El concepto de sociedad del conocimiento emerge a finales de los años 90 como una alternativa en los círculos académicos al término sociedad de la información. Existe mucha confusión en la literatura acerca de los términos sociedad de información y sociedad de conocimiento ya que ambos están íntimamente relacionados entre sí (Burch, 2005; Carrión, 2006; Jarvis, 2007).
A partir del internet, de los dispositivos móviles, de las computadoras modernas, la velocidad con la que se viaja y de las nuevas tecnologías que han proliferado en los últimos 20 años, la forma en que se comunican los seres humanos y la celeridad con que lo hacen ha transformado la sociedad en la que vivimos. La transferencia de información, de datos y, en consecuencia, de conocimiento es cada vez más fácil y rápida. En un mundo cada vez más globalizado ha cambiado la percepción de lo que se entiende por realidad. El término
postmodernidad es en principio una reacción a dichos cambios y es en sí una forma de tratar de explicar el contexto en que vivimos. Bajo esta perspectiva la realidad no puede ser
explicada por una sola teoría o un solo punto de vista (Whaite, s. f.).
La modernidad está basada en la razón, la postmodernidad en cambio va un paso más allá, de acuerdo con Ruiz (2010, p. 175): “La postmodernidad aparece asociada a un
generalizado escepticismo y un acusado desencanto sobre la supuesta omnipotencia de la razón. Esto quiere decir que hay una quiebra en esa confianza en que la racionalidad pueda guiarnos infaliblemente hacia un progreso continuo”. En otras palabras, la realidad no es lo que colectivamente se comprende de ella, sino que esta se construye a partir de lo que cada mente logra comprender de su propia circunstancia. Por lo tanto, rechaza la idea de que una sola explicación es válida para todos y se enfoca en las verdades relativas a cada persona. La interpretación lo es todo, el postmodernismo rechaza la existencia de verdades que expliquen todo para todos (Whaite, s. f.).
La postmodernidad, de acuerdo con Jarvis (2007), se refiere al mundo que surge a partir del capitalismo donde las instituciones culturales se han convertido en industrias que comercializan sus productos y venden su propia cultura. El hecho de que las instituciones tradicionales como la educación y la salud sean comercializables ha cambiado el lenguaje y la
comprensión de las mismas. Desde el punto de vista económico, el conocimiento se valora conforme a la capacidad de las personas para utilizarlo al producir y mejorar los bienes de consumo social, por lo tanto la riqueza eventualmente será medida en relación a la capacidad para usar el conocimiento para el progreso de la sociedad (Carrión, 2006).
En este contexto, surge el término sociedad de conocimiento, el cual se refiere a una sociedad en la que el conocimiento es un bien y por lo tanto se percibe como factor de progreso económico y a su vez se concibe como una forma de expresión cultural (Carrión, 2006; Jarvis, 2007). Las nuevas tecnologías de información y comunicación han creado las condiciones para el surgimiento de sociedades basadas en el conocimiento. Castells (citado en Carrión, 2006, p. 57) propone que la “sociedad del conocimiento es básicamente una
transformación sociotecnológica de nuestra sociedad basada en nuevas capacidades de procesamiento de información”.
En un intento por distinguir ambos conceptos, Jarvis (2007) define a las sociedades de información como aquellas que utilizan tecnología avanzada para transmitir conocimiento (información) dentro o entre sociedades mientras que las sociedades de conocimiento son aquellas que utilizan formas específicas de conocimiento para funcionar o producir bienes, por lo mismo en ocasiones se refieren a estas como economías del conocimiento.
Las sociedades de información por lo tanto son los cimientos de las sociedades del conocimiento. Abdul Waheed Khan, subdirector general de comunicación e información de la UNESCO (citado en Burch, 2005), define a las sociedades de información como aquellas que están ligadas a la idea de innovación tecnológica y al cómo la revolución tecnológica ha transformado las tecnologías de información y la forma en que se genera y se procesa el
recolectar, procesar y comunicar la información. En otras palabras se refiere a un nuevo
paradigma de desarrollo que le da a la tecnología un rol causal en el orden social y se establece a su vez como motor del desarrollo económico.
Las sociedades del conocimiento por otro lado incluyen una transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva plural y con visión hacia el desarrollo. El término sociedad del conocimiento refiere la complejidad y dinamismo del cambio, el conocimiento es importante no solo para el crecimiento económico ya que a su vez es motor de desarrollo de todos los sectores de la sociedad. En este tipo de sociedades se busca que todos puedan crear, tener acceso, utilizar, compartir y divulgar información y
conocimiento de tal manera que tanto individuos como comunidades puedan mejorar su calidad de vida y alcanzar su máximo potencial (Burch, 2005).
En la sociedad del conocimiento la forma en que se educa y cómo se aprende se vuelve más social y colaborativa. De acuerdo con Fernández (2006) si la sociedad del conocimiento se define como aquella capaz de hacer propio el conocimiento y usarlo para cubrir sus
necesidades, desarrollarse y construir su futuro, entonces el crear y transferir conocimiento se convierte en una herramienta que beneficia a la sociedad. Por lo tanto, queda manifiesta la necesidad de cambiar la forma con la que se ve al aprendizaje de “una actividad cognitiva e individual, basada en la construcción de esquemas mentales en solitario y por lo tanto desvinculada del contexto social hacia una interpretación más sociocultural de este proceso” (Fernández, 2006, p. 89). En este contexto es donde toma importancia el trabajo del
conocimiento y el maestro como ejecutor del mismo, por lo que se ahondará más sobre el tema a continuación.