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The Existing Strategy Implementation Frameworks

3.8 STRATEGY IMPLEMENTATION

3.8.5 The Existing Strategy Implementation Frameworks

11.. La palabra hablada tiene un gran poder pero hay una cosa cierta: nosotros debemos seleccionar las palabras y entonces les debemos dar poder. No hay poder en una palabra negativa a menos que nosotros sí seleccionemos esa palabra y le demos poder. La palabra no contiene poder por sí misma. Aquél quien dice la palabra es quien le debe dar poder. Por supuesto que, como lo dice la Filosofía Oriental, el pensa - miento que precede a la palabra es más importante. En consecuencia, el pensamiento puede ser la fuerza motivadora que está detrás de la palabra hablada y de esa manera agrega poder y, como lo expresan los Maestros, esa palabra debe ir avante y crear.

22.. Ahora que si una palabra es hablada ociosamente o sin fuerza de pensamiento, ésta no logra nada. Pero al seleccionar esa palabra y darle poder por medio del pensamiento, entonces esa palabra no puede hacer otra cosa más que lograr aquella misma cosa por la cual fue emitida. Esto es por lo que los Maestros exigen tal selectividad de la palabra hablada y es por lo que ellos dicen que la palabra hablada siempre es selectiva.

33.. Ese poder, el cual ponemos detrás de la palabra para que ésta logre, debe ser la energía que nosotros mismos percibimos. Como lo dicen los Maestros, no la energía que ustedes le dan a la palabra sino la energía que ustedes perciben para el logro de esa palabra.

44.. Jesús dijo, “Mis palabras son espíritu y son vida y ellas sí logran aquello [que expresan] hacia donde ellas son enviadas.” Espíritu es la causa creativa en el universo y nuestras palabras son potentes sólo conforme este mismo Espíritu sea visto como la fuerza operativa detrás de ellas. La actividad de la fuerza de la naturaleza es la que hace a la semilla crecer, ya que no hay semilla que tenga poder dentro de sí mis - ma. La semilla es un recipiente o un vehículo de esa fuerza. Así es con

las palabras. Las Escrituras dicen, “La palabra es una semilla,” y el poder del Espíritu actúa sobre las palabras como la naturaleza lo hace con la semilla. Tener conciencia o darnos cuenta del Espíritu es el punto focal en este asunto del poder de la palabra. Las palabras ociosas son impotentes y no crean, aunque ellas, en cierto sentido, pueden aumentar el estado hipnótico. Temerle a Ias palabras negativas es incrementar sus energías hipnóticas y por lo tanto esto aumenta la influencia de la palabra negativa. El poder de las palabras ignorantes u ociosas sólo es que ellas pueden intensificar el estado hipnótico de la mente del hombre pero ellas no alteran en lo más mínimo la causa creativa. El poder de las palabras negativas sólo es la modernización de la vieja idea del diablo y es una violación directa del hecho de que sólo existe el poder de Dios. No hay un poder opuesto al bien suprermo en la tendencia universal. Aquello lo cual parece ser oposición está en nuestras propias mentes, las cuales a menudo trabajan en sentido contrario al propósito divino. La tendencia creativa del Universo o la voluntad y el propósito de Dios es disolver la ignorancia tal y como la luz disuelve la oscuridad.

5. Nosotros los hemos visto a ellos –“ellos” utilizado en este sentido siempre se refiere a los Maestros– expresar una palabra y lo que esa palabra representaba surgiría a la existencia de inmediato. No había el elemento ‘tiempo’ para nada. De hecho, no hay modo de colocar un elemento de tiempo sobre la palabra hablada si la energía –Espíritu– está en ella. Como los Maestros lo expresan, una palabra hablada directamente con el ímpetu del verdadero pensamiento detrás de ella debe crear esa misma condición [decretada] instantáneamente. Es bastante evidente que el Mundo Occidental considera una palabra como siendo menos potente. Eso es, una palabra puede ser hablada pero, sin energía detrás de ella, ésta pierde su potencia enteramente. A menudo se dice que esto es por lo que el Mundo Occidental entra en tal parloteo infantil. El Occidente fracasa en poner el valor apropiado a sus palabras.

