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La relación entre sociedad y ser humano es tan natural, como lo es la relación entre juventud y participación, esta unión de personas diversas con mediación de las tecnologías digitales debería tener la fuerza necesaria para cambiar cualquier aspecto de la sociedad (Castells, 2012). Esta unión permite el reconocimiento de pensamientos y opiniones diversas, es allí donde las luchas, la posibilidad de participar, la vivencia de un nuevo tipo de ciudadanía se convierten en una

realidad: “Las TIC son una buena manera de informar e incitar a las personas para que nos unamos como grupo y apoyemos una causa” (GD, M4). Y es que las iniciativas individuales

viven cuanto su autor las pueda mantener, pero cuando se convierten en objetivos grupales, el grupo se encarga de asegurar su éxito y los esfuerzos en pro de ello se incrementan.

81 La juventud cuenta con una mediación propia de su época que ha potenciado gran parte de los aspectos y dimensiones personales y sociales que hacen parte de su vida: la Web 2.0 (Reig, 2012). La masificación de internet ha posibilitado la aparición, expansión y diversificación de las redes sociales, las cuales se convirtieron en herramientas para aprender y enseñar, compartir dudas y soluciones, opiniones y puntos de vista, evitando la discriminación y procurando el mejoramiento del entorno. Además, permiten estar bien informados, lo cual es el primer momento para participar y vivir como ciudadanos, pues las

TIC pueden ayudar a que crezca la participación y la vivencia ciudadana, ya que es una manera rápida y fácil de enterarnos de lo que pasa en nuestros alrededores, también se pueden ver las cosas que pasan desde muchos puntos de vista. (GD, M4)

De esta manera las tecnologías digitales ayudan a la juventud a hacerse partícipes en su comunidad al posibilitar la ampliación de conocimientos, lo cual se traduce en la generación de más y mejores debates y la propuesta de cambios más relacionados con la realidad. Pero estos objetivos sólo son posibles si se conocen los alcances y límites de este tipo de tecnología, las

“TIC han sido grandes herramientas de gran ayuda para compartir opiniones y posiciones, pero siempre hay que tener en cuenta que hay que hacer un buen uso de ellas” (GD, M6). Además, las tecnologías digitales facilitan a la juventud su vivencia ciudadana, pues se convierten en mediaciones que les permiten ser y actuar en el mundo desde perspectivas, gustos, decisiones, posturas o principios propios, incluso cuando las redes sociales se convierten en diarios personales (RO, M2).

Esta nueva noción de ciudadanía (Muñoz, 2006, Rueda & Fonseca, 2012) permite identificar que la juventud la vive alejada de los conceptos de cívica o participación política partidista, más allá del reconocimiento y la búsqueda de derechos y la obligatoriedad del cumplimiento de deberes, normas y leyes. Una ciudadanía que permite a cada uno de los jóvenes relacionarse, presentarse y compartir aquello que deja ver cómo está constituida su propia subjetividad. Por esto, es posible entender como ciudadanía la apropiación de las tecnologías para la expresión personal, que va desde una postura clara y crítica basada en principios definidos (RO, M1); hasta la utilización de las redes como diarios personales e íntimos que permiten compartir lo que sucede cotidianamente y las emociones que se generan (RO, M2); pasando por aquellos que pueden ver

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y entender el mundo desde una perspectiva ‘Manga’, donde las frases, imágenes, símbolos y

valores de una cultura lejana (japonesa o coreana) permiten construir la subjetividad en medio de una cultura occidental (RO, M4).

De esta manera, las tecnologías digitales están abriendo nuevos caminos a dos dimensiones propias de la naturaleza humana, la cognitiva y la social (Reig, 2012), las cuales están relacionadas de forma directa con la participación y la acción ciudadana. Esta es precisamente la base sobre la que descansa el empoderamiento que pueden ofrecer las redes sociales, por una parte un conocimiento diverso, que va desde las normas y el conocimiento formal, hasta las experiencias que los pares quieren compartir, todo ello presentado en diferentes formatos. Por otra parte, el conocimiento adquirido se traduce en una forma particular y propia de actuar en los diferentes momentos y espacios, que puede caracterizarse por cambios pequeños en las acciones o por el compromiso decido frente a una causa o iniciativa.

