6. Experimentation
6.3 Sample Size Determination
6.4.1. Test Cases for Statistical Test
Varias son las teorías que se han elaborado para explicar el surgimiento de las estructuras estatales en el Egeo recogiendo los nuevos enfoques epistemológicos. Renfrew, en su célebre e influyente trabajo The Emergente of Civilisation (1972)37, ha planteado dos modelos alternativos ambos admisibles y basados en las evidencias obtenidas hasta el momento en el Egeo. Dichos modelos son: el modelo de subsistencia-
redistribución y el de la especialización artesanal.
El modelo de subsistencia-redistribución parte las transformaciones que provocan en las sociedades humanas un incremento de los recursos disponibles. Dicho incremento en los recursos puede ser de tres tipos. En primer lugar, un aumento debido al aprovechamiento de nuevos recursos y la utilización más intensiva de los antiguos, por ejemplo, el paso de la caza-recolección a la agricultura, o la sustitución de las herramientas de piedra por las de metal, que habitualmente traen consigo un cambio en los patrones de asentamiento. En segundo lugar, un acrecentamiento relevante en la productividad de la explotación, esto es, un rendimiento mayor per capita (por ejemplo, la agricultura de irrigación) y, finalmente, incremento en la variedad de recursos explotados con éxito, siempre y cuando estos nuevos recursos no compitan con los anteriores en el uso de la tierra o en el trabajo humano, lo que permite, a su vez, un crecimiento de la población, una mayor seguridad frente a una mala cosecha y una considerable especialización en la producción. En circunstancias favorables llevarán al surgimiento de un sistema redistributivo donde la transferencia de bienes está centralizada. A partir de aquí podrá aflorar una jerarquía emergente de poder y riqueza.
37 Renfrew pertenece a la llamada ‘Nueva Arqueología” y se enmarca dentro de los postulados de la arqueología procesualista. Rechaza totalmente cualquier tipo de influencia exterior oriental en el proceso y busca una explicación de tipo endógena evolucionista. El libro de Renfrew inauguró toda una serie de estudios e investigaciones sobre la protohistoria egea y fue un estimulo importante para la investigación porque fue el primero que planteó toda una metodología que hoy en día es casi imprescindible en la investigación histórica: estudio de densidades, patrones de asentamiento, tamaño de asentamientos, períodos de ocupación, jerarquía de asentamientos, análisis regional, etc.
Las condiciones iniciales para la aplicación de este modelo pudieron darse en el Egeo donde, hacia 4000, se constata la práctica de una agricultura mixta, si bien hay todavía pocas evidencias de especialización artesanal y de la existencia de una incipiente jerarquía social. El intercambio comercio estaba presente también sobre la base de reciprocidad y, al menos hacia 3500, subsisten asentamientos con un elevado grado de autosuficiencia y que coexisten en aparente tranquilidad.
Aunque, según Van Andel y Runnels (1988) necesitamos estudios paleobotánicos más detallados para confirmar la presencia temprana del cultivo de la vid y quizá la vid no se domestica hasta el segundo milenio, el estado actual de nuestros conocimientos apunta que, dentro todavía de una economía de subsistencia, hacia 3000, en algunas regiones, como Creta y las Cícladas tuvo lugar la domesticación de la vid y el olivo (el llamado policultivo mediterráneo)38, que hizo posible la explotación intensiva de un nuevo micro ambiente. La vid y el olivo, además, no compiten con los cereales ni en extensión de cultivos ni en el período de utilización de mano de obra, de modo que pudieron impulsar un incremento de población que, en un determinado punto, alcanzaría el nivel suficiente para mantener a un núcleo de artesanos especialistas. Asimismo, se produciría la concentración de bienes para su distribución en manos de un jefe, que pudo favorecer el desarrollo de especialistas dentro de la comunidad, esto es, los artesanos organizados en torno al jefe. En efecto, hacia 3000 39, se observa un incremento de la población en el sur del Egeo a través del estudio de asentamientos y hay evidencias además del desarrollo de un sistema de organización redistributiva, patentizado por el uso de sellos. Surgen también grandes edificios y algunos indicios de riqueza, que señalan el nacimiento de un orden jerárquico con la aparición además de objetos suntuarios nuevos (metal, sellos de marfil, fayenza), que muestran, por tanto, la existencia de una cierta especialización artesanal. Estos núcleos de especialización artesanal se documentan con cierta claridad en Myrtoss, Lerna y Calandriani (Syros)40, que, para Renfrew, implican ya el desarrollo de una economía palacial a pequeña escala. A partir de estos testimonios, Renfrew (1972: 482) concluye
