proceso de desarrollo interno y los cambios políticos y sociales acontecidos desde la posesión del presidente Andrés Pastrana. La Universidad del Valle en Cali se convirtió en la sede encargada de recibir durante el 29 y 30 de julio de 1999 a las delegaciones locales y regionales pertenecientes a la estructura de trabajo de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz. A diferencia del I plenario, este segundo encuentro trabajó sobre la base de tres ejes temáticos: “Vida”, “Desarrollo Social” e “Identidad y fortalecimiento de la Sociedad Civil”, los cuales organizaron el diseño de la participación y el debate, esbozando los planes de acción para el siguiente año (Asamblea, II plenaria, 8).
La II plenaria de la Asamblea comenzó y aconteció de manera diferente de la del primer acto de instalación. Comenzó diferente porque se presentaron enfrentamientos entre la Policía Nacional y un
126 En este punto se retoma la reflexión del capítulo anterior, en el que García expone sobre la relación entre el contexto de conflicto
59 grupo de manifestantes, lo que generó que la Policía permaneciera durante todo el proceso de trabajo en las mesas de discusión de la Asamblea (El País, 29 de julio de 1999, “¡Cese al fuego y negociaciones ya!”)127; y aconteció diferente, porque los ejes temáticos mencionados dispusieron las discusiones de tal forma, que el desarrollo de la Asamblea se orientó hacia unas áreas de trabajo específicas, esbozando de manera más centrada los pasos a seguir en el camino a consolidar el movimiento por la paz. Es decir, para el II encuentro la dispersión temática de las demandas sociales de la Asamblea disminuyó considerablemente, porque los ejes de trabajo permitieron que su proyecto de paz se orientara de forma más aterrizada por medio de líneas de acción que atendieran el contexto sociopolítico de la época.
En el eje de trabajo denominado “Vida” el argumento principal del debate giró en torno a la posición de la Asamblea respecto los diálogos de negociación, la concreción de los Derechos Humanos y la labor de las mujeres y los niños en la construcción de la paz. Si bien los dos primeros temas fueron debatidos en la I plenaria, para este segundo encuentro la posición de la Asamblea se hizo más demandante frente a la responsabilidad del Estado en el desenlace del conflicto armado y en la concreción de los Derechos Humanos128. En este eje, la defensa a los Derechos Humanos fue particularizada desde algunas problemáticas estructurales del país como la impunidad y la ineficiencia en la justicia129. Los Derechos Económicos Sociales y Culturales (DESC) también fueron incluidos como otro urgente canal de atención, porque (retomando algunos pronunciamientos de la I Plenaria), “la Asamblea considera que la agenda económica, social y laboral no puede ser paralela a las iniciativas de paz” (Asamblea, II plenaria, 36).
Si bien el tema de los diálogos de negociación fue una preocupación constante de la Asamblea, ya que una de las premisas fundamentales de esta iniciativa fue el impulso ciudadano por el establecimiento de una política permanente de paz, en este eje de trabajo se llegó a un importante conclusión: “[…] el respeto de los derechos humanos no puede quedar subordinado al desarrollo de los procesos de paz y que, por el contrario, la lucha por la vigencia de los mismos puede constituirse
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Gritando arengas en contra del Alcalde de Cali este grupo provocó el lanzamiento de gases lacrimógenos cuando se les atribuyó el lanzamiento de una papa-bomba cerca a la Gobernación del Valle (El País, 29 de julio de 1999, “¡Cese al fuego y negociaciones ya!).
128“La sistemática violación de los derechos humanos constituye una de las prin
cipales causas del conflicto colombiano. Su carácter crítico durante los últimos años da cuenta de un fenómeno estructural” (Asamblea, II plenaria, 34). “[…] la dinámica del conflicto armado no puede, en ningún caso, disminuir la responsabilidad del Estado en el respeto y garantía de los mismos” (Asamblea, II plenaria, 34).
