INTRODUCTION
1.7 Thesis Organization
La diabetes es una enfermedad crónica grave que ocurre cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el organismo no puede utilizar de forma efectiva la insulina que produce. La hormona insulina regula el nivel de azúcar o glucosa en la sangre. Tener un nivel elevado de azúcar en sangre, uno de los efectos comunes de la diabetes no controlada, puede conducir con el tiempo a un daño serio en el corazón, los vasos sanguíneos, la vista, los riñones y los nervios. (OPS, 2019).
Si no se controla, la diabetes puede llevar a complicaciones graves como:
Enfermedades cardiovasculares
Neuropatía
Retinopatía o ceguera
Enfermedad renal crónica
Enfermedad vascular periférica y amputaciones de miembros inferiores 2.1.6.1. Diabetes Tipo 1
La diabetes tipo 1 (también llamada insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia) se caracteriza por una producción insuficiente de insulina por el organismo. Las personas con diabetes tipo 1 requieren la administración diaria de insulina para regular el nivel de glucosa en su sangre. Sin acceso a la insulina no pueden sobrevivir. Es más frecuente en los niños y adolescentes, aunque puede presentarse a
cualquier edad. Del número total de personas con diabetes, menos del 10% corresponden al tipo 1. (OPS, 2019).
Se desconoce la causa de la diabetes tipo 1 y no existe el conocimiento necesario para prevenirlo.
Los síntomas pueden ser:
Excesivas ganas de orinar y excesiva sed, sensación de hambre constante, pérdida de peso, cambios en la visión y fatiga.
2.1.6.2. Diabetes Tipo 2
La diabetes tipo 2 resulta de la incapacidad del organismo para responder o utilizar de forma efectiva a la insulina. Es el tipo más frecuente: afecta más del 90% de las personas con diabetes en el mundo. El sobrepeso y la obesidad son los principales factores de riesgo asociados con la diabetes tipo 2. Las personas con diabetes tipo 2 pueden presentar los mismos síntomas con menor intensidad, o incluso no presentarlos. Debido a ello, la enfermedad puede pasar desapercibida y sin diagnosticar durante muchos años, hasta que las complicaciones aparecen.
Durante muchos años, la diabetes tipo 2 sólo afectaba a los adultos, pero ha empezado a diagnosticarse en niños. (OPS, 2019).
En la diabetes tipo 2, el cuerpo es capaz de producir insulina, pero se vuelve resistente a ella, de modo que la insulina es ineficaz. Con el tiempo, los niveles de insulina pueden llegar a ser insuficientes. Tanto la resistencia, como la deficiencia de insulina pueden llevar a niveles de glucosa en sangre altos (Atlas de la diabetes, 2015).
Los síntomas de la diabetes tipo 2 incluyen:
Micción frecuente, sed excesiva, pérdida de peso y visión borrosa.
Aunque las causas exactas del desarrollo de la diabetes tipo 2 no se conocen todavía, existen varios factores de riesgo importantes. Los más importantes son el sobrepeso, inactividad física y nutrición pobre. Otros factores que juegan un papel importante son la etnicidad, historial familiar de diabetes, historial pasado de diabetes gestacional y edad avanzada.
En contraste con las personas con diabetes tipo 1, muchas personas con diabetes tipo 2 no requieren tratamiento diario de insulina para sobrevivir. El pilar del tratamiento de la diabetes tipo 2 es la adopción de una dieta sana, aumentar la actividad física y mantener un peso corporal normal. Varios medicamentos orales están disponibles para ayudar en el control de los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, si los niveles de glucosa en sangre continúan aumentando, puede que sea necesario prescribir insulina a las personas con diabetes tipo 02 (Atlas de la diabetes, 2015).
2.1.6.3. Diabetes Gestacional
Las mujeres con niveles de glucosa ligeramente elevados son clasificadas como que tienen diabetes gestacional, mientras que las mujeres con niveles de glucosa en la sangre sustancialmente elevados son clasificadas como que tienen diabetes mellitus en el embarazo. La diabetes gestacional suele ocurrir a partir de la semana 24 de embarazo (Atlas de la diabetes, 2015).
Los síntomas evidentes de hiperglucemia durante el embarazo son raros y difíciles de distinguir de los síntomas normales de embarazo, pero pueden incluir aumento de la sed y micción frecuente. Por lo tanto, se recomienda el cribado mediante un test de tolerancia oral a la glucosa. Debe llevarse a cabo al principio del embarazo en mujeres de alto riesgo, y entre las semanas de embarazo 24 y 28 en todas las otras mujeres (Atlas de la diabetes, 2015). Las mujeres con hiperglucemia durante el embarazo pueden controlar sus niveles de glucosa en sangre a través de una dieta saludable, ejercicio suave y monitorización de la glucosa en sangre. En algunos casos, insulina o medicación oral también puede recetarse (Atlas de la diabetes, 2015). La diabetes gestacional normalmente desaparece tras el parto. Sin embargo, las mujeres que han sido diagnosticadas con ella corren un mayor riesgo de desarrollar diabetes gestacional en otros embarazos, así como diabetes tipo 2 más tarde en la vida. Los bebés que nacen de madres con diabetes gestacional también corren un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en su adolescencia y juventud (Atlas de la diabetes, 2015).
2.1.6.4. Medicación para la diabetes tipo 2
Existen varios medicamentos para la diabetes tipo 2. La metformina está bien establecida y es una de las más efectivas. La gliclacida es una sulfonilurea que aumenta la secreción de insulina en la diabetes tipo 2.
Ambas medicaciones están en la lista de la Organización Mundial de la Salud de medicinas esenciales para la diabetes. Ambas deben estar disponibles para todas las personas con diabetes tipo 2 en el mundo, de acuerdo con la necesidad. Otros tratamientos utilizados comúnmente para la diabetes tipo 2 incluyen los análogos GLP-1 (tratamientos inyectables que no son insulina) e inhibidores DPP4. Estos tratamientos mejoran la respuesta natural del cuerpo a la ingesta de alimentos, reduciendo los niveles de glucosa después de comer (Atlas de la diabetes, 2015).
Además, las personas con cualquier tipo de diabetes pueden necesitar acceso a medicación para el control de la presión arterial y el colesterol.