El ejército rojo, con Stalin, reconquistaba territorios eslavos. Se formó la llamada «Cortina de Hierro» y posteriormente la Guerra Fría con Estados Unidos y todo el bloque soviético. En Checoslovaquia, tras el golpe de estado a manos de los comunistas, en 1968, se terminó con el levantamiento checo en un baño de sangre, tácticas comunes en la dictadura socialista.
Tito se opuso enérgicamente a la entrada de fuerzas armadas rusas a Yugoslavia, suceso que se conocerá como la traición o la espalda dada por Tito a Stalin. Yugoslavia permanece como el único país no alineado con la URSS en Europa del Este. Esto trajo consecuencias directas para las próximas décadas en Yugoslavia, que iban desde
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embargos, políticas de violencia hasta amenazas militares constantes en las fronteras. Tito le pidió ayuda a Estados Unidos, obteniendo más de 22 000 mdd en armamento (aviones y artillería pesada), ayuda económica y apoyo militar estratégico. El mismo año, 1948, se firmó el Pacto de los Balcanes, entre Yugoslavia, Turquía y Grecia, con el apoyo directo de la OTAN, sin poner en riesgo la soberanía del territorio nacional yugoslavo. Tito dirigía la defensa militar en suelo yugoslavo, con apoyo inmediato pero sin incursión de los demás países. Yugoslavia fue apoyada por E.U. por políticas a largo plazo de la nueva potencia, Daniel Durini nos dice: Yugoslavia sería tomada como la punta de lanza hacia la democratización de toda Europa del este y de su desarrollo económico y político dependería el resultado de la guerra fría76. Ante esto, Stalin, en 1949, retiró su iniciativa de «conquista» de Yugoslavia, y Tito salía victorioso77.
A partir de 1948 el enemigo ideológico de Yugoslavia eran los estalinistas.
Después de la II Guerra Mundial, el país había perdido casi dos millones de yugoslavos, la industria fue destruida, la agricultura perdida, prácticamente toda la infraestructura, caminos, puentes, ciudades destruidas por completo. Se comenzó la reparación y renovación del país, creando condiciones que satisficieran las necesidades sociales del pueblo yugoslavo. Proseguirá Daniel Durini, cabe mencionar que en las primeras décadas de la reconstrucción del país participó en ésta la gran mayoría de la población, voluntariamente; reconstruía ciudades, trabajaba el campo hombro a hombro, unida por canciones de la guerra, la famosa Internacional y consignas78 socialistas.
Para lograr el giro político- económico de un sistema a otro, el estado reprimía todo acto y persona opositora (se les llevaba ala isla de Goli Otok que fungía de cárcel natural luego de las torturas a las que eran sometidos), se cometían asesinatos, desapariciones, injusticias de todo tipo, nacionalizaciones que dejaban a la hasta entonces burguesía prácticamente en la miseria, en fin, un ambiente que generaba cada vez un mayor resentimiento social.
76 Op cit, pág. 97 77 Op cit 78
En 1950 se adoptó la Ley sobre la entrega de las empresas económicas a la gestión de las colectividades de trabajo y en 1953 la Ley Constitucional acerca de la Organización Social y Política de la República Socialista Federativa de Yugoslavia.
Este mismo año Tito es elegido presidente de Yugoslavia, cargo que asumió (a partir de 1974) como vitalicio, hasta su muerte en 1980.
En la década de 1950 Rusia quita el embargo a Yugoslavia y se alía con ella. La situación mundial, nos dirá Hobsbawn, se hizo razonablemente estable, en medio de la Guerra Fría y el temor de las parte implicadas por que el otro tuviera la supremacía y hegemonía mundial.
Para Yugoslavia comenzó la «gloria» socialista con el proceso de autogestión. Cito a Daniel Durini:
Las bases de este sistema eran: la autogestión en las organizaciones económicas, en las escuelas, las instituciones sociales y demás ámbitos. Esto es, la concesión al pueblo trabajador del derecho a decidir sobre todas las cuestiones que atañen al desarrollo y organización de sus empresas; el traspaso ininterrumpido de las prerrogativas estatales a los cuerpos representativos elegidos; y la actividad directa de la población en las decisiones sobre los asuntos más esenciales concernientes al trabajo y desarrollo de las comunidades sociopolíticas locales y otras. Los prerrequisitos económicos y políticos de este desarrollo fueron asegurados mediante la nacionalización de todas las instituciones económicas y sociales, los bosques y riqueza mineral, estableciéndose el máximo agrario (en propiedad privada) de diez hectáreas por familia real.79
Se erigía así una síntesis del socialismo y la «democracia» en Yugoslavia, con el principio de la autogestión social. Las asambleas eran los órganos más altos del poder y autogestión social, constituidas en la Asamblea Federal, asambleas republicanas (Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia y Montenegro), y asambleas regionales en las regiones autónomas de Kosovo y Vojvodina, según la Constitución de 1974. Todas las asambleas se componían por representantes de los ciudadanos y por representantes de esos mismo ciudadanos en su calidad de
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trabajadores (económicos, culturales, educacionales, de salubridad, administración o política social).
Según la Constitución, quedaban garantizadas la libertad de prensa y la profesión de la religión, aclarando que nadie podía abusar de tales derechos y libertades. En teoría, Yugoslavia se convertía en el sueño e ideal socialista del siglo XX en Europa, e incluso del mundo.
Mundialmente se vivían revoluciones sociales, en los años 1960 y 1970, Yugoslavia no escapó a movilizaciones y movimientos estudiantiles y de maestros que luchaban por sus libertades; estos fueron reprimidos por el Estado.
Continuó el socialismo yugoslavo «viento en popa», reconocido internacionalmente y con una pseudo estabilidad en todo el país (seis repúblicas). Llegó el año 1989, la caída del muro de Berlín y tras ello el desmoronamiento del bloque soviético. Yugoslavia no escapó a este destino, luego de una década (1980) de nacionalismos en pugna, la muerte de su dictador, y otra serie de acontecimientos que llevaron en los ´90 no sólo a la caída del socialismo, sino al desmembramiento de Yugoslavia (que sigue todavía en el 2007) y guerras civiles trágicas.
Retomaré el desenlace o, mejor dicho, última década del bélico siglo XX serbio y yugoslavo más adelante. Ahora nos remitiré a la construcción de la identidad colectiva, con toda la herencia (que hemos revisado) impregnada en la memoria colectiva serbia, y los giros que adopta durante el Socialismo.