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4.2 Robustness Check

4.2.1 Term Structure Results

El inicio de la reflexión sobre las líneas de un concepto de pobreza actual, obliga a considerar las distintas formas de acercarse al conocimiento de la pobreza. Para ello, se tendrán en cuenta los trabajos realizados en las últi- mas décadas que se plantean formular un concepto de pobreza que sea mensurable y que sirva de referencia para la estrategia política. Es decir, se consideran las propuestas que pretenden la operatividad del concepto. Por

tanto, no se recogen aquellas elaboradas sólo desde una pretensión norma- tiva, pero que no son susceptibles de medición, o no sirvan como criterio para el diseño y realización de políticas.

Para proceder al estudio de las diferentes propuestas se hace necesario adop- tar algún criterio que permita agruparlas en familias o grupos de acuerdo a sus características. Cualquier propuesta de clasificación tiene sus inconvenientes porque nunca será capaz de recoger todas las posibles ordenaciones. Hasta ahora se ha visto que en todas las concepciones de pobreza cabe señalar cuál es el tratamiento que da a los tres elementos –concepto, medición y política- y, según el énfasis que ponga en uno o la forma de articular los tres pudiera ser el criterio de ordenación. Sin embargo, tiene una fuerte limitación porque las diferencias decisivas se presentan en la forma de enfrentar el concepto de pobreza, a partir del cual se condicionan los aspectos de la medición y la polí- tica. Por ello, aunque no se descarte este criterio, y siga sirviendo como crite- rio complementario, se requiere otro más comprensivo.

Nuestra propuesta es plantear como criterio para la ordenación de los paradigmas de pobreza si consideran que la preocupación es conocer las causas de la pobreza; o, por el contrario, se centran en las situaciones de pobreza. Así, se diferencian dos grandes enfoques metodológicos, según analicen la pobreza desde sus síntomas, que denominamos enfoque está- tico; o en conocer las causas de esas manifestaciones, que denominamos enfoque dinámico.12La pobreza contemplada desde los síntomas centra su

atención en el conocimiento de las características de los pobres; la medi- ción y las políticas sociales focalizadas serán sus preocupaciones inme- diatas. Aunque el estudio de los síntomas no tiene porqué implicar el abandono de la preocupación por conocer sus causas, históricamente las propuestas que han adoptado este enfoque acotan su campo de estudio a los resultados de la pobreza, como si el concocimiento de ella empe- zara y acabara en sus síntomas, por lo que el modelo económico se des- liga del análisis. Esta toma de posición lleva a adoptar una metodología dirigida a la descripción de la sintomatología. En cambio, la pobreza entendida desde los procesos donde se originan esas situaciones de carencia lleva a la necesidad de analizar el modelo económico, la estruc-

12Dentro del marco del Programa de Investigaciones Comparadas sobre Pobreza (CROP), Novak

(1996:49-50) ofrece una clasificación que distingue: a) los conceptos clásicos de pobreza, elabo- rados en el mundo occidental, especialmente en Estados Unidos y Europa occidental; b) de los surgidos en otras regiones del mundo. Aunque la propuesta resulta sugerente a primera vista, lo cierto es que consigue una clasificación del primer grupo, pero fracasa en el intento de estable- cer una visión ordenada de lo realizado en el segundo. Se limita a un análisis pormenorizado de los acentos de los estudios según regiones y a ofrecer la relación que tienen con las teorías del desarrollo. Los criterios de ordenación expuestos para los conceptos clásicos de pobreza resultan muy útiles. Hace una distinción básica entre los conceptos centrados en las causas de la pobre- za y los focalizados en los resultados de la pobreza.

tura social, las relaciones políticas o el contexto cultural para comprender los porqués de la pobreza.13 Su objeto de estudio se amplía a los proce-

sos por los cuales se producen los resultados de carencia. El enfoque dinámico no elude ninguna de las manifestaciones de la pobreza.

