Un referente teórico básico para mí es una visión sistémica, transversal. Con la venia de ustedes, aquí hago un paréntesis para decirles que esa visión que hoy puedo tener es producto de conversaciones permanentes con algunos de lo que están vinculados con este Proyecto, en especial con el profesor Rigoberto Lanz, a quien le profeso admiración intelectual y agradezco su amistad. Bienvenido.
Comienzo aludiendo a la “Necesidad de un Criterio Neo Institucional”. Es decir, cómo podemos enrumbar esto a partir del funcionamiento de las instituciones, una apuesta indiscutible al futuro, no asistimos al fin de la ideas, el mundo no está por acabarse, creo que por encima de eso estamos para reconstruirlo. Y, por supuesto, ustedes lo conocen más que yo, estudian permanentemente, por ejemplo, las diferentes concepciones y bases doctrinarias del Desarrollo Humano correspondientes al Programa de las Naciones Unidas, creo que es un buen referente institucional.
Para tentar la discusión, comencemos afirmando que, “básicamente en el mundo los intercambios son entre los privados.” Esto significa, indistintamente de los gobiernos, de las empresas, de las Organizaciones No Gubernamentales, o de las personas naturales, que los intercambios son entre privados. Independientemente del modelo ideológico en el que usted milite, de la posición política que usted tenga, los intercambios son entre privados. China negocia en el mundo como privado, aún cuando su forma de gobierno sea la que ellos mismos han decidido. Cuba negocia como privado e, igualmente, su forma de gobierno responde a la voluntad popular mayoritaria; y Venezuela, Argentina, Estados Unidos, negocian como privados.
Entonces, digamos que eso ocurre porque se trata de una construcción del ser humano; el intercambio y el mecanismo que se fue perfilando y mejorando para que ese intercambio sea lo más equilibrado posible ha sido la valoración de
mercados. En otras palabras, aún cuando se dé un trueque, o sea, usted tiene dos mangos y quiere coco y sabe que hay muchos cocos y pocos mangos, usted pedirá tantos cocos crea que pueda tener por sus pocos mangos, y allí hay una valoración; solo que el sistema ha ido mejorando mediante instrumentos que permiten asignarle otro tipo de valor. La relación es indiscutible, la capacidad productiva y económica que genere ingresos a la persona, está vinculada directamente como variable importante a la calidad de vida y al desarrollo humano. No en balde las principales economías del mundo, o no en balde hay una correlación fuerte entre desarrollo humano y capacidad productiva e ingresos per cápita, y para muestra están los datos que ustedes mismos pueden conseguir en las instituciones que generan estadísticas a nivel internacional o a nivel nacional. Esto simplemente lo planteo como un ejercicio para que corroboren la afirmación que acabo de hacer y para justificar aún más este tipo de conversación.
Seguidamente, nos vamos a referir a lo que denomino: “Las arterias del capitalismo y sus espantos”, es decir, hay unos resortes que permiten que dicho sistema funcione, pero también hay unos espantos que generan sus grandes inequidades y sus grandes problemas. Digamos que las finanzas es una de esas arterias y, didácticamente hablando, podemos decir que hay unos activos reales y unos activos financieros. Los activos reales son todas las maquinarias o toda la producción de bienes y servicios que se generan en un territorio; sobre ellos se logran construir las finanzas y se ha ido modelando lo que son los activos financieros, es decir, los títulos o los papeles que son capaces de estar respaldados o no por esos activos reales. Y hay un dato bien interesante, para el 2004, el Producto Interno Bruto, el PIB mundial, la producción total del mundo, los activos financieros, representaban poco más del 34%. Es decir, alrededor de
cuarenta veces la producción del mundo estaba respaldada o estaba generada en papeles y ahí está uno de sus espantos. Hay quienes abjuran de las bolsas de valores y sus defensores, denominándolos de una manera bien dura. Un presidente francés llegó a declarar, inclusive, que eran el SIDA de las finanzas, del sistema financiero mundial, con toda la carga negativa que ello traduce para la salud de la economía del planeta.
