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3.6 Architecture

4.2.2 Taint Analysis Engine

Este episodio es uno de los más llenos de detalles.

Al principio está la vara de Aarón, que florece y se cubre de almendras (Nom. XVII, 6, 7); después están las siete aguas (baños) de purificación indicadas por el Eterno para purificar todo cuerpo que haya tocado un cadáver (Nom. XIX); más adelante, están los doce espías que vuelven de la tierra de Canaan al cabo de cuarenta días (Nom. XIII, 28).

Seguidamente es la aparición de las codornices y del maná; éste último aparece sobre el suelo del desierto como una cosa “menuda y perlada”. Los hijos de Israel conocerán este maná durante cuarenta años (Ex. XVI, 4 a 35)... después es el Eterno encolerizado quien declarará: “Los hombres que me han tentado diez veces y no me han escuchado no conocerán la Tierra Prometida” (Nom. XIV, 22)... y “de acuerdo con el número de días que habéis explorado el país, es decir cuarenta días, soportaréis el peso de vuestras iniquidades durante cuarenta años; un año por cada día” (Nom. 34)... después está el relato del agua que brota de la roca de Oreb, denominada el agua de la querella y de la tentación (Massa y Mériba)... es María (hermana de Moisés) quien será golpeada por la lepra durante siete días y que se verá “recubierta de una piel blanca como la nieve” (Nom. XII, 14)... y finalmente es la llegada al Sinaí (Ex. XIX, 1).

He aquí enumeradas rápidamente las fases que surgen cronológicamente de este episodio.

Alquímicamente, sabemos que el desarrollo de los hechos precedentes no puede ser más cronológico. La vara de Aarón, que florece y lleva almendras, sitúa el estado de la vegetación que aparece después de que la cabeza del cuervo haya sido cortada. Los gránulos son verdes.

Las siete aguas de purificación ordenados por el Eterno para regenerar todo cuerpo que haya tocado un cadáver ¿no recuerdan los siete baños de Naamán, indicados por FLAMEL y los siete “lavados de CYLIANI”?

La vuelta de los doce espías después de cuarenta días de ausencia representa una duración cuyo valor veremos en la Nota Final.

La aparición de las codornices (alimento encarnado) y el maná menudo y perlado que aparece sobre el suelo, ¿no es la representación de nuestro gránulo cuando lo superfluo se ha ido?

En cuanto a la ira del Eterno que transforma los cuarenta días en cuarenta años, es simplemente “la clave” del misterio alquímico de Moisés, como veremos en la Nota Final.

Después será Israel el que reclamará agua para curar la fiebre de sus males. Moisés golpeará entonces dos veces la roca de Oreb y el agua manará, devolviendo la vida al pueblo Hebreo. Este pasaje indica que en este estado de albificación (estando hechos los siete baños de purificación), la primera medicina es lícita. De la Piedra al blanco, en efecto, el Artista puede extraer grandes virtudes y una buena tintura para todas las enfermedades lunares. Esta tintura o agua salvadora, o agua de la Piedra, o agua de roca, es verdaderamente una fuente de vida y un elixir divino.

La apariencia de María(gránulo) no podía mostrarse mejor. Nuestra LUNA ¿no está también recubierta de una película blanquecina? ¿No es esto lo que ha hecho escribir a Flamel en su Libro de los Lavados: “Yo he indicado que hay que blanquear este cuerpo que no pide otra cosa, pues la Naturaleza tiende siempre hacia la perfección, lo que tú conseguirás por “la aplicación de la leche virginal” y por la decocción que tú harás de las materias con esta leche, “que al secar sobre este cuerpo lo teñirá de un color blanco”.

Señalemos, además, que esta idea de blancura está fortificada por el relato de la llegada al Sinaí. Teniendo Sinaí por etimología SIN, que significa DIOS LUNAR, por lo tanto, blancura.

Todo espíritu hermético no puede ver mejor descritas en este capítulo las fases concernientes a la vegetación y a la albificación. Zodiacalmente, Sagitario se corresponde muy bien con este rincón del desierto de SIN. Se corresponde también con el hecho prodigioso que señala el reverdecer de la vara de Aarón y el brotar del agua de la roca. El fuego de este signo activo es el que transmite la vida por el movimiento y el ritmo de la naturaleza. Esta 9ª casa es la casa de los viajes, de los gurús, de DIOS, del culto, de los principios evolutivos, de las acciones sobre una asamblea, de las depuraciones y de los milagros divinos. Finalmente, el decreto celeste, anunciando que los que lo habían tentado diez veces no verían la Tierra Prometida, indica que hay diez leyes que respetar. Son los DIEZ MANDAMIENTOS, que van a ser dictados en el capítulo siguiente.

Ahí también coincide todo: textos sagrados, alquimia y tema astral.

