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Table 5.5: Network parameters for WAM application

Hemos comprobado que la fase del desarrollismo también incidió en Galicia, pero a una respetable distancia respecto de la media nacional. Vamos a examinar ahora la gravedad de este desfase. Para empezar no cabe duda de que los años 60 fueron un momento de superación y despegue, con los principales indicadores macroeconómicos subiendo enteros:

«… a lo largo de los años 1960 y hasta aproximadamente la muerte de Franco en 1975, la economía gallega experimenta una etapa expansiva que fue posible por los efectos de arrastre generados por el “boom” económico europeo y mundial iniciado ya en los años cincuenta, y por el desmantelamiento del rígido entramado de controles intervencionistas que habían dominado la escena en la llamada “etapa autárquica” del primer franquismo» 279.

Estos mismos autores señalan una posición desventajosa, no obstante, de Galicia en el marco del progreso estatal, a causa del olvido practicado por el franquismo:

279 CARMONA BADÍA, Xoán; FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Ángel: “La economía gallega en el período franquista (1939-1975)”. En: JUANA LÓPEZ, Jesús de; PRADA RODRÍGUEZ, Julio (coords.): Historia

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«Galicia se integra en el crecimiento europeo de estos años como suministradora de mano de obra barata, que abandona su antiguo destino cubano o argentino para dirigirse ahora a Francia, Suiza o Alemania, y que recibe unas remesas monetarias que sólo parcialmente revierten en la financiación de su crecimiento económico.

A la hora de valorar la evolución de la economía gallega durante el franquismo (…) se puede apreciar cómo a lo largo de esta etapa no sólo no se frenó la tendencia a la pérdida de peso relativo en el conjunto español que la economía gallega venía mostrando en el largo plazo, sino que tendió a acentuarse» 280.

En relación a la cultura material que representa el libro, Galicia tampoco figuraba en 1978 en buen lugar sobre el conjunto nacional. El indicador es particularmente revelador del deficiente grado de cultura formativa de la región en este año, con casi un tercio de los hogares gallegos careciendo de libro alguno:

TABLA I-7.DISTRIBUCIÓN DE FAMILIAS (EN MILES) SEGÚN LA CANTIDAD DE LIBROS QUE POSEEN.ESPAÑA Y GALICIA,1978.CIFRAS EN MILES Y PORCENTUALES 281

Libros Ninguno 1 - 6 6 - 25 26 - 100 101 - 500 Más de 500 Galicia Familias (miles) 241 156 129 121 64 17 % 33’1 21’4 17’7 16’6 8’8 2’3 España Familias (miles) 2.985 1.491 2.068 2.319 1.179 413 % 21’8 15’6 21’6 24’3 12’3 4’3

Como se puede observar, las familias gallegas mejoraban ligeramente la media estadística nacional en tener ninguno o al menos un libro en casa, pero rápidamente caían por debajo de tal media para cifras superiores a seis libros. En la categoría de no disponer de ningún libro se hallaba uno de cada tres hogares gallegos, mientras la media

280 Ibídem.

281 Elaboración propia. Fuente: Demanda cultural en España. Madrid, Ministerio de Cultura, Secretaría General Técnica, Gabinete de Estadística e Informática, 1978, p. 654.

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española era algo mejor, con únicamente uno de cada cinco hogares en esa situación 282. En efecto, las estadísticas próximas al rango del subdesarrollo procedían de una situación muy real, especialmente en la Galicia interior:

«Todavía a la altura de 1975 era muy elevado el número de ferias y muy escaso el de supermercados y tiendas afiliadas. El regateo seguía siendo una práctica generalizada. Y aunque existían algunos establecimientos autoincluidos en la categoría de “grandes almacenes”, como El Pote o El

Pilar, no será justamente hasta el año de la muerte de Franco cuando El Corte Inglés instale en Vigo el, en sentido estricto, primer gran almacén

moderno de Galicia» 283.

