3.4 Hypotheses Development
3.4.2 The ’purchased skill’ hypothesis
Hasta 1997, España fue el país europeo con mayor incidencia de SIDA, debido a la transmisión entre usuarios de drogas por vía parenteral. Desde el inicio de la epidemia en España se han notificado un total de 81.855casos de SIDA. Esta incidencia de SIDA nos indica la frecuencia y evolución de los estadios avanzados de la infección por VIH; y nos permite
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evaluar la efectividad de los tratamientos y la precocidad del diagnóstico de la infección por VIH, aunque no la frecuencia de nuevas infecciones ni su evolución (19).
Esta tasa de diagnósticos de infección ha ido disminuyendo y en el 2004, España se situó por debajo de muchos países europeos. A pesar del marcado descenso de la incidencia de SIDA en España desde la extensión de los nuevos tratamientos antirretrovirales, nuestro país sigue siendo uno de los países de mayor incidencia de SIDA en Europa Occidental; aunque las nuevas infecciones en los usuarios de drogas por vía parenteral también han disminuido. Reforzar las medidas de prevención y promover la prueba del VIH ayudarán por tanto a mantener la tendencia decreciente.
Hasta el 30 de junio de 2012 se ha recibido la notificación de 844 casos de SIDA diagnosticados en 2011 según el Registro Nacional de Casos de SIDA. Tras corregir por retraso en la notificación, se estima que en dicho año se diagnosticaron en España 1.038 casos de sida, casi un 85% menos que en 1996, el año previo a la generalización de las terapias antirretrovirales de gran actividad (TARGA). El 79% de casos de SIDA, se diagnosticó en hombres con una mediana de edad aproximada de 42 años y el 20.8% en mujeres; y un 0.2% recae en pacientes pediátricos.
La transmisión en hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres (HSH) fue la más frecuente (54%), seguida de la transmisión heterosexual, que supone un 31%, y la de UDVP, que sumó un 5%. Por tanto, el 85% de los nuevos diagnósticos de VIH del año 2011 tienen su origen en la transmisión sexual (Figura 2).
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Figura 2. Nuevos diagnósticos de VIH. Categoría de transmisión y sexo. Registro Nacional de SIDA.
La proporción de casos de sida en personas cuyo país de origen no es España ha ido subiendo progresivamente desde el año 1998 hasta alcanzar el 30% en 2011.
La enfermedad indicativa de SIDA más frecuente al igual que en años anteriores, sigue siendo la tuberculosis, que afecta al 28% de los casos. Le siguen la neumonía por Pneumocystis
jirovecii que se da en un 23% de los casos y la candidiasis esofágica (13%) (figura 3).
Figura 3. Enfermedades diagnosticadas de SIDA más frecuentes en España (2007-2011). Registro Nacional de SIDA.
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A nivel mundial y según ha estimado la OMS (Organización Mundial de la Salud), en el año 2011, 34 millones de personas convivían con el VIH, de las cuales más de dos tercios residían en África subsahariana, donde se produjeron el 70% de todos los fallecimientos por SIDA. A diferencia de otras regiones, la mayoría de personas que viven con el VIH en África subsahariana son mujeres (58%).
En 2011 se infectaron por VIH 2.5 millones de personas y murieron por causas relacionadas con el SIDA 1.7 millones (tabla III).
Tabla III. Resumen mundial de la epidemia de SIDA.
Personas que vivían con el VIH en 2011
Total 34 millones [31.4 millones–35.9 millones]
Nuevas infecciones por el VIH en 2011
Total 2.5 millones [2.2 millones–2.8 millones]
Número de muertes causadas por el SIDA en 2011
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La incidencia anual de nuevas infecciones ha permanecido globalmente estable en el África Subsahariana. Algunas regiones como África Meridional, han conseguido grandes avances, especialmente en la transmisión a niños, gracias a la mayor cobertura de servicios se ha disminuido el índice de transmisión tras la lactancia. En la mayoría de los países de África Oriental, la prevalencia del VIH en adultos está estabilizada o ha comenzado a descender. Lo mismo está ocurriendo en África Occidental y Central, donde en general, la prevalencia de VIH es estable.
Pese a las recientes mejoras registradas en algunos países, la vigilancia epidemiológica en Oriente medio y África del Septentrional sigue siendo limitada. Se estima que el número de nuevas infecciones ha aumentado un 35% en estas regiones en 2011. Salvo en Sudán, donde la principal vía de transmisión son las relaciones heterosexuales de riesgo, en el resto de países de estas regiones, el principal factor de transmisión de VIH fue la exposición a equipos de inyección de drogas contaminadas.