VIII

BAJO EL SIGNO DE “CAPRICORNIO

Este capítulo nos llevará sobre el monte Sinaí en el desierto de Sin; durante cuarenta días, Moisés recibirá los DIEZ MANDAMIENTOS (Ex. XX completo). Después levantará en el desierto la Tienda de Asignación, construirá el Arca de la Alianza, el Propiciatorio, fabricará los candelabros y otro mobiliario del Templo (Ex. XXV).

He aquí expuestas sucintamente las grandes líneas de este signo.

El punto principal es naturalmente LA LEY; esta LEY que el Artista debe respetar escrupulosamente en sus diez artículos, bajo pena de no ver jamás la “Tierra Prometida”; así, para facilitar la comprensión alquímica de los 10 mandamientos, los hemos escrito en dos columnas:

LA LEY I

No tendrás otro Dios (ELOIM) que yo.

I

No tomarás otros minerales que el que representa mi unidad trina.

II

No harás imágenes talladas ni ninguna representación de las cosas que están en los Cielos ni aquí abajo.

II

No fabricarás la materia prima tomando mi divinidad o la naturaleza como modelo.

III

No jurará en vano el nombre del Señor tu Dios.

III

No divulgarán al vulgo el nombre de tu materia.

IV

Santificarás el día del Sabat.

IV

Respetarás las fases de la Gran Obra regidas por el siete (4 ∗ 7 = 28 meses Fi.)

V

Honra a tu padre y a tu madre a fin de que tus días sean prolongados sobre la tierra que te da ELOIM.

V

Aprecia el azufre y el mercurio (de los Filósofos) que te da el Eterno, a fin de que habiendo sabido extraer su quintaesencia puedas encontrar el elixir de la larga vida.

VI

No matarás.

VI

No destruirás el germen de vida de tu Piedra.

VII

No cometerás adulterio.

VII

No mezclarás ningún cuerpo extraño con tu Piedra.

VIII No robarás.

VIII

No sustraerás ninguna operación, incluso si te parece de poca importancia.

IX

No harás falsos testimonios.

IX

No falsificarás las materias primas procediendo contra natura.

X

No codiciarás los bienes ajenos. X

No desearás nada para ti. Permanecerás humilde.

He aquí las diez tentaciones en las que el artista no debe caer, si quiere tener la alegría de poseer la Tierra Prometida donde manan la leche y la miel.

Este capítulo, como se constata, no tiene más que una meta: aconsejar a los Hijos de la Ciencia. El I indica netamente que no hay más que una sustancia mineral que sea conveniente a la Obra.

El IV enseña que el operador no debe alejarse de un plan bien establecido y que hace falta que él se atenga estrictamente a ese plan.

El V atrae la atención sobre los dos elementos de base, de los cuales el Sabio deberá saber extraer el elixir al rojo (medicina del segundo orden).

El VI sobreentiende la conducta del fuego, único elemento que puede matar el germen desde el comienzo de la Obra.

El VII es muy explícito por sí mismo; subraya que ningún cuerpo extraño a la Piedra debe ser administrado.

El VIII advierte que ninguna manipulación, por insignificante que sea, debe ser saltada.

El IX indica que las Materias Primas deben ser tratadas de una manera natural y en el orden seguido por la naturaleza.

Por fin, el X corona el total. Da a entender que, incluso si el Sabio ha sabido respetar los otros nueve mandamientos... NO PODRÁ TENER ÉXITO, si la Piedra debe servir PARA SUS AMBICIONES PERSONALES. Y este último artículo, en nuestra opinión, es el más hermoso y el más tranquilizador para un Gurú. Este único mandamiento moral, es el que muestra la gran sabiduría de nuestro PADRE, es el que debe tranquilizar a los Adeptos Guías, pues, incluso si ellos fuesen engañados por sus discípulos (ellos son humanos), incluso si cometiesen algunas indiscreciones “involuntarias”, saben que el Padre vigila; que el éxito final no pertenece más que a Él. Este pensamiento es tranquilizador.

Este episodio incluido en Capricornio comprende también la creación de diversos utensilios del templo. Es fácil ver la analogía que corresponde a cada uno de ellos:

TABERNÁCULO: la granulación encierra en su seno el Espíritu de DIOS. CANDELABRO: La Piedra es la verdadera Luz de los Sabios.

ARCA DE LA ALIANZA: la granulación es un vaso (recipiente en forma de barco, bajel) que ha sabido reunir los tres componentes divinos que constituyen la Piedra.

PROPICIATORIO: la Piedra es propicia al bienestar de la humanidad, etc.

Zodiacalmente, Capricornio es una casa de tierra. Aquí la tierra está sublimada, pues la casa diez es la casa de las gentes pujantes, de la virtud, de los honores, de las leyes y decretos de retórica. Es también la casa de los pontífices, de los jueces y de la autoridad eclesiástica.

Corresponde, pues, bien a la construcción de las Tablas de la Ley y a la edificación de la Tienda de los Tabernáculos así como a la fabricación del mobiliario. Además es el signo terráqueo y saturniano de Capricornio el que señala el paso de los Hebreos por el desierto del Sinaí. El triple paralelismo existe, por tanto, siempre.

IX

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