3 CHAPTER THREE: Methodology
3.5 Working with the Data
A pesar de que el período de estudio (1755 – 1875) incluye varias décadas en la que no hubo ningún tipo de actividad periodística, vale la pena referirse, aunque de manera sucinta a las características que desde la época colonial fue adquiriendo la denominada región centro-sur. Muchos autores coinciden en señalar que esta región tiene signos propios, diferentes del resto de la Sierra y diferente también de la Costa. Fundamentalmente Cuenca y su región está incomunicada espacialmente del poder central que se mantiene en Quito y es visible el antagonismo entre las dos ciudades. En especial vale la pena referirse a los distintos estudios realizados por investigadores del Instituto de Investigaciones Sociales (IDIS) de la Universidad de Cuenca, y publicados durante las décadas de 1970 y 1980.
La conformación de región con características propias transcurre por varios ejes explicativos. Por un lado el aislamiento originado en las propias características geográficas. El Nudo del Azuay al norte y la cordillera de los Andes al oeste son barreras naturales que impiden la comunicación con Quito y Guayaquil. De otro lado, la región no tuvo grandes haciendas productoras como otras zonas del país, sino más bien pequeñas parcelas que contribuían a la precariedad de la producción agrícola y ganadera. Adicionalmente la región que se iniciaba en el nudo del Azuay, estuvo ligada con el norte del Perú, por circuitos de comercio, culturales, de familia y amistad, como lo asegura María Cristina Cárdenas Reyes, (Cárdenas Reyes, Construyendo el Estado nacional desde la región. El progresismo azuayo del siglo XIX, 2003). En muchos casos la relación de la región Centro-sur era más fácil con Lima que con Quito. En la época colonial, en Cuenca y en general en la región de la cual era su centro, la economía se caracterizó por dos formas de producción, conforme lo indica Lucas Achig en la entrevista que gentilmente fuera concedida. Estas dos formas son, la producción de pequeñas propiedades rurales, en las que la agricultura es principalmente de subsistencia y que se combina con actividades artesanales con orientación hacia el mercado; y el régimen hacendado que fue adaptado por los colonizadores españoles.
Pero las actividades artesanales no solo se desarrollaban en el ámbito rural; también en la ciudad existía un importante núcleo de artesanos que comprendía a toda la familia. Como producción artesanal, tanto en el campo como en la ciudad, sobresale la elaboración de tejidos
de algodón como tocuyos, bayetas y cordobanes que eran comercializados fuera de la región, principalmente en Perú. Esta vinculación de la economía al mercado permitió que se genere la llamada “monetización” de la economía que no es más que la utilización de la moneda como medio para intercambio, lo que dinamiza la economía regional.
Conforme lo indica Achig, el mecanismo de producción y comercio que se desarrolló en torno a los textiles tuvo rasgos muy interesantes y permitió el enriquecimiento de ciertos intermediarios locales.
En resumen existía un circuito comercial integrado por mercaderes quienes viajaban aproximadamente cada dos años, llevando los productos textiles elaborados por los artesanos de la región. Los mercaderes se trasladaban por Loja hacia Lambayeque (Perú), lugar dondese vendía parte de la producción de tocuyos; este dinero permitía contratar en Piura mulas para llevar a la carga hasta Lima y así vender la mercadería restante.
Parte del producto de esta venta era utilizado para comprar “efectos europeos” que luego eran vendidos a las familias pudientes de Cuenca. El resto servía para, al regreso, comprar algodón al norte del Perú y llevarlo hacia Cuenca. El proceso que se seguía es similar a lo que años después se hará también con la paja toquilla: pequeños comerciantes locales adelantaban la materia prima las hilanderas y tejedoras, que tenía que pagar sus deudas con el tejido elaborado, el que era recibido por un valor muy bajo, manteniéndose una dependencia permanente con los intermediario y con los comerciantes monopolistas de Lima.
El proceso independentista de Cuenca (noviembre de 1820) y los acontecimientos que siguieron durante la primera década de siglo XIX, significaron para la región un motivo de empobrecimiento por las elevadas contribuciones que debió realizar, primero para el ejército chapetón a raíz de la pérdida de la independencia en diciembre de 1820, luego las erogaciones para la conquista final de la independencia en 1822, y después, para la guerra contra Perú en 1829. Así lo indica Juan Cordero Íñiguez en el libro Signos de Identidad Cuencana. (Cordero Íñiguez, 2011)
Pero no solo estas contribuciones empobrecieron a la región, sino que ésta además se vio enormemente afectada por las limitaciones comerciales que se impusieron, tanto por parte del Gobierno Grancolombiano, desde 1822, como del naciente Estado Ecuatoriano a partir de 1830.
Para referirnos simplemente a un aspecto de esta temática, señalaremos la producción de tocuyos y bayetas que fue importante fuente de ingresos para la población indígena de Cuenca, Guacaleo y Azogues, que se redujo en 1828 a menos de la mitad de lo que se producía en 1802.
A lo largo del siglo XIX, Cuenca tiene un importante papel en la política nacional, que le llevará inclusive a tener dos Presidentes constitucionales. Este protagonismo está ligado a la presencia de intelectuales de valía que impusieron sus ideas, no solamente a dentro de la región sino en todo el Ecuador. En ocasiones el papel de los políticos cuencanos fue marcadamente de defensa de los intereses regionales frente al centralismo y al “bi-centralismo” que se empezaba a formar fuertemente en el país. Es importante destacar que, como lo veremos más adelante, la forma principal de expresión de las opiniones de los políticos cuencanos fue a través de los periódicos que se convirtieron en el mejor canal para la trasmisión de las ideas.