Appendix II : Microstructural Section Data and Micrographs
Equation 3: Temperature distribution for moving heat source [2]
En primer lugar, cabe recordar que este tipo de nota se considera un subconjunto dentro de las notas autorales intratextuales metaenunciativas. Se le dedica una sección aparte por su particular funcionalidad pragmática y por otras especificidades. Entre éstas se destaca su carácter convencional ―el resto de las notas autorales se inserta espontáneamente, donde quiera que el autor desea hacer un comentario―; se destaca además que responde a exigencias provenientes de ámbitos en cierta medida extralingüísticos y a sus valores ―el rigor académico, los recursos de legitimación del pensamiento y la información, el prestigio editorial, la observancia de normas jurídicas. Por otra parte, está altamente codificada y por ello es la que concierne más a la ortotipografía: composición (ubicación, puntaje, sangrado), orden y destaque de los elementos, puntuación, abreviaturas, etc.
A diferencia del resto de las notas que se abordan en este trabajo, la nota de referencia bibliográfica se encuentra clasificada y nombrada con bastante claridad y consenso, en buena medida gracias a que presenta un contenido fijo que se organiza en una fórmula sintáctica casi invariable.
Ahora bien, la nota de referencia bibliográfica no es sino una de las formas de consignar la referencia bibliográfica, que es un fenómeno que la trasciende. De hecho, una referencia bibliográfica puede aparecer en una nota al pie sin que esa nota sea, propiamente, de referencia bibliográfica; por ejemplo:
Repensar la independencia de América Latina desde el Caribe, p.128
8 En 1817 la población de la isla ascendía a 555 998 habitantes: 199 145 esclavos, 238 796 blancos
y 115 651 negros y mulatos libres. Tomado de Francisco Pérez Guzmán: Bolívar y la
independencia de Cuba, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1988, pp.14-15.
Lo anterior es una nota ampliativa que, por citar un dato estadístico exacto, debe referir la fuente de la cual se extrajo y sólo por ello es que termina conteniendo una referencia bibliográfica.
Otras formas de referencia bibliográfica son el sistema autor-fecha y la bibliografía acotada
―esta última de uso infrecuente―, que se describen en detalle más adelante. A diferencia de la nota, estas formas de referencia bibliográfica aparecen en el interior del cuerpo de texto como insertos parentéticos y son elípticas, pues solo consignan los datos mínimos imprescindibles para
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remitir a una entrada de la Bibliografía, que es donde vendría a completarse la referencia. En cualquier caso, lo que obtiene el lector con cualquiera de las tres formas de referencia bibliográfica ―inmediatamente o por remisión a la bibliografía― son los datos que siguen: autor, título (e identificadores asociados: tomo, volumen, número), nombre de la editorial, ciudad sede de la editorial, año de publicación y números de páginas ―de ser relevantes.
Por lo anterior, definir la función de la nota de referencia bibliográfica equivale a determinar la función de la referencia bibliográfica en general, en cualquiera de sus manifestaciones. Aunque los pasajes que se citan a continuación se refieren específicamente a la forma nota, asúmanse las funciones que le asignan como las de toda referencia bibliográfica:
En El libro y sus orillas las notas bibliográficas o referentes y se definen como las que indican «la fuente de donde se citan datos precisos, conceptos o pasajes enteros y constituyen el crédito a sus respectivos autores» (Zavala, 1998: 123).
El Manual de estilo de Chicago reza que…«Casi cualquier escrito que no sea de ficción o que no sea una narración basada en la experiencia personal se apoya parcialmente en fuentes secundarias (otras publicaciones sobre el mismo tema o temas afines) o en fuentes primarias (colecciones de manuscritos, archivos, testimonios contemporáneos, diarios, libros, entrevistas y otros por el estilo). La ética, así como la ley del derecho de autor exige que los autores identifiquen sus fuentes, particularmente cuando citan directamente de éstas.» (1993: 493).
El Manual de Ortografía y Ortotipografía plantea que «Las citas bibliográficas también llamadas referencias bibliográficas o notas bibliográficas son remisiones de un autor a documentos mediante la especificación de sus características editoriales. No deben confundirse con las notas, que encierran contenido conceptual…» (Martínez de Sousa, 2004: 468).
De los tres pasajes arriba citados el del Manual de Ortografía y Ortotipografía es el que mejor define la referencia bibliográfica: «remisiones de un autor a documentos mediante la especificación de sus características editoriales». Se prefiere esta definición porque habla de documentos, y no, inespecíficamente, de fuentes.
‘Fuente’ significa, en el ámbito de la comunicación verbal y la socialización de la información, lugar de procedencia de una información; pero en el ámbito más específico de los textos escritos este lugar se puede concebir en dos dimensiones: una abstracta y una concreta.