En Asia, las últimas estimaciones indican que en 2011, eran portadoras de VIH casi 5 millones de personas, donde la mayor prevalencia se encuentra en Asia suboriental. Excepto en Indonesia, en el resto regiones del Asia suboriental se ha producido un descenso en la prevalencia del VIH.
En Europa Oriental y Asia Central, se estima que 1.4 millones de personas vivían con el VIH en 2011. La mayor parte de los nuevos diagnósticos de VIH provienen de Belarús y Kazajstán. La vía de transmisión tanto en Asia central como en Europa oriental era en su mayoría atribuible a los UDVP.
La epidemia en el Caribe varía según la zona, aunque la zona del Caribe es la segunda región más afectada del mundo. La prevalencia en el Caribe se estima en un 1% en 2011. La República
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Dominicana y Haití son las dos regiones donde la prevalencia es más elevada. El SIDA sigue siendo en el Caribe una de las causas principales de defunciones entre personas de 25 a 44 años.
En América Latina, la prevalencia del VIH es de 1.4 millones de personas infectadas, siendo Brasil la zona con mayor número de personas con VIH. En América del sur, las relaciones sexuales sin protección entre varones son un factor importante de riesgo en las epidemias de Bolivia, Chile, Ecuador y Perú; aunque ahora países de América central como Honduras y Belice están desarrollando epidemias más intensas, las campañas de prevención del VIH están siendo muy eficaces.
Los niveles de infección por VIH en Oceanía siguen bajos, 53.000 personas vivían con el VIH en 2011; sin embargo no se consigue reducir la epidemia de SIDA, siendo Papua Nueva Guinea la zona con mayor número de personas infectadas por VIH (99% de los diagnósticos de VIH notificados).
En América del Norte, Europa Occidental y Central, el número total de personas que viven con el VIH está en aumento, debido principalmente a la existencia de antirretrovirales. En conjunto, aproximadamente 1.4 millones de personas en América del Norte y 900.000en Europa occidental y Central vivían con el VIH en 2011. Los Estados Unidos de América es uno de los países que registran el mayor número de infecciones por el VIH en todo el mundo, la mayoría de ellas debidas a las relaciones HSH sin protección, al igual que ocurre en Canadá.
En Europa Occidental, la principal vía de transmisión fueron las relaciones heterosexuales y HSH de riesgo, en su mayoría entre inmigrantes y migrantes. En España, Italia, Francia y Reino Unido, la epidemia sigue siendo la mayor de Europa occidental y central. En Europa occidental y central, el número de nuevas infecciones por el VIH diagnosticadas en 2011 fue de unos 30.000.
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Durante la última década, muchas epidemias nacionales han cambiado exponencialmente. Veintitrés de los países que presentan grandes descensos en la incidencia están en África subsahariana, donde el número de personas que se infectaron por el VIH en 2011 (1,8 millones [1,6 millones-2,0 millones] fue un 25% menor que en 2001 (2,4 millones [2,2 millones-2,5 millones]). A pesar de estos avances, en esta región se produjeron en 2011 el 71% de las nuevas infecciones en adultos y niños de todo el mundo, lo que resalta la importancia de continuar y fortalecer las iniciativas de prevención del VIH en la región.
Las tendencias epidemiológicas son menos favorables en otros países. En al menos nueve, el número de nuevas infecciones en 2011 superó en al menos un 25% el de 2001 (Bangladesh Filipinas, Georgia,Guinea-Bissau, Indonesia, Kazajstán, Kirguistán, República de Moldova, Sri Lanka. La epidemia, junto con otras circunstancias como las crisis alimentarias, los conflictos armados o los cambios económicos y sociales acelerados (que condicionan la acentuación de las diferencias sociales, un acceso limitado a los servicios básicos y/o el aumento de los movimientos migratorios), crea las condiciones favorecedoras para la rápida propagación de la infección.
Acabar con la pandemia de SIDA, dependerá en su mayoría de cambiar las normas, actitudes y comportamientos sociales que contribuyen a su expansión. Habrá que reforzar la prevención del SIDA, evitando así millones de nuevas infecciones cada año, tendremos que impulsar el acceso al tratamiento, no sólo del VIH sino también aquel que prevenga las infecciones oportunistas y por último, habrá que reforzar la atención del VIH, tanto en recursos humanos como en los sistemas. Además de todo ello debemos invertir en investigación y desarrollo de fármacos, microbiocidas y vacunas que posteriormente queden al alcance de todos los pacientes infectados por VIH (20).