38 Renfrew 1972:482;Treuil,1992:116. 39Renfrew, 1972: 482.
40 Myrtos: Warren, 1972; Lerna: publicaciones de la American School of Classical Studies en Atenas, Lerna I (1969), II (1971), III (1995) y IV (2000) y Calandriani: Hekman ,1990.
que, sólo en áreas de producción diversificada (en términos del policultivo mediterráneo de olivo, vid y cereales), puede surgir un sistema redistributivo.
Como dijimos, otro modelo elaborado por Renfrew se denomina de
especialización artesanal-riqueza. Esta hipótesis considera, como factor principal, el
surgimiento de una sociedad estratificada, donde el mayor estatus se relaciona con indicios de riqueza material y/o habilidades militares. Entre sus principales premisas se encuentra una producción de subsistencia donde el productor de alimentos pueda mantener a un número superior de individuos que los que producen esos alimentos. El artesano, que pude ser sostenido entonces por el productor, proporciona bienes a una sociedad donde la posición social está muy vinculada a la ostentación y al consumo de bienes de prestigio, de manera que, en realidad, el estatus del jefe del poblado se eleva. Este proceso concuerda con la presencia de una jerarquía de riqueza que se evidencia en los enterramientos. La demanda de estos nuevos productos favorece la especialización en metalurgia y otros productos artesanales y, a partir de este punto, intervienen una serie de factores causales como son la producción de bronce, que potencia la aparición de nuevas armas y objetos suntuarios; y la geografía egea que, junto con un adecuado sistema de navegación y la búsqueda de materias primas, potencia la irradiación de cualquier innovación tecnológica. Esto se observa en la rápida difusión de tecnología metalúrgica. Efectivamente, se han encontrado fundiciones y otras áreas de producción artesanal (Chaliandrani, Myrtos, Raphina, Chrisokamino)41.
En definitiva, como es fácil observar, en los dos modelos señalados (subsistencia/redistribución y especialización artesanal) no aparece una variable externa. En el primero, el factor determinante es la producción del olivo y de la vid; en el segundo, la aparición del bronce. Ciertamente ambos modelos son completamente defendibles de acuerdo con los datos de que disponemos, no se contradicen entre ellos e, hipotéticamente, los dos pueden explicar el nacimiento de una jerarquía social y son complementarios. A partir del estudio de estos modelos, Renfrew considera que el crecimiento o desarrollo de una sociedad se ve favorecida por determinadas condiciones que, interaccionando entre ellas, dan lugar a lo que él denomina el “efecto multiplicador”. Contempla la sociedad como un “sistema” dentro del cual se
41 Chaliandrani y Myrtos: ver nota 20; Raphina: Rutter, 1993:764 ; Chrisokamino: Betancourt,1999 y 2006.
desarrollan una serie de “subsistemas” (cultura, religión, población etc.), de modo que, si se produce una innovación en un subsistema, favorecerá la innovación en otro y esta interacción entre sistemas es lo que promoverá un crecimiento sostenido42. De esta manera, por ejemplo, el subsistema cultural se define como una serie de patrones de actividad aprendida, es decir, se trata, digámoslo así, de patrones repetitivos. Sin embargo, esto implica que, en cada subsistema, la determinación de un patrón de actividad mediante aprendizaje asegura que las innovaciones no sean admitidas de inmediato, ya que, lo que es nuevo, no puede conocerse por experiencias previas. Y como los patrones de actividad existentes, ante una innovación, deben ajustarse para contrarrestarla, pocas innovaciones, por tanto, dentro de un subsistema, se adoptan sin oposición. Habitualmente, las sanciones de tipo social y religioso son las que prescriben la mayoría de las innovaciones de una sociedad. Por ello es necesario que toda innovación, para que produzca sus efectos, llegue a contar de algún modo con una aprobación social o religiosa.