En cuanto al desequilibrio interno entre la Galicia occidental y la oriental, el desarrollo económico, flujo demográfico y crecimiento urbanístico de los años 60 a los 80 antes pudieron acentuarlo que lo contrario. Como señala el arquitecto gallego Xerardo Estévez, en estas décadas las remesas que provenían de la emigración europea imprimieron un nuevo impulso a las ciudades, provocando los ensanches y los polígonos, típicos de las dos grandes vértices industriales costeros (Coruña-Ferrol y Vigo). El mismo autor sostiene que la polémica autopista del Atlántico (A9) agrandó la brecha –ahora física- entre la Galicia desarrollada y la del interior (para muchos autores, entre la Galicia rica y la pobre) 284:

«… a construción da autopista A9 e das grandes infraestruturas transversais acentúa a escisión entre dúas Galicias: a do litoral, nun proceso de conurbación in crescendo —se ben con perlas de poboación nas cidades capitais en beneficio dos concellos periféricos— e a do interior, que perde

282 En los Apéndices de esta tesis aparece, además de otras tablas complementarias de interés, la lista elaborada por Indicadores Sociales de las provincias españolas ordenadas según su puntuación en la categoría de Nivel Medio de Vida, comparando la evolución entre los años de 1981 y 1986 (Tabla AI-4; y siguientes). La posición de las provincias gallegas en esta relación es grave, siendo Lugo y Orense antepenúltima y penúltima respectivamente, mientras que las dos restantes no alcanzan la mitad de la tabla (Indicadores Sociales. 1991. Madrid, INE, 1991, p. 233).

283 CARMONA BADÍA, Xoán; FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Ángel: “La economía gallega …”, p. 290. 284 ESTÉVEZ FERNÁNDEZ, Xerardo: “O peso da historia territorial e urbana”. En: ESTÉVEZ FERNÁNDEZ, Xerardo; FERNÁNDEZ CERVIÑO, María Xosé: Territorio, paisaxe e identidade. Santiago de Compostela, Instituto de Estudos das Identidades - Museo do Pobo Galego, 2007, p. 11-13. Más adelante veremos a través de la tesis doctoral de Ferras Sexto un punto de vista que se aparta de estas consensuadas hipótesis.

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poboación en termos absolutos. Ao abeiro da bonanza económica empezan a urbanizarse as periferias e aparecen as colonias de vivendas emparelladas en terreos rurais, por veces relativamente afastadas das poboacións» 285.

Tan tarde como en 1978, en plena transición, la montañosa y atrasada comarca lucense de los Ancares presentaba unos indicadores alarmantes, plagada de carencias de primer orden, tales como tener que llevar a una mujer embarazada en camilla a través de nieve por la cintura por falta de asistencia médica e inexistencia de carreteras en condiciones, además de ausencia de luz eléctrica. Un reportaje periodístico allí realizado por ANT describe una economía fundamentalmente de autoconsumo, muy primitiva y expuesta a todos los rigores del clima y el aislamiento 286. Poner un teléfono costaba más de un millón de pesetas; apenas había televisores, y en las zonas más apartadas la radio ni se oía 287. Un vecino del lugar, Alfredo Rodríguez Amigo, declaraba que: «Moita xente dos Ancares non sabe quén é o Rei nin quén é Suárez, e máis pensan que son a mesma persoa» 288. Sobre los comicios el mismo Rodríguez Amigo afirmaba:

«… aquí a xente votóu a quén lle mandóu o cacique, e para eso somente votaron os vellos polo da paga (…). O caciquismo sigue vixente e non anda moi lonxe do Axuntamento» 289.

Otro problema grave era el absentismo del personal docente. Una vecina de Noceda (Lugo) declaraba que:

«No pasado mes de Xaneiro [de 1978] somente houbo tres días de escola (…). Os rapaces chegan aos doce anos sin saber nada, e bótanos da escola. Cando non é o tempo, é a maestra, o caso é que nunca hai escola» 290.

285 Ibíd., p. 12.

286 “Os Ancares: a loita pola vida”. En: ANT, n. 3. 10 al 16 de febrero de 1978, p. 10-11.

287 Un buen conocedor del rural gallego, Lisón Tolosana, afirmaba, alrededor de inicios de los años 70, que: «En las aldeas [gallegas] no hay médico, ni farmacia, ni escuela a veces, ni teléfono, ni tiendas, no conduce a ellas con frecuencia carretera asfaltada, etc» (LISÓN TOLOSANA, Carmelo: Perfiles

simbólico-morales de la cultura gallega. Madrid, Akal, 1981, p. 45).

288 Ibíd., p. 10. 289 Ibídem. 290 Ibídem.

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El anónimo cronista concluye que «Nestas condicións poucos chegan ao ensino medio e da universidade xa non falemos» 291.

