2.2 Materials and Methods
2.2.1 Surgical Procedures
El “Council for Adult and Experiential Learning” (CAEL) en alianza con el “American Productivity y Quality Center” (APGC) identificaron una serie de principios
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que las instituciones que imparten educación deberían de seguir; tales principios conforman el “ALFI Assessment Toolkit que ayuda a valorar el estado y la implicación de los centros con el aprendizaje del estudiante adulto” (Learreta, Cruz y Benito, 2012; p. 4): (1) Flexibilidad en tiempos y lugar para el aprendizaje; (2) Plan de vida y carrera; (3) Opciones de financiamiento económico; (4) Evaluación de los conocimientos previos debidos a la experiencia laboral; (5) Procesos de enseñanza aprendizaje activos; (6) Sistemas de apoyo a los estudiantes; (7) Uso de tecnología y (8) Alianzas con los empleadores.
Algunas de las estrategias concretas que las instituciones han tomado para
satisfacer las necesidades de los estudiantes son: crear Planes de estudio modulares con la posibilidad de estudiar en las mañanas, noches y/o fines de semana; uso de educación presencial y en línea y apoyo constante al estudiante tanto de forma presencial como en línea, en aspectos educativos, administrativos y tecnológicos (Learreta, Cruz y Benito, 2012). Las alternativas que el mercado educativo ofrece a los estudiantes adultos, en cuanto a los modelos educativos, son las modalidades en línea y semipresencial o híbrida.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en México el Plan Sectorial de Educación en Materia de Educación Superior plantea el objetivo de “Impulsar el desarrollo y utilización de las TIC en el Sistema Educativo para apoyar el aprendizaje de los estudiantes, ampliar sus competencias para la vida y
favorecer su inserción en la sociedad del conocimiento” (CONACYT, 2014; p. 3). Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura
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(UNESCO), “no existe proceso educativo si no puede percibirse la apropiación paulatina de valores que garanticen una convivencia pacífica” (Martínez de Morentin, 2006, p. 4); por lo tanto, la educación de los adultos debería “contribuir al desarrollo de la
comprensión crítica de los graves problemas del mundo contemporáneo… la capacidad de adquirir nuevos conocimientos, competencias, actitudes y comportamientos que puedan favorecer el pleno desarrollo de la personalidad” (Martínez de Morentin, 2006, p. 7).
La UNESCO identifica que debe atender las necesidades de los adultos mediante la investigación de técnicas que permitan su educación (Martínez de Morentin, 2006); de esta forma, la educación a lo largo de la toda la vida y los sistemas educativos locales han encontrado respuesta a las necesidades de los estudiantes adultos mediante el uso de las TIC’s en sus sistemas educativos; aunque aclaran que “un programa educativo ha de proponerse desarrollar las facultades intelectuales del individuo y no solo la mejora de su situación económica” (Martínez de Morentin, 2006, p. 21); las modalidades de educación que se ofrecen a los adultos; de acuerdo con el CONACYT (2014) son cinco:
1. El estudio independiente guiado (modalidad abierta). 2. El aula remota (modalidad a distancia, de tipo sincrónico).
3. El modelo interactivo basado en TIC (modalidad a distancia o en línea).
4. El modelo híbrido (modalidad mixta, parte del tiempo en línea y parte del tiempo presencial).
5. El modelo presencial apoyado con tecnología (modalidad presencial, con uso de recursos tecnológicos).
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La dimensión existente entre los modelos en línea y presencial incluye a la modalidad híbrida (Chesse, 2003, citado por CONACYT, 2014). La modalidad
presencial “fue la educación dominante de la sociedad industrial” (Rama, 2007, p. 34) y tiene las características de lo denominado tradicional, profesor y alumno comparten un mismo espacio y tiempo, el profesor guía la instrucción y el estudiante lleva a cabo las actividades de una forma estructurada, en forma y tiempo, por el docente. Las
modalidades en línea e Híbrida están tomando un papel dominante en la sociedad del conocimiento; “en el año 2000 se hizo un estudio que identificaba que 1.3 por ciento de las matrículas era ya de educación híbrida, que correspondían a unos 164 mil
estudiantes” (Silvio, 2003, citado por Rama, 2007, p. 35). A continuación se revisan las características principales de las modalidades en línea e Híbrida.
En línea. Este modelos hace uso de forma exclusiva de las TIC’s para que el proceso de enseñanza aprendizaje suceda; la comunicación entre estudiante y profesor puede ser sincrónica y/o asincrónica; la principal característica es que el profesor no dirige el proceso de enseñanza, sino que acompaña al alumno, beneficiando esto la construcción del conocimiento en el estudiante (CONACYT, 2014).
Híbrida. Este tipo de modelo hace uso de las características mejor desarrolladas de los modelos presenciales y en línea; “los ambientes híbridos de aprendizaje son aquéllos que combinan la instrucción cara a cara con instrucción mediada por las tecnologías de la información y la comunicación” (Osorio y Duart, 2011, p. 66). Los términos que se encuentran en la literatura van desde el “Blended learning” (mezcla virtual/presencial) pasando por el “semipresencial” (combinación virtual/presencial) y aterrizando de
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manera casi definitiva, en lengua española, en el término “Híbrido” (Turpo-Gebera, 2009); término que se usará a partir de este momento para referirse a la combinación de las características de las dos modalidades. El modelo en línea se usa para “la entrega de contenidos, simulaciones, el desarrollo de actividades colaborativas, el proceso de retroalimentación y el proceso de interacción entre estudiantes y entre el profesor y el estudiante”; mientras que el modelo presencial se usa para “sensibilizar al estudiante en los contenidos, para practicar, discutir los retos que los estudiantes tendrán para
implementar estos conocimientos y habilidades en el ámbito laboral y para asegurar el compromiso social entre los participantes” (CONACYT, 2014, p. 8).
La relación entre la modalidad híbrida y la educación para adultos aparece al identificar que “los sectores con menos ingresos, o aquellos con complejas dinámicas laborales” son las que más uso hacen de esta modalidad (Rama, 2007, p. 43). La
aparición de estas modalidades en América tiene que ver con necesidades muy puntuales que se desarrollan a continuación.