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A. Contextual Limitations

2. System Limitations

De acuerdo al sistema de rentas australiano, el gobierno federal recauda la mayoría de los impuestos, tanto el impuesto a las ganancias como el IVA. Los estados no poseen una base fuerte de ingresos propia, casi el 50 % de las rentas de los estados proviene de las transferencias del gobierno federal.

El desequilibrio fiscal vertical en Australia es un tema mucho más importante que el desequilibrio horizontal, y es este desequilibrio fiscal vertical el que ha llevado a lo que George Anderson denominó la mayor centralización del sistema federal australiano. Recientemente el gobierno federal y los estados han acordado que a cambio de la delegación de algunos de los impuestos más ineficientes por parte de los estados, éstos obtendrían todo el producido del IVA que es un impuesto federal, y delegarían otros impuestos ineficientes como ser los impuestos a los timbres, a las transferencias, a la propiedad, etc, y obtendrían lo ya mencionado.

Las empresas residentes en Australia están sujetas desde 2005-06 a un tipo fijo del 30% de sus rentas imponibles. Por otro lado, las no residentes están gravadas por sus rentas de fuentes australianas (a parte de intereses, dividendos y royalties que están sujetos a la Withholding Tax) al mismo tipo que las compañías residentes. Una empresa es considerada como residente en Australia a efectos fiscales si está establecida en Australia o, si mantiene relaciones comerciales en Australia y tiene bien su sede central en Australia o bien el poder de decisión en manos de residentes en Australia. Además, los criterios utilizados para considerar a una empresa como residente también dependerán de la entidad que sea, es decir, autónomo, sociedad, fiduciarias, etc.

Desde julio de 2002 los “wholly-owned corporate groups” (cuando una empresa controla al 100% a otra empresa) tienen la opción de ser gravadas como una sola entidad en términos de impuestos sobre beneficios.

i. Sociedades

En Australia rige el sistema de imputación. El pago del impuesto sobre sociedades, realizado por una entidad residente, concede derecho a un “crédito de imputación”,

que a su vez se traspasa a los receptores de los dividendos, quienes pueden utilizar este crédito para reducir su carga fiscal.

El Impuesto sobre Sociedades grava las empresas, definidas como entidades corporativas y asociaciones, y determinados trusts. Se consideran residentes las sociedades constituidas en Australia y aquellas que realicen una actividad empresarial en Australia y cuyo control y dirección efectiva se desarrolla íntegramente allí o cuyos accionistas principales residen allí. Las empresas residentes en Australia están sujetas a este tributo por la totalidad de su renta mundial, mientras las no residentes son gravadas únicamente por sus ingresos de fuente australiana. Sin embargo, los beneficios empresariales y las ganancias de capital obtenidos a través de un establecimiento permanente en el extranjero no están sujetos a tributación en Australia. Los dividendos de fuente extranjera tampoco tributan en Australia, siempre que el porcentaje de participación en la entidad no residente sea igual o superior al 10%. A partir del 30 de junio de 2008 las pérdidas sufridas en el extranjero podrán ser compensadas con los beneficios domésticos (hasta esta fecha solo era posible compensarlas con determinados beneficios obtenidos en el extranjero).

El tipo de gravamen es del 30% (anteriormente 34%) para sociedades residentes y para los establecimientos permanentes de no residentes.

El período impositivo comienza el 1 de julio y finaliza el 30 de junio. El plazo de declaración del impuesto termina el 31 de diciembre, y todas las sociedades están obligadas a formular la declaración, incluso aunque no hayan obtenido beneficios sometidos a gravamen. A lo largo del ejercicio existe la obligación de realizar cuatro pagos a cuenta del impuesto final, calculados sobre la base de la cuota del año precedente.

La base imponible del impuesto se determina a partir del resultado contable de la sociedad, modificado por ciertas previsiones legalmente establecidas. Se admite la deducibilidad de los gastos necesarios para el desarrollo de la actividad de la sociedad, así como de las dotaciones a provisiones para impuestos (salvo los impuestos sobre sociedades y sobre el patrimonio), deudas no pagadas, reparaciones, tasas, intereses sobre préstamos concedidos y cánones. Una extensa lista de case law aclara la deducibilidad de determinados gastos. Algunos gastos relacionados con el negocio, como los gastos de establecimiento y gastos de due diligence, que normalmente son deducibles, pueden ser amortizados en un plazo de cinco años.