Pero acerca de las finanzas vamos a ver dos visiones. El rol de las finanzas es fundamentalmente la reasignación de los recursos, pero el espanto de las finanzas es la especulación, es decir, podemos ver como las finanzas en los últimos cuarenta años han logrado un gran desarrollo tecnológico, una gran expansión económica; han permitido una capacidad de relación en el comercio de manera bien importante. Pero también han generado suficientes desgracias, suficientes inequidades, en consecuencia, podríamos decir que una de las arterias del capitalismo son las finanzas y su espanto radica en la especulación. Es un tema que obliga a su revisión. Las diez principales empresas del mundo para el 2011, según Forbes y Fortune, revistas especializadas en el tema, generan en ingresos, el equivalente a la producción total de los ciento un países más pobres del mundo. Diez empresas logran producir en un año lo que producen cien naciones en el mundo, aquellas que tienen los mayores niveles de inequidad y los mayores niveles de pobreza. Pero en estos días leía que Iniesta, el futbolista español, tiene el ingreso equivalente a todos los venezolanos que juegan el fútbol en Europa. Un solo hombre es capaz de generar el ingreso de todos los venezolanos que están jugando en Europa, cuyo número está alrededor de veinte o veinticinco personas, cuidado si más. Asimismo, apreciamos como un elemento positivo el hecho de que los países que han alcanzado o que van desarrollando mayores niveles de crecimiento económico son casualmente
los que desarrollan los sistemas financieros más avanzados, más trasparentes, que logran producir bienes financieros, mayor acceso a ellos y cubrir con mayor posibilidad los territorios en los cuales se encuentran esas instituciones. Entonces, también hay una relación entre el crecimiento económico y el desarrollo financiero. Pero, además, hay una relación perversa entre la producción de pocas empresas y la producción de una gran cantidad de países.
Otro de los aspectos que incorporamos dentro de lo que hemos llamado arterias del capitalismo, tiene que ver con la función de una de sus instituciones claves como son “los Bancos Centrales”. Tales entidades han ido evolucionando en el tiempo y han logrado constituirse en una de las principales instituciones de la dinámica económica de un país, y se han perfilado como la institución cuyo principal objetivo es el de la política monetaria, y su principal función es el mantener el valor del signo monetario; pero también como la arteria anterior su espanto radica en la inflación y en la presión política.
Algunos estudios demuestran que la independencia de los Bancos Centrales en las economías más fuertes o que han mostrado mayor nivel de crecimiento e impulsado como líderes económicos hoy en día en el mundo, es decir, los llamados BRIICS (Brasil, Rusia, India, Indonesia, China y Sudáfrica), guarda una fuerte relación entre ese crecimiento y la autonomía de los entes emisores. Pero también funciona a la inversa, los países con Bancos Centrales con baja independencia y una alta presión política son casualmente los países que tienen mayores niveles de desequilibrios económicos que mostrar.
Entonces, digamos que los Bancos Centrales, así como las finanzas, juegan un papel importante: por un lado, son capaces de liderar expansión económica y redistribución de recursos; pero, por el otro, sino hay control sobre esa dinámica también pueden generarse las inequidades anteriormente
advertidas, como que diez empresas sean capaces de producir el equivalente a cien países.
Los Bancos Centrales como institución han ido demostrando que su rol principal para garantizar estabilidad y promover un crecimiento, requiere una alta independencia y una altísima concentración en el monitoreo de las políticas monetarias. Y, por supuesto, su comportamiento está dirigido a derrotar la inflación y las presiones políticas, y para eso es típico hacerse unas preguntas ¿Para evaluar las posibilidades que tienen los Bancos Centrales de contribuir eficientemente con el desarrollo económico de un país no es necesario que tenga claro su objetivo? ¿Hay independencia para la designación de sus directores o se hace con base en las preferencias del Poder Ejecutivo? ¿El gobierno tiene influencia sobre la agenda de los Bancos Centrales? ¿Hay elementos jurídicos o leyes que protejan las controversias entre el Banco Central y el Gobierno? La independencia no significa trabajo aislado; por el contrario, significa cooperación eficaz. No podemos confundir el reclamo de independencia de una institución clave para el sistema económico, con su obligación de cooperar eficazmente. Son dos cosas distintas. Evaluar la importancia que tiene la estabilidad de los precios en la política de la institución y, por supuesto, la permanencia de sus directores y de su presidente en la institución.
Digamos que, en la medida en que se resguarde la independencia de dichas instituciones, que se potencie su cooperación eficaz, que se tenga claro y ello se reconozca, estaríamos hablando, en consecuencia, de su contribución, de su puesta al servicio del desarrollo económico. La experiencia dice que lo inverso a estas respuestas muestra resultados distintos.
Otro referente de las arterias es “la globalización del capital”. En este caso, podemos clasificar los capitales en capital bancario internacional, es decir, cuando una nación o un
privado recurre a instancias internacionales en solicitud de dinero y éstos acuerdan unas condiciones privadas de atención a esa solicitud con unas tasas seguramente variables y algunas condiciones de pago y de compromiso.
A su vez, está el capital de cartera, esto es el financiero, que es capaz de moverse en segundos y de construir instrumentos con una calidad financiera impresionante, pero que es capaz también de dejar unas grandes desgracias y para muestra un botón, las hipotecas inmobiliarias de la crisis de hace un par de años.