En 1981 nos encontramos con las siguientes estadísticas comparativas, que se comentan por sí solas:

TABLA Y GRÁFICO I-8.CUADRO DE EQUIPAMIENTOS BÁSICOS EN LOS HOGARES GALLEGOS Y MEDIA ESPAÑOLA.1981, CIFRAS PORCENTUALES 292

La

Coruña Lugo Orense Pontevedra Galicia España Sin agua corriente 3,1 12,5 15,6 10,8 8,9 3,8 Sin electricidad 0,3 5,7 1,2 0,8 1,5 0,9 Sin cuarto de baño 12,4 35,3 35,0 16,8 21,3 7,6 Sin calefacción 84,5 89,5 84,0 81,1 84,3 61,7 Sin teléfono 61,8 80,4 80,9 67,3 69,7 49,3 Sin frigorífico 29,2 46,8 38,8 20,9 31,4 8,9

291 Ibíd., p. 11. Roseman ha descrito en un interesante artículo las condiciones de extrema dureza de la vida de un matrimonio de campesinos coruñeses en plenos años de la transición [ROSEMAN, Sharon R.: “Spaces of Production, Memories of Contention. An Account of Local Struggle in Late-20th Century Rural Galicia (Spain)”. En: Dialectical Anthropology, vol. 27, n. 1. Springer Netherlands, 2003, p. 19- 45].

292 Elaboración propia. Fuente: PRADO, Carlos; MÉNDEZ, María Xosé; ALONSO PAZ, Pastor: “A débeda histórica da sanidade”. En: A Nosa terra. A nosa historia, n. 3-4 [monográfico: Decenario. 1977- 1988] …, p. 67. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

LA CORUÑA LUGO ORENSE PONTEVEDRA GALICIA ESPAÑA

161 1.2.3 Inflación, paro y huelgas

Una consecuencia de la crisis fue que la inflación alcanzó cotas elevadísimas en los años del cambio, provocando un crecimiento imparable del desempleo y una agresiva presión fiscal. Especialmente espectacular es el incremento de esta última en el lustro de 1975-80, superior a un 300 % 293. Respecto de la inflación García Ruiz ofrece el siguiente análisis:

«Se ha dicho que la verdadera inflación del siglo XX, la inflación con mayúsculas, empezó a mediados de los años setenta, con la crisis del petróleo. Sin embargo, el éxito de las políticas anti-inflacionistas ha permitido en Occidente reconducir ese fenómeno y, en términos medios, resulta que el último cuarto del siglo XX no ha sido tan destacadamente inflacionario. En España, la evolución de los precios durante este período ha seguido una pauta muy similar a la de los países del entorno. Las mayores cotas de inflación se alcanzaron al principio, en torno a 1977, y (…) puede resultar paradójico que ello ocurriera precisamente cuando la política monetaria española empezaba a alcanzar su mayoría de edad (…). La explicación (…) se debe a la conjunción de la crisis industrial desatada por la subida de los precios energéticos, la endeblez del sistema bancario y la necesidad de dar prioridad a los problemas de la transición política sobre los de la coyuntura económica» 294.

Partiendo del mismo autor, el gráfico I-9 muestra la inflación en España entre 1974 y 1985. En cuanto al desempleo, las cifras son aún más alarmantes si cabe, como se comprueba en la siguiente tabla de parados en 1973 y 1981 (Tabla I-10). De hecho las tasas de paro en España fueron las más altas de la OCDE en estos años. Es indudable que el desempleo aumentó desmedidamente en estos años, pero fue proporcionalmente menor su incidencia en Galicia que en la mayoría de las restantes regiones españolas.

293 Las tablas correlativas aparecen en el Apéndices al capítulo I de esta tesis.

294 GARCÍA RUIZ, José Luis: “La inflación en la España del siglo XX: teorías y hechos”. En: Boletín

Económico de Información Comercial Española, n. 2667. Madrid, Ministerio de Industria, Turismo Y

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GRÁFICO I-9.EVOLUCIÓN DEL ÍNDICE DE INFLACIÓN EN ESPAÑA.1974-1985295

TABLA I-10.POBLACIÓN ACTIVA Y NÚMERO DE PARADOS EN GALICIA Y ESPAÑA.AÑOS 1973 Y

1981.EN MILES DE PERSONAS Y VARIACIÓN PORCENTUAL 296

Población activa Parados desempleo Variación 1973 1981 1973 1981 1973-1981 Galicia 1.246’9 1.098’3 22’3 65’5 194 % España 13.401’0 12.901’1 361’8 1.884’3 421 %

La secular marginalidad gallega no era un problema menor:

«Galicia es una región tres veces periférica: con respecto a los centros de innovación y crecimiento españoles -situados por cierto en los espacios

295 Elaboración propia. Fuente: ibíd., p. 30.

296 Elaboración propia. Fuente: Renta Nacional de España y su distribución provincial. 1981 …, p. 37. 0 5 10 15 20 25 30 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985

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dotados de mayor accesibilidad al resto del continente- con respecto a los centros polarizadores de Europa Occidental y, en tercer lugar y más acusadamente, en relación con los nuevos ejes de gravedad de la que desde hace algunos años se denomina la Gran Europa» 297.