Según Renfrew, un paradigma de los dos modelos ya expuestos y de los subsistemas y del “efecto multiplicador” puede darse en el origen del estado en el Egeo. La producción de vino en Grecia puede ser considerada como una innovación dentro del sistema de subsistencia. La vid es favorable a la domesticación, lo que favorece su uso. Sin embargo, en una sociedad de tipo conservador, puede ser mal aceptada al ser considerada como una influencia negativa en la sociedad por el fenómeno de embriaguez que provoca el consumo de vino. Pero si esta innovación es utilizada en otro subsistema el proceso varía. Por ejemplo, su potencial festivo puede llevar aparejado que beber vino se convierta en un acto social (como podemos ver en la producción de vasos de plata y oro para beber en el Egeo del tercer milenio), que favorece, por tanto, la producción del vino. También el éxtasis que produce su ingestión puede ser reconocido como un beneficio religioso positivo y sería otra reacción favorable a la innovación de otro subsistema. El incremento de la producción vinícola implica, asimismo, un incremento de las técnicas de producción artesanal y un control sobre el producto, potenciándose y favoreciendo su adopción. En ambos casos se produce el "efecto multiplicador", hay un crecimiento irreversible del subsistema
42 Sus postulados están sustentados en la Teoría de Sistemas, uno de los pies de la “Nueva Arqueología”, propuesta por el biólogo alemán Ludwig von Bertalanffy (1901-1972) desde la década de los cuarenta. Cf. de este autor, General System theory: Foundations, Development, Applications, Nueva York, 1976 (edición revisada).
social o religioso y también en el rango y amplitud de la producción en el subsistema de subsistencia. Otro ejemplo de efecto multiplicador pudo acontecer con el desarrollo de la metalurgia y el incremento de la actividad comercial. El "efecto multiplicador", la interacción positiva entre subsistemas, permite, en definitiva, un crecimiento sostenido, que trae consigo la civilización en el Egeo, y es precisamente la matriz de interacciones la que determina la naturaleza y velocidad del crecimiento.
Muchas de las interacciones, que se producen entre los diferentes subsistemas y que constituyen la base del crecimiento económico, se desarrollan a partir de la inclinación humana de dar un significado social y simbólico a los bienes materiales. El consumo de bienes y su almacenamiento, para asegurar su utilización futura, son actividades de tipo funcional que tienen como finalidad la continuidad de la especie, que el hombre puede compartir con el resto del mundo animal. Sin embargo, los problemas de adaptación al medio ambiente de los seres humanos y de subsistencia no son simples ya que, en las sociedades humanas, hay además elementos que surgen por la interacción y relación entre los seres humanos. Estos problemas humanos específicos son un componente esencial de la adaptación humana. La posesión de riqueza proporciona prestigio, y esta es una distinción propia del individuo. De este modo, detrás de la acumulación de riqueza o excedentes y de la propiedad de bienes de prestigio está sobre todo la emulación como motivo, que seguirá vigente en el desarrollo futuro de la institución donde surge y en la evolución de todos los rasgos de la estructura social que se relaciona con la institución de la propiedad.
