3.3 Mathematical Tools to Model Optimization Strategies in Device-to-Device com-
3.3.2 Game Theory
Consiste en la reunión en un mismo espacio-tiempo de expectativas, sueños, necesidades, dependencias, conflictos, alegrías, tristezas, negociaciones y amores, entre muchos otros vínculos, que generan una relación fusional de proyectos de vida comunes. Se considera que así es la forma que permite la construcción permanente del propósito de hogar y familia.
Las emocionalidad que configura el vinculo erótico afectivo, es tan importante como las condiciones materiales-espaciales referidas al hogar y su equipamiento, y los ingresos para la sostenibilidad de los requerimientos básicos y los necesarios para la consecución de los proyectos vitales individuales y compartidos. Este es el caso de María y Marcos, Estefanía y Jorge, Victoria y David, y Catalina y Manolo, la conyugalidad tiene dos características:
Convivencia Permanente Continua: Esta es experimentada por Victoria y David y
se vieron abocados a tomar la decisión. En ésta la coparticipación de la pareja en la sostenibilidad económica y las actividades del hogar es fundamental.
Para Victoria y David, la convivencia se estableció al tener que afrontar un embarazo inesperado en una edad muy temprana, y no poder contar con el apoyo de la familia. Victoria proviene de una familia nuclear con tendencia a la transformación de las preconcepciones tradicionalistas frente al hogar y la familia, por ello pese a la situación que experimentaba la pareja, no hubo oposición o presión para que formalizaran de un modo particular la unión, según lo manifestado por Victoria. David proviene de una familia monoparental femenina, donde el ejercicio de la crianza y la proveeduría exigió esfuerzos laborales de madre para poder sostener el hogar, por ello para él no existe un prototipo de “familia perfecta”, ni un lazo que de mayor legitimidad que otro. En este caso, las restricciones socioeconómicas de las familias, no permitían que se hicieran cargo de la pareja, por lo cual decidieron iniciar la cohabitación y con este, el proyecto de vida conjunto. Victoria (P, 12, 2010) refiere sus vivencias así: “Para que mi Mamá y la Mamá de David nos ayudaron mucho, no en lo económico, porque las situación no daba, pero si, echándonos ganas y ayudándonos con el bebe. Nosotros teníamos el tiempo contado, estudiando, trabajando, rebuscándonosla, y porque era necesario también ayudar a nuestras familias, mejor dicho reconocerles algo por lo del bebe, además de mis hermanitos (…) fue muy duro al principio y tuvimos momento difíciles y conflictivos, casi siempre por lo económico, porque para que apoyarnos en la universidad, que cocinando y eso nos repartíamos todo, sino no alcanzaba ni él ni yo hacer nada, ni estar pendiente del niño, porque que llevarlo y traerlo… Claro que arrendamos una piecita cerca a donde mi Mamá, y bueno de ahí empezamos y aquí estamos. Yo decía que estaba a veces muy mamada, yo creo que David también…pero ah Dios nos ayudó y si peleábamos, al otro día tocaba o tocaba estar bien. Él tuvo que trabajar mucho en una época y casi ni nos veíamos, a mí también me toco duro, y yo cuidaba el niño mas.”
Los conflictos en las parejas de jóvenes adultas/os jóvenes se evidencian en el plano socioeconómico, la sostenibilidad del hogar implica unos ingresos, que además deben alcanzar para viabilizar los proyectos de vida personales, cuando esto no potencializa, las frustraciones empiezan a ser visibles en la estabilidad de la relación vincular.
Convivencia Permanente-interrumpida: Esta es el caso de María y Marcos y de
Estefanía y Jorge, quiénes cohabitan en la vivienda de alguno de los dos seis días de la semana, el séptimo día retornan a sus hogares para organizar la ropa, visitar a la familia y empezar de nuevo el ciclo semanal. Estas parejas no han dado el paso a la convivencia permanente, por la comodidad que les representa especialmente para los hombres esta situación.
Es el caso de Estefanía quien proviene de una familia monoparental femenina y Jorge de una recompuesta, para él no existe ninguna presión familiar o social para tomar una decisión diferente a la situación que vive. Entre tanto para Estefanía, pese a que sus padres son divorciados, esperan que ella, hija mayor, logre una unión bajo el esquema tradicional, según ella su familia no sabe que Jorge se queda en su apartamento y no tiene por ahora razón para exponerlo.
Para Jorge la situación es cómoda, ya que no pierde su independencia y tampoco gana todas las responsabilidades que implicaría una cohabitación permanente. Los gastos no son compartidos en la totalidad, para Estefanía la carga es mayor al ser de ella el apartamento. Así se refiere Jorge (P, 11, 2010): “Que te cuento, a ver (…) para mi es incomodo la cargadera de la ropa de un lado para el otro, cada uno tiene su apartamento, pero ella en el mío casi no se queda, por las cuestiones esas de las mujeres, que el maquillaje, las cremas, la ropa, en fin todo eso. Entonces ella siempre me dice que mejor me quede yo en el apartamento con ella. Para mí eso es incomodo porque que los zapatos, que cuales tengo aquí en el apartamento de ella y los que tengo en el mío, a veces cuando me voy a vestir se me olvidan las cosas y entonces es el lio porque creí que tenia aquí tal camisa y no me convine la que tengo, eso es lo mas incomodo(…) Todavía no quiero convivir del todo aunque es del todo, porque no me siento preparado y tampoco la veo a ella preparada…es mejor esperar y así estamos bien, a mi me gusta cocinarle mucho. Pienso que con el tiempo puede funcionar y nos casemos pero lo veo tan lejano, por nuestros trabajos tenemos que viajar mucho y hemos tenido problemas es por la falta de tiempo en común a veces para vernos.”
