8. DISCUSSION
8.4. C AN OUR BENEFIT ESTIMATES BE TRANSFERRED TO OTHER SITUATIONS ?
8.4.2. Tests for benefits transfer from the choice experiment data
laica
El ataque directo a la Escuela Moderna y a su funcionamiento se extendió casi inmediatamente hacia las escuelas laicas en su conjunto, que constituían en Barcelona una parte consistente de la educación primaria. Frente a las exigencias de alfabetización de una población en constante aumento, el Estado español lograba con dificultad proponer un sistema de educación escolar público y eficiente, delegando la tarea a las iniciativas privadas: o sea, a las órdenes religiosas principalmente, y a una minoría de escuelas laicas, un universo diferenciado y fragmentario de enseñanza racionalista, escuelas de sociedades obreras y privados particulares. Según el Anuario Estadístico de la Ciudad, en 1909 había en Barcelona quinientas y dieciocho escuelas privadas, contando con unos cuarenta mil alumnos, contra las ciento noventa públicas cuyo número de alumnos superaba de poco los quince mil.216 De las escuelas privadas oficialmente reconocidas (entre las cuales no se incluían, como señala justamente Connelly Ullmann, las numerosas escuelas no reconocidas regentadas por sociedades obreras o por ácratas) cuarenta y tres eran señaladas como escuelas laicas donde no se impartían clases de religión: muy pocas en proporción al número de escuelas privadas de la ciudad, pero cabe señalar que se
216
Para los datos oficiales, véase DELGADO Buenaventura, La Escuela moderna de Ferrer i Guardia, cit., p. 81- 82.
trataba aproximadamente de la mitad de los experimentos de ese tipo existentes en España. Barcelona representaba entonces una excepción en un contexto nacional de predominancia aplastante de la educación religiosa.
Para visualizar la consistencia efectiva de la instrucción laica y racionalista en Barcelona y en Cataluña, pueden ser útiles los datos señalados por el mismo Francisco Ferrer, ya que en su libro La
Escuela Moderna reproducía una lista de escuelas que habían
adoptado los textos editados por su editorial. 217 Lo que no significa, como justamente destaca Buenaventura Delgado, que se tratasen de “Escuelas Modernas”, o sea de sucursales de la escuela de Ferrer, sino que se pueden considerar como cercanas a la idea educativa racionalista. 218 En 1905 Ferrer señalaba cuarenta y ocho escuelas que habían adoptado alguno de sus textos, entre las cuales catorce se encontraban en Barcelona y treinta y cuatro en poblaciones de Cataluña, y dicho número parece que ya en 1907 hubiese subido hasta setenta aproximadamente, entre las nombradas “libres”, las “racionalistas” o “modernas” y las que dependían directamente de asociaciones obreras. 219 Considerando estos datos, parece en todo caso probable que las ciento y treinta escuelas clausuradas en agosto de 1909 constituyesen la totalidad de las escuelas privadas que no impartían clases de religión, fuese cual fuese su impostación ideológica.
217
FERRER y GUARDIA Francisco, La Escuela Moderna: póstuma presentación y alcance de la enseñanza racionalista, Barcelona, Maucci, 1912.
218
DELGADO Buenaventura, La Escuela moderna de Ferrer i Guardia, cit., p. 151.