De manera similar, está la inversión extranjera directa, es decir, cuando los capitales entran a un país y se instalan para promover alguna línea de producción, o algún centro de producción de su actividad económica. En consecuencia, los países se convierten en países que exportan capital y países que importan capital. Los que exportan buscan un rendimiento que no tienen en sus países e intentan alcanzarlo en otros territorios. Y los que importan no tienen la fuerza interna para hacer las inversiones y esos capitales son capaces de potenciar el crecimiento. Hay buena experiencia sobre estos casos. Sin embargo, en la misma línea de la exposición, diríamos que la función del capital es multiplicar las capacidades productivas internas de un país, pero su espanto es la volatilidad y la falta de control sobre el asentamiento de esos capitales.
Una de las ideas centrales, ya adelantada, para el debate, remite a considerar que las situaciones descritas no son estáticas, que la discusión no es neutra y, por lo tanto, el comportamiento del sistema es malo, per se ni tampoco es bueno, indefectiblemente.
Hay una cesta, una combinación de experiencias, de oportunidades y también de fracasos. Y casualmente eso termina, esas experiencias, terminan reduciéndose muchas veces en el espacio de la discusión política en dicotomías:
Estado vs mercado, libertades vs control, independencia vs subordinación, o derecha vs izquierda. Como si ellos automáticamente, dentro de sus propios límites, fuesen a producir la solución del problema.
La experiencia también nos dice que las dicotomías no están ofreciendo soluciones efectivas. El aferrarse de manera ortodoxa a una de las visiones no está generando soluciones efectivas y, en definitiva, la cotidianidad está esperando soluciones efectivas y duraderas. Es importante el debate, abrir los espacios para confrontar las ideas, pero, sobre todo, considero que también hay que poner el acento en la cotidianidad que es desde donde están emergiendo las grandes presiones sociales.
Mientras que en el espacio político se dan los grandes enfrentamientos dicotómicos, las realidades nos están diciendo otras cosas. Mientras se discute entre el Estado y el mercado, la izquierda y la derecha, China comunista está en pleno desarrollo de sus mercados e inversiones. Mientras se discute sobre la independencia y subordinación, nuevos líderes en la economía mundial emergen como Brasil, Rusia, India, Indonesia, China, Sudáfrica, los llamados BRIICS. Mientras discutimos entre libertades y control, en Francia, un gobierno de derecha, decide aplicar la llamada Tasa Tobin a los capitales financieros. Por cierto, la discusión, en primera instancia se orientó a que ese impuesto fuera para financiar el desarrollo humano, pero después se dieron cuenta que era políticamente para ellos más útil aplicarlo a sus déficits fiscales. Mientras seguimos dando esas discusiones, los ecosistemas están amenazados, la población está en aumento, se incrementan por todas partes las presiones sociales, las tecnologías están facilitando la comunicación, y el 31 de julio del año pasado, Estados Unidos casi entra en default, en incumplimiento de pagos. El país más importante
económicamente del mundo, en el cual nos enseñaron las escuelas de finanzas que habían tres elementos para atender alguna posibilidad de inversión en papeles: Uno, que los papeles fuesen emitidos por instituciones sólidas y la más sólida era el gobierno de los Estados Unidos. Dos, que tuviera rendimiento y que fuera convertible, y como dijimos, el año pasado el país más sólido del mundo estuvo a punto de un default. Y, tres, la Unión Europea comienza a debatir su propia unión.
Entonces, pareciese que las dicotomías no están dando respuesta automática a los problemas, para decirlo en palabras de Edgar Morin, el pensamiento disyuntivo no funciona, por el contrario, los encuentros y los acuerdos con base en el principio de la complementariedad, están medianamente posibilitando un nuevo rumbo, que dicho sea de paso no termina de perfilarse, de definirse, ni de configurarse en su totalidad.
Mientras que se están dando estas dicotomías y esas posiciones ortodoxas, en medio de la incertidumbre, uno termina preguntándose: ¿Y el hombre qué? ¿Y el desarrollo humano qué? Es lo que les quiero significar al referirme al manejo de la cotidianidad. Eso nos lleva a la necesidad de repensar algunos conceptos y elementos con los cuales fuimos formados, y que si no lo hacemos desde los espacios académicos, la propia realidad nos sobrepasará. Ese es uno de los grandes retos de estas instituciones como la universidad: adelantarse a lo que la propia cotidianidad está transformando, convertirse en vanguardia de los cambios. (Aquí, les sugiero que estemos atentos a la visión crítica que nos expondrá el profesor Rigoberto Lanz).
