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CHAPTER 2: CONCEPTUAL FRAMEWORKS FOR ANALYSING POWER AND

2.3. Frameworks for analyzing natural resource governance

2.3.1. The Institutional Analysis and Development (IAD) framework

No nos queda más remedio, por motivos metodológicos, que obviar la relación del comparecer del estado de interpretado, en el cómo del Dasein, con lo que Heidegger denomina el “ser-ahora”175 [Jetztseins]. Las razones, pensamos, han quedado claras,

puesto que el tiempo, el horizonte de su aparición como temporalidad, podría hacer desvirtuar el modo de acceso mentado con el rótulo del cómo176. El cómo es importante,

no lo olvidemos, en virtud de lo dicho por Heidegger cuando habló de que la hermenéutica se proponía la tarea de sacar de la alienación al existente177. En este sentido, una vez afirmado el carácter del en, que rodea el comportarse del Dasein, la tarea consistirá en llevar el estado de alienación de tal ente, explicado como un comportarse deficitario, a un comportarse propio. ¿Cómo hacer esto? Según hemos dicho, a través del estar-despierto en la modalidad de la atención, pero estas expresiones, a nuestro juicio, pecan por ser demasiado formales. Nosotros podemos

171 Su desarrollo y justificación (Cfr. infra., nota 345).

172 Por esta razón, entre otras, la forma de la mismidad no queda determinada como un modo cósico de

ser, sino desde un “sentido de ejecución” [Vollzugssin] (Cfr. infra., nota 299).

173 Nos referimos a una mediación ontológica, es decir, a un modo de ser basado en la interrelación del

Dasien con su mundo.

174 Recordemos que la misma palabra facticidad contiene, per se, esta relación ambigua del Dasein con su

mundo, pues la facticidad arrastra al Dasein a salir de sí, como arrojado, pero, a la par, a este ente, también, le pertenece la posibilidad de estar en propiedad de sí mismo. Queda claro que, para nosotros, la tarea de la propiedad conlleva un esclarecimiento del en, de carácter provisorio, aunque importante, en su sentido metódico, pues el esclarecimiento del exitenciario en se lo piensa como una propedéutica de cara a pensar el fenómeno de la mismidad.

175 GA 63, p. 18.

176 A fin de poder entender el rol constitutivo de la temporalidad en nuestro planteamiento, en su

vinculación con la mismidad [Cfr. infra., 11-12. (II Parte)].

decirlo a nuestro modo: el comportarse propio del Dasein, que toda hermenéutica anhela esclarecer, estriba en la posibilidad que tiene el existente para vivir en su en, comprendiéndolo, existiéndolo, ocupándolo. La apropiación pasa por un esclarecimiento del en. ¿Cómo lograr semejante cosa? En Hermenéutica de la Facticidad, Heidegger cree que llevando a la facticidad de la existencia al “Ahí” [Da], entendiendo este Ahí como el ámbito de intelección donde se da lo ontológico, a saber, el ser del ente -el sentido no mediado de la vida-, el existente puede vivir en propiedad: “El Dasein propio es lo que precisamente y sólo en su ahí ocasional”178. Heidegger

piensa que, para llegar a ese ámbito de intelección del ser denominado como Ahí, es menester obtener una clarificación de la estructura de lo ya-intrepetado y/o estado de interpretado, para luego, ganar una orientación que modifique nuestro modo de ver, y de ocuparnos con las cosas que nos rodean. Este ámbito originario, como se sabe por Ser y Tiempo, será la “temporalidad del Dasein” [Zeitlichkeit des Daseins] como “cuidado”179 [Sorge] ¿Es realmente esta tentativa fructífera? ¿no estará basada, esta percepción heideggeriana, en supuestos no aclarados? ¿y si encontramos supuestos no aclarados, entonces, podemos decir que Heidegger se equivocaba, por cuanto su objetivo era partir de lo inmediato para, por así decir, captar lo originario de la vida?

Resulta evidente que nosotros pensamos que lo inmediato es el en y que este en soporta, de alguna manera al tiempo, entendido como horizonte de posibilidad, a pesar de que Heidegger, algo más adelante, en Ser y Tiempo, manifieste que el tiempo es “aquello partir de lo cual en general el Dasein entiende e interpreta implícitamente algo así como el ser”180.

El estado de interpretado es lo que da al Ahí del Dasein fáctico el carácter de un estar orientado, lo que delimita concretamente su posible modo de ver y el alcance de su vista. El Dasein habla de sí mismo, se ve a sí mismo de tal y tal modo, y, sin embargo, eso es sólo una máscara con que el Dasein se cubre para no espantarse de sí mismo. Prevención de la angustia181

178 GA 30, p. 29: Das eigene Dasein ist, was es ist, gerade und nur in seinem jeweiligen »Da«. 179 Cfr. infra., 10. (II Parte).

180 Sein undd Zeit, p. 17: daß das, von wo aus Dasein überhaupt so etwas wie Sein unausdrücklich

versteht und auslegt.

181 GA 63, p. 32: Sie ist das, was dem »Da« im faktischen Da-sein den Charakter eines Orientiertseins,

einer bestimmten Umgrenzung seiner möglichen Sichtart und Sichtweite gibt. Das Dasein spricht von ihm selbst, es sieht sich so und so, und doch ist es nur eine Maske, die es sich vorhält, um nicht vor sich selbst zu erschrecken. Abwehr »der« Angst.

Este fenómeno, en la tarea de esclarecimiento de nuestro respectivo en, está muy emparentado con lo que podríamos llamar la espacialidad ontológica del Dasein182. El hecho de que utilizemos el rótulo de espacio no es banal, se hace importante por cuanto queremos mentar que, a partir del horizonte en, lo que se establece son las condiciones de posibilidad para que las cosas que comparecen tengan un sentido, se hagan “humanas”, tengan su propio y particular “lugar” [Ort]. La asignación de lugares, como es bien sabido por el viejo Heidegger, constituye la esencia ontológica del espacio183.

Por eso, la hermenéutica es importante ante nuestra tentativa, pues, en verdad, ésta permite hacer del mundo un lugar habitable, consentido. Lo dice Heidegger cuando expresa que a la hermenéutica se encarga de “asignar” [Ortzuweisung] a los entes, que primero comparecen, los cuales salen a nuestro encuentro, su lugar correspondiente184.

Aquí se esconde la crítica al ideal filosófico-teorético de las categorías185 y el motivo

principal de que Heidegger verse sobre indicadores formales y existenciarios: es el cómo, entendido como en, o ser-en, quien abre el horizonte, posibilitando que las cosas sean. Sin este en no habría fenómeno posible186.