CHAPTER VI: RESULTS (PART ONE): DESCRIBING PRIORITY SETTING PRACTICES IN
6.3.2 The Medicines Selection Process in Practice
El Jesús de Teresa de Calcuta
«Para mí, Jesús es El Verbo hecho carne. El Pan de la vida.
La víctima sacrificada en la cruz por nuestros pecados.
El Sacrificio ofrecido en la Santa Misa por los pecados del mundo y por los míos propios.
La Palabra, para ser dicha. La Verdad, para ser proclamada. El Camino, para ser recorrido. La luz, para ser encendida. La Vida, para ser vivida. El Amor, para ser amado. La Alegría, para ser compartida. El sacrificio, para ser dado a otros. El Pan de Vida, para que sea mi sustento. El Hambriento, para ser alimentado. El Sediento, para ser saciado. El Desnudo, para ser vestido. El Desamparado, para ser recogido. El Enfermo, para ser curado. El Solitario, para ser amado. El Indeseado, para ser querido. El Leproso, para lavar sus heridas. El Mendigo, para darle una sonrisa. El Alcoholizado, para escucharlo. El Deficiente Mental, para protegerlo. El Pequeñín, para abrazarlo.
El Ciego, para guiarlo. El Mudo, para hablar por él. El Tullido, para caminar con él.
El Drogadicto, para ser comprendido en amistad. La Prostituta, para alejarla del peligro y ser su amiga. El Preso, para ser visitado.
El Anciano, para ser atendido. Para mí, Jesús es mi Dios. Jesús es mi Esposo. Jesús es mi Vida. Jesús es mi único amor. Jesús es mi Todo. »
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LR
OSTRO DEJ
ESÚS¿Cómo era Jesús? ¿Cómo era su rostro? ¿Era alto o bajo?, ¿Castaño o morocho?
¿Cómo era Jesús? Es una pregunta que muchas veces nos hacemos o nos intriga. Dicen que tenia barba y pelo largo y que era mas bien alto para que, cuando hablaba la gente lo pudiera ver sin que lo tapasen los demás. Dicen también que probablemente era fornido por trabajar tantos años en el taller con José.
Pero, ¿cómo era Jesús?, muchas veces nos lo imaginamos o lo identificamos con una imagen que vimos en una iglesia, en una cruz o en una estampita.
Pero, ¿cómo era el realmente?... es una pregunta que muchas veces parece no tener una buena respuesta. Y es ahí cuando pienso que tal vez no encuentre la respuesta porque no es tan relevante, porque tal vez a El no le interese demasiado que sepamos como eran su rostro y sus caracteres físicos, seguramente le interese más que nos fijemos en sus actos, en su ejemplo, en su forma de vivir y desvivirse por los demás, en su entrega y en su amor.
Pero... a pesar de llegar a esa conclusión en el fondo me seguía intrigando su aspecto, me seguía preguntando, ¿cómo era Jesús? Entonces trate de averiguarlo leyendo su palabra, la Biblia, pero su descripción física no aparecía ni por lo menos algún detalle que satisficiera mi intriga...
Fue entonces cuando me di cuenta que mi pregunta no tenía respuesta porque estaba mal formulada. La pregunta correcta no es ¿cómo era Jesús? Sino ¿cómo ES Jesús?. Jesús no vivió solo hace 2000 años, ¡¡¡está vivo!!!
Finalmente habiendo corregido mi pregunta pude encontrar una respuesta. ¿Querés saber como era el rostro de Jesús?, Mejor dicho, ¿querés saber como ES el rostro de Jesús?. Es simple, redondo y blanco. Si, no hay error de imprenta, es redondo y blanco, es tan simple como un pedazo de pan, el rostro que Él quizo y quiere que veamos es ese que nos muestra en lo que alguna vez fue un pedazo de pan y ahora es nada menos que Jesús, la Eucaristía.