Para cerrar, las ideas representativas de la ortodoxia, en contraste con la visión de un paradigma emergente. “Máximo rendimiento al menor costo”, era la máxima financiera. Usted tenía que estudiar finanzas entendiendo que su rol
principal era el máximo rendimiento al menor costo posible. La realidad nos está diciendo, máximo rendimiento al menor costo posible, pero debe complementarse o insertarse dentro de una visión antropocéntrica del desarrollo, que supere al utilitarismo economicista, con un alto contenido de desarrollo humano sustentable o un gran compromiso humanitario. Máximo rendimiento al menor costo posible a expensas de debilitar el ambiente o a expensas de degradar tu espacio social, significa grandes presiones y amenazas importantes a esas capacidades productivas y al relevo intergeneracional. Otro tema que hay que comenzar a repensar es el de “La esencia egoísta del hombre”. Decía Gary Becker cuando fue a recibir el premio nobel, que con el respeto a Adam Smith: el hombre no es esencialmente egoísta, el hombre es altruista, el hombre es masoquista, el hombre es lo que quiera ser, y maximiza dentro de sus convicciones sus recursos. Entonces esa visión de esencia egoísta de que sólo somos capaces de hacer algo siempre y cuando tengamos el beneficio material, evidentemente está siendo ampliamente superada por las realidades mundiales y ampliamente presionada para que se den los cambios requeridos por la época, en una sociedad en transición hacia el siglo XXI.
“¿Los mercados son más eficientes?” No, no necesariamente son más eficientes. ¿Los mercados son libres para ser eficientes? No, eso es mentira. Los mercados no son plenamente libres. El Sr. Reagan en pleno gobierno aumentó las barreras de entrada de las importaciones de acero, porque era conveniente desde el punto de vista político para su gobierno y para su país.
Entonces, el seguir manteniendo académicamente la visión de los mercados libres como facilitadores de la asignación de recursos, exige también una necesidad de revisión. Porque la realidad nos está diciendo otra cosa: que los mercados necesitan supervisión permanente. Que lo único que debe
preocupar, volviendo al tema de los bancos, es la inflación; pero nada más de los activos reales porque se ha demostrado que estos activos financieros están generando también severos problemas.
De manera similar, otra inquietud de rigor es: ¿Los mercados, por naturaleza, son eficientes? No, necesitan supervisión permanente. ¿Pero de quién? ¿Del Estado, o en su nombre del Gobierno, nada más? No, por intermedio de la cooperación efectiva de todos los agentes que participan directa o indirectamente en el hecho económico.
“¿El capitalismo es un axioma?” No, es una construcción humana. ¿El capitalismo funciona así porque es natural que funcione así? No, no lo creo. Es una construcción humana. Ello quiere decir que sí podemos incorporar nuevos mecanismos para el intercambio, nuevas concepciones del intercambio y no debemos tenerle miedo al proceso que así seamos capaces de generar. Que durante años hemos tenido un mecanismo de instituciones privadas que en algún momento dio sus resultados y empujó al mundo a un gran crecimiento, pero que hoy se encuentra en severos problemas. Bueno eso hay que revisarlo y para ello ya Muhammad Yunus “el banquero de los pobres”, comienza a hacer unas propuestas de empresas de producción social que vale la pena revisar, es decir, buscar nuevas maneras de producir bienes y servicios que logren atender las demandas del mercado, de una manera diferente a la tradicional. Se habla de economía social, de responsabilidad social corporativa, lo cual abre posibilidades de convergencia para todos los actores en torno al desarrollo humano, incluyendo, claro está, al Estado, a los empresarios, a las comunidades y a la sociedad civil. Esto representa un reto para el pensamiento a la hora de sistematizar la teoría y la práctica social por construir.
“Los recursos son escasos y las necesidades crecientes.” Sí, pero pueden alcanzar. Esa máxima de la economía de que los
recursos son escasos y las necesidades son crecientes y de ahí entonces la necesidad de que el oferente y el demandante se encuentren para acordar las condiciones está bien; pero podemos añadirle que si supervisamos y generamos nuevos mecanismos de ese intercambio, o nuevos instrumentos que regulen ese intercambio, los recursos podrían alcanzar. Porque si diez empresas son capaces de producir lo equivalente a cien países y tener excedentes y éstos últimos, déficits, insisto en creer que los recursos si pueden alcanzar.
“Cooperar con eficacia”, es plausible, claro que sí, pero agregaría que hagamos el esfuerzo para que agenciemos la cotidianidad. Permítanme este ejemplo, tal vez muy local: ¿Qué tiene que ver ese gran debate de las ideas con que un