6. El pensamiento que posee la selectividad apropiada o el pensamiento que posee la fuerza que le pertenece siempre debe ser entregado a la palabra, no para conducir a esa palabra a través de la

voluntad o la fuerza de la voluntad, sino para darle a esa palabra el poder que le pertenece. Por supuesto que eso es el poder del Espíritu y este poder se encuentra incluído en nuestras palabras sólo por medio del pensamiento altamente seleccionado, pensamiento que corresponde a los propósitos creativos del Universo. De esa manera, la voluntad, mis ma que tiene habilidad directiva, envía la palabra avante, pero no es la voluntad la que le da poder a la palabra hablada. La voluntad selec ciona o entra dentro de la selección del pensamiento y el habla de la palabra, pero el poder es concedido o admitido por medio de una conciencia ampliada de la presencia y el poder del Espíritu. Pero, cuan - do una palabra es seleccionada por su significado o su uso, esta palabra siempre es seleccionada en la frecuencia a la cual pertenece y es puesta ahí.

77.. Esto debiera eliminar el temor que muchos tienen de las palabras negativas y a la vez debiera inspirar al individuo a hacer una selección más inteligente de sus palabras y cómo darles un mejor uso. “Pensar los pensamientos de Dios que están tras de él” sería la esencia del poder espiritual puesto que detrás de tales palabras estaría el mismísimo poder que creó los cielos y la tierra. Las palabras del hombre siempre deberían ser una [puerta de] salida de su propia naturaleza innata espiritual y un medio para establecer esta naturaleza espiritual en su ser externo. Hablar sólo en armonía con los ideales más altos y más constructivos sería hablar con el mayor poder y, de esta manera, aquello que parece la mayor improbabilidad se convertiría en lo más probable ya que tales palabras tienen el mayor poder. En otras pala - bras, entre más Dios-semejante sean el pensamiento, la comprensión, y la conciencia, mayor será el poder implicado en el proceso.

88.. Como lo expresan los Filósofos Orientales, ustedes no pueden estar separados del Principio ni por una iota (es la novena letra del alfabeto griego y tiene un valor de 10 en el sistema de numeración griega) si usaran palabras selectivas. Por lo tanto, cada palabra que es expresada puede ser selectiva. Entonces ustedes no están energizando una condi - ción negativa. Ustedes sólo le están dando energía a esa conclusión en lo particular.

99.. Los Hindúes o los Arios siempre dicen: “El hombre es el creador de las palabras; por lo tanto el hombre es el encargado de seleccionar, o sea que él tiene dominio sobre esas palabras, y así él selecciona o le da una existencia a las palabras que deben operar o volverse potentes.” Ahora bien, en la medida en la que el hombre utilice este hecho correctamente, no hay manera de conectar ese poder con palabras negativas, como ellos lo dicen. En consecuencia, las palabras negativas no entran dentro del individuo que desea manifestar formas ni son consideradas en lo más míni mo por él. Este [deseo o] pensamiento que se tiene de la forma mani fiesta siempre es esa condición que es traída a la existencia en la que el hombre es capaz de crear y es donde el hombre tiene dominio sobre toda palabra que es hablada. El Sánscrito permite esa condición en una de sus fases. Dentro de esa fase está el poder de manifestar. Con esto se quiere decir que una postura del Sánscrito sólo permite cuatro palabras positivas, o declaraciones. Esto es, palabras que pue - den ser convertidas en declaraciones positivas y desde éstas no hay desviación alguna.

1100.. Naturalmente, todos preguntan cuales son esas cuatro palabras positivas. Ellas siempre son palabras que significan la declaración posi - ti va de hechos. Cada uno los puede seleccionar. Por supuesto que la palabra más positiva es la primera palabra, Dios. Regresando al Principio, ustedes harían la formulación de su declaración con eso como una base; ustedes formularían con esa palabra cualquier oración posi - ti va que ustedes deseen. Esta palabra, Dios, es lo que le da poder a la palabra hablada. Para ustedes, su palabra clave siempre es la más alta, Dios. Entonces ustedes seleccionan las palabras que la han de acom pa - ñar para hacer su declaración positiva.

1111.. Tal y como todos los cálculos matemáticos surgen de la Unidad simbolizada por la figura 1, así todas las palabras deben emanar de un sólo derivado, o principio. DIOS ES y, porque Dios es, YO SOY. Porque Dios es vida, Yo soy vida. Porque Dios es inteligencia, Yo soy inteli - gencia. Porque Dios es poder, Yo soy poder. Porque Dios es toda subs - tancia, Yo soy substancia, etc. En Sánscrito, la palabra Padre significa el autor del primer movimiento y el primer movimiento de la mente del individuo siempre debe emanar del Origen Único y este movimiento

debe ser continuo por medio de la conciencia del individuo. Permitir la entrada de alguna cosa dentro de la conciencia del individuo que no haya sido originada en los hechos de Dios es adulterar el proceso de la vida en el individuo y, en este punto, él se torna inconsciente de la plenitud de su Divinidad. Él debe entregarse a sí mismo a los hechos subyacentes de la vida en su totalidad; él debe quedarse en Jerusalén –su contacto con El Todo– hasta que el espíritu total o Santo de Dios sea la energía motivadora de todo su pensamiento, palabra y obra.

