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1.4 VALIDATION OF ANALYTICAL METHOD IN PHARMACEUTICAL

1.4.2 SYSTEM SUITABILITY PARAMETERS [U.S.P, 1995]

La manera como los individuos y las familias palestinas entendían los bienes obedece, en parte, a una imagen de bienes limitados que determina la forma como las familias entienden

y valoὄan ὅuὅ bieneὅ. En eὅta maneὄa de veὄ la ὄealidad ὅe “ven laὅ cosas de este mundo

como un juego de ὅuma ceὄo”130. δo ὃue implica ὃue ὅi alguien „gana‟ máὅ de lo ὃue tenía, alguien va a tener menos de lo que tenía. Este modelo no sólo aplica a los valores materiales del mundo antiguo (tierras, animales, etc.) sino que es la manera como se entienden los bienes inmateriales como el honor. Neyrey ilustra este punto a propósito de la fama de Jesús y el conflicto con los discípulos del Bautista (Jn 3, 30); si Jesús gana entonces Juan debe disminuir.

Esta actitud implica una importante valoración y protección de los bienes familiares por

conὅideὄaὄloὅ limitadoὅ en el mundo. Eὅ impoὄtante notaὄ aὃuí ὃue “ὃuien poὅeía loὅ bieneὅ no eὄa el individuo, ὅino la familia”131, aún cuando “el ήnico ὃue podía diὅponeὄ del patrimonio familiaὄ eὄa el cabeὐa de familia”132. Es responsabilidad del

pater-familias no sólo la administración sino la protección de los bienes familiares.

i. El Honor

Hay un fuerte consenso entre distintos autores que Honor y Vergüenza constituyen los valores centrales del mundo mediterráneo del siglo I.133 Comencemos entonces por definir

el honoὄκ “el honoὄ eὅ el valoὄ de una peὄὅona paὄa ὅí miὅma y paὄa la ὅociedad”134. Es decir, es el valor que una persona percibe en sí misma y el valor que la sociedad percibe en él. Este valor no está necesariamente relacionado con las posesiones u otros bienes materiales que se poseen. Dentro de cada región mediterránea, lo que es considerado honorable

130 Neyrey, Ho or…, 37 131 Guijarro,

Fidelidades, 99

132 Ibíd.

133 En este sentido ver la nota de Guijarro en

Fidelidades, 117, ver también Malina, El Mu do…, 45-83

67 cambia, así como es diferente según el género, la posición en la familia, etc. El honor tiene

ὃue veὄ con la “ὄeputaciὰn, impoὄtancia y valía” pὄincipalmente en campo de la

intersubjetividad pública.

Un rasgo importante de la personalidad mediterránea, es su naturaleza diádica135, el individuo no se comprende sino en relación con otros, en especial, en relación con su familia; el honor así pues entendido no es una posesión personal sino de la familia a la que se pertenece.

Hay dos formas importantes para tener honor: la primera es el honor adscrito136, es decir, el honor que se tiene sin mérito propio. Por ejemplo, una persona es honorable si procede de

una familia honoὄable. En Iὅὄael ὅiempὄe ὅe conὅideὄὰ „honorable‟ ὅeὄ deὅcendiente del

linaje de David, o de la casta sacerdotal; los hombres en general tienen más valor en la sociedad y en la familia que las mujeres, los funcionarios públicos romanos son considerados como personas de valor por otros ciudadanos romanos, etc. Esta dimensión del honor es un tesoro familiar. La familia hereda el honor de sus antepasados y es su deber preservarlo.

La segunda forma de tener honor es el honor adquirido. Este es el honor que se consigue por

loὅ pὄopioὅ méὄitoὅ “ὅupeὄando a otὄoὅ en la inteὄacciὰn ὅocial”137 por medio de actos llamados en la antropología cultural, desafíos. Tomemos nuevamente el caso de Jesús y el Bautista. El éxito de Jesús, reflejado en el número de seguidores (Jn 3, 26), desafía a Juan, restándole valor y credibilidad en su ministerio. Malina además afirma que por la naturaleza

competitiva de laὅ ὅociedadeὅ agὄícolaὅ “toda inteὄacciὰn social que tiene lugar fuera de la

pὄopia familia o del cíὄculo de amigoὅ eὅ peὄcibida como un deὅafío al honoὄ”138. Las interacciones sociales de los miembros de una familia están mediadas por esa competencia para conseguir valor y aceptación social.

