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Technical considerations for library production

S. cerevisiae D discoideum+ A.thaliana

2. BAC library construction

2.1 Introduction

2.1.2 Technical considerations for library production

El mercado editorial ofrece una inmensa variedad de libros, al igual que sucede con otros gustos o hobbis, la lectura tiene mucho que ver con la afectividad, de manera general se puede apreciar que lectura y adolescencia no siempre mantienen una buena relación, la adolescencia es una etapa marcada por los cambios fisiológicos, la creciente autonomía, el espíritu crítico, el interés por el entorno y la búsqueda de modelos en la construcción de la propia identidad. En esta fase se suele hablar de crisis lectora, sobre todo si se compara con la relativa sencillez con la que en las etapas anteriores de la infancia se despierta el gusto por la lectura.

Es entonces cuando más se precisa una buena orientación que anime a los jóvenes a materializar sus intereses lectores. Encontrar el libro adecuado que

adolescentes constituye uno de los puntos de partida más efectivos para lograr su afición por la lectura.

Así, se preguntó a la población investigada la frecuencia de la lectura en obras de interés personal, para el estudio, de publicaciones periódicas y de cómics. Los resultados obtenidos muestran lo siguiente:

El 8% de los estudiantes de décimo año de básica manifiestan que leen obras de interés personal todos los días, un 42% lo hace de dos a cuatro veces por semana, el 23% de dos a tres veces por mes, el 26% una vez por mes y el 1% nunca.

En tercer año de bachillerato el 19% lee obras de interés personal todos los días, el 33% de dos a cuatro veces por semana, el 23% de dos a tres veces por mes, el 19% una vez por mes y el 7% nunca.

En los estudiantes universitarios los porcentajes indican que el 8% lee obras de interés personal todos los días, el 43% de dos a cuatro veces por semana, el 18% de dos a tres veces por mes, el 27% una vez por mes y el 4% nunca.

En el caso de los docentes del nivel medio y superior, los porcentajes dejan ver que el 35% y 28% leen obras de interés personal todos los días, un 37% y 42% de dos a cuatro veces por semana, 15 y 18% de dos a tres veces por mes, 7 y 12% una vez por mes y en el nivel medio un 1% manifiesta que no las lee nunca.

De acuerdo con estos resultados se podría clasificar a los investigados como lectores ocasionales, pues manifiestan cierta periodicidad en la lectura de obras de interés personal.

Por el contrario, la frecuencia de la lectura de obras de interés para el estudio es mayor tanto en estudiantes como en docentes, esto, como ya se dijo

En los estudiantes de décimo año, la lectura de obras para el estudio es del 39% todos los días y de dos a cuatro veces por semana, 13% de dos a tres veces por mes, 6% una vez por mes y 3% nunca.

En los estudiantes del bachillerato 48% todos los días, 23% de dos a cuatro veces por semana, 22% de dos a tres veces por mes, 6% una vez por mes y 1% nunca.

En los estudiantes universitarios 32% todos los días, 30% de dos a cuatro veces por semana, 22% de dos a tres veces por mes, 14% una vez por mes y 1% nunca.

La tendencia a ser lectores frecuentes resulta incluso mayor en los docentes de ambos niveles, la tarea docente implica pues que gran parte del tiempo se revisen obras de la especialidad, esto con la finalidad de ampliar los referentes teóricos que el docente posee de su asignatura; al respecto podemos decir que si bien la lectura se efectúa permanentemente, no es una actividad placentera, sino más bien una exigencia, esto decididamente no fomenta la práctica lectora.

El razonamiento anterior se deduce de los porcentajes obtenidos, pues indican que el 54% y 47% de docentes del nivel medio y nivel superior leen obras de interés para el estudio todos los días, un 34% y 40% respectivamente de dos a cuatro veces por semana, un 8% y 12% de dos a tres veces por mes, y finalmente 4% y 2% una vez por mes.

La población investigada también manifiesta un gran interés por la lectura de publicaciones periódicas, en este grupo se incluyen las revistas de variedades y publicaciones mensuales, entre otras; así, en los estudiantes de básica encontramos que el 14% las lee todos lo días, 34% de dos a cuatro veces por semana, 32% de dos a tres veces por mes, 16% una vez por mes y un 4% dice no

En los estudiantes de tercer año de bachillerato, un 22% las lee todos los días, un 45% de dos a cuatro veces por semana, un 19% de dos a tres veces por mes, y un 14% una vez por mes.

En los estudiantes universitarios el 21% lee publicaciones periódicas todos los días, 47% de dos a cuatro veces por mes, 11% de dos a tres veces por mes y 21% una vez por mes.

En el caso de los docentes del nivel medio y universitarios, el 50% y 43% leen publicaciones periódicas todos los días, 31% y 35% de dos a cuatro veces por semana, 12% y 17% de dos a tres veces por mes y un 7 y 5% respectivamente una vez por mes.

Finalmente se consultó a la población acerca de la frecuencia lectora de cómics, los resultados que se obtuvieron son los siguientes:

En los estudiantes de básica 16% todos los días, 20% de dos a cuatro veces por semana, 32% de dos a tres veces por mes, 26% una vez por mes y 6% nunca.

En los estudiantes de tercer año de bachillerato 15% todos los días, 24% de dos a cuatro veces por semana, 26% de dos a tres veces por mes, 28% una vez por mes y 7% nunca.

En los estudiantes universitarios, 10% todos los días, 27% de dos a cuatro veces por semana, 23% de dos a tres veces por mes, 33% una vez por mes y 7% nunca.

En los docentes del nivel medio y superior 11% y 5% todos los días, 20% y 17% de dos a cuatro veces por semana, 24% y 25% de dos a tres veces por mes, 34% y 38% una vez por mes y un 12% y 15%, respectivamente, nunca.

De este estudio se puede observar que en su mayor parte, los estudiantes y docentes dedican mayor tiempo a la lectura de obras de interés para el estudio, en segundo lugar sitúan las obras de interés personal y publicaciones periódicas y finalmente la lectura de cómics.

Un aspecto que merece ser resaltado y que guarda relación con la lectura de cómics, es que a medida que los investigados avanzan en edad, disminuye su afición por este tipo de lectura, esto es una demostración de que con la edad y la profesionalización los intereses lectores van cambiando, se puede inferir pues que es necesario que en la enseñanza las lectura se adapten a la edad e intereses de los lectores.