1122.. El hombre no puede expresar un pensamiento o una palabra fuera de su propio campo de competencia que tenga poder alguno para manifestar. Él no puede salir de ese campo porque esa misma palabra que él expresa, crea el campo en el cual él actúa.

1133.. La persona promedio no sabe realmente lo que es una palabra. La palabra es meramente un vehículo utilizado en los procesos de la mente para propagar o extender ciertos procesos de la mente. La palabra no puede transmitir aquello que no se encuentra en la mente. Webster dice que un “nombre” implica la “naturaleza esencial” de una cosa. Una palabra es solamente un nombre para ciertos estados de la conciencia y eso es algo que radica dentro del mismo individuo. Una persona puede decir “Yo estoy feliz” y esto no transmitiría nada a otro individuo que oye las palabras. Si su conciencia sólo está ligeramente alegre, sus palabras sólo transmitirían un poco de autoridad. Pero si esa misma persona estuviera radiante de alegría, sus palabras transmitirían una convicción completa. Palabras ociosas son palabras vacías; son palabras que no contienen la conciencia y la comprensión de los hechos espiri - tuales. Ustedes verán, una palabra, como nosotros la usamos, sólo es lo que contiene y el contenido de la palabra es determinado por nuestra conciencia y nuestra conciencia es determinada por el grado de selec - ción inteligente que nosotros utilizamos.

1144.. La repetición no es lo que hace que una palabra sea efectiva. La primera declaración que es hecha por ustedes es suficiente si esta declaración es verdadera. No queda nada por hacer más que mante - nerse junto a su declaración, morar en su palabra. Pero con frecuencia, la repetición es un medio efectivo para armonizarlo a uno con las posibilidades contenidas dentro de la declaración. A menudo uno repite

una oración o una regla una y otra vez antes de que el significado le sea claramente revelado a su conciencia. Sin esta expansión de la men - te hacia los hechos interiores, la repetición sólo es hipnótica.

1155.. Si el hombre repite palabras y ellas no se vuelven hipnóticas para él, esta repetición lo lleva a una armonía más cercana con los hechos que están detrás de las palabras. Esto efectúa una realización mayor. Vale la pena repetir hasta cierto punto y entonces no vale la pena ni siquiera repetir porque su palabra está establecida en ustedes. Cuando ustedes entiendan que su palabra está claramente establecida, la repe - ti ción ya no tiene valor alguno. En la REALIDAD, [lo que sucede es que] nosotros llegamos a entender que nuestra palabra siempre está establecida y nunca la repetimos.

1166.. Si la manifestación de la palabra que ustedes emiten no aparece, esa no es prueba de su ineficacia. La mejor política en tal caso es agra - de cer que la manifestación ya se encuentra ahí. De esta manera, uste - des salen de dudas por completo. Pero, si continúan y repiten su palabra, rápidamente pueden empezar a engendrar la duda; mientras que si ustedes agradecen, ustedes están en una armonía más cercana con su palabra y se vuelven conscientes, con mayor facilidad, de que su palabra ya está establecida.

1177.. La mera repetición de una palabra no la establece con mayor firmeza. Esto sólo los lleva a una armonía con eso lo cual ES. Con mucha frecuencia es posible llevarse a sí mismos a una relación más armoniosa dando gracias de que su palabra está aquí AHORA y de que ya está establecida.

1188.. Cuando uno se dé cuenta de que todo el problema de los resul - tados manifiestos es una cuestión de abrir la conciencia para ver o incluir algo que ya existe en el Hecho, en lugar de tratar de traer algo que no está visible en la forma manifiesta, entonces el asunto será más simple. “Toda la tierra que ves, la daré a tí y a tu descendencia para siempre,” es la que contiene todo el misterio. Es un hecho en Espíritu, es un hecho en todos lados y en todos los así-llamados planos, puesto que sólo hay un plano y ese es espiritual. Conforme la mente se expan - de para ver o captar el hecho espiritual, no puede haber duda alguna sobre la manifestación de ese hecho. Si así es en Dios, así es en todas

partes, puesto que Dios es todo. Todo esto es un asunto de que nosotros estemos conscientes y nuestra conciencia deberá expandirse para incluir la realidad y la existencia del hecho Espiritual.