Los conflictos se presentan al sentir: “no ser de aquí y no ser de allá”, no permite que se dé una toma de decisión concreta frente a los proyectos futuros, para los hombres no contar con la responsabilidad que implica un hogar además de conservar su independencia les representa una ventaja, para las mujeres es una desventaja al no permitir concretar la relación bajo parámetros formales. Esta situación hace que experimenten en esta coyungalidad estabilidad, placer y comodidad.
Estas modalidades de convivencia me generan como conclusión, pensar que los conflictos son visibles en estas formas de coyungalidad, ya que implican avanzar en los “límites de la confianza”, que tienden a distorsionar la figura idealizada de la pareja, en las actividades diarias. Estas aumentan conforme se avanza de una forma de convivencia a otra. En la
ocasional, la falta de espacios privados para la intimidad de la pareja, hace que ese otro no
se sienta aun tan íntimo, las hipervelocidades para alcanzar hacer todo en el día, reducen considerablemente los tiempos para compartir, estos generalmente son en las tardes noches y los fines de semana, dejando una demanda afectiva insatisfecha que no permite sentir completud con la pareja, dando espacio para las inseguridades y las discusiones motivados por cualquier circunstancia.
En la Intermitente, los conflictos se sitúan en el no lugar, volvemos a retomar el “no ser
de aquí, y tampoco ser de allá”, referidos a la toma de decisión para avanzar más en el compromiso de la relación, para las mujeres esta situación es más difícil que para los hombres quienes experimentan mayor comodidad, y ellas mayores demandas de concretar el vinculo formalizándolo a través del matrimonio tradicional o la unión marital de hecho. Esta también es la forma de convivencia que permite mayor construcción en la relación vincular, reconociendo en los territorios de la intimidad a ese otro, y las posiciones frente a la coparticipación económica y de las labores del hogar.
Tabla 3-1: Características de los tipos de Convivencia, los conflictos y las bondades.
PAREJA TIPO DE CONVIVENCIA
FORMA DE CRIANZA CONFLICTOS BONDADES
1 Luciana
Ocasional
Falta de espacios privados para la
Tiempo e ingresos para avanzar en proyectos de
2
Oriana Tradicionalista intimidad
Tiempos insuficientes frente a las demandas afectivas vida individuales Autonomía Fabio 3 Calixta Intermitente Tradicionalista en transformación No concreción del vinculo: “no ser de aquí,
y tampoco ser de allá”
Construcción en la relación vincular, reconociendo en los territorios de la intimidad a ese otro, y las posiciones frente a la coparticipación económica y de las labores del hogar.
Heineken 4 Soledad José 5 Libertad Juan 6 Maritza Ernesto 7 Emilia Cesar 8 Amaranta Damián 9 Pablo Mariana 10 María Permanente Tradicionales y Emergentes
Ingresos limitados para promover los proyectos de vida individuales y la sostenibilidad del hogar Falta de tolerancia y compromiso Rutinización de la convivencia Espacios de crecimiento personal y de pareja Consolidación de proyectos comunes Creatividad en el ser y que hacer intimo
Marcos 11 Estefanía Jorge 12 Victoria David 13 Catalina Manolo
En la Permanente los conflictos emergen en tres planos: el económico, el relacional y el emocional. El primero parte de los ingresos que tenga la pareja para promover los proyectos de vida individuales, a la vez de cubrir las responsabilidades que implica un hogar, tanto como los tiempos para las tareas en su interior. El segundo frente a lo relacional, en el cual los grados de tolerancia, compromiso y mediación son indispensables para la permanencia y la estabilidad de la relación. Detalles mínimos como compartir la cama, más que en términos erótico sexuales, en las formas de coexistencia, el cómo se duerme, sin ronca o no, si la pijama va debajo de la almohada o en el armario, son ejemplos mínimos pero fundamentales. El tercero es el Emocional, que implica romper la rutina a la que inexorablemente está abocada la pareja, además de develarse tal y como es,
un ejemplo es el ritual que las mujeres experimentaban para arreglarse para el encuentro con la pareja antes de compartir la convivencia permanente, y otro es la costumbre y la sencillez que puede plantearse con la convivencia.
Estas formas de convivencia si bien permiten la construcción del vínculo erótico afectivo, concretar la tendencia monogámica de la unión, convivir, estimular la comunión de proyectos de vida y pensarse en familia, esto no se plantea de igual manera para mujeres y para hombres, lo cual lo analizaré de acuerdo a las experiencias de vida de las parejas.