críticamente la metodología del diplomático estadounidense. Durante una reunión del líder del POLISARIO, Mohamed Abdelaziz, y altos cargos del grupo en la localidad de Rabouni, la dirigencia saharaui habría lamentado también la partida del diplomático alemán Wolfgang Weisbrod-Weber como jefe de la misión de la ONU para el Sáhara Occidental (MINURSO), al que consideraban próximo a sus tesis. El funcionario alemán fue reemplazado por el canadiense Kim Bolduc.

• La estrategia seguida por las Naciones Unidas fue la de continuar realizando consultas bilaterales con la posibilidad de actividades de diplomacia itinerante.

• El enviado especial de la ONU destacó que no se organizaría una nueva sesión de contactos entre las partes hasta que existan expectativas de que el diálogo puede progresar.

• El enviado personal se reunió con los grupos de trabajo formados en Rabat y Tindouf por las

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