1199.. Ese era el método de trabajo de Jesús. Cada palabra se establecía en Él. Jesús exaltaba cada palabra por medio de Su conciencia exal ta - da, sabiendo que esta palabra ya existía. Los Hindúes adoptan la mis - ma posición. Ellos hacen su declaración y entonces pueden decir que ya está terminada. Ellos adoptan la actitud de que esta declaración ya está terminada; ésta ya existe; ésta es suya; y entonces ellos siguen adelante. Uno logra mucho más de este modo que regresando a la repetición y esto siempre parece hacerlo a uno más fuerte.

2200.. En relación al tratamiento de la así llamada enfermedad, el metafísico promedio siempre comete el error de tratar con los opuestos, enfermedad y salud. Aquí hay dos condiciones, la una para reemplazar a la otra. En el Este ellos no trabajan de esta manera más de lo que lo hacía Jesús. Cuando ustedes buscan perfección, sepan que esta perfec - ción se encuentra establecida en ustedes. Exalten perfección. La perfección existe independiente de ambos los opuestos de salud y enfer - medad. En el principio, la perfección es un hecho establecido eterno y esta perfección está completa dentro de sí misma en todos los así-llama - dos planos. Ambos salud y enfermedad son ilusorios de acuerdo a la Filosofía Oriental ya que ellos sólo son conceptos humanos. Por ejemplo, su propia idea de salud hoy día no los satisfacerá dentro de cinco años puesto que la salud es una idea relativa en su propia conciencia. No hay nada relativo en Ser; al Ser [Uno Mismo], todo está completo, todo es perfecto, y el verdadero practicante se identifica a sí mismo con la realidad y no trata con la ilusión. Suelten por completo los opuestos y pongan la perfección en su lugar. Nosotros encontramos que Jesús en ninguna ocasión trató con los opuestos. Jesús colocó dentro del lugar de ambos los opuestos, la verdadera perfección. Su gran decla - ración era perfección siempre y esa perfección siempre fue establecida en Él.

2211.. Si yo coloco en el pizarrón las figuras dos más dos igual a tres y luego continúo con dos más dos igual a cinco, ¿tratarían con el tres y el cinco y pretenderían establecer la respuesta correcta? No, ustedes

ignorarían estas figuras, tratarían con el hecho de que dos más dos es igual a cuatro, y ambos extremos desaparecerían. Eso lo cual es menos o más que la respuesta correcta no tiene nada que ver con el hecho que está en el Principio y sólo trayendo el hecho del principio para susten - tar la situación es como cualquier respuesta correcta es posible. Nues - tras ideas de salud y enfermedad son ambas menos que la perfección que está establecida en los cimientos del Universo y aquello que es menos que la perfección nunca puede quedar perfecto. Ustedes están tratando con algo que no se encuentra relacionado con ninguno de estos extremos. Aquí, el estándar correcto de proceder es “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”

2222.. Mucha gente falla en la así llamada manifestación porque ellos hacen una declaración de perfección e inmediatamente empiezan a ver hacia atrás dentro del asunto de los opuestos. Solamente “si su ojo es uno solo, su cuerpo se llenará de luz.” La esposa de Lot volteó y vio doble y su cuerpo se convirtió en piedra o sal. “Ahora, de ahora en adelante y para siempre, sólo vean perfección,” dijo Jesús. En el momento en que nosotros establecemos la perfección, el Cristo se yergue al frente y en dominio. El hecho en Espíritu es la forma de su manifestación ya que cada uno trabaja para establecer al otro.

2233.. El efecto del verdadero tratamiento espiritual no depende del grado de desdoblamiento o de desarrollo espiritual de la persona “tratada”. Nosotros no necesitamos molestarnos por la conciencia de esta persona ya que su conciencia está basada en los opuestos o de lo contrario esta persona no estaría enferma. El Hecho, espiritual ES y en el momento en que nosotros nos encontramos en la perfección, nuestra conciencia también es perfecta.

2244.. Hablar la Palabra nunca es hipnótico puesto que ésta es la esencia de la verdadera naturaleza de toda la creación. El tratamiento, o hablar la Palabra, no es proyectar nuestras ideas de salud para compensar la enfermedad. Esto último si es hipnótico. Hablar la Palabra sólo es decir la Verdad, sólo es una declaración de aquello lo cual siempre ha sido y siempre será cierto de cualquier individuo, condición, o circunstancia, en el Principio. La hipnosis es un resultado de hablar desde la mente humana con sus conceptos imperfectos.

2255.. No es necesario que el sujeto enfermo o necesitado pida la ayuda de ustedes, ni que él esté consciente de que ustedes están enviando avan te la Palabra hacia él. Si ustedes la envían avante sobre el Cristo-