3 CHAPTER THREE: Methodology
3.2 The Research Orientation
La “Post Invasión” Peruana está marcada por el “éxodo, refugio y retorno” de los
habitantes orenses, que primero vivieron la guerra psicológica a partir del planeo bajo de la aviación peruana, que investían en forma rasante al pueblo civil, no obstante combatirse en la línea de frontera. (Prieto, 2004, pág. 284)
La ocupación se dio en Julio de 1941 a Febrero de 1942 cuando las tropas peruanas desocuparon el territorio provincial y fuera entregada por los Delegados de los Países Garantes formada por militares norteamericanos, argentinos y brasileños que según, David Rodas, fueron el Coronel de la Armada Norteamericana (USA) Benjamín Patte, y los Tenientes John Wrigrith y Charles Bogss; los oficiales argentinos Capitanes Edmundo Civalí y Manuel Vilela; y los oficiales brasileños Teófilo Aruda y Silverio Sarabia.
Ya entregara la provincia de lo cual hay una acta que restablecía el Orden Jurídico con fecha 12 de febrero de 1942, los orenses retornan nuevamente a sus casas, cuya desolación la describe Marco Antonio Lamota redactor del Diario El Telégrafo titulando al
tema: “Lo que vi en El Oro” narración que después fue publicada en periódicos y revistas
que circularon post Invasión Peruana. Al igual que circulaban los Diarios El Telégrafo, El Universo y La Nación, diarios que como bálsamo eran leídos, donde se condena los hechos que había sufrido la Provincia, que de a poco se fue reactivando en la actividad agrícola y comercial con el Puerto de Guayaquil, donde también se reanudó el servicio de cabotaje (Puerto Bolívar Guayaquil) con las Motonaves Colón, Daisy, Edith, Faraón entre otras.
La historia a más de ser la crónica de los hechos son quizá también los factores que configuran aquellos acontecimientos. Los orenses recibieron una provincia con sus viviendas destruidas y consumidos los recursos de las haciendas, fincas y huertas; pero con el trabajo diario, la labranza, se retoma la actividad cacaotera; principal renglón del desarrollo económico, pese al asistencialismo del gobierno con decretos que proveían a los orenses, que habían sido desarraigados de su terruño, quedaron sectores marginados de estos beneficios, apareciendo en el ámbito provincial la Misión Ecuatoriana Norteamericana dando asesoramiento al hombre del agro en productos de ciclo corto para el consumo interno.
“El Orense no se sentó a llorar su suerte”, así rezaban los títulos de los periódicos guayaquileños de ver al hombre de estas tierras incorporado a sus actividades, ya que el Orense percibió que con el cambio del cultivo del cacao al banano mejoraría su situación. El racimo de banano “enchantado” con un precio, anterior de la invasión de tres sucres, pasó a pagarse seis, doce y hasta diez ocho sucres. Mientras se da la transferencia de cultivo en forma primaria o silvestre. En 1948 el gobierno de Galo Plaza con sus ministro de Agricultura Clemente Yerovi Indaburo anoticiados por las informaciones exclusivas de la Canadian Corporation de Tenguel que recomendaban que se controlen las crecientes de los ríos y se siembre el banano a gran escala.
Esta situación social y económica se conjugaba con el espíritu patriótico y el fervor que se vivió después de aquella ocupación peruana, así como un permanente estado de guerra que quizá impidió el desarrollo de la interconexión terrestre entre la Provincia del Guayas y la Provincia de El Oro, ya que era estratégico no abrir carreteras y mantener las vías de cabotaje en el Canal de Jambelí, el cual estaba protegido por la Marina Ecuatoriana, que fuera vencedora en la batalla Naval de Jambelí.
Los medios de comunicación que cuentan el sufrimiento de las personas que habitaban los cantones de la Provincia de El Oro, son los tres Diarios Guayaquileños antes anotados (El Universo, El Telégrafo y la Nación), así como las emisoras guayaquileñas, Radio Guayaquil y Radio Bolívar. Es en este periodo de post invasión, denominada como el de la transferencia del cultivo del cacao al banano, estando inmersa la provincia en el proceso de consolidación del modelo primario de exportación (con el Primer Mini Boom Bananero) marcado hasta el final del gobierno de Plaza (1952).
Los medios de información de esta época, entre la “Entrega de la Provincia y el
gobierno de Galo Plaza (1948- 1952), se circunscriben a condenar la Invasión Peruana, y la reproducción de artículos venidos de los diarios guayaquileños, entre estos periódicos tenemos La Voz del Pueblo, de Alejandro Campoverde Andrade que tiene concepciones de Literatura, civismo y además pide integrar El Austro con la carretera Girón Pasaje; Frontera de Escilda Ugarte Molina y Raquel Ugarte Molina (madre y tía del periodista deportivo Vito Muñoz Ugarte), profesoras pasajeñas, que le dieron los siguientes contenidos: cultural, cívico y político y que eran de corte Liberal. Aparecen en este periodo también haciendo información los hermanos Pompeyo y Tito Fernández M. así como su primo Don Ponciano Fernández.
La fuerza económica de la provincia de El Oro es bicéfala, se maneja la producción cacaotera que se la combina con el banano, producto que permitió un
esplendor económico, no solo por los incentivos que generó el gobierno de “Plaza y Yerovi”, sino que por la producción bananera en racimos permitió el reasentamiento de las bases como “Provincia Bananera”. En esta década de (1942-1952) aparece la necesidad de un puerto para la exportación Bananera. La Compañía Naviera Grace Line a través de la Naviera San Lucas, convierte a Puerto Bolívar en un destino fijo para la exportación bananera, poniendo un barco semanal en la rada. Pero la necesidad de un nuevo puerto en el mismo Puerto Bolívar está latente, ante esta circunstancia el Concejal de Machala Lcdo. Alejandro Castro Benítez, promueve en el concejo la construcción de un muelle moderno el mismo que tendrá la especialidad de un puerto para exportar sus propios productos.
En esta década (1950) se marcaron record en cuanto a la relación con décadas anteriores, de 13.881 toneladas se pasó a 491.820 toneladas finalizando la década con una exportación de 855.571 toneladas de “banano” con el precio del racimo de 18.46 sucres, con un volumen global monetario de 96.7 millones de sucres.
En esta década circula la Gaceta Municipal así como Radio Cultural Machala dirigida por Kleber Franco Cruz, se abre la emisora Radio Nacional El Oro dirigida por el “Capitán Veintimilla”; Radio Pasaje de Enrique Ugarte Molina; Nicolás castro Benítez y Hugo Mora
Barrezueta publican una narración “Estampas de la Guerra (1941)”.