Respecto de la actividad huelguística en Galicia, Ramón Villares ha descrito el recorrido de la conflictividad laboral y estudiantil en los años previos a la democracia:

«Nos anos sesenta, teñen lugar algunhas folgas obreiras e, especialmente, loitas campesinas como as de Mazaricos (1962) provocadas polo aparcelamento, ou as de Castrelo de Miño (1966), contra da represa de FENOSA, na que participaron activamente o Partido Comunista e mais a recén fundada Unión de Pobo Galego (UPG). Esta década dos sesenta cerrouse coa importante loita estudantil de 1968, que abriu á conciencia política a toda unha xeración que sería a protagonista da futura transición á etapa democrática. Con todo, cicais sexa o ano 1972 a data de meirande relevo neste ronsel de oposicións ao franquismo. Ás folgas universitarias de Compostela súmanselles dous feitos claves. O primeiro foi a folga de marzo no Ferrol, que tivo na xomada do 10 de marzo un resultado loitoso de 2 mortos (Amador e Daniel) e moitos feridos na ponte das Pías, (…) [298]. O segundo foi a folga de setembro realizada na cidade de Vigo, con epicentro na fábrica de Citröen, que permitiu madurar a unha organización sindical como Comisións Obreiras, xa protagonista nos sucesos de Ferrol, e que apareceran os primeiros gromos de sindicalismo de orientación nacionalista. Nos dous principais núcleos obreiros de Galicia radicase, por tanto, a principal oposición ao franquismo, coas organizacións sindicáis de protagonistas» 299.

297 PRECEDO LEDO, Andrés: Geografía humana de Galicia. Barcelona, Oikos-Tau, 1998, p. 15.

298 La confluencia de reconversión industrial y democracia daría lugar a una explosión de las movilizaciones obreras y ciudadanas en Galicia. En esa fecha, en Ferrol, los trabajadores Daniel Niebla y Amador Rei cayeron heridos de muerte por disparos de las fuerzas de orden público y más de una docena resultaban heridos, mientras la ciudad era ocupada militarmente, acontecimientos que fueron ampliamente recogidos por los medios de comunicación europeos. Ya en la transición democrática los sindicatos acordaron establecer el diez de marzo como “Día de la Clase Trabajadora en Galicia”.

164 El informe FOESSA señala que en ese contexto:

«… surgieron en los últimos años del régimen de Franco una serie de grupos socialistas y marxistas, e incluso revolucionarios, especialmente en el ambiente de la universidad de Santiago. En la fase predemocrática de articulación de la oposición a nivel regional, estos partidos parecían tener una fuerza considerable, pero las elecciones de junio de 1977 pusieron de manifiesto su debilidad» 300.

En Galicia a principios de 1976 las movilizaciones se generalizaron, con importantes huelgas en los astilleros de Bazán (Ferrol) y Barreras (Vigo); la universidad santiaguesa se paralizó ese mismo año 301. En años ulteriores la conflictividad gallega no fue superior a la media nacional pero hay que tener en cuenta que la de la transición es una época de huelgas salvajes generalizadas 302, cierre de empresas y un clima presidido por la acritud y la falta de entendimiento entre el gremio sindical -de suma fortaleza pese a su reciente instauración- y el empresarial -que veía cómo se esfumaban algunas de las prebendas que había disfrutado con el régimen anterior. En 1981 en Galicia se perdieron más de 161.000 jornadas de trabajo a raíz de las huelgas 303, siendo Coruña la provincia de mayor incidencia con 116.100 jornadas perdidas, seguida de Orense con 26.500, Pontevedra con 15.100 y Lugo con 3.300. En España se perdieron en total 2.792.200 jornadas por este motivo. Teniendo en cuenta que en ese año Galicia contaba con 1.042.500 trabajadores en activo -pero sólo 503.200 de ellos asalariados- mientras que el conjunto nacional era de 11.447.200 trabajadores -8.106.400 de ellos asalariados- la proporción de los trabajadores asalariados (lógicamente los ejecutantes potenciales de una huelga) de Galicia respecto de España era del 6’2 %, mientras que la de jornadas de huelga quedaba en un 5’8 % del total español 304.

