En las páginas anteriores estamos viendo cómo una parte significativa del proceso de deslocalización en España parece estar condicionado o influenciado por la nueva configuración del espacio europeo.
Primero pudo ser la constitución del Mercado Unico en los 90 y ahora los procesos de ampliación hacia el Centro y Este de Europa.
En este sentido la situación española no sería muy diferente de la de otros países o sectores de la UE.
Según diferentes estudios y encuestas, más del 60% de la PME alemanas (con menos de cinco mil empleados) han desplazado parte de su producción hacia estos países en los últimos años.
En muchos casos se ha tratado de una relocalización de empresas situadas en el extranjero. Tal es el caso de Volkswagen que puede desplazar la fabricación de Barcelona a Eslovaquia.
En otros casos se trata de una reorganización de la producción tanto a nivel europeo como global.
La empresa KRUPP cierra su fábrica en Italia para trasladarla posteriormente a Corea del Sur. Siemens por ej. en su plan de licenciar más de 40.000 empleados piensa relocalizar hacia Europa y Asia.
La multinacional Alcatel deslocaliza parte de su producción hacia China, pero también parte de sus actividades de I&D hacia la India. En este caso los costes de fabricación y salariales son factores claves. El salario promedio de un Ingeniero TIC en Asia es de 6.000 Euros/año y el coste de fabricación es un 40% inferior a los de Europa, como término promedio.
Las ventajas competitivas de los Nuevos países de la UE o los candidatos a la ampliación (Rumanía, Bulgaria, Turquía, etc.) parecen ser un fuerte aliciente y se colocan en competidores directos con los sectores de tecnología media o incluso alta de la economía española.
Y no pensamos que se trata solamente de salarios bajos o de incentivos fiscales a las empresas.
Son países con un alto valor de su capital humano, con una fuerte tradición industrial, unos mercados de trabajo altamente flexibles y adaptables, y con una cultura muy familiarizada con el resto de la Europa Central.
Además no hay que olvidar que todos estos países acaban de pasar por un profundo proceso de transformación de sus economías y sociedades y se adaptan con más facilidad al modelo anglosajón predominante.
No obstante la presencia de las empresas españolas en estos nuevos países es puramente testimonial y no tiene relación con el peso económico de nuestro país.
Por ej. el stock de inversión directa española en esta zona apenas llega al 0,5%, por detrás de países como Noruega, Irlanda, Luxemburgo, Grecia, Chipre, Dinamarca o Suiza.
Y por supuesto muy lejos de Alemania (con el 18,5%), de Francia (10,9%), Italia o Reino Unido (ambos con el 4,2%).
A destacar también la presencia marginal de EE.UU, con un 9,2%, inferior incluso a la de Austria.
Podríamos aportar toda una serie de indicadores comparativos para ver en qué medida estos países pueden disponer de ventajas (o desventajas) comparativas con España74. Nos permitimos enumerar alguno de ellos:
- Capital Humano: Muy similar en muchos casos superior al español en la mayoría
de los rubros considerados:
9 Indicador del Número de años de escolarización.
9 Gastos en Educación en % del PIB.
9 Gastos en formación continúa de los trabajadores.
9 Gastos en Educación Terciaria.
- Stock de Capital Tecnológico: con cierto retraso pero con grandes posibilidades de
alcanzar y superar los niveles españoles en pocos años, sobre todo por el efecto de proximidad y atracción de los ejes de innovación en Europa.
9 Inversión en I&D.
9 Inversión En Euros por Empleado.
9 Gastos en I&D en % PIB.
9 Porcentaje de Empleo en sectores intensivos en tecnología, etc.
- Indicadores Medioambientales: Es aquí donde estos países tienen un gran retraso
con el resto de Europa. Aunque en este campo España también se encuentra lejos de los estándares de nuestros competidores directos.
9 Emisiones de Gases de Efecto Invernadero por habitante. 9 Intensidad Energética, etc.
- Caso especial de las TIC: En este campo España, tiene cierta ventaja comparativa,
si lo medimos por indicadores cuantitativos. Aunque una vez más habría que establecer criterios diferentes para cada país y sector.
74 Se puede ver un buen resumen de estos indicadores comparados en F. Velázquez, Principales características
económicas de los países de la nueva Europa, Papeles de Economía Española, no. 103, 2005, pp.2-29. Se
Como norma general España se sitúa al final del tramo de los países de la UE12 y en muchos casos por debajo de algunos de los nuevos países como pueden ser Eslovenia, Hungría, Chequia, Polonia etc., que por cierto son los principales receptores de la deslocalización de multinacionales desde España.
Incluso en el campo de la intensidad energética75 donde estos países acumulan el mayor retraso relativo con Europa, España no logra distanciarse; e incluso se sitúa por detrás de los nuevos socios en el indicador de emisiones de gases de efecto invernadero en toneladas por habitante (9,7 en el caso español y, superior al indicador de Eslovaquia, Hungría, Rumanía o Lituania, y muy cerca de las 10 de Polonia).76
Si tenemos en cuenta uno de los últimos informes de la Comisión sobre la Nueva Economía77 la situación parece aún menos halagüeña y nos sitúa directamente en la “segunda división tecnológica” europea78.
Aunque cuando se leen detalladamente los diferentes indicadores, nos sitúan generalmente en tercera división. Tal es el caso de los indicadores relativos a las actividades innovadoras de las empresas, a las inversiones en tecnología, a los empleos en el I&D en las empresas, o al porcentaje de inversión pública en I&D. Lo mismo podemos decir si tomamos como punto de referencia el número de patentes. Según la OCDE España registró en el 2000 un total de 113, frente a las 1.794 del Reino Unido, las 5.777 de Alemania o las 14.985 de EE.UU. Y este retraso no solo es el Gobierno el que podría hacer un examen de conciencia, sino sobre todo las empresas españolas, ya que mientras en Europa asumen en promedio el 58% del dinero efectivo en I&D, en España est cifra queda reducida a un 48%79.
75 Consumo de energía por unidad del PIB producida.
76 Ver F. Velázquez, Principales características económicas de los países de la nueva Europa, ICE, No. 103,
2005. En este trabajo se presentan datos comparativos en la mayor parte de los indicadores mencionados.
77 Eurostat, La Nueva Economía en la Europa de los 15, un retrato estadístico, 2005.
Un resumen en: El País, Domingo 22 de Mayo del 2005, Economía.
78 El País, id. P. 12 (Negocios).
La penetración de las TIC en los hogares y en las empresas, sobre todo por la extensión de la banda ancha y al uso de Internet por parte de las empresas, nos permiten terminar el “ranking” en el tramo último de la segunda división europea.
No pensamos que la acumulación de datos en esta perspectiva nos permita comprender mejor el proceso de deslocalización de las empresas hacia otras zonas más atractivas de Europa o de otros países. Nos limitamos a referirnos a los estudios más específicos en la materia80.
Pensamos que puede ser más útil referirnos al riesgo que pueden correr sectores importantes de nuestra economía por efecto tanto de la ampliación como de la globalización. En el primero nos estamos refiriendo a la posible deslocalización hacia el nuevo espacio europeo, en el segundo sobre todo, aunque no exclusivamente, hacia el Asia.