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Chapter 2: Geological Setting

3.1. Indirect techniques

3.1.1. Surface analysis (geomorphological evidence)

―Cuando los hombres se sientan libres

Será más rica nuestra cultura Dejá cantar, dejá decir, dejá expresar, dejá sentir. Dejen hablar, dejen decir, dejen estar, dejen vivir, vivir‖

Miguel Cantilo87

1982 fue un año muy agitado para un país anquilosado en el oscurantismo y el adormecimiento que nos habían anclado esos años tenebrosos de la dictadura cívico-militar. Termino el año 1981 con un nuevo presidente militar: el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri. El sábado 12 de diciembre el matutino La Nación titulaba: ―La Junta Militar designó

presidente a Galtieri y removió al Gral. Viola‖88.

Amanecimos el año con una guerra por la recuperación de las Islas Malvinas que duró el poco tiempo que le implicó a las dos potencias militares más importantes del mundo llegar al sur del sur para volver a sustraer aquello que ya se habían robado. El conflicto comenzó para todos con la invasión al archipiélago el 2 de abril pero antes se habían dado una serie de hechos que avizoraban las intenciones del nuevo gobierno militar: una nueva política sobre las Islas, una serie de cruces con Inglaterra y una invasión simbólica a Georgia del Sur. Por otra parte hay que destacar que en las tapas de los principales diarios ya estaba como tema central y recurrente los desaparecidos de esa dictadura. Era un tema que no se podía ocultar más por la incesante presión internacional y las publicaciones de informes sobre el tema en Estados Unidos.

El 30 de marzo, en la tapa de la Segunda Edición del Diario Crónica se informaba que la

Central General de los Trabajadores de la Argentina (CGT) ratificaba el Acto y la

Concentración Obrera en Plaza de Mayo y el gobierno lo prohibía advirtiendo que había Estado de Sitio vigente89. En la tapa de La Nación del 31 de marzo se informaba de los ―Violentos

incidentes en la zona céntrica‖ por ―severa represión policial‖ que ―impidió que la CGT realizara una concentración en la Plaza de Mayo. Numerosos heridos y cerca de dos mil

detenidos‖90. En esa misma tapa, nos informan de otra concentración: ―En Mendoza: disturbios y

cinco heridos de bala‖.91 El sólido control y el eterno entumecimiento que los militares habían

instaurado por la fuerza en diferentes actores sociales, estaba comenzando a tener grietas importantes.

El dos de abril y el ―Argentinazo‖ –según la denominación de la tapa de la Segunda Edición del Diario Crónica92–, movió una sociedad adormecida a favor de los militares. Los diarios

87Cantilo, Miguel. Los sueños de la cultura. Disponible en http://www.miguelcantilo.com.ar/prensa/del_valle_pag4.pdf 88Blaustein, E. Zubieta, M. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 435. 89Blaustein, E. Zubieta, M. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Bs. As.: Colihue, 1998, p. 455. 90Blaustein, E. Zubieta, M. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 457. 91Blaustein, E. Zubieta, M. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 57. 92Blaustein, E. Zubieta, M. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 461.

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Clarín y La Nación, se vieron obligados en esa mañana a parar las rotativas y realizar una

―Segunda Edición‖ con títulos dedicados a la novedad informativa conocida en la madrugada: ―Desembarco argentino en el archipiélago de las Malvinas‖ en La Nación y ―Tropas argentinas

desembarcan en las Malvinas‖ para Clarín93.

