En nuestro país, se viene apostando por la utilización del proceso de atención de enfermería y del diagnóstico de enfermería ajustado a la taxonomía NANDA. Podemos referenciar un documento de consenso elaborado por diversos autores y editado en 1995 sobre este tema (Cuesta et al, 1995). Así se puede observar como Cuesta refiere los aspectos positivos de los diagnósticos de enfermería desde el punto de vista teórico como guiar las actuaciones de la enfermera, clarificar las competencias de estos profesionales, apoyo a la investigación y ampliación del conocimiento enfermero. Hacía referencia a NANDA como responsable e impulsora de la difusión de su taxonomía en cuanto a diagnósticos de enfermería en nuestro país.
En este mismo documento, Rodrigo hace referencia a la taxonomía NANDA como una terminología estandarizada, normalizada y consensuada, refiriendo las ventajas que esto tendría. El uso de una terminología diagnóstica permite nombrar con una etiqueta los problemas identificados y es un elemento que permitiría profesionalizar el trabajo de la disciplina enfermera.
González, en Cuesta et al (1995), habla del papel insustituible que tiene el diagnóstico de enfermería en el contexto clínico para la disciplina enfermera, así como del desconocimiento por parte de las enfermeras españolas en cuanto al compromiso de NANDA en relación a la validación y discusión de los
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diagnósticos de enfermería. Benavent en ese mismo escrito de 1995, define el diagnóstico de enfermería como un código para la comunicación entre los profesionales de enfermería, permite definir la enfermería en sí misma, describiendo las competencias de la enfermera desde su propio marco conceptual.
En este documento de consenso, Sales hacía referencia a como se abrían nuevas proyecciones de futuro para la enfermera en cuanto a la autonomía de su tarea asistencial, desde la aparición de los diagnósticos de NANDA.
Desde la incorporación de los estudios de enfermería a la Universidad, con las aportaciones de los nuevos planes de estudios a la función independiente de enfermería, se habla de como NANDA y su taxonomía diagnóstica favorecen la identificación, desarrollo y clasificación de las parcelas que competen exclusivamente al ámbito de la enfermería. Múltiples son las aportaciones a la disciplina en áreas como la asistencia, docencia e investigación y gestión; dando entidad al proceso de atención de enfermería (Rufián, 1995).
En 1996 se da a conocer la Asociación Española de Nomenclatura, Taxonomía y Diagnósticos de Enfermería (AENTDE). Es una asociación científica, de carácter profesional con un propósito integrador y que agrupa a enfermeras que trabajan con el diagnóstico de enfermería. Se constituye con la finalidad de organizar y fomentar el conocimiento y la utilización de nomenclaturas enfermeras, como contribución específica al desarrollo de la ciencia enfermera. Entre sus objetivos aparece colaborar con las organizaciones nacionales e internacionales para promover el intercambio e investigación sobre diagnósticos, intervenciones y resultados enfermeros (AENTDE, 2016).
71 En diversos de los congresos celebrados por AENTE, se encuentran referencias a los aspectos positivos de la taxonomía NANDA, NIC Y NOC, así como el apoyo en continuar investigaciones hacia una nueva taxonomía NANDA III; e incluso como AENTDE puede ser el nexo de unión con NANDA. Se hace referencia a la taxonomía de NANDA, NIC y NOC, como lenguajes enfermeros reconocidos que cumplen con los criterios establecidos por la American Nursing Association, lo que indicaría que son sistemas de clasificación aceptados para la práctica enfermera al proporcionar una terminología clínicamente útil, calificándolos como sistemas de un gran valor (AENTDE, 2010; 2012;2014).
1.10.1. Diagnóstico de Enfermería, NANDA, NIC y NOC en el ámbito de Urgencias.
Concretamente en el ámbito de las urgencias, podemos encontrar la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (SEEUE). Es una sociedad de carácter científico con su página web como órgano de difusión y articula como órgano de difusión científica la ciberrevista SEEUE. Entre los objetivos de dicha sociedad podemos observar el estudio y desarrollo teórico y práctico de la enfermería de urgencias y emergencias, impulsar a la enfermería hacia un mejor conocimiento y valoración de las situaciones críticas; así como perfeccionar actitudes asistenciales de la enfermería (SEEUE, 2016).
La SEEUE en su recomendación científica 03/01/2006, de 1 de octubre de 2003 en relación con la utilización del proceso enfermero en las áreas de urgencia, manifiesta que la utilización del proceso de atención de enfermería implica una garantía científica, profesional y de calidad. Se alcanza un lenguaje enfermero
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con un grado de consenso y estandarización elevado, gracias a las diferentes taxonomías y clasificaciones internacionales, que reflejan las etapas del proceso de la práctica enfermera (SEEUE, 2002).
Señalar un estudio de Duque (2006), relacionado con la adaptación de la metodología NANDA, NIC y NOC en los SUH, con un objetivo posterior que era elaborar guías clínicas de actuación enfermera en estos servicios.
1.10.2. Otras Nomenclaturas en Enfermería.
Encontramos una terminología que se está trabajando desde hace años, sin embargo es en el 2016 cuando se publica una edición completa sobre dicha terminología para la realización de diagnósticos de enfermería; es la terminología ATIC (Arquitectura, Terminología, Enfermería Interfase Información, Conocimiento); cuya autora es Eulalia Juvé (2016).
Esta autora señala como la utilización de clasificaciones como NANDA, NIC, NOC; para el registro del proceso de cuidados no ha sido del todo exitosa, a pesar de tener el soporte de instituciones internacionales y organizaciones profesionales; su uso no se ha generalizado en la práctica asistencial enfermera. Por esto desarrolla un vocabulario diferente a los utilizados hasta ahora, es lo que llama una terminología de interfase. Se define de interfase por ser un sistema de conceptos basado en el lenguaje natural que los profesionales emplean en su práctica, posteriormente revisados para su refinamiento teórico y para el análisis de su fundamentación científica, y finalmente representados con un lenguaje llano y amigable, empleando expresiones terminológicas clínicas habituales para su identificación y optimizado para su uso en los sistemas de información. Se caracteriza por ser un lenguaje normalizado, sistematizado, basado en el lenguaje natural; recoge fenómenos de interés para la disciplina
73 enfermera en forma de conceptos que reflejan los estados, problemas, situaciones de salud de los que se ocupan las enfermeras. Sin embargo tiene un segundo objetivo que es facilitar la entrada de los datos en los sistemas de información, generar y producir nueva información y favorecer también las salidas (outputs) para su explotación y diferentes perspetivas de benchmarking en áreas de la gestión e investigación (Juvé, 2012; 2016).
Otra terminología que podemos observar en nuestro país es la proporcionada por la Clasificación Internacional de la Práctica de Enfermería (CIPE) es una terminología estructurada, multiaxial y jerárquica; formada por tres elementos principales:
Los fenómenos de enfermería (diagnósticos).
Las acciones de enfermería (Intervenciones).
Los resultados de enfermería.
Esta terminología se inicia desde el Consejo Internacional de Enfermería con unos objetivos y pretensiones concretas como es establecer un lenguaje común que describa la práctica enfermera y mejorar así la comunicación entre profesionales. Describir los cuidados de enfermería en diferentes contextos. Permitir comparar los datos de la profesión enfermera y su práctica que pudieran influir en la elaboración de políticas de salud. Promover la investigación a partir de los datos disponibles en los sistemas de información especializados en Enfermería ( CIE, 2016).
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