El “efecto multiplicador” sirve, por tanto, para analizar los orígenes de civilizaciones, entre ellas la Egea, y también para explicar el surgimiento de las civilizaciones urbanas. El único prerrequisito es que haya una producción de subsistencia superior a la del Neolítico. Cada una de estas civilizaciones tuvo su propia organización social, sus instituciones complejas y su expresión arquitectónica en edificios monumentales y su tecnología fue capaz de desarrollar una producción artesanal avanzada de la mano del comercio y de la redistribución. Sin embargo, ninguno de estos factores por sí solo puede ser la causa o explicación del nacimiento de una civilización. Solo cuando una innovación en uno de los subsistemas favorece el desarrollo de otros mediante el “efecto multiplicador” dará paso a un crecimiento sostenido. Dicho crecimiento sostenido y los cambios a largo plazo en la cultura
humana no acontecen únicamente por la propia dinámica del progreso social ni por los adelantos tecnológicos independientes, sino por la exclusiva habilidad humana de relacionar todos los aspectos.
La civilización cretomicénica se gesta en el tercer milenio bajo la doble influencia del entorno ambiental del Egeo y de la experiencia heredada del Neolítico. Los hallazgos arqueológicos, por ejemplo cerca de Cnoso (Zapher Papoura en el MR.)43, han revelado un desarrollo social y un orden religioso, mientras que la exquisita manufactura de los vasos de bronce para beber vino refleja el desarrollo en la tecnología y subsistencia minoica. Los minoicos crearon un sistema que les permitió, o al menos a sus líderes, vivir en un entorno complejo y artificial. Sus principales elementos, materiales, sociales y espirituales eran creaciones humanas, tan sofisticadas como en otras civilizaciones antiguas. Se elaboró así un sistema cultural que estaba en equilibrio pero que era a la vez vulnerable al cambio y que permaneció durante cuatrocientos años; sencillamente sin el palacio y su acumulación de excedentes y bienes de prestigio la civilización minoica nunca habría existido.
Sin embargo, estos modelos elaborados por Renfrew, presentan varias limitaciones. Así, en relación a las habilidades militares de la elite, no se detectan fortificaciones en áreas donde, debido al fácil acceso por vía marítima, sería lógico hallarlas, ya que la naturaleza codiciable de estos bienes, que determina un estatus de riqueza, puede implicar la aparición de hostilidades por su posesión. Además, debido a la parquedad de los datos existentes, no podemos comprobar buena parte de las hipótesis que surgen de la aplicación de este modelo, de hecho, por ejemplo, las regiones con cobre o estaño deberían ser ricas. Pero, sobre todo, la explicación del crecimiento es descriptiva, cualitativa y no se hacen predicciones en términos cuantitativos. Este inconveniente se podría superar si tuviéramos un mayor número de datos cuantificables rigurosos y suficientes, de manera que se pudiera realizar un análisis de tipo multivariable (regresión múltiple, análisis factorial), a partir de la matriz de correlaciones entre los distintos subsistemas o variables de dichos subsistemas. Este análisis nos permitiría establecer las relaciones asociativas o incluso de causalidad entre
las variaciones o cambios que se producen en cada subsistema44. Por último, no tenemos suficientes elementos de juicio para comprobar si estas interacciones son lo suficientemente significativas y, en este sentido, podrían postularse muchos mecanismos para relacionar cualquier par de subsistemas dentro de una gran variedad de formas, sin saber cuáles de ellos son determinantes. En este caso, el modelo ofrecido sería una abstracción lógica sin la menor posibilidad de aplicación práctica.
1.2.2. El Enfoque Peer Polity Interaction (PPI)
En el simposio de la Society for American Archaeology, que tuvo lugar en Minneapolis en Abril de 198245 sobre Peer Polity Interaction (PPI), se aplicó dicho modelo a varios ejemplos de estados primigenios entre ellos el cretense, planteado éste por Cherry y Renfrew (1986).
Por polity se entiende una unidad socio-política autónoma, que llamaremos, para simplificar, ‘‘comunidad’’. La PPI recoge toda una serie de interacciones que se producen entre ‘‘comunidades” socio-políticas autónomas, situadas dentro de la misma región geográfica o, en algunos casos, en áreas más amplias. Este tipo de interacciones pueden ser de varias categorías incluyendo aspectos como imitación, emulación, competencia, guerra, intercambio de bienes o de información.