Rápidamente surgió ―la euforia popular por la recuperación de las Malvinas‖94 y la guerra se comenzó a disputar en dos mundos diferentes con dos resultados desiguales. El centro de operaciones con resultados adversos y el mundo mediático, desde las tapas de revistas y diarios consecuentes con la dictadura, hablando de ―La dama de la muerte‖95, ―La victoria del coraje‖96, ―Estamos en guerra‖97, ―Ya estamos ganando! Argentinos a vencer!‖98,―¡Destruimos al

Camberra!‖99, ―Aplastantes triunfos en el aire y el mar‖100, ―Vamos Ganando‖101, ―La Gran

Batalla‖102, ―¡Le dimos! el aplastante ataque al Invencible‖103, ―La hora de los valientes‖104,

―Inminente ataque decisivo‖105, ―Demoledor ataque contra la flota‖106, ―La aviación ataco a la

flota británica‖107, ―Intenso duelo de artillería‖108, ―¡Seguimos Ganando!‖109,entre otros.

En lo que refiere al desempeño de los medios de comunicación, Glenn Postolski y Santiago Marino describen que en esos días de la guerra ―mostraron los peores rasgos de manipulación en

los medios de comunicación. La desinformación fue la regla: los medios en manos del Estado

actuaron de acuerdo a los dictados del Estado Mayor Conjunto‖110. La propaganda triunfalista y

93Blaustein, E. Zubieta, M. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue,p. 465. 94Titulo central de la tapa del Diario Clarín del 3 de abril de 1982. EN: Blaustein, Eduardo. Zubieta, Martín. (1998)Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 467.

95Título en la tapa de la Revista Tal cual, referido a la Primer Ministro del Reino Unido Margaret Thatcher. En: Blaustein,

Eduardo. Zubieta, Martín. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 471.

96Título de la publicidad de la Revista Somos, de la Editorial Atlántida en el Diario La Nación del 7 de abril de 1982. En:

Blaustein, E. Zubieta, M. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 472.

97 Titulo central en la tapa de Revista Gente, Editorial Atlántida. En: Blaustein, Eduardo. Zubieta, Martín. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 475.

98Consignas en publicidad oficial publicada en el Diario Clarín, 4 de mayo de 1982. En: Blaustein, Eduardo. Zubieta, Martín.

(1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 477.

99Titulo central de la tapa del Diario Crónica del 25 de mayo de 1982. En: Blaustein, Eduardo. Zubieta, Martín. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 485.

100Titulo central de la tapa del Diario Crónica del 26 de mayo de 1982. En: Blaustein, Eduardo. Zubieta, Martín. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 487.

101Titulo central de la tapa de la Revista Gente. En: Blaustein, Eduardo. Zubieta, Martín. (1998) Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires: Colihue, p. 485.

102Titulo central de la tapa de la Revista Gente y la actualidad, editada Editorial Atlántida el 3 de junio de 1982 con el número de

publicación880 y dirigida por Aníbal Vigil. Material de archivo personal de revistas y diarios.

103Titulo central de la tapa de la Revista 10, que refiere al portaviones británico. Publicación de la Editorial Perfil del 1 de junio

1982, año 1, número de publicación 34, dirigida por Jorge Fontevecchia. Material de archivo personal.

104Titulo central de la tapa del Diario Popular del miércoles 2 de junio de 1982, año VIII, número de publicación 2853. Material

de archivo personal.

105Titulo central de la tapa del Diario Popular del miércoles 27 de mayo de 1982, año VIII, número de publicación 2847. Material

de archivo personal.

106Titulo central de la tapa del Diario Popular del miércoles 26 de mayo de 1982, año VIII, número de publicación 2846. Material

de archivo personal.

107Titulo central de la tapa del Diario Clarín del miércoles 13 de mayo de 1982, año XXXVII, número de publicación 13.012.

Material de archivo personal.

108Titulo central de la tapa del Diario Popular del miércoles 4 de junio de 1982, año VIII, número de publicación 2855. Material

de archivo personal.

109Titulo central de la tapa de la Revista Gente y la actualidad, Editorial Atlántida, 27 mayo 1982, N° 879 y dirigida por Aníbal

Vigil. Material de archivo personal.

110Postolski, G. Marino, S. Relaciones Peligrosas: Los Medios y la Dictadura, entre el control, la censura y los negocios. En: Muchos ruidos, pocas leyes: economía y política de comunicación en la Argentina 1920-2007. Bs. As.: La Crujía, 2009.

