¿Cómo pueden las entidades financieras tradicionales ser rentables en el mercado de la microfinanciación? Para responder a esta cuestión, analizaremos en primer lugar los costes que les supone su incorporación, centrados en dos aspectos: la apertura de nuevas oficinas y las posibilidades de automatizar el estudio de la concesión de un préstamo (credit scoring):
• Apertura de nuevas oficinas: ya se ha comentado que una persona ahorrará formalmente más cuanto más cerca tenga una sucursal (y con ello más facilidad tendrá para que se le conceda un préstamo). Igualmente, ya se ha expuesto que el número de oficinas en Latinoamérica es relativamente bajo y en buena parte están situadas en los barrios “buenos” de las ciudades, alejadas de donde viven los potenciales clientes de los microcréditos (mayoritariamente pobres). Así pues, si la banca tradicional quiere incorporar a estos clientes, deberá aumentar sus sucursales en las zonas pobres, para País Población estimada 2010 Fecha encuesta de hogares Número de personas- categoría ocupacional: Patrón y Cuenta Propia Número de clientes de microcréditos 2010 Penetración de las microfinanzas % 2010 (1) Crédito total /Producto Interno Bruto % 2010 Argentina 40.665.732 2.009 5.106.817 39.804 0,8% 25,3 Bolivia 10.030.832 2.007 1.784.357 775.616 43,5% 44,4 Brasil 195.423.252 2.009 23.200.818 1.887.564 8,1% 46,4 Chile 17.134.708 2.009 1.551.949 278.673 18,0% 68,2 Colombia 46.300.196 2.009 8.777.605 1.698.945 19,4% 36,3 Costa Rica 4.639.827 2.009 537.737 59.566 11,1% 41,9 Ecuador 13.774.909 2.010 2.995.188 734.293 24,5% 30,4 El Salvador 6.058.580 2.010 839.732 221.315 26,4% 41,2 Guatemala 14.376.881 2.010 1.803.555 448.990 24,9% 31,5 Honduras 7.615.584 2.010 1.414.802 175.178 12,4% 49,6 México 110.645.154 2.008 10.405.844 3.131.774 30,1% 196,4 Nicaragua 5.822.265 2.005 745.728 279.761 37,5% 32,4 Panamá 3.508.475 2.010 447.022 21.897 4,9% 962,3 Paraguay 6.459.727 2.010 1.133.927 108.959 9,6% 31 Perú 29.496.120 2.009 6.556.695 2.221.738 33,9% 24,2 Rep. Dominicana 10.225.482 2.009 1.665.088 252.464 15,2% 19,8 Uruguay 3.372.222 2.010 424.811 10.840 2,6% 23,4 Venezuela 29.043.555 2.007 7.861.603 40.009 0,5% 24,3 Total 554.593.501 77.253.278 12.387.386 16,0% 61
algunas medidas para abaratar su coste y ampliar su alcance en Latinoamérica. facilitar su ahorro y financiación.
Una ventaja para la banca tradicional que reducirá parcialmente sus inversiones en aumentar su capacidad instalada, es que una parte de estos nuevos clientes se atenderán con sus sucursales y BackOffice existentes. El problema se reduce, por tanto, únicamente a abrir nuevas instalaciones más cercanas a donde viven los clientes pobres a los que se quiere acceder.
Una medida interesante para reducir el coste de la ampliación de sucursales en zonas pobres es que la banca comercial lo haga a través de agentes financieros. Esto es, que una persona de prestigio o una agrupación renombrada en la zona actúe en nombre del banco como caja (recoger y dar dinero), para realizar trámites administrativos básicos (apertura de cuentas o recogida de documentación del cliente) o venda productos financieros sencillos, recibiendo un porcentaje de los beneficios obtenidos por su actividad. La inversión inicial a realizar por el agente financiero (adaptación del local, logos, etc.) puede financiarse con préstamos blandos públicos, que se podrían combinar con otros fondos procedentes del propio banco dentro de su política de Responsabilidad Social Corporativa, a la que se adapta perfectamente, por el beneficio futuro que el banco espera de esta “inversión”.
Además, es interesante incluir como agentes financieros a asociaciones de mujeres o vecinales de las zonas pobres, pues ayudará a que los bancos reconozcan la “honorabilidad” de sus miembros. Esto les facilitará su entrada al sistema bancario, resolviendo el problema ya citado de que en ocasiones únicamente se puede ser cliente de un banco, si se viene recomendado (Lacalle, 2001). También así se potenciarán los índices de agrupamiento y la confianza interpersonal (los microcréditos aumentan la confianza entre las personas y la participación de las personas en la comunidad (Pérez, Del Pozo, Arteaga, 2003). Igualmente, se podrían utilizar a estas asociaciones para dar préstamos a grupos de emprendedores entre sus miembros que se responsabilicen conjuntamente del destino y la devolución del préstamo, modalidad muy típica de microcréditos. Igualmente, sería interesante que alguna de estas asociaciones ya tuviera experiencia como receptora de microcréditos, pues entendería mejor a los nuevos beneficiarios, factor clave para una buen funcionamiento de los microcréditos (Schreiner, 2003). En ocasiones la incorporación de la banca tradicional llevará consigo una competencia con la financiación informal. En estos casos será necesario incorporar a esta última al circuito de financiación formal mediante su conversión en agentes financieros, y así no perjudicar el proceso de bancarización iniciado.
