4.3 Mach-2 test campaign
4.3.2 Thin-film data processing
1.3.1. Declaración Universal de Derechos Humanos
La Declaración Universal de Derechos Humanos en el Art, 25, indica que: “El derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.” (Declaración Universal de Derechos Humanos) Esta Declaración constituye la carta fundamental que recoge los más elementales y fundamentales derechos del hombre, derechos solemnes garantizados y definidos para todos por igual, sin limitaciones ni discriminación alguna, que promueva además de bienestar individual, la unión, cooperación internacional, la paz y orden mundial, de este cuerpo normativo nacen las
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principales constituciones y legislaciones de los países alrededor del mundo, cada estado ha acogido y adaptado estos preceptos a su realidad.
1.3.2. Organización Mundial de la Salud
La Organización Mundial de la Salud persigue la finalidad de reducir la carga de morbilidad causada por el consumo nocivo de alcohol y, en consecuencia, salvar vidas, prevenir traumatismos, enfermedades y mejorar el bienestar de las personas, las comunidades y la sociedad en su conjunto.
La Organización Mundial de la Salud pone el acento en la elaboración, comprobación y evaluación de intervenciones rentables contra el consumo nocivo de alcohol, así como en la generación, recopilación y divulgación de información científica acerca del consumo y la dependencia del alcohol con las consecuencias sanitarias y sociales del caso.
En 2010, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una resolución en la que hace suya la estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol y por la que insta a los países a que fortalezcan las respuestas nacionales a los problemas de salud pública causados por dicho uso.
La estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol representa un compromiso colectivo de los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud para aplicar constantemente medidas enderezadas a reducir la carga mundial de morbilidad causada por el consumo nocivo. La estrategia incluye políticas e intervenciones de base científica que pueden proteger la salud y salvar vidas si se aplican correctamente.
También incluye una serie de principios por los que debe guiarse la elaboración y ejecución de las políticas; además, establece las esferas prioritarias para la actuación mundial, recomienda objetivos concretos del programa de acción nacional y otorga un sólido mandato a la Organización Mundial de la Salud para que fortalezca las actuaciones a todos los niveles.
Las opciones de política y las intervenciones que pueden aplicarse a escala nacional se pueden agrupar en 10 esferas, que se complementan y apoyan recíprocamente, a saber: liderazgo, concienciación y compromiso; respuesta de
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los servicios de salud; acción comunitaria; políticas y medidas contra la conducción de vehículos bajo los efectos del alcohol; disponibilidad de alcohol; comercialización y promoción de las bebidas alcohólicas; políticas de fijación de precios; mitigación de las consecuencias negativas del consumo de alcohol y la embriaguez; reducción del impacto en la salud pública del alcohol ilícito y el alcohol de producción informal; seguimiento y vigilancia.
La Organización Mundial de la Salud ha establecido el Sistema Mundial de Información sobre el Alcohol y la Salud con el fin de presentar de manera dinámica datos sobre la intensidad y las características diversas del consumo de bebidas alcohólicas, las consecuencias sanitarias y sociales de dicho consumo y las políticas correspondientes a todos los niveles.
La aplicación satisfactoria de la estrategia exigirá la actuación concertada de los países, una gobernanza mundial eficaz y la participación apropiada de los interesados directos. El trabajo conjunto de todas estas partes permitirá reducir las consecuencias negativas del consumo de alcohol sobre la salud humana y la sociedad.
1.3.3. Sistema Panamericano de Salud
Es menester destacar la importancia de esta organización, así en el sitio web de Pan American Health Organization, se establece que: “La Organización Panamericana de la Salud (OPS), fundada en 1902, es la agencia de salud pública internacional más antigua del mundo. Brinda cooperación técnica y moviliza asociaciones para mejorar la salud y la calidad de vida en los países de las Américas. La OPS es el organismo especializado en salud del Sistema Interamericano y actúa como Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Junto con la OMS, la OPS es miembro del sistema de las Naciones Unidas.
