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5   Analysis 42

5.1.   The Productivity Measure 42

El término animal se usa mucho en los libros y clases de ciencias. Ahora bien, si los alumnos están pensan-

do en categorías de seres vivos distintas de las que piensa el profesor, entonces puede haber una amplia gama de conceptos, tal como hemos descubierto.

Sirviéndonos también aquí del enfoque entrevista- sobre-ejemplos del que ya hablamos anteriormente, hemos emprendido diversas investigaciones sobre los signifcados que tiene para el alumno el término ani- mal (por ejemplo en Bell, 1981b; Bell y Barker, 1982). Los ejemplares y no ejemplares dibujados en tarjetas que se mostraron a los alumnos fueron, por orden: gaviota, vaca, araña, gusano, hierba, gato, hongo, bacalao negro, chico, rana, caracol, elefante, serpien- te, fuego, león, ballena, auto, árbol y mariposa. Hay algunos ejemplos de esos grabados en la figura 1.

Para un biólogo, la hierba, el hongo, el fuego, el auto y el árbol, no son animales; sin embargo, única- mente 4 de los 39 alumnos de rendimiento medio, variando en edad de los 9 a los 15 años, situaron los ejemplos categorizándolos de esa manera. Muchos de ellos sólo consideraban animales a los grandes te- rrestres, tales como los que puede haber en una gran- ja, en un zoo, en casa. Las razones para ser un animal iban desde el número de patas (se espera que los ani- males sean cuadrúpedos), el tamaño (los animales tie- nen que ser más grandes que los insectos), su hábitat

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Tomado de Roger Osborne y Peter Freyberg, El aprendizaje de las ciencias. Implicaciones de la ciencia de los alumnos, Madrid, Narcea, 1991, pp. 56-73.

*El nombre del célebre pájaro neozelandés que no vuela, es el apodo por el que se conoce, en el mundo anglosajón, a los habitantes de Nueva Zelanda. (N. del T.)

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La enseñanza de las ciencias naturales

(los animales viven en zona terrestre), el pelaje o la piel externa (los animales tienen pieles curtibles, etcétera) y la emisión de ruidos (los animales emiten alguno).

Se hicieron encuestas para determinar el predomi- nio de estas opiniones en muestras más representati- vas. La tabla 1 indica las proporciones de las mues- tras de los profesores en prácticas, profesores con experiencia y estudiantes de biología de primer año de universidad, que consideraron que una vaca, un chico, un gusano, una araña y la hierba, eran anima- les. Todos ellos fueron entrevistados cuando estaban recibiendo un curso de biología o de prácticas de cien- cias. En la figura 2 aparece la proporción de respues-

100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 Por

centaje de respuestas positivas

Vaca Ballena Araña Gusano 5 (50) (180) (240) (132) (194)(117)(186)(176)(150) 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17Edad en años (Tamaño de la muestra) Persona

{

{

{

Figura 2 Figura 1

tas para las muestras representativas de alumnos en- tre 5 y 15 años, así como de estudiantes de biología con 16 y 17 años de edad. Las curvas en forma de “U” para la ballena, el gusano y la araña, se han ha- llado con otras muestras, y vale la pena hablar de ellas aquí.

Las entrevistas que hemos hecho a niños de 5 años indican que los pequeños tienen un sistema de clasi- ficación relativamente sencillo. Los de edad más avan- zada, sin embargo, ya aprenden que hay insectos, mamíferos que viven en el mar, arácnidos, etcétera. Algunos de estos alumnos tienen un concepto de ani- mal restringido a los mamíferos terrestres. Uno de los niños con quien hablamos, respondió así:

Antes de que empezáramos con lo de ciencias, cuan- do estábamos aún en una escuela de pequeños, al nombrar a los animales es como si pensáramos en todos ellos. No clasificábamos a los insectos como insectos. Todo era simplemente un animal. Lo que no era humano, claro. Pero ahora... han cambiado las cosas, Ese grupo es de insectos, o de mamíferos, o lo que sea... Cuando uno se hace mayor le dicen que hay insectos y mamíferos, y en esta edad le ex- plican que todo es un animal o una planta... y an- dan perdiendo el tiempo cuando dicen que lo divi- den y clasifican todo. Y luego empiezan a reunirlo todo, al final, otra vez...

(Alumno de 13 años)

Vaca Hierba Araña

El lenguaje en la clase de ciencias

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Da la impresión de que este alumno, como tantos otros, no hubiera comprendido que los insectos y los mamíferos pueden ser considerados como unos subgrupos, o subconjuntos, del grupo de los anima- les y no como algo paralelo.

Además, lo que se suele utilizar en el lenguaje de cada día es el significado más estrecho del vo- cablo animal, y ello incluso sucede entre los cien- tíficos; por ejemplo, cuando leemos el aviso, en tiendas, etcétera, de que “No se admiten animales”, lo interpretamos en el sentido de que no se permite el acceso a los animales domésticos. Aunque los científicos estimen que las personas son animales, no lo son en el sentido vulgar del término, de tal manera que nosotros sí podemos entrar y comprar. De modo similar, los animales van al veterinario y las personas, al médico...

En otro estudio (Stead, 1980) se investigaron los significados para los alumnos de la palabra vivo, vol- viéndose a servir al efecto del enfoque a base de entrevistas-sobre-ejemplos. Un sorprendente número de alumnos consideraba que el fuego, las nubes y el sol estaban vivos; además, algunos de los alumnos mayores podían justificar su clasificación de acuerdo con las características de las cosas vivientes: por ejem- plo, el fuego consume la madera, se mueve (vacila y se agita), requiere aire, se reproduce (las chispas ori- ginan otros fuegos) y produce desechos (el humo). El predominio de esas ideas se indica en la figura 3, que muestra los resultados de una sencilla encuesta don- de a los interrogados se les preguntó si (sí o no) un incendio, un coche en movimiento y una persona estaban vivos. Es el sentido metafórico, más que el

científico, de los significados de vivo el más común- mente usado en el lenguaje cotidiano. Decimos que el fuego está vivo porque se comporta como si así fuese; hablamos de un cable vivo y de un belén vi- viente. Al igual que sucede con el vocablo animal, el término viviente tiene dos significaciones comunes: la científica y la vulgar. El problema que se les plan- tea a los alumnos en clase es el de saber cuál de estos dos significados es el que mejor corresponde a una ocasión en particular.

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