La bancarización mediante agentes financieros fue ya definida como una herramienta básica para incentivar el ahorro en las zonas rurales bolivianas (Requena, 2000 citado por Requena, 2002), sin que posteriormente se haya realizado. Una posible explicación es que los bancos han apostado poco por las zonas rurales por sus grandes distancias (mayores costes en el manejo de efectivo y documentación). Además, las ganancias potenciales de cada agente financiero son menores al estar la población dispersa. Así, la bancarización de las poblaciones rurales se deberá seguir potenciando mediante los mecanismos ya existentes (cooperativas y ONG´s de crédito), dejando los agentes financieros para las ciudades.
• Dificultad para automatizar la concesión, seguimiento y recobro de préstamos: la implantación de una herramienta de credit scoring es difícil para las personas pobres, por dos motivos principales: primero porque los ingresos de los clientes son generalmente
algunas medidas para abaratar su coste y ampliar su alcance en Latinoamérica. informales y por tanto difícilmente demostrables y medibles (Dellien y Schreiner, 2005 citado por Caire et al., 2006). Segundo, las personas pobres normalmente no están bancarizadas y en consecuencia se desconoce su calidad como cliente dentro y fuera del banco (Caire et al., 2006).
Para resolver este inconveniente, debemos conocer cómo aprueba un préstamo la banca comercial. Las operaciones de particulares, autónomos y microempresas se sancionan automáticamente mediante herramientas de puntuación (credit scoring). Su mecánica es compleja pues incluye procedimientos matemáticos muy elaborados, que al no ser objeto de este ensayo se resumirán de forma sencilla. Cada operación es puntuada en una escala que mide la probabilidad de impago de la operación. Esta puntuación se realiza analizando diversos parámetros que finalmente determinan la viabilidad de una operación. Principalmente son: la capacidad de pago del cliente, su experiencia interna y externa, el destino de la operación y las garantías aportadas. Posteriormente, se establece un baremo de aprobación según sea el “apetito” de riesgo del banco. El resultado es que la mayor parte de las operaciones se aprueban o deniegan de forma automática (por encima del 70%). El resto son dudosas y se analizarán individualmente por un analista experto.
Como se puede ver el sistema de autorización masiva de las entidades comerciales tradicionales es distinto al utilizado por las IMF (individual y manual). Así la solución para incluir el credit scoring en la microfinanciación pasa por parametrizar los variables que determinan la autorización de una operación (capacidad de reembolso, experiencia, garantías, etc.), y cuyas posibilidades de automatización para los pobres ya fueron analizadas anteriormente (capítulo 3.1)
De su lectura se concluye que son difíciles de medir y que esta medición se hace generalmente mediante fuentes indirectas. Quizá por ello, los estudios realizados sobre el tema son escasos, lo que obliga a tener que realizar nuevos análisis para determinar cómo realizar la parametrización de los microcréditos mediante credit – scoring de forma eficiente (Lara et al., 2011). Por el contrario otros estudios defienden la posibilidad de incluir el credit-scoring en los microcréditos (Caire et al., 2006). Un último argumento que avala la utilización del credit scoring en la microfinanciación es que varias IMF ya lo utilizan. Así BancoSol en Bolivia lo tienen implantado con éxito desde 2004 (Caire et al., 2006) permitiéndoles mejorar su eficiencia. También la IMF peruana MiBanco lo implantó en 2004, como una herramienta de ayuda al proceso de decisión, permitiéndoles reducir el tiempo de respuesta en una solicitud de préstamo de casi 8 días a 4,6 (Caire et al. 2006).
Por último, es importante señalar que aunque el análisis realizado se ha centrado en la fase de autorización, la automatización en la concesión permitirá establecer herramientas masivas también para el seguimiento y recobro de las operaciones.
Por último, es interesante estudiar la incorporación del credit scoring en la microfinanciación porque conllevaría varios beneficios, tales como:
• Homogeneiza el proceso de decisión al reducir la subjetividad humana.
• Permite rápidamente variar al banco su “apetito” de riesgo mediante el cambio de las ponderaciones en la concesión de operaciones, enfocándose automáticamente en las tipologías de clientes o productos que desee.
• Reduce los tiempos de estudio de operaciones y con ello sus costes administrativos. 63
algunas medidas para abaratar su coste y ampliar su alcance en Latinoamérica.
Gráfico 6: Costos de operación respecto a la cartera de crédito: instituciones financieras tradicionales y microfinancieras (2006-2007).
Gráfico 7: Relación de costos por agencia entre las microfinancieras y las
instituciones financieras tradicionales (algunos países centroamericanos) Estas ventajas suponen una mejora de la eficiencia asociada a una reducción de los costes lo que conlleva menores intereses de los préstamos. Frente a ellas los costes de incorporar un credit scoring se calculan en pocos cientos de miles de dólares (Salazar, 2003, citado por Caire et al. 2006).
4.3. Ventajas para el desarrollo de la incorporación de la banca tradicional a