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Respecto a la relaci´on hist´orica entre el comportamiento del gobierno y los t´erminos de intercambio en Latinoam´erica, en el libro editado por Larra´ın y Selowsky (1991) se resumen los comportamientos de los gobiernos de cada pa´ıs por separado durante los a˜nos 70 y 80’s. En la evidencia se desprende que en los dos shocks positivos en el precio del petr´oleo (74-78 y 79-81) la mayor´ıa de los pa´ıses aument´o su gasto. Durante los a˜nos anteriores al primer shock (70-73) los pa´ıses hab´ıan aumentando fuertemente su sector fiscal y esta tendencia no se vio disminuida durante el primer shock (74-78) a pesar de que ´este tuvo efectos muy diferentes en los distintos pa´ıses, como es una gran ganancia para Venezuela, moderada ganancia para Argentina y M´exico y gran p´erdida para Brasil y Chile. El segundo boom petrolero trajo los mismos resultados, con gobiernos que aumentaron su nivel de deuda ya sea para expandir su inversi´on (exportadores de petr´oleo) o para cubrir las p´erdidas transitorias (importadores). Esta situaci´on llev´o a un gran nivel de endeudamiento en los pa´ıses latinoamericanos, los cuales tuvieron que pagar esta consecuencia en la crisis de la deuda de los a˜nos ochenta cuando el mercado internacional del cr´edito se congel´o para la regi´on.

El comportamiento descrito en el p´arrafo anterior es explicado por Larra´ın y Selowsky (1991) desde labest expectation theory: aquellos que ten´ıan un shock bueno (exportadores de petr´oleo) pensaron que era permanente con lo cual pod´ıan solventar un mayor gasto p´ublico; mientras que aquellos que ten´ıan un shock malo (importadores de petr´oleo) pensaron que era transitorio por lo que aumentaron su gasto transitoriamente para hacer frente al mal tiempo.11 Todo esto fue posible gracias a la facilidad con que se pod´ıa pedir cr´edito externo antes de lacrisis de la deuda latinoamericana de los ochenta y al hecho de que no hab´ıa gran nivel de inversionistas privados, con lo que el gobierno fue aquel que se qued´o con la mayor´ıa de los flujos provenientes del exterior.

Esto hace reafirmar la idea de que las expectativas juegan un rol fundamental, en el sentido en que un shock transitorio debiese llevar a un super´avit de cuenta corriente pero si este shock es pensado como permanente por los agentes, puede llevar incluso a que ´esta pase a

11La excepci´on m´as notable a este hecho fue el caso de Chile, el cual sigui´o una estricta pol´ıtica fiscal durante esos per´ıodos y no aument´o su gasto fiscal para solventar las p´erdidas por el alza del precio del petr´oleo.

ser deficitaria. Si el shock es pensado como una mejora permanente, tanto los consumidores como el gobierno aumentar´an su gasto pensando en que ´este es sustentado por las ganancias futuras, lo que lleva un d´eficit de cuenta corriente en el per´ıodo actual. As´ı vemos que las expectativas son un canal anterior al tipo de cambio, consumo o gobierno, pues las creencias de las personas afectan los comportamientos de estas variables, que en definitiva determinan la cuenta corriente. Lamentablemente es muy dif´ıcil medir emp´ıricamente las reacciones de las expectativas de los agentes econ´omicos respecto a los shocks de t´erminos de intercambio por lo cual esto no ser´a considerado en la estimaci´on, pero no por esto debemos olvidar su importancia.

Respecto a la historia m´as reciente de los gobiernos latinoamericanos Gavin y Perotti (1997) muestran que los gobiernos de esta regi´on tienen balances muchos m´as vol´atiles que los pa´ıses desarrollados y que su comportamiento es proc´ıclico, lo que se acent´ua durante las recesiones donde el gasto aumenta mucho. Por otro lado Izquiero y Talvi (2008) estudian el efecto del ´

ultimo boom de precio de commodities sobre los gobiernos de la regi´on y determinan que si bien ´estos tuvieron un peque˜no super´avit durante este per´ıodo (cercano al 1 %), ´este se debi´o exclusivamente a los mayores ingresos y que si utilizamos una medici´on estructural lo que realmente ocurri´o fue que estos pa´ıses tuvieron un gran d´eficit estructural (4 %) durante este per´ıodo, con lo cual no guardaron los mayores ingresos transitorios para los tiempos malos.

A lo largo de los ´ultimos 30 a˜nos los datos nos entregan un comportamiento muy variado entre los gobiernos. En la tabla B.3 del anexo se pueden ver la evoluci´on de los gastos de los gobiernos en consumo y de sus balances. Nos encontramos con pa´ıses que gastaron desde un 6 % del PIB en consumo (Paraguay en los ’80) hasta un 19 % (Brasil en los ’90 y ’00), pero con la mayor´ıa con gastos en consumo en rangos entre 10-20 %. Cabe destacar el hecho de que los gobiernos han cambiado mucho su comportamiento a trav´es de las d´ecadas, con algunos que han subido mucho su consumo mientras otros lo han bajado fuertemente. En cuanto a sus balances vemos que estos son negativos (salvo Chile) pero moderados, lo que demuestra que est´an aumentando su deuda aunque de manera lenta.

Un hecho importante dentro del gobierno es que durante los ´ultimos a˜nos ´estos han adoptados distintas medidas de reglas fiscales, este hecho se puede observar en la figura 8 donde cada vez son m´as los pa´ıses que se est´an preocupando sobre proteger su balance fiscal. Actualmente hay 10 pa´ıses con reglas fiscales, las cuales abarcan sectores como gasto primario, balance estructural y deuda, que se encuentran detalladas en la tabla B.4 del anexo. El problema es que no disponemos de datos de facto sobre estas reglas lo que implica que no sabemos si todos los pa´ıses las cumplen o si segu´ıan alguna regla no escrita sobre prudencia fiscal desde antes (como parece ser el caso de Chile durante los ’80 y ’90). Si recordamos los trabajos

Figura 8: Evoluci´on del n´umero de pa´ıses con reglas fiscales en Latinoam´erica

de Reinhart y Rogoff (2004) y de Levi-Yeyatti y Sturzenger (2005) respecto al r´egimen de tipo de cambio sabemos que pueden existir notables diferencias entre lo declarado por el pa´ıs (de jure) y lo que realmente sucede (de facto), con lo cual no utilizaremos estos datos de reglas fiscales, pero lo que la figura 8 s´ı muestra es que los gobiernos est´an cada vez m´as preocupados de mantener controladas sus cuentas, pues est´an creando reglas para tratar de lograr este cometido.

Un tema relevante dentro de la estructura fiscal es que los gobiernos a veces son due˜nos de grandes empresas exportadoras, como es el caso de las petroleras PETROBRAS en Brasil, PDVSA en Venezuela, PEMEX en M´exico, ECOPETROL en Colombia o la minera CODEL- CO en Chile. En la tabla B.5 podemos apreciar que algunas de estas empresas tiene utilidades muy grandes, llegando incluso a los 18,000 millones de d´olares anuales, provocando que los ingresos fiscales de estos pa´ıses sean muy sensibles a las variaciones de los precios de unos pocos bienes exportables.

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