Para poder emplear el concepto de PPI a un determinado caso, necesitamos: identificar dentro de un territorio las ‘‘comunidades” de mayor complejidad organizativa; analizar si el proceso de cambio hacia una mayor complejidad puede observarse en otras ‘‘comunidades” de la misma región; comprobar si, dentro de ese proceso de cambio hacia una mayor complejidad, se aprecian un cierto número de ‘innovaciones’’, como pueden ser un nuevo tipo de estructura arquitectónica, nuevas prácticas rituales, el uso de la escritura, nuevas capacidades técnicas, etc.; datar el momento en que estas ‘innovaciones’ se observan en varias ‘‘comunidades”, y examinar si esta transformación puede haberse producido por la interacción entre las diferentes
44 Benzecri, 1964; 1965; 1967; 1976.
45Renfrew, C.. & Cherry J.F. (eds.)(1986) : Peer Polity Interaction and Socio Political
Change.Cambridge.
‘‘comunidades”, bien sea por emulación y competencia, por representaciones de tipo simbólico o por un incremento en el flujo e intercambio de bienes.
En una región con ‘‘comunidades”, no demasiado organizadas internamente, pero donde se producen fuertes interacciones, tanto de tipo simbólico como material, podemos predecir el futuro desarrollo de estructuras jerárquicas para el ejercicio del poder. Estas ‘‘comunidades” nunca existen de forma aislada sino que tienen otras vecinas, que pueden o no, presentar homologías estructurales. Estas homologías pueden producirse por interacción durante un largo proceso de tiempo y algunas de ellas corresponder a las diferentes adaptaciones que dichas ‘‘comunidades” han tenido que adoptar, desde un punto de vista puramente ecológico, al ocupar un territorio con características físicas y climáticas semejantes. Pero el factor ecológico y la interacción mutua no son suficientes para explicar el desarrollo hacia una estructura estatal, sino que deben estar presentes otros elementos. Como asegura Renfrew (Renfrew, Cherry, 1986: 5), el nacimiento de sociedades estatales en diferentes partes del mundo implica la existencia de ciertas homologías de carácter estructural que de ningún modo pueden ser adscritas a simple un proceso de interacción mutua y, del mismo modo, Cherry (Renfrew, Cherry, 1986:19) afirma que los estados en proceso de formación comparten una serie de rasgos de carácter político, simbólico, ideológico, lingüístico y material en un nivel de especificidad tal que no podemos explicar convincentemente en términos de herencia común o de influencias medioambientales.
Ahora bien, el proceso de cambio en una sociedad puede englobar dos tipos diferenciados. Uno es exógeno, como el formulado por las teorías difusionistas o los que presentan los modelos de “dominación” de unas ‘‘comunidades” sobre otras, los conceptos de estado prístino y secundario, o centro y periferia, etc.46 La otra categoría es endógena. Este enfoque es el que recogen aquellos que buscan explicaciones de tipo “procesual”, que entronca también con los que postulan la Teoría de Sistemas y que sería compatible con el modelo de Renfrew del “efecto multiplicador”.
El planteamiento de PPI está a medio camino entre estos dos procesos de cambio. En concepción, si bien el cambio surge por la interacción entre las
46 De todas maneras un enfoque exógeno sólo es apropiado en aquellos casos donde se puede demostrar una relación clara de dominio de una sociedad sobre otra.
‘‘comunidades” y opera en muchos casos dentro de un nivel regional; también es importante tener en cuenta los procesos productivos y los contactos a larga distancia, pero, sobre todo, lo que propone el concepto de PPI es que el proceso de transformación no sólo se lleva a cabo debido a desarrollos internos que se van intensificando (Teoría de Sistemas), ni como respuesta a un estímulo exterior, sino como el resultado de la interacción entre ‘‘comunidades” iguales; precisamente la interacción, que podemos analizar bajos aspectos tales como la emulación y competitividad, representaciones simbólicas, transmisión de ideas e incremento en el flujo de bienes, el elemento clave en la evolución hacia estructuras estatales.
Para Renfrew (Renfrew, Cherry, 1986: 8), por tanto, el surgimiento de las