129 “[…] es importante advertir sobre una preocupación que embarga a la Asamblea: la paz no puede tener como cimiento la
impunidad. Si bien dentro de un proceso de negociación cabe el indulto para ciertos actos, en el marco del conflicto armado, resulta necesario señalarle límites precisos” (Asamblea, II plenaria, 33). En cuanto a la justicia se señaló lo siguiente: “La comisión manifiesta que la administración de justicia en Colombia es ineficaz, lenta, corrupta y está al servicio de intereses económicos específicos, en particular los sectores que detentan el poder” (Asamblea, II plenaria, 39); “La Asamblea debe fomentar una cultura legislativa de paz, y de pedagogía de los derechos humanos, por intermedio de los consejos municipales y departamentales de paz” (Asamblea, II, plenaria 42).
60 en aporte decisivo para el logro de la paz” (Asamblea, II plenaria, 32). En este punto la Asamblea identificó
que proceso de paz era diferente de proceso de construcción de paz, porque la defensa de los Derechos Humanos se constituía en sí misma en acciones que materializaban gradualmente la paz, es decir, la paz integral.
El papel a desempeñar por las mujeres y los niños en la construcción de la paz fue un tema innovador para las discusiones de la Asamblea. No porque no se hubiera considerado en la I plenaria a alguno de estos dos grupos sociales como agentes de paz, sino porque con el II encuentro se extendieron las posibilidades de acción para cada uno de ellos. Por ejemplo, a la I plenaria asistieron varias organizaciones de mujeres y de género130, sin embargo, las memorias generales no registraron un apartado concreto a las demandas de este sector. Un año después, una comisión llamada “Mujeres y la Paz” permitió que se expusieran con mayor detenimiento además de las vulnerables situaciones en las que se encuentran las mujeres en medio del conflicto armado, sus propuestas sobre el tratamiento de la economía131.
Dos razones influyeron en que los niños y las niñas continuaran recibiendo especial atención por parte de la Asamblea. Una de ellas, tuvo que ver con la reminiscencia del Mandato de los Niños y las Niñas por la Paz, pues como se aludió en el capítulo anterior, éste fue un hecho que estimuló el desarrollo del movimiento por la paz por otorgarle una singular visibilidad a los derechos de los niños y las niñas colombianos en el transcurso del conflicto armado. La segunda razón, se debió a que desde la I plenaria de la Asamblea, una delegación llamada “Movimiento de Niños y Niñas que Construyen Paz” participó como asistente reconociendo su posición neutral ante la confrontación
(Asamblea, I plenaria, 109). Para la II plenaria, la comisión de los niños y las niñas trabajó con base en la
identificación de problemas políticos, sociales, culturales y económicos a los que le propusieron respectivas alternativas132. Cabe anotar, que del breve seguimiento que hizo la prensa colombiana a la II plenaria de la Asamblea, los niños y las niñas fueron el sector más mencionado133.
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Se resaltan algunas: Red de Jefas del Hogar “Para medírsele a la vida”, Comité Femenino “La Amistad”, Internas de la Cárcel Nacional de Mujeres, “Mujeres autoras-actoras de paz”. Véase Asamblea, Organizaciones de Mujeres y Género (Asamblea, 1999 6).
131En cuanto a las repercusiones de la violencia, la II plenaria debatió que “el problema de la violencia y la guerra, en Colomb
ia, no se limita al conflicto armado. Se presentan altos índices de violencia intrafamiliar, física y psicológica, que afectan principalmente a mujeres, niños y niñas. Este tipo de violencia ha sido legitimado, a través de la historia, por la cultura patriarcal predominante” (Asamblea, II plenaria 50). Además, una de las propuestas en el tema económico fue “que la información en todos los temas, sociales y económicos, entre otros, tengan cifras desagregadas por sexo, para la asignación presupuestal” (Asamblea, II plenaria 52).