219
Constante fue la confusión, en la prensa católica, entre Escuela Moderna, escuelas ateas y “ácratas” y más extendidamente escuelas racionalistas y laicas, ya que todas eran consideradas igualmente responsables de inculcar la anarquía en la mente de los niños inocentes. Así se leía a principios de octubre en La Hormiga de Oro:
Las escuelas neutras, ateas y racionalistas y los círculos libertarios y de ideas avanzadas son otros tantos volcanes destructores, son los centros demoledores de cuanto florece en el jardín social. La desgraciada juventud que desde sus primeros años, por la debilidad de sus padres, ó por el extravío y obcecación de los mismos, tiene la desgracia de caer en las redes tenebrosas de tales antros de perdición, bebe en ellas doctrinas nefandas que harán crecer en su alma el odio á Dios, á su Iglesia y á la sociedad [...]. En estas primeras escuelas de irreligión es en donde el niño ha empezado a esgrimir en sus manos la piqueta demoledora y la tea incendiaria.220
La superposición entre escuela “neutra” y escuela “atea” era argumento central de la batalla política católica de esos años, necesaria para demonstrar la absoluta necesidad de la educación religiosa en el orden social. En los meses sucesivos a la Semana Trágica se volvió a afirmar en la prensa católica la convicción de que sin la moral religiosa impartida por medio de la catequesis no había educación posible, ya que “la escola, quan no es un temple, es un bordell”, como se leía en las páginas del Missatger del Sagrat
220
NABOT Y TOMÁS Francisco, Centros demoledores, “La Hormiga de Oro”, Barcelona, 9 octubre 1909.
Cor de Jesús citando a Niccoló Tommaseo.221 “Allí donde no impera el santo nombre de Dios” se leía en La Hormiga de Oro “allí donde no preside la Cruz redentora, no puede haber ni paz ni armonía, vida ni tranquilidad”.222 Cualquier medida coercitiva puesta en acto por el Estado resultaba inútil si no se ponía la religión católica al centro de los valores. La guerra, para los católicos, se presentaba como durísima y sin cuarteles, y además acababa de empezar:
¡La propia conservación, la seguridad pública y la moral católico– social exigen imperiosamente a todos los católicos que obremos con verdadera entereza y que no cejemos jamás, combatiendo y destruyendo siempre á los enemigos de Dios y de la paz social, hasta conseguir que no haya más escuela que la Escuela de la Iglesia, ni más círculo que el Círculo de las Divinas Virtudes! 223
El mismo Ignasi Casanovas quiso añadir ese punto a su ataque a la enseñanza racionalista y laica, preguntándose si era posible para el ser humano prescindir de Dios:
No parlant ja d’aquestes escòles claramente antissocials, vergonya de la civilizació, es trist confessar qu’en moltes altres, oficials y particulars, y en certes campanyes pedagògiques, es fa una verdadera mutilació del hòme, dexant abandonades o desviant les més altes facultats religioses y
221
BARANERA Joseph, La escola neutra, “Lo Missatger del Sagrat Cor de Jesús”, Barcelona, setiembre 1909.
222
NABOT Y TOMÁS Francisco, Centros demoledores, “La Hormiga de Oro”, Barcelona, 9 octubre 1909.
223
morals: de la religió, si no se la nega, obèrtament se’n prescindes; la moral corre desesperadament a confondres ab la higiene y urbanitat.224
Ya lo ponía en claro a la altura del 8 de setiembre el Comité de Defensa Social: no se trataba solo de clausurar los centros que “enseñaban la anarquía” como la Escuela Moderna, el problema era mucho más amplio y era preciso atacarlo a la raíz.
Al mencionar a la enseñanza no nos referimos únicamente a las escuelas de determinadas asociaciones políticas, sino á todas las neutras en religión o anticatólicas, pues al eliminar de la educación el freno de la moral religiosa, ó al desviarla, hacen al hombre materia apta para toda clase de desórdenes. 225
Ahora que las escuelas laicas estaban clausuradas por voluntad del gobierno, que se había públicamente indicado el director de una de esas como inspirador de una rebelión anticlerical y violenta, el momento era oportuno para proponer un aut aut: quien no está conmigo es mi enemigo. La idea de que la religión católica debía ser un pasaje necesario e imprescindible de una sociedad de orden y de paz volvía a proponerse con fuerza en el ámbito de la educación escolar. En las páginas de la Hormiga de Oro se declaraba guerra “á la instrucción atea y laica, que sólo puede formar hombres irreligiosos y antipatriotas”. 226 El Missatger del Sagrat Cor de
224
CASANOVAS I CAMPRUBÍ Ignasi, El Nòstre estat social, cit., p. 65.
225
Manifiesto del Comité de Defensa Social sobre los sucesos de Julio, 8 de septiembre 1909.
226
ERICE José, De los males bienes, “La Hormiga de Oro”, Barcelona, 11 setiembre 1909.
