La cuestión del traumatismo es en efecto una cuestión de inte rior y de exterior, pero las relaciones de esas dimensiones son complejas, como muchos textos de Freud -y no sólo su escrito so bre "La negación" de 1925- lo muestran.
al lenguaje en un espacio topológico cerrado particular: el toro. "De querer dar una representación intuitiva suya, parece que más que a la superficialidad de una zona, es a la forma tridimensional de un toro a lo que habría que recurrir, en virtud de que su exte rioridad periférica y su exterioridad central no constituyen sino una única región."17
Este modelo presenta la particularidad de designar un interior que está también en el exterior. Tal como es, afecta profundamen te a la concepción del espacio en general. Las reflexiones sobre la topología nos permiten ir hacia "la liberación progresiva de la no ción de distancia en geometría" y también de "distancia" psíqui ca en relación con un trauma. El toro es la forma del espacio más simple que incluye un agujéro.18
En un primer sentido, pues, el trauma es un agujero en el inte rior de lo simbólico. Lo simbólico aquí es planteado como el sis tema de las Vorstellungen a través de las cuales el sujeto quiere reencontrar la presencia de algo real. Lo simbólico incluye ahí al síntoma en su envoltura formal, y también lo que no llega a hacer síntoma: ese punto de real que permanece exterior a una repre sentación simbólica, tanto si es síntoma como si es fantasma in consciente. Permite figurar lo real en "exclusión interna a lo sim bólico". "Así, el síntoma puede aparecer como un enunciado re- 17 LACAN, J., "Función y campo de la palabra y del lenguaeje ... ", en op. cit.,
pág. 308.
18 LuMINET, J.-P., L'Univers chiffonné, Paris, Fayard, 2001, pág. 325. El resul tado se obtiene a partir de la definición de una magnitud denominada "género" de una superficie cerrada, en 1813, por Simon Lhuilier. "Puede así ser definido para cualquier superficie cerrada, y es denominado 'gé nero'. El género del toro es 1, el de una-esfera es O, el de una esfera pro-
petitivo sobre lo real [ ... ]. El sujeto no puede responder a lo real si no _sintomatizándolo. El síntoma es la respuesta del sujeto a lo traumático de lo real."19 Ese punto de reat imposible de reabsor ber en lo simbólico, es la angustia entendida en un sentido gene ralizado en el que incluye la angustia traumática.
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El tratamiento que se deduce de este modelo es el siguiente: en caso de trauma, hay que llegar a dar sentido a lo que no lo tiene. Es el tratamiento por el sentido. El psicoanálisis se inscribe enton ces, con otras psicoterapias, en una voluntad de no limitar el trau ma a un fuera-de-sentido cuantitativo. Considera que, en el acci dente más contingente, la restitución de la trama del sentido, de la inscripción del trauma en la particularidad inconsciente del su jeto� fantasma y síntoma, es curativa.
En esta perspectiva, el psicoanalista es extraño un donante de sentido. Cuida haciéndose una especie de "héroe hermenéutico singular" de la comunidad de discurso de la que procede. Frente a las diferentes figuras del discurso del amo de las que el sujeto ha sido expulsado, le hace reencorttrar su representante. El psi coanálisis se apoya ahí en el inconsciente como un dispositivo q\le produce sentidp libidinal. Eso supone a la vez desconfiar de la inscripción del sujeto en grandes categorías anónimas y preservar su particularidad. A esta posibilidad de borramiento del trauma, Lacan se refiere en "Función y campo de la palabra y del lengua je en psicoanálisis": " ... el [ ... ]acontecimiento retornará a su valor traumático susceptible de un progresivo y auténtico desvaneci miento, si no se reanima expresamente su sentido"20•
Denominamos al psicoanalista así definido, para parodiar a Winnicott, un traumatismo LO "suficientemente bueno" para que "impulse" a hablar. Volvemos a encontrar ahí la función del trau matismo como productor de equívoco. El traumatismo tiene co-
