Fuente:Fondo Monetario Internacional, base de datos Perspectivas de la economía mundial, abril de 2007.
a Cifras preliminares.
Fuente:Fondo Monetario Internacional, base de datos Perspectivas de la economía mundial, abril de 2007.
a Calculado en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA).
2005 2006 Peso en 2006 Estados Unidos 13 12 0,20 Unión Europea 8 12 0,21 Japón 2 3 0,06 China 31 30 0,15 Resto de Asia 18 17 0,12 América Latina y el Caribe 7 8 0,08 Resto 20 18 0,19 Total 100 100 1,00
Existen diferencias importantes entre las tres mayores economías respecto del motor de su crecimiento (véase el gráfico I.2e, f y g). En Estados Unidos, el consumo privado sigue siendo la fuerza principal de la economía. A pesar de un marcado nerviosismo en el mercado inmobiliario, el consumo estadounidense se ha mantenido dinámico gracias al considerable aumento de los nuevos empleos y el significativo descenso del desempleo y de los precios de la energía, en ambos casos a los niveles más bajos desde agosto de 2006. Sin embargo, la inversión privada residencial y no residencial experimentó una notable desaceleración a partir del cuarto trimestre de 2006 (-19%) de la tasa anualizada en el segundo semestre de 2006. La disminución de las inversiones de las empresas fue llamativa, dado que reciben beneficios importantes y el costo del crédito sigue siendo bajo. Asimismo, el aumento de los inventarios también afectó negativamente el crecimiento. Un fenómeno novedoso es la contribución positiva de las exportaciones netas al crecimiento desde el cuarto
trimestre de 2006, sobre todo por una reducción de la tasa de crecimiento de las importaciones (véase el gráfico I.2e). Las tendencias desalentadoras afectan negativamente el dinamismo exportador de América Latina y el Caribe en general y, específicamente, de México, Centroamérica y los países del Caribe, puesto que Estados Unidos es su principal mercado.
En la Unión Europea, el elevado crecimiento del PIB en 2006 e inicios de 2007, que alcanzó niveles por encima de lo previsto, fue impulsado por la demanda interna, tanto del consumo como de la inversión privada. El consumo privado se vio alentado por una menor tasa de desempleo, la más baja de los últimos 15 años.3
La economía más dinámica de la Unión Europea fue la de Alemania, como resultado de varias reformas que contribuyeron a mejorar la competitividad y el desempeño exportador en los últimos años, así como del estímulo del consumo vinculado a la copa mundial de fútbol de 2006. El crecimiento de Francia e Italia fue inferior al previsto, mientras el del Reino Unido se mostró más sólido.
Fuente:Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de información oficial del Departamento de Análisis Económicos de los Estados Unidos; Oficina de Estadística de las Comunidades Europeas (EUROSTAT); Oficina del Primer Ministro de Japón; Economist Intelligence Unit, y Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
3 El fuerte impulso de la creación de empleo en la Unión Europea redujo las tasas de desempleo al 7%.
La economía de Japón continúa siendo dinámica, a pesar de una retracción temporal en el tercer trimestre de 2006 (principalmente del consumo). Los principales motores de esta economía han sido las exportaciones y la inversión, mientras que el consumo también pareció más dinámico a inicios de 2007. Las empresas japonesas siguen invirtiendo con tasas elevadas gracias a sus altos niveles de utilidades y los buenos resultados de sus balances. Todo esto se ha traducido en un aumento de los nuevos créditos al sector empresarial y en una mayor actividad económica que tiene efectos favorables en la dinámica exportadora. Además, las empresas están contratando nuevo personal, lo que ha contribuido a reducir la tasa de desempleo al nivel más bajo de los últimos nueve años. A su vez, esta tendencia debería conducir al aumento de los salarios y el consumo.
Otras variables de las principales economías que merecen atención son la inflación y la balanza comercial (véase el gráfico II.2c y d). La inflación, medida por el índice de precios al consumidor, bajó a mediados de 2006, sobre todo como consecuencia de la disminución de los precios del petróleo. En Japón, la inflación disminuyó a cero a inicios de 2007. Sin embargo, las tendencias inflacionarias subyacentes han sido causa de preocupación para los bancos centrales de Estados Unidos y la zona del euro. Respecto de las balanzas comerciales, continúan las preocupaciones sobre la
balanza de pagos de Estados Unidos, debido principalmente al marcado déficit comercial, sobre todo en el sector de los bienes de consumo. Por el contrario, el superávit comercial de China con la Unión Europea sigue un ritmo definido.
