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Table 5.20 Zone Substation Projects and Programmes ($’000)

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El nacimiento de este proyecto de Unidad de Pie Diabético no es el fruto de una idea peregrina, sino que se basa en la amplia experiencia que, sobre la problemática del pie diabético, se viene desarrollando en la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular en el HUFA. Probablemente son los cirujanos vasculares los médicos más experimentados en la problemática del Pie Diabético, dado que como especialistas somos los encargados de tratar la complicación más devastadora del síndrome: la isquemia arterial. De sobra es conocido como el alivio de de la isquemia de miembros inferiores en estos pacientes se asocia con una mejora en la tasa de cicatrización de las lesiones y en la expectativa de salvación de su extremidad. Igualmente es amplia la experiencia que el cirujano vascular ha desarrollado en el manejo quirúrgico de la infección del pie, en la cura de las úlceras crónicas de la extremidad inferior y en la práctica de todo tipo de amputaciones tanto menores como mayores. Pero a pesar de todos los esfuerzos aplicados, esta problemática sigue siendo la principal causa de pérdida de extremidad en los países desarrollados. El trabajo no termina con la revascularización de la extremidad, la elevada tasa de reulceración y las complicaciones infecciosas del pie diabético están detrás de un elevado número de amputaciones.

De sobra es conocido que una atención podológica especializada en los pacientes diabéticos evitaría más de la mitad de las amputaciones que se producen en los mismos. Así, en nuestro servicio, cobramos conciencia de la necesidad de implementar esta atención para nuestros diabéticos. Auque sin estructura de unidad, casi todas las necesidades de este tipo de paciente se venían cubriendo en nuestro hospital por las distintas especialidades (Endocrinología, Medicina Interna-Infecciosas, Traumatología, Radiología Vascular, Neurología, Enfermería…), siendo de facto el Servicio de Angiología y Cirugía Vascular la unidad de referencia del Pie Diabético, independientemente del compromiso isquémico, o no, de la extremidad. Pero carecíamos del especialista que en la literatura médica encarna la esencia de cualquier equipo multidisciplinar dedicado a la atención del pie diabético: la

figura del gatekeeper, encarnada por el podólogo especializado. Necesitábamos incorporar al sistema público de salud la atención podológica especializada en pie diabético. Con el apoyo financiero de la industria farmacéutica (Abbott™ Laboratories) nos decidimos a dar el paso en esa dirección, iniciando el la consulta Especializada de Pie Diabético, Proyecto de Investigación denominado: “Consulta de Pie Diabético: Abordaje

multidisciplinar de una problemática creciente”. Esto nos permitió

incorporar al podólogo en nuestra unidad con el fin de mejorar la atención del problema y conseguir demostrar la rentabilidad de incorporar la atención podológica al sistema de salud pública.

La asociación “Vascular-Podología” (Modelo Toe-Flow) es el modelo más sencillo que ha demostrado eficacia en el manejo de esta patología y en nuestro medio resultaba la opción de implantación más sencilla. Con este sencillo núcleo interactúan cuando es preciso el resto de especialidades a modo de consultor. Especial esfuerzo e interés han aplicado las especialidades de Endocrinología e Infecciosas, estableciendo vías rápidas de consulta tanto para los pacientes hospitalizados como para aquellos que está en tratamiento ambulante. Un adecuado perfil glucémico es el pilar básico de la prevención de las complicaciones diabéticas. El control y seguimiento del tratamiento antibiótico en infecciones potencialmente letales es vital en el paciente diabético hospitalizado, así como el posterior control ambulatorio, especialmente en los casos de osteomielitis crónica.

A lo largo de estos 3 años de rodaje hemos podido constatar como el implemento de estas nuevas capacidades en el manejo de Pie Diabético se ha plasmado en una mejor de los objetivos de fondo marcados en el proyecto: se ha conseguido reducir la tasa de reulceración y la tasa de amputación mayor de esta población. Los resultados obtenidos son equiparables al de otras series descritas en la literatura, si bien la complejidad de nuestros pacientes es superior, tratando en su mayoría pacientes de alto riesgo (Isquémicos y/o con antecedentes de úlcera/amputación). Somos conscientes de que aun no hemos alcanzado nuestro objetivo en cuanto a la calidad de la atención prestada ni en la reducción del número de complicaciones. La reciente

adquisición de equipos para detectar y cuantificar de una forma más efectiva la presencia de isquemia y la neuropatía (Medida de TcPO2 y Ultraneurobiotensiómetro) nos serán de gran ayuda para lograr un diagnóstico precoz y más exacto las causas de la úlcera y aplicar las terapias que faciliten su cicatrización. Del mismo modo la reciente posibilidad de realizar estudios podobarográficos para poder indicar un tratamiento ortopodológico personalizado, redundará en la disminución de la tasa de reulceración plantar en aquellos pacientes ya cicatrizados.

Otro de los objetivos del proyecto, muy importante en la actualidad, es demostrar como la inversión en este tipo de unidades disminuye el gasto sanitario global del paciente diabético. En el estudio farmacoeconómico inicial, realizado a un año, se demostró como la disminución en la tasa de amputaciones mayores produjo un ahorro en el coste hospitalario, sin tener en cuenta el gasto social que genera una paciente incapacitado o dependiente de por vida. Múltiples estudios han demostrado como el paciente diabético con úlcera de larga duración y el paciente amputado son mucho más gravosos para el sistema que el paciente cicatrizado. El mayor coste económico de la patología lo generan las hospitalizaciones repetidas a las que se ven sometidos, así, cualquier medida encaminada hacia la reducción de la estancia media hospitalaria será beneficiosa para el sistema. En nuestro caso particular, gracias a la incorporación de la terapia de presión negativa (TPN) ambulatoria, hemos conseguido externalizar curas complejas que anteriormente requerían semanas de hospitalización. El paciente permanece en su domicilio con un dispositivo portátil y acude a la consulta de curas de la unidad 2 o 3 días por semana para su cambio, sin necesidad de permanecer ingresado. Esto redunda significativamente en la calidad de vida del paciente y en la disminución de la estancia media del mismo.

Nuestro objetivo a corto-medio plazo es, una vez demostrada la eficacia de estas unidades, conseguir exportar el modelo a otros hospitales en el ámbito regional y nacional, demostrando la necesidad en el sistema sanitario público de la incorporación de la atención podológica especializada como pieza clave

en la creación de estas unidades de excelencia para el tratamiento de esta creciente problemática.

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