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3. A Model of Legislation and Sociotechnical Change

3.4. Contextualizing the Model

3.4.2. Technology Governance

en el capítulo referido al contexto en que se produce el último ciclo de desarrollo de la cunicultura, generó un dinamismo en el sector primario de la producción de conejos para carne, donde surgen numerosos emprendimientos privados a los que se sumaron un nuevo grupo de productores como resultado de la implementación de políticas sociales como “El Plan de Desarrollo local y Economía Social, Manos a la Obra” (de aquí en adelante, PMO).

Diversos organismos públicos locales, principalmente municipios, participaron en estos planes de desarrollo cunícola incorporados dentro de las políticas de emergencia para paliar la crisis entre los años 2002 y 2005. Con el Plan Manos a la Obra, que se implementó efectivamente a partir de 2003, se apuntaba a construir un nuevo paradigma de políticas sociales, que fuera superador del concepto tradicional de asistencia, desde donde se ha abordado la intervención social históricamente (Roffler; Rebón, op. cit.).

El Plan pretendía superar la dicotomía entre lo social -entendido como la asistencia de los sectores vulnerables que no podían llegar a la inserción laboral- y lo económico, justamente entendido como la inserción laboral de estos sectores. Se buscaba promover el vínculo con los actores del sector privado y generar sinergias entre los actores del sistema productivo local -en el caso de Mendoza, entre productores cunícolas, proveedores de jaulas y de alimentos- para comenzar a consolidar cadenas de valor a nivel territorial (Roffler; Rebon, op. cit.).

El dinamismo que adquirió el proceso de desarrollo de la cunicultura en un lapso de tiempo tan corto, siendo una producción marginal en la economía agraria

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Algunos autores son muy críticos con relación a estas políticas de lucha contra la pobreza rural en América Latina. Lo Vuolo et al. (1999) dice que “…las políticas de la pobreza aplicadas por el Estado

en América Latina, no tienen por objetivo su erradicación, o la lucha contra ese problema social.”. El

sentido que se otorga es el de mantener el equilibrio conforme a la organización social. “La administración

provincial y nacional, con escasísima información registrada, impidió identificar y comprender la estructura de la producción y comercialización de esta actividad productiva. Estos conocimientos se fueron generando a lo largo del mismo proceso de acciones que se iban ejecutando y no siempre con la sistematización necesaria.

a) La población objetivo del PMO

Previamente al inicio del programa, en el momento de la crisis de 2001, se realizó un informe sobre la población potencialmente beneficiaria del Plan Manos a la Obra, denominado “Caracterización de los Potenciales Beneficiarios del Plan Nacional

Manos a la Obra. Informe en base a datos de 2001”. Este informe fue realizado por el

SIEMPRO (Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales) (Roffler; Rebon, op. cit.).

La población potencialmente beneficiaria del Plan fue considerada a partir de la condición de desocupado pleno. Se consideraba desocupado pleno a aquellas personas que no tenían trabajo de ningún tipo pero que lo estaban buscando en forma activa, o de ocupado en el sector informal de la economía y que se encontraban en situación de vulnerabilidad económica y social (Roffler; Rebon, op. cit.).

El objetivo del PMO fue financiar proyectos productivos, a partir de distintos recursos que tuviera la población objetivo y de las características de cada localidad.

b) Fundamentos del Plan

El PMO formó parte, como programa, de una política diseñada y ejecutada desde la Nación. Los objetivos fundamentales fueron la lucha contra la pobreza y la indigencia, la justicia social y la inclusión a través del desarrollo productivo. El Plan priorizó una intervención desde los territorios, lo que significó pensar una política social inclusiva basada en la promoción del Desarrollo Local, teniendo en cuenta sus potencialidades y articulando propuestas con el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos locales (Arroyo, 2006).

En Mendoza, el ámbito local de acción abarcó varios municipios con características económicas, laborales y medioambientales similares, como fueron los municipios de la zona norte de la provincia. Alburquerque (2004) plantea que “…las

fronteras de los sistemas productivos locales no tienen por qué coincidir con las fronteras municipales.” Sino, lo que es importante es el estudio de los

eslabonamientos productivos y la localización territorial de empresas y actividades para delinear una estrategia inteligente en materia de desarrollo económico local.

c) La implementación del PMO en los Municipios

El trabajo realizado desde los Municipios vinculado con la cunicultura, se ajustaba a los lineamientos del PMO. En la zona norte de Mendoza, los Municipios que tuvieron mayor alcance en la implementación fueron Lavalle y Luján de Cuyo. Para poder ejecutar el PMO estos organismos tuvieron que fortalecer sus capacidades de gestión y administración de recursos. Como se mencionó, la población objetivo fueron personas desocupadas que se encontraban en situación de vulnerabilidad económica y social.

El PMO fue implementado esencialmente con un enfoque de cadena, potenciando principalmente el eslabón productivo primario, más que desde un enfoque integral que apuntara y apuntalara todas las fases del sistema. Por este motivo, generó en los territorios un proceso dinámico de concentración espacial de criaderos apoyados y subsidiados por este instrumento de política.

A nivel territorial el PMO se implementó en los Municipios bajo un marco general de políticas de emergencia con foco en la Economía Social y el Desarrollo Local, con características particulares en cada territorio. Se entregaba a los beneficiarios animales, alimento y jaulas, en cantidades que diferían en los distintos departamentos. En algunos casos, había un seguimiento de las entregas, capacitación y asistencia técnica. Las cantidades de hembras entregadas al inicio -más allá de su calidad como reproductoras- definían el tamaño del criadero y su capacidad productiva.

La debilidad del anclaje de la cunicultura, tanto en los territorios, como a nivel provincial fue la situación inicial sobre la que comenzó el proceso de localizar territorialmente la fase primaria del sistema cunícola. Es decir, que no existía en los territorios un sistema productivo cunícola territorialmente situado.

Acorde con esta realidad, no se había desarrollado un sistema de conocimientos de producción cunícola intensiva, ni siquiera una base informativa sobre los que pudieran apoyarse los procesos de activación de esta actividad productiva, que comenzó a generar la implementación de los proyectos cunícolas del PMO.

Tanto fue así, que en el proceso de formulación de los proyectos del PMO, se contaba con equipos técnicos muy limitados en los Municipios, a lo cual debe agregarse la escasa capacidad técnica de los consultores externos de estos organismos. Como consecuencia de estas limitaciones se supuso que la rentabilidad de estos criaderos que se iniciaban, sería igual que la de cualquier criadero promedio en funcionamiento. Se tuvo una percepción no del todo correcta con respecto a los

tiempos necesarios que deben transcurrir para que los nuevos productores desarrollaran las capacidades precisas para llegar a tener un criadero con producción aceptable en cantidad, calidad y continuidad. Tampoco se sabía cómo disminuir el impacto dentro del criadero de las consecuencias por las contingencias periódicas que surgen y atentan contra los ciclos productivos en ésta, como en toda actividad productiva agropecuaria.

Este aprendizaje y desarrollo de capacidades de productores y técnicos requería de un cierto tiempo que no se tuvo en cuenta en el momento de la formulación de los proyectos, y de alguna manera atentó contra el éxito del PMO. En el momento en que los productores estaban desarrollando a pleno sus capacidades y habían aprendido a producir conejos, bajo un concepto más intensivo, como se analizará más adelante -cuando se analicen los modelos técnicos que puso en práctica el PMO en cunicultura-, sobrevino un rápido descenso de la demanda de conejos argentinos en el mercado externo, a la que hemos denominado la etapa de la crisis de la exportación.