135 Ver Malina, El Mu do del…, 85-114

136 Malina se refiere a este tipo de honor como asignado 137 Ibíd., 52

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En la tradición del A.T. encontramos variadas evidencias de la importancia de la conservación del honor en la familia. Ex 20, 11 y Dt 5, 16 son mandatos esenciales de la esfera familiar judía: honrar a Padre y Madre no sólo es socialmente necesario sino que es un mandato mismo de Dios. Est 1, 20 resalta la importancia nacional de que las mujeres honren a sus maridos, y las genealogías aparecen para resaltar el status de una persona. Dado que el honor es un valor que tiene sentido sólo en relación a lo público, las familias influyen y determinan el comportamiento de sus integrantes, ya que las actuaciones deshonrosas de sus miembros pueden afectar de manera importante el honor familiar. La familia debía reprochar los comportamientos de sus miembros que pongan en riesgo el

honoὄ familiaὄ e incluὅo haὅta “ὄompeὄ ὄadicalmente con elloὅ”139. ii. La Religión

La religión en la cultura mediterránea tiene una importante dimensión doméstica. Para los griegos y romanos la religión era un patrimonio heredado de sus antepasados, y por lo tanto conservado en total secreto y hermetismo al que sólo podían acceder las personas de la casa. Cada casa constituía un culto diferente. En este punto, los judíos se diferenciaban porque la religión doméstica y la pública hacen parte de una misma realidad, de un todo que engloba toda la dimensión religiosa.

Esto no significa que en las familias israelitas no se diese importancia doméstica a la religión. Por el contrario, desde muy temprano en la formación de Israel, la religión hizo parte de la esfera familiar. La mayor parte de la vida religiosa de un Israelita acontece en su casa y no en el templo. Esto se evidencia en dos aspectos importantes: la formación religiosa y las acciones cultuales.

69 La formación religiosa en la Palestina del siglo I no está a cargo de las sinagogas sino de las

familiaὅ, “el ἢadὄe tenía la obligaciὰn de tὄanὅmitiὄ al hijo la tὄadiciὰn ὄeligioὅa”140. El mandato de Ex 12, 26-27 está vigente, es en la casa donde se recibe la tradición del pueblo. Esta responsabilidad como lo muestra el texto, recae en el padre cabeza de familia y hace parte de una de sus principales funciones dentro de la casa.

Las acciones cultuales de Israel tienen una referencia clara al hogar. La comensalidad es principalmente una acción familiar. En los días de descanso se celebra la comida familiar, la

paὅcua eὅ una comida familiaὄ. Evidencia de eὅto eὅ ὃue “el ἄἅ% de noὄmaὅ contenidaὅ en

ella (la Misná) está relacionado directa o indirectamente con las comidas y con la mesa. No se trata aquí de las comidas rituales sino de las comidas ordinarias, que eran lo que más diferenciaba a los judíos de sus vecinos”141. Los ritos del matrimonio y de la muerte hacen parte de la esfera familiar también. Se puede afirmar con certeza que la mayor parte de la vida religiosa de un judío contemporáneo a Jesús, transcurre al interior de la vida familiar.

iii. Las Propiedades

Cuando hablo de las propiedades en este apartado, me refiero únicamente a lo que tiene que ver con las propiedades físicas, aquello que constituye, en términos de hoy, el patrimonio económico de la casa. Como en todas las demás disposiciones legales acerca de la casa, el manejo de las propiedades es una responsabilidad exclusiva del pater-familias. Sólo él podía disponer del patrimonio, y en este sentido, su autoridad era incuestionable. Guijarro identifica ὃue eὅtaὅ diὅpoὅicioneὅ tenían “la funciὰn de ὄefoὄὐaὄ la autoὄidad pateὄna”142. El principio general que rige la forma como se deben administrar las propiedades radicaba en que las propiedades familiares, en especial la tierra, debían permanecer ligadas a la

140 Guijarro, Jesús y…, 79 141 Guijarro, Fidelidades…, 115 142 Ibíd., 102

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familia143. Sólo los hijos varones heredaban en Israel salvo que el padre no tuviese hijos varones como lo muestra el caso de Zelofehad en Nm 27, 1-11; las hijas pueden heredar sólo con la condición de que se casen con parientes (Nm 37, 3-9). Como lo muestra este caso, lo importante es que la tierra no salga del grupo del parentesco, ya que si las hijas se casan con alguien de otra familia, la tierra va a pertenecer luego a otra tribu o clan familiar. La posesión más importante en el tiempo de Jesús era la tierra. Guijarro encuentra tres funciones importantes144: función económica, posición social y relación con el culto. Dado que la principal fuente de ingresos es la agricultura, la tierra se convierte en la más preciada posesión; más aún, el status social está relacionado de manera directa con la cantidad de tierra poseída por una familia. Este fenómeno dio origen a que las familias adineradas buscaran a toda costa la posesión de tierras de tal manera que los campesinos que quedaron siendo dueños de sus propias tierras, fue mínimo. Pero quizá el factor más importante para los judíos, era la connotación religiosa de la tierra. La tierra había sido dada por YHWH mismo, era el lugar donde estaban sus antepasados enterrados, era uno de los vínculos objetivos más importante con la tradición de su pueblo. Así pues, en el caso de los campesinos que no poseían tierra, no sólo estaban desprotegidos económicamente, sino que dicha realidad afectaba existencialmente sus vidas.

2.3 Algunas relaciones intrafamiliares

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