Las dotaciones a amortización por depreciación de los activos se calculan según los métodos de amortización legalmente establecidos, que son de libre elección de parte del contribuyente, aplicando los porcentajes fijados por la ley para cada grupo de activos. Generalmente los activos intangibles no son depreciables, salvo que una disposición legal disponga lo contrario (como se da en el caso de patentes, copyrights y software).

Las ganancias procedentes del capital tienen un tratamiento especial y están gravadas por el Impuesto sobre las Ganancias de Capital (Capital Gains Tax, CGT). La base imponible resulta de la diferencia entre el coste de adquisición y las ganancias obtenidas en la operación sujeta al CGT. Un tratamiento especial se concede a pequeñas empresas que obtienen ganancias de capital. Las pérdidas de capital solo son compensables con futuras ganancias de capital obtenidas. El tipo de gravamen aplicable a las ganancias de capital es el mismo que el tipo del Impuesto sobre Sociedades, es decir, actualmente el 30%.

En el caso de que la base imponible resultante sea negativa, su importe es compensable con las bases positivas sin límite temporal, siempre que se mantenga la misma identidad corporativa. Reglas especiales se aplican a empresas que forman un grupo a efectos contables y fiscales.

El régimen fiscal australiano estableció normas especiales sobre precios de transferencia, con el objetivo de prevenir la manipulación de precios en las operaciones intra-grupo de las grandes multinacionales. En cumplimiento de tales normas, las operaciones internacionales entre empresas no necesariamente vinculadas, incluyendo los establecimientos permanentes, deben valorarse por su valor normal de mercado. Se pueden realizar consultas previas a la Administración fiscal australiana sobre la valoración de operaciones. También existen reglas de subcapitalización, según las cuales los intereses pagados son tratados como dividendos en los casos en los cuales el endeudamiento de una empresa supera el 75% de su patrimonio neto. No se aplica esta regla si el importe de las deudas deducibles no supera los 250.000 dólares australianos (155.430 euros). Se aplican reglas especiales para instituciones financieras.

● No residentes

Las sociedades no residentes están sujetas a tributación por sus rentas de fuente australiana. Si el case law doméstico (no existe una normativa específica) o un convenio de doble imposición determina la existencia de un establecimiento permanente en Australia, ya se trate de una sucursal, un agente u otro lugar fijo de negocios, el no residente deberá tributar, con algunas especialidades, según el régimen general del Impuesto sobre Sociedades.

Los dividendos y cánones están sujetos en general a una retención del 30%, y los intereses del 5% o 10%, siempre que no les sea de aplicación un tipo de retención reducido según lo provisto en un convenio de doble imposición.

ii. Renta Persona Natural

Hay diferentes tipos impositivos para individuos residentes y no residentes.

Determinar si un individuo es residente en Australia en términos de impuestos sobre la renta depende de las distintas circunstancias de cada individuo.

Los residentes son gravados por sus ingresos mundiales, el tipo a pagar es progresivo y depende del tramo en el que se sitúe su base imponible, variando entre el 0% y el 45%. Además, los contribuyentes deben pagar el Medicare Levy.

Generalmente, el Medicare Levy se calcula como un 1,5% de las rentas imponibles, aunque este puede variar dependiendo de las circunstancias de cada persona. Además, dependiendo del nivel ingresos imponibles y de si el individuo posee o no un seguro sanitario privado, se puede aplicar una sobrecarga del uno por ciento. Los individuos no residentes sólo están gravados por sus ingresos procedentes de fuentes australianas a un tipo progresivo que varía entre el 29% y el 45%, según el tramo de ingresos. A los no residentes no se les exige el pago del Medicare Levy.

iii. Impuesto al Valor Agregado

El principal impuesto indirecto en Australia es el Goods and Services Tax (GST), que es el equivalente al IVA. El GST fue introducido el 1 de julio de 2000, y supone un tasa del 10% sobre una amplia gama de bienes y servicios. Además, el GST sirvió para sustituir a una serie de impuestos, principalmente del sector financiero, que eran considerados como ineficientes:

● El impuesto sobre ventas mayoristas abolido desde el 1 de julio de 2000. ● El Financial Institutions Duty y los stamp duties sobre valores negociables

fueron también eliminados el 1 de julio de 2006.

● En una reunión del Consejo de Ministros en marzo de 2004, el Gobierno Australiano y los gobiernos estatales acordaron la eliminación de la Bank Account Debits tax a partir del 1 de julio de 2005.

6 INFORMACIÓN PRÁCTICA

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