51 falsificada: ¡Vamos Ganando!, sumada a cruzadas televisivas mistificadas para juntar dinero, alimentos y abrigo, contribuyeron a generar en la gente un patriotismo exacerbado. La euforia que sostenía el Diario Clarín en su tapa se debe entender como sinónimo de apoyo a la locura militar de invadir en condiciones desfavorables para el país dentro del entramado de las relaciones internacionales.

Los militares jugaron una carta importante ya que provocaron incluir en esa euforia a la ocultada, prohibida y perseguida dirigencia política-partidaria, así como a otros importantes actores de la sociedad. En primera instancia hay que aclarar que todos los adherentes a la ―gesta

de Malvinas‖ –tal como calificaron al hecho los propios militares desde sus voceros y

generadores de opinión–, brindaron sus apoyos en el comienzo del conflicto, decayendo el respaldo con la sucesión de hechos desafortunados y miserables que fueron conociéndose a cuenta gotas, escuchando radios de onda corta, teniendo acceso a la información brindada por Agencias de Noticias Internacionales y recibiendo comentarios llegados, de diferentes formas, desde el exterior. En esa primera instancia el respaldo, adhesión y justificación de casi toda la totalidad de los líderes políticos del momento se inscribió en la idea de considerar al hecho como histórico y a la recuperación por la vía de la fuerza como una reparación de derechos quitados con ilegalidad. En esa lista hay que incorporar al Partido Justicialista, representado en esos momentos por Deolindo Bittel, el Partido intransigente de Oscar Alende, al Partido Demócrata

Progresista, liderado por Rafael Martínez Raymonda, y al Partido Demócrata Cristiano. Como

destacado de la lista debería marcarse la adhesión directa e incondicional de la CGT que conducía Saúl Ubaldini y otras representaciones gremiales de trabajadores, muchos de ellos concretaron su respaldo luego de ser detenidos y liberados por los mismos militares en la Marcha del 31 de mayo. En el caso de la Unión Cívica Radical habría que aclaran que no brindó una adhesión masiva y completa de todos sus dirigentes, algunos apoyaron y otros se quedaron en silencio, sin manifestaciones públicas y mediáticas. Emilio Gibaja recuerda que ―cuando comienza Malvinas

en todos los sectores había una euforia bárbara. Yo recuerdo, mire qué paradoja, dos dirigentes grandes del país que no quisieron sumar: Alfonsín y Alsogaray, por distintas razones. Alfonsín se plantó que no. Pensaba que era un disparate esa guerra, que no era nada serio, que no era factible, que el partido no podía embarcarse en eso. Hubo un dirigente radical que dijo ‗yo no me voy a bajar de la fama‘, era el radical Carlos Contín‖111. Estas afirmaciones las confirma Margarita Ronco, secretaria privada de Alfonsín, para la investigación del libro de Oscar Muiño, Alfonsín Mitos y verdades del padre de la democracia. Ese 2 de abril fue el primer día de trabajo de Ronco con Alfonsín y recuerda que el líder político del radicalismo ―dictó un comunicado de

repudio. Yo lo pasé en limpio‖.112

El ciclo de compromisos y acompañamientos lo cerraron los militares con un viaje en avión a la Islas para la asunción del Gobernador, General Luciano Benjamín Menéndez. A ese avión se subieron Bittel del Justicialismo, Contín del radicalismo, Jorge Abelardo Ramos de la Izquierda, Ubaldini y Fernando Donaires de la CGT, Jorge Triaca del Gremio del Plástico, Ramón Baldasini

111Entrevista exclusiva a Emilio Gibaja. (marzo de 2005).

