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El discurso es un fenómeno dinámico en constante evolución. Siempre tiene que reajustarse a nuevas circunstancias; por lo tanto, existe un número infinito de discursos posibles. El discurso político es un instrumento del poder, en dónde no se trata sólo de comunicar sino de hacer reconocer un discurso de autoridad, por medio del discurso político se trata de imponer ideas al oyente (convencer) y, sobre todo, conseguir que actúe de acuerdo con las ideas expuestas en el discurso (persuadir)” (Van Dijk, T, 1999, Chilton, P, 2004)

Los discursos son históricamente contingentes y que se construyen políticamente, los discursos adquieren su identidad mediante el trazado de fronteras políticas y la construcción de antagonismos entre “amigos” y “enemigos”. La construcción y experimentación de antagonismos sociales es clave para la teoría del discurso político porque la creación de una relación antagónica, que siempre supone producir un “enemigo”, es vital para el establecimiento de fronteras políticas, por otra parte, la constitución de relaciones antagónicas y la estabilización de fronteras políticas, fija parcialmente la identidad de las formaciones discursivas y de los agentes sociales y por último, la experiencia del antagonismo muestra de modo ejemplar la contingencia de la identidad (Howarth, D, 2009).

37 En el discurso político el emisor es ficha crucial en el proceso de interlocución, éste debe contar con competencias que denoten claramente una estrategia comunicacional adecuada para posibilitar el establecimiento de la confianza básica, la comunicación abierta y fluida, y el establecimiento de la cooperación interdependiente, según Alfonso y Fernandez, respecto al carácter relacional que debe dominar un líder político, este debe ofrecer empatía, comunicar, consensuar, influir y persuadir, fomentar la colaboración y la cooperación y, crear relaciones y asociaciones (Alfonso L.E, 2006).

Según Jiménez, 2012, “es en el orador en donde se produce la unicidad y particularidad de cada discurso”. El autor analiza que siendo el discurso un proceso cognitivo, debe ser un proceso de igual categoría el que intervenga en la particularidad del individuo para modelar el proceso cognitivo, y nunca un proceso social externo al mismo. Por otra parte, a partir de la función del discurso, el orador procederá a ajustar las características y particularidades del discurso con respecto a la función determinada que persiga el texto aludido.

Los discursos políticos, son organizados y exaltan intenciones de los candidatos, según el autor pueden estos discursos pueden ser, como los enunciados, propuestas, soluciones o compromisos por parte de los políticos que tienen la voz,

38 con la diferencia de que los compromisos constatables, en contraposición a los ideales, son los que pueden verificar al cabo del tiempo o al término de la legislatura (Daboin, M, y cols., 2009).

Es usual que cada candidato dedique una cantidad de discurso muy similar a los mismos temas. Aunque las políticas sean diferentes, los discursos son, textualmente, en el enfoque y tratamiento de los temas, muy similares, es así que para poder realizar un análisis de la importancia temática de cada categoría, es necesario ubicarla en la estructura general de los discursos, no es lo mismo iniciar o cerrar un discurso con una determinada idea que dejar esa misma idea en el medio del mismo. Las combinaciones entre el espacio, tiempo e ideología, son esenciales en posibilidades de estudio de los discurso políticos (Daboin, M, y cols., 2009).

El discurso político siempre tiene un destinatario natural. Se busca establecer una identificación entre el mensaje que proclama ante el público y las convicciones que el ciudadano atesora en su fuero íntimo. A veces, también contribuye a moldear esas convicciones, o incluso a cambiarlas. Por lo tanto, el discurso es una poderosa herramienta de producción política (Rey, P y Rivas P, 2007).

39 El discurso político busca reconocer, distinguir y confirmar a los partidarios de una idea y atraer a los indecisos, procura definir propósitos, medios y antagonistas, no se limita solamente a informar o transmitir una convicción, sino que también produce un acto, expresa públicamente un compromiso y asume una posición respecto a un determinado tema en cuestión, la enunciación política parece inseparable de la construcción de un adversario. Es un discurso lógicamente argumentado (Jiménez, J. 2012 y Oszlak, O. 1999).

En el centro de cualquier comunicación política figuran los líderes políticos con la mayor responsabilidad, ellos deben enfrentarse en diferentes escenarios y con diversos tipos de públicos, exponiendo sus habilidades verbales para saber qué decir en un momento determinado así como plantear los argumentos de la manera más persuasiva para conseguir los objetivos. La clave radica en implementar las habilidades de comunicación apropiadas para acercarse al éxito en la consecución de los objetivos de tal manera de que los hechos y las ideas planteadas sean conocidos y entendidos adecuadamente. En este proceso de comunicación de carácter político, interviene un emisor cuya información es de carácter público generalmente de interés para la mayoría, y que dado el poder que posee para el tratamiento de los asuntos públicos, la manera cómo se presentan los mensajes, influirán en cómo sean percibidos por los receptores, utilizando el mensaje como una formula de persuasión (Rey, P y Rivas P, 2007).

40 La Comunicación Política resulta ser una herramienta de poder, un instrumento para transmitir una ideología y lograr influir en los demás, creando a su vez opinión pública, la cual ha sido abordada desde las teorías de la comunicación, la política y la sociología. Cuando una persona tiene el potencial de activar o influir en la gente para que alcance ciertos objetivos de una manera satisfactoria para el grupo que representa, se puede decir que tiene liderazgo político. El líder político debe escuchar, establecer metas, ofrecer retroalimentación, evaluar la ejecución, conducta disciplinaria, delegar, usar persuasión oral, exhibir conductas políticas, conducir reuniones de grupo y resolver conflictos, debe tener habilidades técnicas que le permitan desenvolverse con solvencia en los espacios de competencia política, habilidades cognitivas que le permitan el análisis de los problemas que debe abordar, capacidades interpersonales que le permitan ponerse en el lugar del otro, para comprender e interpretar los deseos de los seguidores; para hacerse comprender y transmitir proyectos de futuro. (Oszlak, O. 1999).

Se sugiere que el liderazgo, se relaciona con un conjunto variado de actividades humanas, cuyo significado y uso dependen del contexto en el cual se encuentre el individuo, así como también del rol que asume en espacios determinados, independientemente de la situación a dirigir, el líder influye significativamente en grupos determinados, con la intención de alcanzar una meta beneficiosa para todos. El líder y quienes lo sustentan reconocen que mediante la comunicación se logra la unificación de criterios, se construye la credibilidad de un individuo, se

41 proyecta su labor y, por consiguiente, se sostiene su liderazgo. La comunicación puede crear o destruir a un líder, su influencia es decisiva en su ascenso o su eclipse sirve para establecer las capacidades de un líder; y es a partir de esta premisa que se fortalece el hecho de que el líder debe desplegar y consolidar la habilidad para conocer la forma como las personas perciben sus comunicaciones a fin de desarrollar el mejor estilo de conducir a las mismas (Oszlak, O. 1999).

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