Los valores en los que se rige son: la equidad: Lucha por la imparcialidad y la justicia mediante la eliminación de las diferencias que son innecesarias y evitables; la excelencia: Logro de la más alta calidad en lo que hacemos; la solidaridad: Promoción de intereses y responsabilidades compartidas, facilitando esfuerzos colectivos para alcanzar metas comunes; el respeto: Aceptación de la
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dignidad y la diversidad de los individuos, grupos y países; y la integridad: Garantía de un desempeño transparente, ético y responsable.” (Pan American Health Organization, 2015, pág. 1)
La Organización Panamericana de Salud y Organización Mundial de la Salud en el 2014 realizó un informe que está publicado en su mismo portal Web en donde explica lo siguiente:
“El Informe Mundial desde el 2014 sobre la situación de la salud y el alcohol que presenta perfiles de 194 Estados Miembros de la OMS por consumo de alcohol, el impacto en salud pública y las respuestas en políticas. En todo el mundo 3,3 millones de personas murieron en 2012 debido al uso nocivo del alcohol, según un nuevo informe publicado hoy por la Organización Mundial de la Salud. El consumo de alcohol puede no sólo conducir a la dependencia, sino que también aumenta el riesgo de las personas de desarrollar más de 200 enfermedades, incluyendo la cirrosis hepática y algunos tipos de cáncer. (Organización Panamericana de la Salud, 2014, pág. 1)
A la vez este informe realiza una visión real que va acompañado con la protección de las personas que llevan una vida en consumo excesivo de alcohol y que asegura en breves líneas la necesidad de que los países tomen acciones como:
El liderazgo nacional para desarrollar políticas con el objetivo de reducir el uso nocivo del alcohol. Actividades nacionales de sensibilización, servicios de salud que presten servicios de prevención y tratamiento, en particular aumentando la prevención, el tratamiento y el cuidado para pacientes y sus familias, así como también iniciativas para tamizaje e intervenciones breves En promedio, en el mundo cada persona de 15 años o mayor bebe anualmente cerca de 6,2 litros de alcohol puro. Pero menos de la mitad de la población bebe alcohol, lo cual implica que aquellos que lo beben en promedio consumen 17 litros de puro alcohol por año. (Organización Panamericana de la Salud, 2014, pág. 1)
27 1.3.4. Organización Internacional de Trabajo
La Organización Internacional de Trabajo, recomienda:
Las políticas y los programas en materia de consumo de alcohol y de drogas deberían promover la prevención, la reducción y el tratamiento de los problemas relacionados con el consumo de alcohol y de drogas que se plantean en el lugar de trabajo. Se aplica a todos los tipos de empleos, público y privados, incluidos los del sector no estructurado. La legislación y la política nacional relativas a estos problemas deberían establecerse tras consulta con las organizaciones de empleadores y de trabajadores más representativas. Los problemas relacionados con el consumo de alcohol y de drogas deberían
considerarse como problemas de salud y, por consiguiente, tratarse, sin discriminación alguna, como cualquier otro problema de salud en el trabajo y quedar dentro del alcance de los servicios de salud (públicos o privados), según corresponda.
Los empleadores y los trabajadores y sus representantes deberían evaluar conjuntamente los efectos del consumo de alcohol y de drogas en el lugar de trabajo y deberían colaborar para elaborar, por escrito, una política para la empresa.
Cuando haya indicaciones de que existen condiciones de trabajo que influyen en los problemas relacionados con el consumo de alcohol o de drogas, los empleadores, en colaboración con los trabajadores y sus representantes, deberían adoptar disposiciones que sean razonablemente factibles para identificar y adoptar medidas de prevención o corrección.
Para evitar toda ambigüedad e incertidumbre en su política, el empleador debería aplicar idénticas restricciones o prohibiciones en materia de alcohol tanto al personal de dirección como a los trabajadores.
Para fomentar la seguridad y la salud en el lugar de trabajo se deberían llevar a cabo programas de información, instrucción y capacitación sobre el alcohol y las drogas que deberían, en la medida de lo posible, ser integrados en los programas de salud más amplios.
Los empleadores deberían establecer un sistema para proteger el carácter confidencial de toda la información que le faciliten en lo que atañe a los
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problemas relacionados con el consumo de alcohol y de drogas. Habría que comunicar a los trabajadores las excepciones a la confidencialidad que surgen a raíz de principios jurídicos y de ética profesional.
Los análisis toxicológicos para determinar el consumo de alcohol y de drogas en el ámbito del trabajo plantean problemas fundamentales de orden moral, ético y jurídico; de ahí que haya que decidir si es justo y apropiado realizarlos. La estabilidad que ofrece un empleo es a menudo un factor importante para
facilitar la superación de los problemas relacionados con el consumo de alcohol o de drogas. Por esta razón, los copartícipes sociales deberían reconocer el papel especial que el lugar de trabajo puede desempeñar para ayudar a las personas que tienen estos problemas.
Los trabajadores que quieran recibir tratamiento y rehabilitación para sus problemas relacionados con el consumo de alcohol o de drogas no deberían ser objeto de discriminación por parte del empleador y deberían gozar de la seguridad del empleo usual y de las oportunidades de traslado y ascenso profesional.
Debería reconocerse que el empleador tiene autoridad para sancionar a los trabajadores cuya conducta profesional sea impropia como consecuencia de problemas relacionados con el consumo de alcohol o de drogas. Sin embargo, es preferible que los remitan a los servicios de asesoramientos, tratamiento y rehabilitación en vez de aplicarles sanciones disciplinarias. Si un trabajador no colabora plenamente con el tratamiento, el empleador podrá tomar medidas disciplinarias que considere oportunas.
El empleador debería aplicar el principio de no discriminación en el empleo a los trabajadores que consumen o consumían alcohol y drogas, de conformidad con la legislación y los reglamentos nacionales. (Organización Internacional de Trabajo)
1.4. Estudio comparativo con respecto a la responsabilidad del Estado y