Jesús describía el carácter maligno de la idea misma de enseñanza laica:
Contra la escola confesional lluiytan avuy tan sols los elements corromputs de la societat, los enemichs de la Esglesia y del poder civil, que cercan sedhuir les classes populars ab lo pretext d’una llivertat que tots sabèm prou bé per una trista experiencia lo que significa realment.227
El Correo Catalán exigía por su parte un control estricto sobre los textos de la educación primaria, ya que el ejemplo de los resultados de la Escuela Moderna había sido tan claro e iluminante, y que la falta de moral religiosa en la educación había demostrado ser tan peligrosa:
Los libros de la escuela moderna, al fin, gracias á terribles sacudidas sociales, han abierto los ojos á muchos: ¿por qué han de pasar inadvertidamente esos libros oficiales, que si no tienen el mismo objeto que el de las escuelas de Ferrer, producirán iguales resultados, ya que en ellos se encuentran cosas que ajan la inocencia del niño, corrompen al adolescente y llenan de rubor a los menos escrupulosos en materias sensuales? 228
El autor del artículo no olvidaba poner en claro qué tipo de educación consideraba conforme a los valores católicos:
227
BARANERA Joseph, La escola neutra, “Lo Missatger del Sagrat Cor de Jesús”, Barcelona, setiembre 1909.
228
RODRIGUEZ Juan, Libros de escuela, “El Correo Catalán”, Barcelona, 5 octubre 1909.
Queremos hombres que mañana no desangren á la madre patria; queremos una raza viril y fuerte, no afeminada y mujeriega, que aliente ideales grandes y elevados, y esto únicamente puede conseguirse educando sobre cimientos de moralidad á los niños y á los jóvenes. Por eso llamamos la atención respecto de esos libros que enseñan sin educar y muchas veces deseducan, encauzando el sentimiento por vías peligrosas y corrompidas.229
La prensa católica que de repente tuvo que ocuparse de la Semana Trágica ya conocía el debate sobre las propuestas de leyes para la enseñanza obligatoria, que eran también propuestas de alfabetización organizada por el Estado: es, con grandes riesgos de secularización. La protesta y la indignación hacia lo que había pasado en Barcelona en la última semana de julio se entrelazó con una polémica cuyos términos ya habían sido definidos en los meses anteriores. El mensaje principal de esa campaña era que si no se ataba estrechamente el proyecto de alfabetización nacional a los pilares de la educación religiosa, se ponía en peligro la sociedad entera. “Hacer desaparecer los analfabetas” se leía en La Hormiga de Oro, “es cosa bien digna, a los ojos de cualquiera”, pero había que poner en claro que esa “muchedumbre ilustrada” podía ser también muy peligrosa, “tanto más cuanto es ilustre”, en el caso que no sabía dirigir sus conocimientos según los principios de la fe.
