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Supporting Creative Practice

Chapter 3. Situated TV Production

3.6 Supporting Creative Practice

La existencia de retornos anormalmente superiores en el mercado bursátil durante el primer mes del año - enero - en comparación al resto de meses del ejercicio, sin que el riesgo asumido justifique completamente el diferencial entre los distintos rendimientos, constituye el denominado efecto enero.

Se trata de una de las anomalías más populares entre los inversores particulares. Probablemente sea por ello que, dicha anomalía parece haber desaparecido, al menos tal y como fue concebida en un principio; cuando en el mercado son muchos los inversores que conocen su existencia, empiezan a explotarla hasta que los retornos derivados de la misma vuelven a sus niveles esperados. Mientras que una parte importante de la comunidad financiera defiende su completa desaparición, otros afirman que se ha adelantado. Es decir, el mercado descuenta la futura subida del primer mes del ejercicio, en el último o dos últimos meses del ejercicio anterior, adelantándose de forma previa a las mismas.

Aunque son diversas las causas que pueden explicar el fenómeno, el mismo podría deberse principalmente a la reestructuración de carteras llevada a cabo por los gestores de los grandes fondos de inversión al cambiar de ejercicio. En otras palabras, en los primeros compases del año las cotizaciones se ven impulsadas al alza puesto que todos los capitales que el ejercicio anterior han deshecho sus posiciones en pérdidas para recuperar parte de las mismas fiscalmente, vuelven a tomar posiciones compradoras en el mercado.

No obstante, durante los últimos ejercicios parece que el efecto enero se ha adelantado a finales del ejercicio, posiblemente a causa del conocido efecto maquillaje. Tanto las propias compañías cotizadas como los fondos de inversión, suelen intentar conducir el precio de la acción hacia cotas elevadas de cara a final del ejercicio, con el propósito que las rentabilidades anuales que se publiquen con posterioridad, por ejemplo en los informes anuales presentados a sus partícipes o accionistas, sean lo más atractivas tanto para fidelizarlos, como para atraer a nuevos inversores potenciales.

Otras anomalías causantes de una ineficiencia en el mercado podrían ser:

Sobrerreacción a la información, anuncios sorpresa, información incompleta, comportamiento no totalmente racional de los inversores privados o institucionales, existencia de gastos de gestión, transacción e impuestos sobre la posesión y venta de títulos, barreras legales para determinadas empresas etc...

Cuando el mercado no sea completamente eficiente será posible superar la rentabilidad del índice realizando una gestión activa de carteras seleccionando determinados valores, a través de toda la información y de las tecnologías disponibles. No obstante, habría que evaluar si los costes asociados a esta gestión activa permitirían obtener mayores rentabilidades, especialmente para el caso de los inversores individuales.

►CUESTIÓN RESUELTA

Si el mercado de activos financieros es débilmente eficiente:

A) Los precios reflejan toda la información ya sea pasada, pública o privilegiada.

B) Los gestores de fondos profesionales son incapaces de ganar rentabilidades por encima de la media.

C) Los analistas técnicos son incapaces de ganar al mercado de forma sistemática. D) Los precios futuros son impredecibles.

Solución: (C)

►CUESTIÓN RESUELTA

Algunos estudios empíricos sustentan la hipótesis de que un inversor que gestione una cartera bien diversificada que no siga de forma exhaustiva y pormenorizada toda la información financiera de carácter público, puede obtener rentabilidades parecidas a las grandes gestoras de fondos de inversión, que se suponen atentas a cualquier información económica de carácter público.

¿Qué hipótesis sobre la eficiencia en los mercados probarían estos estudios empíricos?

A) Hipótesis débil. B) Hipótesis semifuerte. C) Hipótesis fuerte.

D) Ninguna de las anteriores. Solución: (B)

►CUESTIÓN RESUELTA

¿Cuál sería el nivel de eficiencia de los mercados (débil, semifuerte o fuerte) que mostraría el hecho de que la siguiente información económica ya se encontrara reflejada en los precios de los activos?

A) El ratio de endeudamiento de una empresa es de 0,8 Nivel débil

B) Al inicio de la sesión de ayer el precio de la acción A subió 0,20 € Nivel fuerte C) El pasado año el índice Ibex35 se revalorizó un 7,3% Nivel débil

D) El equipo directivo de una empresa espera que los beneficios de este trimestre aumenten de forma inesperada respecto de las previsiones Nivel semifuerte

Solución: (C)

►CUESTIÓN RESUELTA

¿Cuál de las siguientes afirmaciones es cierta? En los mercados financieros…

A) Es fácil realizar predicciones perfectas de los precios de los activos con riesgo. B) No hay comisiones.

C) No hay información perfecta. D) Los inversores son irracionales. Solución: (C)

Capítulo 3:Teoría de carteras

3.2 Selección de Carteras. Modelo de Markowitz

3.2.1 MODELO DE H. MARKOWITZ

Harry Markowitz nació en Chicago en 1927, economista norteamericano, pionero en la investigación de mercados financieros, desarrolló la teoría de la elección de carteras, sobre las mejores condiciones para la colocación de capitales en una situación de incertidumbre. En 1990 obtuvo el premio Nóbel de Economía.

Harry Markowitz centra su trabajo en definir los factores principales que motivan al inversor a la hora de invertir racionalmente. Se basa en la función de utilidad del inversor afirmando que ésta depende de la rentabilidad que desea obtener y del riesgo que asume con una composición de cartera de valores que logre maximizar la primera y minimizar el segundo.

La principal aportación de Markowitz se halla, en haber recogido de forma explícita en su modelo los rasgos fundamentales de lo que en un principio podemos calificar de conducta racional del inversor, consistente en buscar la cartera eficiente, o una composición de la cartera que haga máximo su rendimiento para un determinado nivel de riesgo o que minimice el riesgo para un rendimiento dado. El rendimiento o rentabilidad de la cartera que un inversor espera obtener en el futuro se mide gracias a la esperanza matemática del rendimiento de la cartera.

El riesgo se medirá con la desviación típica o estándar de los rendimientos, por proporcionar ésta una medida de dispersión de los mismos respecto a la media.