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IF ((THERM(I) GT A1) AND (THERM(I) LT A2)) COUNT = COUNT+1 This single Boolean expression makes it easier to see the logic of the condition.

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quería ser emprendedor, como también lo habían sido mis tíos, abuelos y años después mi madre y mi padre.

Cuando cursaba los primeros años de la preparatoria, decidí volver a emprender. Me asocié con Gonzalo Alonso — quien luego se convirtió en el primer director de Google para América Latina — y arrancamos un negocio de venta de camise- tas para patinetos que exhibíamos desde nuestro coche estacionado en los

parques, el cual servía como stand. Lo hacíamos en los parques de la colonia

Polanco, al poniente de la ciudad de México, pero nos faltó disciplina. Prefería- mos irnos de fiesta y el proyecto no resultó. Le pusimos fin un año después de haberlo iniciado.

A finales de 1989, el gobierno del Distrito Federal estableció por primera vez el programa Hoy no circula, en busca de reducir la emisión de gases contami-

nantes. Entonces se prohibió la circulación diaria de los autos a través del núme- ro de placa, que determinaba el día de la semana que tenían prohibido circular. El programa causó revuelo. Mi buen amigo Rodrigo Gallardo y yo encontramos una oportunidad de negocio.

Mientras estudiábamos la preparatoria, compramos una franquicia estadounidense para lavar autos a domicilio. En una pick up instalamos las herramientas eléctri-

cas y el equipo que necesitaba, y salimos a las calles a lavar los coches que esta- ban estacionados como consecuencia del ‘Hoy no circula’. Realmente dejábamos el automóvil muy limpio, con un detalle impresionante. Dedicábamos unas seis horas a cada vehículo y cobrábamos más de 100 dólares. 24 meses después, vendimos el negocio a un primo porque no nos fue tan bien, ya que había que tener un seguimiento muy detallado de nuestros clientes y empleados, y con las demandas de la universidad no era fácil. Sólo recuperamos el capital invertido. Entre la preparatoria y la universidad, me tome un semestre sabático y mi padre me ayudo a conseguir un trabajo como corredor de seguros en Londres, en la compañía Lloyd’s of London. Para mí fue una excusa para viajar a Ingla- terra. Trabajé ahí de enero a julio de 1990 y, viéndolo en retrospectiva, fue una súper experiencia porque gracias a ello, conozco el mercado de seguros a nivel mundial y en general me dio una perspectiva muy amplia del mundo para mi edad.

Mientras yo estaba en Londres, y justo en esa época, se registró una de las peores explosiones en la historia de las refinerías en México, en el complejo Petroquímico de Pajaritos, en Veracruz. Mucha gente murió y los peritos inter- nacionales no podían entrar a la zona del siniestro hasta 30 días después del incidente. Los reportes que difundían estaban escritos en español y al ser el único mexicano en Lloyd’s, me pidieron ayuda. Esto fue como tomar agua de una manguera de bomberos, fue un aprendizaje muy rápido. Yo leía los reportes y les explicaba a los peritos extranjeros lo que estaba pasando. La experiencia fue valiosa y terminó después de ese verano, cuando empecé la universidad. Tras esa experiencia, me enfrenté al dilema de decidir qué carrera universitaria estudiar. Hablé con mi hermano, que estudiaba Ingeniería Industrial, y decidí seguir sus pasos. Así que comencé a estudiar en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Monterrey. En la universidad tenía muchos problemas con las materias de Química, Física y Ecuaciones diferencia- les. Dos años después, me di cuenta de que había elegido esa carrera por error y por falta de conocimiento, porque no hice el trabajo de entender cuál era la carrera adecuada para mí… hoy lo veo como una fortaleza, por el conocimiento interno que me dio para saber cómo operan las empresas y las fábricas. Mi papá estaba preocupado porque yo no olvidaba mi idea de ser emprendedor y él no quería que abriera otro negocio que fracasara, como todos los anteriores. Por eso, en diciembre de 1994 llamó a mi hermano, que entonces trabajaba en una Casa de Bolsa en Nueva York, y le pidió que me consiguiera trabajo. Mi hermano, inteligentemente, me consiguió una plaza como asesor financiero en las oficinas de Nuevo León, de Vector Casa de Bolsa. Los últimos dos años y medio de mi carrera trabajé ahí. Esa experiencia me cambió la vida, fue lo mejor que me pudo haber pasado porque aprendí la disciplina del trabajo, del mercado accionario y de inversiones a nivel mundial.

Mientras trabajaba en Vector y estudiaba la universidad, conocí aspectos de la cultura asiática y los sistemas de producción conocidos como Just in time.

Resolví que debía viajar allá para aprender de todos esos procesos. Mi hermano y mi padre me contactaron con Armando Jaruqe, el cónsul de México en Hong Kong, quien me consiguió trabajo como asesor financiero en el consulado, justo cuando iba a ser la transferencia a China de la soberanía de Hong Kong por

parte del Reino Unido. Ese fue mi primer trabajo fuera de la universidad y fue una gran suerte, por lo que aprendí y conocí del mundo.

Estuve en Hong Kong dos años, donde conocí Asia y pude entender ese mundo. Representó una buena oportunidad previa para ser emprendedor. Por eso, mi recomendación para los jóvenes que quieren emprender desde preparatoria o universidad es que primero trabajen para alguien durante dos o tres años. Con ello aprenderán a ser empleados y jefes, pero lo más importante es que sabrán cómo ser disciplinados para que las cosas funcionen.

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