132Los niños y los niñas aludieron a algunos problemas como: “la falta de ética y profesionalismo en los medios de comunicación”; “la
vinculación frecuente de menores al conflicto armado, mediante participación directa en los bandos de la contienda”; “falta de seguridad, cobertura y calidad educativa para los niños de bajos recursos económicos”; Para estos problemas los niños y las niñas propusieron las siguientes soluciones: “exigir a los medios de comunicación un manejo ético, objetivo y optimista de la información, sobre todo en lo relacionado con la guerra y la paz”; “respetar la no vinculación de menores al conflicto armado”; “formular alternativas educativas para niños desplazados” (Asamblea, II plenaria 55 y 56).
133 El registro de prensa de la II plenaria se realizó con los periódicos El Tiempo y El Espectador (Bogotá) y El País (Cali) en el mes de
61 En el segundo eje de trabajo llamado “Desarrollo Social” los temas generales de discusión fueron la cuestión rural, el empleo, la política económica y desarrollo regional. Ya se han enunciado algunos pronunciamientos de la II plenaria en estas materias; cabría subrayar que en este eje la Asamblea reafirmó que la díada paz/desarrollo económico encontraría un equilibrio en tanto que se incentivaran formas solidarias de trabajo, las cuales además de estimular la participación colectiva, “[desarrollarían] una idea de comunidad [que contribuiría] a la construcción e identidad de un capital social” (Asamblea, II plenaria, 70).
Lo anterior, se mantuvo como un punto grueso en la Asamblea porque la aspiración de una sociedad pacífica era incompatible cuando la redistribución de la riqueza y la propiedad, la inversión social, las oportunidades laborales responden a un esquema económico que per se promueve la desigualdad. El espacio de la Asamblea continúo siendo para 1999, un espacio de denuncia sobre algunos fenómenos históricos naturalizados como la pobreza, la expropiación, la corrupción o el desempleo134. Por ende, muchas de las críticas de la Asamblea se orientaron hacia la viabilidad de las estrategias empleadas para hacer de Colombia un país “desarrollado” a través de propuestas como la apertura económica y la globalización. En este eje de trabajo la sensibilidad de los participantes colocó como telón de fondo el problema de la integridad social respecto de la avanzada neoliberal: “las políticas de desarrollo económico y social deben complementarse con procesos de moralización social” (Asamblea, II plenaria, 78).
En el tercer eje “Identidad y fortalecimiento de la sociedad civil” la Asamblea elaboró una reflexión exógena y endógena de su proceso en el movimiento por la paz, considerando la pedagogía y la cultura de la paz como el vértice para articular los procesos de trabajos locales y regionales que componían en ese momento la Asamblea. Las discusiones confluyeron en que la ciudadanía tenía la responsabilidad de divulgar las iniciativas de construcción de paz por ser respaldo social del proceso de paz135. La mirada exógena de la Asamblea asumió la dispersión de las iniciativas ciudadanas de paz como el principal problema a resolver dentro del movimiento por la paz. Si se esperaba algún tipo de impacto en las instituciones del Estado y en la sociedad colombiana, para ello era
Espectador. 3 de los 5 artículos de El País comentan entrevistas o muestran imágenes de niños, niñas o adolescentes participando en la Asamblea: (El País, 28 de julio de 1999, “Cali es territorio de paz”), (El País, 30 de julio de 1999, “Asamblea entrega hoy conclusiones”) y (El País, 30 de julio de 1999, “Cali le encendió una vela a la paz”). Y 1 de los artículos de El Espectador comenta acerca de la jornada desde la intervención de un niño en la Asamblea, (El Espectador, 21 de julio de 1999, “¡Queremos morir de mal de arrugas!”).
134“Como en los tiempos de la conquista, se repite la guerra para desalojar violentamente al campo” (Asamblea, II plenaria 63);
“Combatir el clientelismos estatal y la corrupción generalizada” (Asamblea, II plenaria 79); “Sin empleo, trabajo e ingresos para todos no puede haber igualdad social” (Asamblea, II plenaria 69).
135Haciendo “visibles y reiterativas todas las experiencias de vida y construcción de paz existentes en el país, tales como el M
andato de los Niños, el Mandato Ciudadano por la Paz, la Vida y la Libertad, el Tribunal Internacional de la Opinión de Barrancabermeja, y muchas otras manifestaciones de trascendencia, de la sociedad civil” (Asamblea, II plenaria, 94).