Hay que resaltar, junto a las diferencias epistemológicas, evidentes por los objetivos distintos de conocimiento que cada enfoque prioriza, una diferencia central que se encuentra en la consideración que se hace de la dimensión nor- mativa en uno y otro (Shaffer,1996:24).14 Este aspecto es clave para la defini-

ción de la pobreza, ya que determina si el concepto se limita a comprobar los resultados o si la referencia de lo que debe ser forma parte del mismo.

En el enfoque estático la presencia de la dimensión normativa es mínima, prác- ticamente se reduce a la consideración de los requisitos indispensables para asegurar la supervivencia de las personas. Responde a una concepción de la economía que afirma la necesidad de desvincular el análisis económico de toda consideración de deber ser. Por eso, el concepto de pobreza es un con- cepto determinado por una referencia absoluta que es la muerte. No se pue- de soportar el que las personas mueran, esa es la única referencia ética a tener en cuenta. Los datos son los comportamientos de los diferentes agentes eco- nómicos movidos por la búsqueda de su beneficio e interés personal de bie- nestar y no hay porqué preguntarse por otros comportamientos distintos.

En el enfoque dinámico, la preocupación normativa es básica, se encuentra inserta como una referencia central. En vez de plantear unos mínimos, pre- tende que los resultados respondan a unos objetivos deseables. El resulta- do del funcionamiento del modelo deberá hacerse en función de determi- nados juicios de valor. Por eso, no es indiferente a las cuestiones distributi- vas y la cuestión de la igualdad entrará como una referencia fundamental. Así se entiende que su concepto de pobreza no sea absoluto, sino relativo, aspecto impensable desde el enfoque estático.

Junto a las diferencias, hay que señalar las conexiones que se dan entre ambos. De alguna manera puede decirse que las propuestas extremas, en un

13 Argüello y Franco (1982:46-7) distinguen las definiciones de pobreza que hacen referencia a la

relación entre pobres y no pobres, de las que se refieren a la pobreza como situación. Las prime- ras, lógicamente, se preocupan de por qué surgen los pobres, ya que la referencia a unos y otros conlleva el estudio de la naturaleza del sistema, de la estructura social. En cambio, las definiciones que se limitan a conocer de los pobres se centran en el estado del sistema, en la situación social.

14La distinción básica entre las dos categorías de juicios éticos: consecuencialistas, que juzgan las

acciones en función de sus consecuencias, dando prioridad a los resultados sobre los derechos; y, deontológicos, que juzgan las acciones y las políticas por su rectitud o no, no sólo en base a las consecuencias producidas. El enfoque estático responde a un enfoque consecuencialista, mientras que el enfoque dinámico se adscribe al enfoque deontológico. A este respecto: Das- gupta (1990:7-10). Esta diferenciación se corresponde con una percepción de la persona como resultado o situación o de la persona como agente (Dasgupta,1993:3).

lado por su apertura a la consideración de una realidad más compleja de la pobreza, y, en el otro las que se caracterizan por su mayor simplicidad en los factores que incluyen, se da una relación sin solución de continuidad donde no se puede establecer una frontera clara entre uno y otro. Si se abre la pano- rámica de la sintomatología de la pobreza hacia horizontes más allá de la sim- ple sobrevivencia física resulta casi forzoso plantearse los procesos de empo- brecimiento y, en consecuencia, entrar en el análisis de las causas.

Hecha esta advertencia, quede claro que los dos enfoques constituyen for- mas diferenciadas de acercamiento al fenómeno de la pobreza. Su apre- hensión de la realidad responde a lecturas muy diversas. La visión estática plantea una concepción de la pobreza como atributo, que se tiene o no se tiene y sólo se detiene en quienes son pobres. En cambio, desde la visión dinámica, la pobreza se entiende como un fracaso en la consecución del objetivo del bienestar, forma parte de un ‘continuum’ de situaciones socio- económicas que van desde la no pobreza hasta los grados de miseria (Argüello y Franco,1982:49).