300 Informe sociológico sobre el cambio político en España …, p. 565.

301 BARREIRO FERNÁNDEZ, Xosé Ramón: “A política galega desde a transición”. En: Enciclopedia

Hércules, vol. VIII, Capítulo 8. La Coruña, Hércules de Ediciones, 1993 (?), p. 378.

302 Como se comprueba en el vaciado de cualquier diario de estos años, pero una tabla detallada de las muchas horas de trabajo perdidas por huelgas en España entre 1976 y 1982 se puede consultar en SOTO CARMONA, Álvaro: La transición a la democracia …, p. 199. A partir de 1975 las huelgas aparecen en los titulares de las cabeceras españolas con una regularidad comparable a la de las protestas estudiantiles y los crímenes debidos a grupos terroristas.

303 Datos presentes en las sucesivas ediciones del Anuario de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

165 1.2.4 La educación

Entrando ahora en la importante área de la educación –tan estrechamente entroncada por la sociología tanto a la naturaleza y expansión de las culturas musicales como a la formación de ismos de signo nacionalista- el desfase de cultura formativa de España en relación a Europa occidental no era un tópico sino un indicador de una preocupante realidad social en este momento. Por ejemplo, el consumo de papel resultaba muy bajo en comparación con otros países de la UE, dado que en España apenas se editaba/leía en términos comparativos 305. Asimismo la media de difusión de los diarios españoles era proporcionalmente muy reducida respecto de la UE, rondando los 30.000 ejemplares de promedio sin apenas variaciones entre 1975 y 1990, cuando, por ejemplo Francia osciló en ese período entre 115.000 y 150.000 ejemplares 306.

Respecto de los índices de escolaridad, pese a la sancionada obligatoriedad de la EGB en la ordenación instaurada por el ministro Villar Palasí 307, entre 1975 y 1980 en España sólo titularon en este nivel cifras inferiores al 70 % del alumnado (62’4 % en el curso 1979-80, en progresión descendente desde el 68’0 % del curso 1974-75), siendo alto el índice de abandonos y repeticiones de curso. En otras palabras, un tercio de los niños escolarizados no coronaba con éxito este nivel básico de enseñanza 308. Las causas del declive –aunque muy moderado- en este importante periodo educativo deben localizarse en el incremento del desempleo, la explosión demográfica y escolar, y el nuevo perfil de delincuencia infantil y juvenil. El caso es que en el nivel de la enseñanza primaria Galicia muestra un perfil algo mejor situado que la media nacional, pero los datos se refieren a la EGB impartida por centros públicos solamente. Teniendo en cuenta el problema de la dispersión geográfica, en amplias áreas de Galicia la creación y mantenimiento de centros privados era muy difícil (igual que para los públicos, pero

305 En el Apéndice al capítulo I se ofrecen las cifras correspondientes (Tabla AI-11). 306 Fuente: Panorámica Social de España …, p. 735.

307 Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa. La extensión del periodo de escolarización obligatoria hasta los catorce años fue la semilla de la remodelación oficial de la enseñanza. La reforma educativa de Villar Palasí se puede considerar histórica, aunque sólo fuera porque constituyó la primera ley sustitutoria de la centenaria Ley Moyano. A partir de su promulgación en 1970 se pueden señalar dos fases: hasta 1973, cuando cesa el ministro Villar Palasí, y desde esta fecha hasta la muerte de Franco, que cierra la historia postrera de la dictadura en materia educativa.

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éstos tenían el respaldo y la obligación del Estado). También se detecta una fuerte reducción del total en los tres años estudiados: si en el curso 1977-78 había 2.948 centros de EGB en Galicia, en el curso 1981-82 sólo quedaban 2.369 (una reducción de casi el 20 %) 309. Este indicador es muy significativo: muchas zonas de la Galicia interior se estaban despoblando, los jóvenes emigraban a la ciudad o al extranjero, y allí nacían sus hijos. En la aldea los colegios quedaban vacíos y terminaban por cerrar y reconvertirse 310.

A los estudiantes que no concluían la EGB hay que sumar otros alumnos que, una vez alcanzado el título en este nivel primario, no se matriculaban ni en BUP ni en FP, en cifras tan relevantes como alrededor de un 15 % en estos mismos años 311. Así pues España adolecía de un notable déficit escolar, traba que a medio y largo plazo repercute decisivamente en los niveles de calidad profesional, posibilidades de investigación y capacidad crítica de cualquier país. En Galicia, una vez más, se agravaban las

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