2.3 Data and descriptive statistics
2.4.3 Teaching performance
Los principales actores de estos conflictos son: las comunidades locales, el Estado y la empresa, adicionado a ello podemos también afirmar que el conflicto es más propenso a darse si existe o no la presencia del Estado. Ahora si bien sabemos que en muchos lugares de nuestro país la presencia del Estado es débil y que muchas de las comunidades locales muestran problemas al momento de argumentar sus demandas de manera unida y en coherencia con sus necesidades podríamos concluir de manera preliminar de quien tiene la sartén por el mango son las empresas mineras, son ella las que por iniciativa propia deben de planear ejecutar y supervisar la adecuada implementación de los programas de responsabilidad social y que sobre todo tengan una repercusión significativa en los lugares más afectados por la minería, para así poder disminuir o mermar los conflictos socioambientales ocasionados en el Perú. La implementación de políticas de responsabilidad social según los conceptos y teorías pretende tener un efecto en el cambio de perspectivas de las comunidades frente a una mala imagen que tienen sobre todo las empresas mineras del Perú.
Por un lado, podríamos afirmar que hace falta Responsabilidad Social Empresarial (RSE), sin embargo, ya desde hace un tiempo el concepto ya es conocido, al menos en parte, en las empresas peruanas, sobre todo en aquellas que son de gran tamaño o forman parte de transnacionales; sin embargo, los conflictos sociales siguen existiendo.
Las estrategias de Responsabilidad Social Empresarial debe ser mejor entendida por las empresas mineras, lo más probable es que su acercamiento a las comunidades locales va por el lado de minimizar el descontento, cuando quizá el camino no sea el de minimizarlo sino el de construir juntos un mejor futuro para todos, para ello es clave el entender culturalmente a la comunidad local. Es mucho más difícil entrar en una comunidad local con el discurso de mejores recursos y oportunidades de trabajo cuando lo que los miembros de la misma estarían dejando de lado no solo su trabajo sino algo mucho más importante que es su estilo de vida, tanto de las personas pertenecientes a la comunidad como también estilo de vida que durante décadas han vivido sus propios familiares, quizá lo más exacto sería llamarlo su cultura de vida.
Para Arias (2016) es vital la aplicación de la ética en las políticas y estrategias de RSE, de nada servirá si la empresa llega con todo un paquete de políticas de RSE detrás, pero no es capaz de ser transparente con la comunidad local.
Según Leverone (2013) la Responsabilidad Social no es una receta; no se puede decir que una empresa hace Responsabilidad Social porque ya tienen el tema de los conflictos solucionado, porque éstos se van automodificándose conforme se va haciendo la propia gestión. La Responsabilidad Social es un concepto que se materializa en la realidad concreta; sin la puesta en práctica de ciertos principios y valores no se puede ser socialmente responsable. En otras palabras, la coherencia entre el discurso y lo que se hace es sumamente importante.
La responsabilidad social va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas, ya que, en este sentido, el cumplimiento de éstas se corresponde con las obligaciones que cualquier empresa debe cumplir simplemente por el hecho de realizar su actividad. Sería difícilmente comprensible que una empresa alegara actividades de RSE si no ha cumplido o no cumple con la legislación básica y elemental de su actividad.
A las empresas les interesa demostrar que son Responsables Socialmente para mejorar su situación competitiva y su posible valoración adquiriendo así de cara al público mayor valor añadido. (Conforti, 2012).
La empresa es responsable de las consecuencias que su negocio puede tener en la sociedad, procurando que esas externalidades no repercutan en contra de la misma y sí en su beneficio. Ejercer como empresa responsable conlleva una actuación coherente con ello en la forma de afrontar los conflictos para su propia supervivencia y para el bien de la sociedad y del propio sistema.
Un conflicto puede extenderse en el tiempo durante años y puede hacerse insuperable si no se tiene la valentía de acudir a un proceso que dinamice el acuerdo. Únicamente depende de la voluntad de las partes, las que con absoluta confidencialidad consiguen un mayor grado de satisfacción mutua al no ser impuesto el acuerdo por terceros, sino surgidos a raíz de la colaboración, lo que a su vez provoca su cumplimiento efectivo porque así lo han decidido, con la certeza de que es lo mejor para solucionar el problema y para sus propios intereses. Y por ende las relaciones entre las partes perduran y mejoran, y el concepto de responsabilidad social se hace efectivo y ejemplar a los ojos de la sociedad.
La sociedad actual está reclamando cada vez más a las empresas compromiso con la comunidad, y es esta misma sociedad la que juzga de acuerdo con la calidad y cantidad de esa contribución. La ubicación de los proyectos mineros está en zonas alejadas, con ausencia del Estado en casi todos sus niveles, hizo que las empresas reemplazaran a ese Estado ausente, generando una relación bilateral que, si bien funcionó en el corto plazo, se ha mostrado insostenible en el mediano y largo plazo.