Leyéndolo todo, y, por lo mismo, comentándolo y explicándolo a capricho, ¿dónde van las grandes masas? Si a estas no se le impone el catecismo y la inspección del maestro católico en las escuelas, si no se
229
exige con rigor la asignatura de religión y moral en los institutos, si no se dan profundas y claras lecciones de ambos Derechos en las universidades, tendremos muchos eruditos, esto es fácil; pero pocos sabios, porqué estos son imparciales, educados, lógicos, religiosos, amigos de la sociedad y el orden, mientras que esa muchedumbre que todo lo lee y nada fijo sabe ni cree, es por si orgullosa, fanática, intrigante, revolucionaria, porqué no tiene sólida ciencia ni fe, y esto mismo le da las alas del orgullo que a todo se atreve.230
Peor que la difusión de una prensa sectaria que instigaba a la revolución, era la existencia de un pueblo que sabía leerla. Aún más claro lo tenían los de El Correo Catalán, cuando declaraban su disconformidad con la idea liberal de que pueblo instruido significaba pueblo mejor integrado con las instituciones. Al contrario el periódico carlista señalaba el riesgo de divulgación de ideas disolventes por medio de la prensa y declaraba que, entre analfabetismo y “subversivismo”, no tenía dudas sobre cual prefería:
Entre un trabajador que no sepa leer y otro que lea periódicos ateos y anárquicos, esos que atacan á Dios, á la autoridad, á la propiedad, á la patria, al clero, al ejército, en una palabra, á todos los principios fundamentales del orden social, que matan la fe y con ella la resignación en el alma del pobre y que despiertan en quien los lee odios africanos y vehemente deseo de sangrientas venganzas contra supuestas injusticias, preferiremos siempre y en todo caso al primero, y consideraremos al segundo en más abonadas condiciones para que en su cerebro se
230
desarrollen esas ideas que halagan á la imaginación y satisfacen las bajas pasiones.231
En las protestas oficiales del clero dirigidas al presidente del gobierno, la solicitud de silenciar la prensa sectaria se unía siempre a la de impedir el funcionamiento de las escuelas “modernas y laicas”. Antes de ser defenestrado por Alfonso XIII, el presidente Antonio Maura recibió cartas y pedidos procedentes de los obispados de toda España donde se le pedía tomar “aquellas medidas necesarias á la extinción del fanatismo, ferocidad y barbarie engendradas por las referidas prensa impía y escuela sin Dios”. 232 Era preciso, entonces, “arrancar de raíz el árbol” y destruir á tiempo los “focos de infección” antes de que envenenasen el ambiente.233 El 30 de agosto los prelados de la diócesis de Tarragona firmaron un documento de protesta donde explicaban como las escuelas laicas fuesen “verdaderos focos de inmoralidad, irreligión y anarquía” de la misma manera que la prensa sectaria, y que ambas debían ser suprimidas con decisión; además señalaban, entre “los verdaderos causantes del mal”, a “los directores y sostenedores de la escuela sin Dios”, sosteniendo que los colegios de enseñanza católica habían sido bárbaramente incendiados por
231
CANOVAS SANZ Manuel, No estamos conformes, “El Correo Catalán”, Barcelona, 16 agosto 1909.
232
Protesta de los Excelentísimos y Reverendísimos Prelados de la provincia eclesiástica de Zaragoza, dirigida al Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros, 14 agosto de 1909. Publicada en “Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Barcelona”, año LII, n. 1437, 9 setiembre 1909.
233
Protesta de los Escelentísimos y Reverendísimos Prelados de la provincia eclesiástica de Burgos, dirigida al Excelentísimo Sr. Presidente del Consejo de Ministros, 21 agosto 1909. Publicada en “Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Barcelona”, año LII, n. 1437, 9 setiembre 1909.
constituir “una resistencia a la educación laica”. 234 La Junta Central de Acción Católica, presidida por el Marqués de Comillas, pedía también en su protesta oficial que “el Gobierno de su Majestad ordene la disolución de las sociedades revolucionarias, cierre las escuelas y suprima los periódicos en los cuales se haga la apología de ideas subversivas”. 235
La clausura de las escuelas a finales de agosto fue presentada como una medida temporal, sugerida por las necesidades inmediatas de control y orden público. El 21 de octubre de 1909 se formó el gobierno de Segismundo Moret, que para sus declaradas aperturas al compromiso con grupos republicanos y progresistas despertó inquietudes entre los católicos conservadores. El cambio de gobierno coincidió entonces con una intensificación de la campaña de los prelados en tema de instrucción laica. El día 29 de noviembre los obispos de España se reunieron en una “Exposición contra la existencia de las escuelas llamadas laicas” que suplicaba el gobierno Moret para que “en manera alguna consienta que se abran las escuelas laicas, que fueron clausuradas por la autoridad después y con motivo de los horribles sucesos de Barcelona”.236
234
Protesta del Excelentísimo Señor Arzobispo y demás Prelados de la provincia eclesiástica de Tarragona al Excelentísimo Presidente del Consejo de Ministros,
30 agosto de 1909. Publicada en “Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Barcelona”, año LII, n. 1438, 29 setiembre 1909.