Una de las características de las redes sociales que ha permitido que su influencia sea superior a cualquier otra tecnología precedente, es la posibilidad que ofrecen de conectar al mundo entero en un corto tiempo haciendo desaparecer las distancias que parecían infranqueables. De esta manera se puede conocer la experiencia de otros en diferentes partes del mundo, los problemas que ellos tienen y la manera como los afrontan, la manera como se comportan y como participan en la vida de su comunidad, la forma como se construyen como ciudadanos (Parés, 2014). Todo

ese acervo es lo que le permite a la juventud “poder llegar a tomar ese empoderamiento (pues) hay que conocer nuestro país, sus leyes, su gobierno y problemas y posibles soluciones, ya que

todo esto es la base para que un joven pueda participar activamente” (GD, M6).

Con esto no se pretende decir que esa conexión de las personas sea una consecuencia de la aparición de las tecnologías digitales, ya que la humanidad es empática por naturaleza y por ello no puede olvidar por completo que tiene un compromiso con sus semejantes (Reig, 2012). Esa empatía es fundamental para la responsabilidad y la vivencia ciudadana ya que permite atender los aportes de los demás y procurar el mayor bienestar común, pues los jóvenes se empoderan constituyéndose en emprendedores cuando afirman: “podemos crear movimientos que

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apoderarme” (GD, M7). Esa misma empatía permite que la acción de una persona no se quede

sólo en su esfuerzo personal, sino que pueda llegar a inspirar a otros a unirse a esa causa o a iniciar nuevas, es lo que ha sucedido en algunos países (Castells, 2012), pero en Colombia los intentos al respecto han sido tímidos.

Estas son las condiciones de una comunidad verdaderamente democrática, pues junto con la posibilidad de opinar, debatir y elegir, está la capacidad de actuar en favor de otros, comprometerse con ellos o con causas sociales, de expresar lo que cada quien desea, pues siempre habrá alguien interesado en ello. Este compromiso y actuación en favor de alguien es algo que siempre ha sido posible, pero gracias a las tecnologías digitales es mucho más fácil presentar opiniones propias o conocer perspectivas ajenas y en red siempre hay alguien con quien se pueda llegar a crear conexión y empatía (Erazo & Muñoz, 2007). La conciencia de estar

conectados con otros y compartir una causa o perspectiva hace que la fuerza sea mayor: “Ya que

si todos trabajamos unidos, lograremos marcar la diferencia y sobre todo: ¡ser capacez de conquistar, todo lo que nos propongamos por el mejoramiento de nuestro colegio, de nuestro

segundo hogar!” (FyT, H2).

Aquella empatía les permite a las personas sentirse parte de un todo, un grupo, al que pertenecen y que al mismo tiempo le permite superar sus limitaciones personales (Castells, 2012), suscita y mantiene una actitud de colaboración (Reig, 2012). Todo esto les permite a las personas en general y a los jóvenes en particular comprometerse con un sueño e iniciar la acción, este es el poder que tienen algunos para influir sobre las decisiones de otros (Castells, 2009), pero sobre todo para influir sobre sí mismo y tomar las decisiones propias desde argumentos y perspectivas propias. Poder que se apoya en aquella empatía que se fundamenta y mantiene gracias a la conexión de individuos, facilitada ahora por la aparición y permanente evolución de las tecnologías digitales, especialmente de la Web 2.0.