62 imprescindible que el movimiento por la paz promoviera la amplitud y la pluralidad como los rasgos sobresalientes de la participación:
El movimiento por la paz, para ser fuerte, debe ser amplio, democrático y pluralista. Es preciso hacer énfasis en la necesidad de la articulación entre las diversas iniciativas del movimiento de paz, para generar presión social y fuerza política. En consecuencia, debe abrirse a un proceso de negociación entre las iniciativas de paz, para llegar a una coordinación que, sobre acuerdos y objetivos básicos, se dote de un plan de acción en conjunto, con instrumentos de seguimiento y veeduría (Asamblea, II plenaria, 85)136.
No obstante, en la II plenaria la Asamblea se cuidó de reducir el desarrollo del movimiento por la paz a los avatares de las negociaciones. Su propuesta para el movimiento fue “paralelizar” los acuerdos en la mesa de negociación de los avances del movimiento por la paz137. Si bien la mesa representaba cierto esfuerzo de las partes para sostener una negociación, tanto en la agenda a tratar como en los acuerdos a firmar, esta mesa debía tener como proyección el que “la sociedad, con toda su heterogeneidad y diversidad de intereses, [fuera la] única fuente de legitimación de estos procesos. Este es un elemento fundamental para el propósito de despolarizar la guerra y desmilitarizar la política” (Asamblea, II plenaria, 97). En otras palabras, lo que la Asamblea manifestó fue usar de pretexto
los diálogos de negociación para instituir un diálogo tripartito: ciudadanía, Gobierno y FARC
(Asamblea, II plenaria, 97), en el que tuviera más relevancia la labor ciudadana dedicada a los esfuerzos de
construcción de paz, por ser un medio de consolidación del ethos convivial(Asamblea, II plenaria, 89)138.
De ahí, que para la Asamblea la pedagogía de la paz fuera un lugar neurálgico de acción, pues siguiendo los criterios de reflexión de la I plenaria, la pedagogía de paz abarcaba los procesos que fundamentaban proyectos comunes y valores compartidos, defendiendo la vida a través de la dignidad, lo que se traduce en una educación construida sobre el valor a la libertad, con la capacidad de preparar a sus ciudadanos en la facultad de actuar en la no violencia (Asamblea, II plenaria, 89). En este
punto es donde la mirada endógena de la II plenaria se hace notoria, debido a que la Asamblea
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La fuerza social a la que alude la Asamblea buscó impedir que la violencia del conflicto armado prosiguiera degradando las condiciones de convivencia en el país, de manera que el enlace que pudieran hacer la mayoría de las iniciativas de paz del movimiento presionaría para que las partes optaran por una solución política. Es más, la Asamblea reiteró que el movimiento por la paz debía usar la disposición de las partes a negociar para “avanzar en la realización de otras reformas económicas, políticas y sociales, culturales y ambientales; que permitieran eliminar los factores que [habían alimentado] la confrontación armada” (Asamblea, II plenaria, 96).
137Para la Asamblea, “construir una agenda social para la paz que no dependa de los avances o retrocesos de las negociación del
conflicto armado y, así, lograr la autonomía del movimiento social por la paz” (Asamblea, II plenaria, 86), se convirtió en una meta para impedir que el movimiento por la paz claudicara si los diálogos lo hacían. En esta parte es muy importante retomar las características que García identifico en el movimiento por la paz colombiano, puesto que en un contexto de conflicto armado interno el movimiento por la paz se ve afectado tanto por las decisiones gubernamentales en el tratamiento del conflicto como por las reformas políticas al respecto. Véase en esta investigación apartado 1.3.1.
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Para la Asamblea el ethos convivialhace referencia a “construir mediaciones concretas, es decir hechos y dichos que viabilicen […]
como manera de convivir, compartir, coincidir en el mundo” (Asamblea, II plenaria, 90). Lo anterior apoyado por una “pedagogía y cultura de paz […] que expresa en elevada autoestima, a la vez que mutua estimación, en armonía con la naturaleza. Para lograr este propósito es necesario reconocer que partimos de una socialización patriarcal, autoritaria y violenta, que exige la iniciación de procesos de fractura y reconstrucción, de valores sostenibles y permanentes” (Asamblea, II plenaria, 89).