235
Arxiu Diocesà de Barcelona, Fondo Setmana Tràgica, caja 27, carpeta “Protestas”, Carta de la Junta Central de Acción Católica dirigida al Señor Presidente del Consejo de Ministros, Madrid, 6 agosto 1909
236
Exposición que los Reverendísimos Prelados de España han dirigido al Excelentísimo Señor Presidente del Consejo de Ministros, contra la existencia de las escuelas llamadas laicas. Toledo, 29 noviembre 1909. Publicado en “Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Barcelona”, año LII, n. 1443 , 4 diciembre 1909.
La exposición tenía unos elementos mediáticos muy significativos: el titulo no hablaba de “abertura” de las escuelas sino propiamente del hecho que fuese autorizada la “existencia” de las mismas; y en su contenido, protestaba enérgicamente contra la idea de “neutralidad”, reafirmando la identificación entre ausencia de religión y desorden social; además, enfocaba su atención en la experiencia de las escuelas laicas en Italia y en Francia, relacionándolas con el aumento de la criminalidad en esos países, y en Alemania, “donde mayores triunfos alcanza el socialismo”.237 La concatenación lógica se presentaba entonces como indisoluble: de la neutralidad escolar se pasaba al ateísmo, y “de éste al socialismo no hay más que un paso”. Volvía a presentarse el argumento de la posible extensión de la amenaza social, ya que la próxima revolución no se abría limitado a atacar la religión católica, sino que quería acabar con el sistema político entero:
Iguales causas producen iguales efectos. Responsabilidad tremenda vendría sobre quien, desdeñando lecciones tan duras y dolorosas, dejara á los enemigos de la propiedad, de la familia y de todo el orden establecido, abrir centros donde abusando de la docilidad de la juventud la dispongan y preparen para un nuevo ensayo de revolución, en el que no se atacará ya solamente á las casas religiosas una vez que ahora se ha visto que no es en ellas donde está el dinero.238
Con mayor preocupación del clero y de los católicos en general, se movilizó el mundo intelectual progresista haciendo presión para
237
Ibidem.
238
que se volviesen a abrir las escuelas clausuradas en agosto. Ya el estado de emergencia del verano anterior había desvanecido, el culpable Ferrer había sido juzgado y ejecutado, y – se argumentaba - no había razón para actuar en contra de las escuelas laicas, indicadas en una petición publicada en El País como “principal valladar contra la barbarie reaccionaria”.239 Modesto Villaescusa comentaba escandalizado:
Pero ¿para qué quiere El País que se abran de nuevo esas escuelas laicas? ¿Para que vuelva a repetirse en no lejanos días la espantosa hecatombe de julio? Porque si es verdad como un templo que por el fruto se conoce el árbol, ¿qué fruto han dado esas escuelas sin Dios? En todas partes el mismo espectáculo. Bandas de mujeres y chiquillos formaron las avanzadas de los incendiarios, ladrones y asesinos de Barcelona. He ahí el fruto de las escuelas laicas.240
La protesta del mundo católico se expresó públicamente en una manifestación pública convocada en Barcelona para el día 23 de enero de 1910, que reunió un espectro amplio de realidades solitamente no acostumbradas a colaborar entre si, como integristas, carlistas y católicos conservadores. El nuncio apostólico Antonio Vico comunicó con mucha satisfacción a la Santa Sede el éxito del mitin, señal de voluntad de colaboración y acción entre los católicos
239
“Es preciso, es necesario que el señor Moret abra inmediatamente las escuelas laicas. Ellas son el principal valladar contra la barbarie reaccionaria. Ellas son fuente de verdadera cultura, donde los niños de hoy serán los ciudadanos de mañana”. Articulo publicado en El País citado por VILLAESCUSA Modesto, La Revolución de Julio en Barcelona, op. cit., p. 94
240
y resultado también de sus propios esfuerzos en ese sentido. 241 A pesar de eso, Antonio Barroso y Castillo, ministro de la instrucción pública en el gobierno liberal de Moret, se negó a someterse a las presiones del clero: el 3 de febrero de 1910, justo antes de que el gobierno cayera, el rey firmó la ley que autorizaba la apertura de las