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Fuente, entendida en un sentido relativamente abstracto,47 sería el texto; por ejemplo, cuando se refiere «Caliban, de Roberto Fernández Retamar», o sencillamente «Retamar».48 Al enunciar estos identificadores ―título y autor, o solo autor―, lo que se produce es una referenciatextual, no bibliográfica. «Caliban, de Retamar», identifica ese conjunto de invariantes semánticas y formales —léxicas, morfosintácticas, compositivas— que llamamos un texto, que se mantienen en esencia idénticas a lo largo de su devenir editorial: Caliban es, como texto, uno y el mismo en su edición príncipe de 1971 para el número 68 de la revista Casa de las Américas y en su edición de 2006 a cargo del Fondo Cultural del ALBA. Ahora bien, cuando se enuncian datos editoriales, como el año edición y la casa editorial, lo referido no es el texto, sino una concreción editorial específica o edición de ese texto, y entonces fuente no significa texto, sino documento.49 3.4.1Función de la referencia bibliográfica
La distinción entre una referencia textual y una bibliográfica es importante a la hora de determinar la función de la segunda. Ahora los términos de la pregunta están más claros: ¿por qué es preciso que en un texto (T1) se identifique la edición de otro (T2) que ha sido de alguna manera invocado ―referido, aludido, comentado, citado, sintetizado― en el primero?
Los pasajes arriba citados de El libro y sus orillas y el Manual de estilo de Chicago afirman que la función pragmática de la referencia bibliográfica el reconocimiento del crédito de los autores de las fuentes. El segundo ubica esta práctica explícitamente dentro del ámbito de la ética y de lo jurídico y en particular menciona la observancia de la ley del derecho de autor.
En Cómo se hace una tesis, Umberto Eco identifica un propósito similar:
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Relativa o comparativamente abstracto, porque el texto escrito, claro está, siempre tiene una existencia concreta. Hablamos en términos de grados de concreción y especificidad. «Caliban, de Retamar, publicado por Letras Cubanas en 2000», evoca un objeto más concreto y específico que «Caliban de Retamar», a secas. El primero es un documento impreso, con una diagramación y una paginación que fijó las coordenadas de cada enunciado, con una identidad gráfica y unos paratextos propios.
48 Donde la fuente-texto, en ausencia del título, sería
lo dicho por Retamar o, sencillamente, Retamar, como ente productor del pensamiento y el texto aprovechados en el T1.
49 El término
documento en las ciencias sociales suele designar documentos estadísticos, documentos de archivo como censos, registros, certificaciones, partidas, códigos legales, acuerdos, decretos, gacetas oficiales, cartas, etc., o sea, registros de información factual. (DRAE-Encarta 2008: «2. Escrito en que constan datos fidedignos o susceptibles de ser empleados como tales para probar algo»). En este caso usamos el término en el sentido de concreción editorial de cualquier texto; léase, como texto impreso o digital identificable por medio de alguna especificación de su existencia material.
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Las notas sirven para pagar las deudas. Citar un libro del que se ha extraído una frase es pagar una deuda. Citar un autor de quien se ha empleado una idea o una información es pagar una deuda. No obstante, a veces hay que pagar también deudas menos documentables y suele ser norma de corrección científica advertir, por ejemplo en una nota, de que una serie de ideas originales que estamos exponiendo no habrían surgido sin el estímulo recibido por la lectura de tal obra o por las conversaciones privadas con tal estudioso. (1982: 202).
Sin embargo, si nos adherimos a la conclusión de que la referencia bibliográfica no es una referencia a un texto sino a un documento, a una edición de un texto, obtenemos que su razón de ser pragmática no es el reconocimiento del crédito del autor del T2 ni el pago de deudas como las descritas por Eco, pues ello quedaría resuelto con una simple referencia textual. Si se citara de Caliban, se utilizara una de sus ideas o datos o se recibiera inspiración de esta obra, para pagar la deuda con ella bastaría referirla mediante sus identificadores básicos: título y autor. La mención del nombre de una ciudad, de una editorial (Casa de las Américas, Fondo Cultural del Alba), de un año de publicación (1971, 2006) y de números de páginas, no tiene en absoluto el efecto de reconocer el crédito del autor, y son estos datos los que hacen bibliográfica y no meramente textual la referencia; por ejemplo:
FRAGMENTO NOTA
Cinco siglos de historiografía latinoamericana, p.62
En estos relatos los quipucamayos ofrecían solo una versión que convenía a los gobernantes incas debido, como ya se ha dicho, a que eliminaban de sus historias a los pueblos sometidos.11
p. 99
11 Francisco Esteve Barba:
Historiografía
Indiana, Editorial Gredos, Madrid, 1964,
pp.452-454.
En el ejemplo anterior el autor de Cinco siglos… expone un dato en el cuerpo de texto que pasa por un aporte propio, pues nada lo marca como importado de un T2; es la nota la que revela que otro autor y otro texto son el lugar original de este dato. Sin embargo, la deuda que contrajo el autor del primer texto con el autor del T2, podía haber sido resuelta con una referencia textual a modo de comentario parentético al pie, como la que sigue, sin referir la edición del T2, (en adelante T2’).