¿Que harías si te dijeran que Jesús está en la esquina esperándote con los brazos abiertos?, seguramente dejarías todo y correrías a abrazarlo y besarlo y a estar con El. Hoy es tu día de suerte, no esta en la esquina, pero en Misa o en el Sagrario lo tenés ahí enfrente. Ese Jesús que murió por vos en la cruz está enfrente tuyo esperándote con los brazos abiertos, como lo estuvo y esta siempre. Esperando que lo abraces con tu mirada y lo ames con tu vida.
No hace falta saber cómo era Jesús hace dos mil años porque ahora sabes como es hoy y como va ser siempre, el Es y está en esa Eucaristía, y así como hace dos mil años se entrega por completo a vos y te espera porque sabe que tus tiempos no son los suyos y te ama aunque a veces ese amor no le sea correspondido.
Te ama así como sos y solo espera que algún día, y porqué no HOY, sepas darte cuenta de cuánto te ama y de que la única forma de que seas realmente FELIZ es respondiéndole a ese infinito AMOR con el tuyo.
Este es un resumen de una charla acerca de Cristo como modelo de vida: - Jesús murió por nuestros pecados, pero resucitó y eso es lo que da sentido a nuestra fe (1 Cor. 15, 14.17) porque sabemos que Jesús se queda con nosotros y eso nos da la esperanza de una vida nueva y plena.
- Jesús fue y es un hombre, nos entiende porque sabe lo que sentimos y nos conoce. Jesús no sólo vivió hace 2000 años, sino que vive hoy y conoce nuestras inquietudes, preocupaciones, el tiempo que vivimos, y nos ayuda día a día en todo momento, también en los más difíciles.
- Jesús no quiere que lo tengamos como un extraño sino como un amigo (Jn. 15, 14-15). Ciertamente él nos tiene como sus amigos. Una amistad implica muchas cosas, confianza es una de ellas. Confianza significa “con fe”. Jesús nunca nos abandona, está con nosotros, acompañándonos en nuestro camino.
- En la Biblia podremos encontrar un mensaje actual si vemos que Jesús está hablando directamente a nosotros y nos está dejando una enseñanza que podemos llevarla hoy a nuestras vidas.
- Jesús vive en medio nuestro (Jn. 14, 18-20; Mt. 18, 20). Está presente principalmente en la Eucaristía y nos invita constantemente a entrar en comunión con Él (comulgando y adorándolo) y así incorporarlo a nuestras propias vidas, y permaneciendo en su amor (Jn. 15, 9c). - Jesús es fuente de amor, esperanza y fe. Es fuente de sabiduría y consejo. Cuando uno tiene una duda, no sabe qué hacer, o no sabe si algo está bien o está mal, puede preguntarle a Jesús. Es muy útil preguntarse “Qué haría Jesús en mi lugar”.
- Tener a Jesús como modelo de vida no es otra cosa que vivir las Bienaventuranzas (Mt. 5, 1-12) que Jesús mismo vivió. Jesús fue feliz, era una persona que vivía alegre e irradiaba amor. Aún hoy irradia felicidad, alegría y amor que nosotros también podemos vivir estando, viviendo y muriendo con Él.
- Cuando uno ama, tiene el deseo de entregar todo lo que tiene, tiene el deseo de ser pobre por los demás. Y cuando uno entrega todo y no se guarda nada, uno se siente totalmente libre. Así Jesús vivió el amor, y por ello Jesús era libre, y muy feliz.
- El secreto de todo es simple. Vivir el amor de Jesús y llevarlo a los demás. No se trata de mirarnos a nosotros mismos (Mt. 16, 24-25) sino de mirarlo a Jesús, amarlo, amar como Él amó y dejarnos amar por Él. - Vivir todo esto implica una “conversión”, que no es otra cosa que lanzarse a vivir el camino que nos muestra Jesús, eligiendo tenerlo como modelo en nuestras vidas de todos los días, como nuestro guía, como nuestro alimento (Eucaristía), como nuestra roca firme, amando a los