Las principales características metodológicas de cada enfoque se encuentran en el cuadro siguiente:15

15 El cuadro no pretende agotar todas las diferencias conceptuales y metodológicas entre los dos

enfoques, sino las más destacadas que permitan entender las peculiariedades de cada uno. En la explicitación posterior se harán patentes otros puntos en los que ambos divergen.

Enfoque estático Enfoque dinámico

Definición pobreza Dimensión normativa Enfasis Medición Políticas Pobreza absoluta Poca relevancia Respeto a los comportamientos del consumidor como datos Definición de mínimos Sintomatología: manifestaciones o resultados Cuantitativa: enfoque renta/consumo Focalización/Asistencial Pobreza relativa Examen crítico de los comportamientos. Fijación de objetivos a alcanzar

Causas: procesos que dan lugar a los

resultados de carencia Cuantitativa/Cualitativa: metodología compleja Modelo económico; inserción/focalización

Fuente: Elaboración propia, en base a Shaffer,1996:27-8

Se han propuesto otros criterios de ordenación que nos parecen menos rele- vantes para constituirse en criterios centrales, aunque contienen elementos de interés y sirven como complemento. Una propuesta es la de Townsend (1993:96) que considera que, a finales del siglo XX, losenfoques dominan- tes son dos: el individualista y el estructuralista, según busquen la explica- ción de las causas de la pobreza en los comportamientos y características individuales de las personas o en las estructuras de la sociedad.16 La división

es sugerente porque responde a un debate no cerrado y que hoy sigue vigente. Pero no consideramos que sea el mejor criterio porque cuestiones centrales para identificar la pobreza como el carácter absoluto o relativo quedan en un segundo plano. En cada enfoque caben planteamientos meto- dológicos muy diversos que llevan a definiciones muy diferenciadas y que, sin embargo resultan agrupadas conjuntamente.

Otra propuesta distingue los análisis de la pobreza que parten de los resul- tados, es decir, que tienen en cuenta las necesidades satisfechas; frente a los que consideran los medios o los recursos que disponen para satisfacer las necesidades (Kabeer,1996:11). Es una clasificación básica, pero igualmente deja de lado un aspecto que consideramos clave, al no distinguir las causas y los resultados, limitándose a considerar la situación resultante, bien a tra- vés de los logros o de los recursos disponibles. Aunque desde el interés por los recursos disponibles se abre una ventana al estudio de los procesos de empobrecimiento.

El marco de ordenación que seguimos se basa, como se ha propuesto, en distinguir dos grandes enfoques: dinámico y estático. Pero no descarta otros y más bien los integra, especialmente el que considera el énfasis en los ele- mentos de la concepción, medición y política. El esquema descriptivo siguiente del fenómeno de la pobreza puede ayudar a la comprensión de los diferentes enfoques o paradigmas. Este cuadro únicamente plantea una representación formal de ordenación que permita relacionar los mismos con su interés en uno u otro aspecto del fenómeno de la pobreza.

El cuadro muestra las distintas formas de situarse frente a la pobreza y cómo el fenómeno de pobreza puede contemplarse desde los síntomas o situaciones o desde las causas que originan esas situaciones. Los enfoques se ordenarán según los aspectos que pretendan abarcar de ese proceso. A su vez, los tres elementos –conocimiento, medición y políticas– deberán estar en cualquiera de los enfoques, si bien divergirán sus contenidos y metodologías.

16En la misma línea, la sociología considera dos grandes enfoques: desde las características indi-

viduales, lo que se ha denominado ‘cultura de la pobreza’; o, desde los factores estructurales (Franco,1982:113). En la misma línea, la sociología considera dos grandes enfoques: desde las características individuales, lo que se ha denominado ‘cultura de la pobreza’; o, desde los facto- res estructurales (Franco,1982:113).

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