Y aunque la cercanía a las tecnologías digitales no es una característica exclusiva de la juventud, sí es ella quien puede llegar a tener mayores posibilidades a partir de aquellas, pues gran parte de sus relaciones sociales iniciaron o se mantienen a través de estas tecnologías. La información que

84 se recibe a través de ellas es mayor que la obtenida por los medios masivos de información11 y el apoyo que se ofrece a alguna causa va desde su difusión hasta la asistencia a lugares emblemáticos (Castells, 2012). Pero no se pueden olvidar algunas dificultades al respecto, la más importante es el Slacktivism, es decir, la tendencia a creer que el apoyo a una causa o iniciativa termina cuando se hace clic sobre ella o cuando se comparte, dejando de lado otro tipo de apoyo.

Todas estas características y las posibilidades que se han mencionado y relacionado con la juventud son las que pueden llegar a empoderarla dentro de la comunidad y sociedad en la que vive. Empoderase es la capacidad de conocer y participar en proyectos que beneficien a la comunidad, mediante cambios que impacten de alguna forma y la juventud es la etapa propicia para ello, porque las subjetividades juveniles se sienten capaces de hacer cualquier cosa, de decidir por sí mismos, de enfrentarse al mundo. La juventud es la etapa de crear, creer y seguir utopías y estas son las que permiten que las sociedades en general no se detengan, sino que sean capaces de transformarse y adaptarse de acuerdo a las dinámicas propias del desarrollo histórico.

La actitud necesaria para seguir y mantenerse dentro del camino de las utopías se presenta con cierta fuerza en la juventud, pues más que la corta edad, es esa fuerza lo que en realidad caracteriza a esta etapa de la vida. Los jóvenes son aquellos que no se conforman con lo que sucede a su alrededor, sino que lo cuestionan y son capaces de comprometerse por su cambio o mejoramiento, todavía creen que es posible cambiar el status quo, de soñar con algo nuevo, donde ellos tendrán un papel importante. En su propia voz, uno de los informantes dice que la

“juventud es la etapa en la que nos sentimos capaces de hacer cualquier cosa, donde sentimos

que nadie nos puede decir algo, tanto así que creemos que tenemos y nos damos nuestra propia

libertad” (GD, H3).

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Así lo señala Garcimartin (2014) para el caso español, comparando algunas variables con el Reino Unido y Estados Unidos. Para el caso mexicano se puede consultar a Ocaranza (2012) quien además recomienda algunos blogueros y tuitteros. Para la república Argentina se consultó a Molina (2011), pero probablemente hay estudios más recientes, por ello en esta fuente la televisión y la internet están casi empatados. El estudio realizado en Gran Bretaña es retomado por ms (marketing directo, 2012) quien lo sintetiza y resalta que las redes sociales le están tomando ventaja a Google como fuente de información para los menores de 25 años. Para el caso colombiano no hay cifras exactas, pero una encuesta de consumo digital del año 2012 muestra que el 80% de los encuestados usa internet, lo que significa un aumento en el acceso a la red y lo que podría llevar a pensar que esta se está convirtiendo en la fuente principal de información. En la encuesta realizada para el presente estudio, todos afirmaron que acudían a internet o a redes sociales para enterarse de algún hecho y sólo el 38,4% refirieron también a la televisión para ese objetivo.

85 Pero uno de los elementos esenciales del poder es que disminuye o aumenta de acuerdo al número de personas que estén conectados y relacionados empáticamente, se vuelve más evidente cuando consigue el apoyo de otros que piensan y sienten de forma similar. Cuando una idea o iniciativa logra tener la repercusión suficiente en otras personas puede producirse un efecto de cascada que ira aunando fuerzas en pro de su consecución, hasta que puede tener alcances inimaginables. Pero el efecto de casada no necesita ser extraordinario desde el principio, sino que muchos cambios y efectos producidos pueden ser pequeños e insignificantes, sólo el tiempo podrá determinar el nivel o alcance de los resultados obtenidos, lo importante sería que no se dejen de generar esos primeros impulsos de cambio.

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