Chapter 5 Lines characterization
5.1 Theoretical definition
ducto está dado, es decir, que será determinado por fuerzas externas al es- quema clásico de pensamiento, entonces no se puede objetar el análisis clá- sico de la manera en que el autointerés privado determinará qué se produce en especial, en qué proporciones se combinarán los factores de producción para producirlo y cómo se distribuirá el valor final del producto entre ellos.. . Entonces, aparte de la necesidad de controles centrales para pro- vocar un ajuste entre la propensión a consumir y la inducción e invertir, no existen más razones que antes para socializar la vida económica.
Este pasaje está muy cerca del final de la General Tbeory de Keynes, mientras que la síntesis neoclásica empieza con la presunción de que la polí- tica macroeconómica asegura de alguna manera el pleno empleo —cual- quiera que sea el significado de este término— y entonces describe lo que debería ocurrirle al resto de la economía. C o n el pleno empleo asegurado por medio de un supuesto, los economistas neoclásicos regresan a sus vie- jos modelos prekeynesianos de equilibrio walrasiano. Este supuesto es, por lo tanto, muy parecido al supuesto siete antes discutido, de que el gobierno aseguraría siempre una distribución óptima de la riqueza, o por lo menos, éticamente aceptable. Sin embargo, se aporta poca, si acaso alguna, argu- mentación sobre las dificultades de alcanzar la meta elusiva del pleno em- pleo, así como la economía ortodoxa del bienestar del óptimo perfecto des- cuida la pregunta de cómo poner en práctica la redistribución de la riqueza.
Yo contesté el supuesto 10 con la observación de que no existe en rea- lidad un mecanismo verdaderamente factible para redistribuir la riqueza que no implique impuestos a los bienes y otras formas de política econó- mica que la teoría del bienestar del óptimo perfecto considera distorsio- nadores. Más aún, esta constatación surge al considerar explícitamete el problema de la redistribución en una economía con información privada. La síntesis neoclásica promete algo parecido. Una vez que entendamos me- jor cuáles son las causas reales de tanto desempleo angustiante, probable- mente no nos sentiremos capaces de ignorar el desempleo en el resto de nuestro análisis económico. Más bien podemos empezar a darnos cuenta de cómo el problema del desempleo interactúa con muchos otros aspec- tos de la economía, incluyendo los mercados de capital imperfectos. En la situación actual parece ser que los economistas están en desacuerdo sobre las causas del desempleo, lo que deja el campo libre para que los políticos puedan alegar que nada más debe hacerse porque los desempleados son de- masiado haraganes para querer un trabajo o porque muchos de ellos están realmente participando en la economía subterránea al tiempo que reclaman ingresos por desempleo o porque los sindicatos establecen salarios y condi- ciones de trabajo muy elevados como para permitir que las empresas con- traten suficientes trabajadores nuevos para eliminar el desempleo. Tales ale- gatos son más peligrosos por el hecho de consistir en verdades a medias.
hay una tasa "natural" de desempleo, es tiempo de que los economistas abandonen algunos de los supuestos que hacen aparecer al desempleo co- mo algo anormal. Las secciones anteriores contienen abundantes sugeren- cias, incluyendo racionalidad limitada y mercados de trabajo desagregados que incorporan no convexidades. Hay el riesgo de que hacer el desempleo menos anormal pueda también hacernos demasiado tolerantes de las imper- fecciones en los mercados laborales, de lo cual es un síntoma. Por otro la- do, reconocer que aun los mercados de trabajo que funcionan bien pueden dejar a algunos individuos desafortunados en una situación muy dura pue- de llevar a una mayor aceptación de los programas de bienestar que se han establecido para aliviar tal dureza, aunque sean caros, descansen en impues- tos muy "distorsionadores" y recompensen por encima de lo que sería ideal a aquellos cuyas dificultades son más aparentes que reales o auto- impuestas. Como leemos en Robinson (1936, p. 228):
La actitud mental que prevalece ahora en ciertas oficinas, de que el desempleo es el resultado de una haraganería viciosa de los individuos desempleados, alca- hueteada por la ayuda de bienestar, es, en gran medida, un anacronismo que tuvo cierta plausibilidad en la época en que había abierto acceso a la tierra, de manera que cualquier individuo activo v laborioso podía ganarse la vida cuando quedaba desempleado en forma no muy diferente de lo que obtenía en su oficio anterior.
20. Hay un bien de capital representativo
Los neoclásicos tardíos han aclarado la base de la vieja ortodoxia de lo que era cuando Keynes estaba tratan- do de diagnosticarla. En sus modelos se asume explíci- tamente que existe v siempre ha existido una previ- sión correcta o que el "capital" es maleable, de modo que puede destruirse (sin costo) el pasado y equilibrar- lo con el futuro; en pocas palabras, suprimen al tiempo.
JOAN ROUINSON, 1971, p. 89.
En Solow (1956a) se presentan tres supuestos que le permitían Ignorar las expectativas; i) capital maleable, ii) una tasa de ahorros constante, iii) ajuste instantáneo de todos los mercados. Si se eliminaba uno de estos tres supuestos, los senderos dinámicos cambiaban dísticamente (Stiglitz, en Mirrlees y Stern, 1973, p. 163). Era divertido molestar a Samuelson, pero este debate distrajo la atención del tema principal.
JOAN ROUINSON, 1979b, p. xviii.
Éste es el tercer problema de agregación que se aborda en este ensayo, des- pués del problema de agregar la parte de consumo de la economía en un