En 2007 y 2008, si no se registran sobresaltos en los mercados financieros mundiales con repercusiones negativas en la economía mundial, se mantendría el entorno internacional favorable para América Latina y el Caribe, aunque cabe recalcar que un crecimiento más lento de Estados Unidos frenará sus importaciones. Pese al dinamismo de la economía de Alemania, se prevé un crecimiento algo menor en la Unión Europea como consecuencia de las mayores tasas de interés y los menores gastos fiscales. Existen otros riesgos latentes que también podrían afectar a la región. En primer lugar, la probabilidad de que los mercados financieros continúen volátiles debido a un alejamiento de los inversionistas de los títulos riesgosos. En segundo lugar, pueden surgir mayores presiones inflacionarias –sobre todo si aumenta el precio del petróleo– que podrían obligar a los bancos centrales a elevar las tasas de interés, lo que afectaría la trayectoria de crecimiento de los países de la región. En tercer lugar, persiste la posibilidad de un ajuste desordenado de los desequilibrios externos a nivel mundial.
El menor dinamismo de Estados Unidos es probablemente el factor internacional que más incide en el comercio de América Latina y el Caribe. La desaceleración del crecimiento en ese país en 2006 y 2007 obedece a una profunda disminución de la inversión empresarial y residencial (debido a una retracción del mercado inmobiliario). Desde inicios de 2006 se observa una reducción, tanto en la cantidad de autorizaciones para nuevas construcciones residenciales, como en el número de construcciones en curso (véase el gráfico I.3a). A mediados de 2007 se advirtieron señales de una mayor inestabilidad de estos dos indicadores. Además, el ritmo de crecimiento de los
precios de las viviendas disminuyó en 2006. El mayor problema de esta disminución podría darse en el segmento de las hipotecas de alto riesgo (subprime), cuyas tasas de morosidad y falta de pago podrían aumentar sensiblemente y contraer los créditos futuros. Hasta ahora, las consecuencias para el sistema financiero en su conjunto han sido limitadas.4 Sin
embargo, todavía existe la posibilidad de que los problemas en el segmento de las hipotecas de alto riesgo puedan traducirse en una mayor restricción del crédito al consumidor y tener consecuencias no deseadas en el consumo y el crecimiento económico.
2.
Impacto del menor crecimiento estadounidense en
América Latina y el Caribe
Otra preocupación importante de mediano plazo es el considerable déficit de la cuenta corriente, que se deterioró menos en 2006 que en años anteriores. Se prevé una leve mejoría en 2007 y una estabilización en 2008 (véase el gráfico I.3b). Esta mejoría relativa refleja dos tendencias: por una parte, un menor déficit comercial como consecuencia de la depreciación del dólar, la disminución del precio del petróleo y la de- manda dinámica de los socios comerciales y, por otra parte, un deterioro del saldo de la cuenta de ingresos por concepto de inversiones. Para corregir este importante desequilibrio es fundamental que se incremente el ahorro nacional en Estados Unidos. En este contexto, resulta positivo que el déficit del gobierno federal se haya reducido a un -2,5% del PIB en 2006.
Dados estos factores, se proyecta que la desaceleración del crecimiento económico de Estados
Unidos tendrá un impacto moderado en las exportaciones de América Latina y el Caribe a ese país. La CEPAL prevé un crecimiento económico en Estados Unidos del 2,0% en 2007, comparado con un 3,4% en 2006. Para conocer el impacto de esta desaceleración, se estimaron las elasticidades del volumen de las exportaciones latinoamericanas en función de la demanda real de las importaciones estadounidenses.5Para 2007 se proyecta un crecimiento
real negativo de las exportaciones de la región a Estados Unidos del -1,8%, comparado con un 4,6% en 2006. Según las estimaciones, América del Sur, el Caribe y Centroamérica serán las áreas más afectadas. De hecho, los signos de esta desaceleración ya se notaron durante el primer semestre de 2007 y se proyecta que continúen en la segunda mitad del año (véase el gráfico I.4).
Gráfico I.3