52 de Correo, Rodolfo Soberano del gremio de Molineros y Luis Etchezar de la Fraternidad, todos enrolados en la Intersectorial CNT-20. También lo hicieron el conocido cardiocirujano René Favaloro, el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla, Horacio Francisco Gutiérrez que era el presidente de la Sociedad Rural Argentina, el nefasto Monseñor Desiderio Elso Pollino a cargo del Obispo de Lomas de Zamora, Jacques Hirsch, el presidente de la Unión Industrial Argentina, entre otros. Raúl Alfonsín se negó a subir.

La censura por esos días de guerra fue implícita, generalizada y directa, Marino y Postolski suman sobre este tema que ―las Fuerzas Armadas habían ordenado a los canales televisivos que

emitieron mensajes e imágenes que no generaran pánico ni atentaran contra la unidad nacional‖

generalización total que abría miles de posibilidades para ejercer la censura exacerbada para aquellos que adherían al régimen. ―De esta manera, los noticieros ocultaron informaciones sobre

el desarrollo de la contienda y así se llegó a la capitulación, tan imprevista como se inició‖

cierran Postolski y Marino113.

Las radios se sumaron a estas líneas trazadas, aunque hay que añadir una peculiar e insólita medida de no pasar música en inglés, idioma de los contrincantes en la batalla. Allí los programadores musicales se vieron en diferentes bretes que generaron extraños inconvenientes, muchos de los músicos y las canciones en castellano estaban prohibidas por los mismos que ahora pedían que se usen para reemplazar las canciones del enemigo en la guerra. Entonces surgió un pequeño destape o apertura artística, volvió a tocar en el país la censurada y exiliada Mercedes Sosa, y al prohibido León Gieco le usaron a su Solo le pido a Dios para matar, tal como afirma el propio músico-cantautor popular114. Se dio difusión masiva en todo el país a un grupo de músicos, poetas y compositores jóvenes que estaban trabajando desde hace tiempo y conformaban el movimiento de La Nueva Trova Rosarina.

Durante el conflicto nuestro país no recibió el apoyo de naciones que los militares creían contar. Sucedió todo lo contrario, recogió la solidaridad de algunos países hermanos de Latinoamérica y de los no deseados países asociados a ideales socialistas y comunistas. Que extravagancia tremenda, decían que habían llegado al poder –supuestamente–, para combatir las ideas marxistas y mantener al país dentro de su ser esencial, y ahora ese mundo capitalista les daba la espalda y le brindaban apoyo los comunistas. Debido a ese respaldo latinoamericanista las discotecas de las radios debieron desempolvar viejos discos y emitir una de las canciones más prohibidas, así como volver a escuchar las voces de sus autores e intérprete: Cesar Isella y Armando Tejada Gómez, quienes habían sido perseguidos, prohibidos, censurados y exilados. Entonces todos los argentinos salimos ―a caminar por la cintura cósmica del sur‖ pisando ―en la

región más vegetal del viento y la luz. Siento al caminar toda la piel de América en mi piel y

anda en mi sangre un río que libera en mi voz‖. 115

113Postolski, G. Marino, S. Relaciones Peligrosas: Los Medios y la Dictadura, entre el control, la censura y los negocios. En: Muchos ruidos, pocas leyes: economía y política de comunicación en la Argentina 1920-2007. Bs. As.: La Crujía, 2009.

114El cantautor del Rock Nacional, León Gieco realiza esa afirmación en la letra de su canción El Ídolo de los quemados, editada

originalmente en su disco Bandidos Rurales, Emi-Odeón Argentina, 2001. Los versos exactos son: ―Me hice ateo, nomás, Videla

usó mi Dios para matar‖

115Referencia a la canción himno popular de Latinoamérica: Canción con todos. Letra de Armando Tejada Gómez y música de

53 En el transcurso de la guerra nos preparábamos para jugar un nuevo Mundial de Futbol en España para tratar de retener la Copa ganada en nuestra tierra en 1978 y reiterar así la supuesta

fiesta de todos116 deseada por los militares. La pelota se echa a rodar el 13 de junio después de

una extensa inauguración. La Selección Argentina –una copia casi exacta de la constituida en 1978–, jugó el partido inaugural con la selección de Bélgica. La derrota fue inesperada, nadie pensaba que los belgas podían vencer a la selección donde era ya prominente la figura de Diego Armando Maradona. El 14 de junio Argentina capitula en la guerra por la recuperación de las

Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur, habían pasado 74 días del desembarco y quedaron la

escalofriante cifra 649 argentinos muertos en combate. Los diarios del 15 de junio ya no fueron triunfalistas pero siguieron con la mentira organizada: no hablaron en los títulos de sus tapas del para tratar de escribir la canción, pero no se concretaba nada. Entonces Armando se fue para su casa, cuando salió a la calle decidió caminar y a la dos o tres cuadras se le ocurrió el comienzo de los versos y la idea central de toda la letra. Volvió corriendo a la casa de Isella y por el portero eléctrico, desde la Plata Baja, le canto la letra que se le había ocurrido para esa músi ca que estaba rondado. (Testimonio exclusivo de Cesar Isella, en entrevista al músico en el programa de radio Un canto se hace al viento, de FM La Tecno, mayo de 2014.)

116Referencia a la película argentina realizada para mostrar la visión militar de los climas vividos en el país por el Mundial de

Futbol de 1978. La fiesta de todos se estrenó 1979 y fue dirigida por Sergio Renán. En el guion intervinieron Hugo Sofovich, Sergio Renán y Mario Sábato con el seudónimo de "Adrián Quiroga". Actúan Juan Carlos Calabró, Mario Sánchez, Ricardo Espalter, Luis Landrisina, Julio de Grazia, Nélida Lobato, Félix Luna, Roberto Maidana, Cesar Luis Menotti, José María Muñoz, Luis Sandrini, Malvina Pastorino, Aldo Barbero, Graciela Dufau, Ulises Dumont, Susú Pecoraro, Néstor Ibarra, Enrique Macaya Márquez, Ricardo Darín, Diego Bonadeo, entre otros. El director, crítico, docente de cine y escritor, Santiago García, escribe sobre esa película en un dossier sobre la relación de la dictadura y el cine: ―El Mundial de fútbol apareció de distintas formas en

muchos films del año 1978, a veces con una simple mención, otras en puntos clave del argumento. Pero hubo una película que con convicción y seguridad se transformó en la película oficial del evento deportivo. El 24 de mayo de 1979 se estrena La fiesta de todos. (…) Este alevoso panfleto está construido sobre un material previo, filmado por un grupo de brasileros que, frente a la derrota de su equipo, decidió vender las imágenes documentales que habían registrado. A dichas imágenes, algunas de cierta calidad y valor documental, se le agregaron una serie de sketchs de fuerte contenido ideológico y de una pobreza cinematográfica asombrosa. Una seguidilla de momentos vergonzosos en donde impera un punto de vista por demás homofóbico, racista y xenófobo, un verdadero despliegue de contenido ideológico fascista. Y como refuerzo a todo esto aparecen discursos políticos nada inocentes ya sea mediante gags o directamente con gente hablando a cámara. Esta defensa de un evento, tan siniestro por el momento del país en el que se desarrolló, convierten a La fiesta de todos en la película más oficial de la dictadura, dirigida nada menos que por Sergio Renán, quien años antes había ganado prestigio internacional con La tregua y por lo tanto era un realizador con un nombre, una carrera y un compromiso extra con el cine nacional. (…) La calidad de todo el material que no posee el formato de documental es en extremo mediocre, aunque incluso el documental se ve arruinado en algún momento por el fútbol ballet, una de las peores ideas en la historia de las peores ideas, verdaderamente patética; aunque muy por encima de eso, están los discursos, que hoy producen indignación. A continuación se transcriben dos de ellos a modo de muestra. En las primeras escenas del film, que no parecen filmadas por el equipo original del documental, pero que son un institucional de las obras del Mundial, el periodista Roberto Maidana dice: ‗Esto que estamos viendo y nos emociona hasta las