63 concibió a la cultura y pedagogía de la paz como mecanismos imprescindibles de la revalorización a la vida, el desarrollo humano, el bienestar social y la conciencia de lo público (Asamblea, II plenaria, 89).
Revalorización necesaria para fortalecer la autonomía de los procesos ciudadanos de paz, que apuntaba a hacer de los ciudadanos protagonista de su propia historia (Asamblea, II plenaria 93).
Como actor permanente de la sociedad civil, el espacio de la Asamblea manifestó que su participación en las negociaciones debía dejar de tener un carácter meramente consultivo, para adquirir en la mesa un carácter obligante (Asamblea, II plenaria, 93)139. En consecuencia, la Asamblea
presentaría sus decisiones y propuestas concretas en otros escenarios de interlocución para que otros actores sociales retroalimentaran el ideario de la Asamblea y viceversa (Asamblea, II plenaria, 94).
Ahora bien, el espectro de discusión de la Asamblea se amplió bastante en esta II plenaria. Prácticamente estas memorias evidenciaron una asamblea fortalecida más que en número de integrantes, en la forma de presentación de sus ideas y en los temas tratados. En cuanto al formato de presentación, los retos de los “cómo hacer” fueron la estrategia de discusión que aterrizó las reflexiones en los ejes de trabajo. Fue usual encontrar que a la identificación de los problemas (económicos, sociales, culturales), seguían las propuestas para resolver dichas situaciones140. Éste fue un avance de gran calado para la Asamblea, debido a que las propuestas se tradujeron en compromisos: “en su dinámica interna, los integrantes de esta Asamblea nos comprometemos a continuar con la labor de formación y crecimiento personal y social, a través del análisis y la formulación de propuestas sobre los problemas locales, regionales y nacionales, y de una cultura y pedagogía por la paz” (Asamblea, II plenaria, 106)141.
A esta exposición más detallada de los participantes142, se le agrega que en el II encuentro la Asamblea manifestó varios disentimientos que expusieron las discrepancias internas respecto algunos temas de trabajo. En vez de parecer menos cohesionada la estructura de trabajo de la Asamblea, ésta
139Este argumento es vital, porque “el papel de la sociedad civil se refiere a los ámbitos propios de la constr
ucción o profundización de la democracia” (Bejarano, 1999, 286).
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Por ejemplo, los ejes de trabajo emplearon la siguiente metodología: anunciaron las ideas centrales a tratar y después establecieron una serie propuestas que desembocaron en mecanismos de acción para hacer efectivos por parte del Estado, el movimiento por la paz o la Asamblea.
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Otro aspecto sobresaliente del formato de presentación de la II plenaria fue el registro de las organizaciones participantes en los tres ejes de trabajo. La lista de los miembros de la II plenaria permitió que la Asamblea adquiriera rostro, puesto que los rasgos y perfiles de sus miembros fueron identificables: el nombre de los participantes destacó la orientación de las relatorías y evidenció la pluralidad del encuentro: desde sindicatos y universidades hasta organizaciones indígenas y campesinas, confluyeron en el mismo espacio de trabajo de la Asamblea pensando la construcción de la paz desde problemas sociales transversales.
142 Por ejemplo, en el eje de “Desarrollo Social”, algunos de los participantes fueron: Sindicato de educadores de Risaralda,
Sintrainagro, CUT; Universidad del Valle, Universidad Nacional, Universidad Industrial de Santander, Regional Cauca de la Asamblea Permanente, Anuc-Ur, Asociación de Usuarios Campesinos, Casa Campesina del Sur de Santander, Cabildo Iuivann, Asociación de Cabildos, Cauca-Cric. Participan además algunas organizaciones como el CINEP y REDEPAZ; intelectuales como