19 MILLER, J.-A., "Seminario de Barcelona sobre Die Wege der Symptombil dung", en Freudiana, 19, pág. 54.
20 LACAN, J., "Función y campo de la palabra y del lenguaje ... ", en op. cit.,
mo consecuencia sorprendente la de desplazar los límites del dis curso. Bajo sus efectos, se habla con gente con los que no se habla ba, y se habla de cosas de las que no se hablaba. Miembros de una familia, que se habían vuelto extraños unos a los otros, vuelven a anudar lazos. Se crean nuevos vínculos. En ese sentido, el analis ta es un partenaire que traumatiza el discurso común para autori
zar al otro discurso del inconsciente. No se trata entonces del ana lista como "héroe hermenéutico"; el analista es más bien aquel que sabe que el lenguaje, en su fondo más íntimo, permanece fue ra de sentido. Sabe que "el lenguaje es un virus", como lo dice el título de una canción de la performing artist Laurie Anderson. Es
un virus que crea enigma, al cual el sentido del síntoma vendrá a responder. En su curso "Causa y consentimiento", Jacques-Alain Miller observa que "el sujeto del significado es un traumatizado del significante". Es traumatizado por lo que La can acabará deno minando la "no-inscripción de la relación sexual". Es lo que deno minaba, en un texto anterior a esta fórmula, el "trauma sexual":
"Entre el significante enigmático del trauma sexual y el término al que viene a substituirse en una cadena significante actual, pasa la chispa, que fija en un síntoma [ ... ] la significación inaccesible pa ra el sujeto consciente en la que puede resolverse" .21
La ilusión de algo real traumático como puramente exterior, es confundirlo con el mundo: Innenwelt 1 Umwelt, según la reparti ción establecida por lo imaginario del individuo y de su mundo. Tenemos la idea de que el mundo existe, que responde como ex terior de nuestra existencia. Es lo que hace que Lacan, en una en trevista sensacional de 1974, publicada en Le magazine litteraire del mes pasado, puede pronunciar el dicho inaudi!o según el cual "lo real no existe". No existe en el sentido de que no hay universal de lo real. Lo real existe para cada sujeto como lo que viene a oponer se a él, como su pareja, el partenaire-réel. Lacan no dice "es en el uno por uno" (entonces ese real sería sujeto}, sino que dice que es "trozo a trozo". "Lo real no existe", tal como "la mujer no existe". Sólo hay trozos de real, sólo parcial. Es una confrontación con lo real como imposible. No es lo real de Leibniz, en el que todo es "composible". Lo real es lo imposible de una modalidad lógica.
21 LACAN, J., "La instancia de la letra en efinconsciente ... ", en Escritos 1, Mé- 48 xico, Siglo Veintiuno editores, pág. 498.
No todo es posible a la vez, y así es lo que la lógica del trauma po ne en relación.
Freud situaba el traumatismo con la pérdida de la madre. La
can lo sitúa con la pérdida de la mujer. Lo real se alimentará en tonces con lo que nos queda de acceso al jouis-sens, los cuatro o seis objetos a a los que tenemos acceso. En ese mismo artículo de
la revista Le magazine littéraire, Lacan habla de lo real como un pá jaro voraz, que combina la voracidad del pájaro de Venus con la voracidad del niño de pecho.
La originalidad del psicoanálisis en el conjunto de las terapias del trauma por la palabra es la de dar testimonio de la aptitud del sírttoma para la invención; solución que responde al trauma de la lengua. Puesto que hablamos, sabemos que estamos amenazados por acontecimientos como el atentado de Madrid. No podemos ahora ya ver los proyectos de aviones gigantescos como el Airbus 380 sin pensar en la catástrofe de la que un día oiremos hablar. Y sin embargo, esa multiplicación de los malos encuentros traumá ticos, de las tyche negativas, no nos permite eludir la particulari dad de lo que fue el ll-M en Madrid y el ll de septiembre de 2001 en Nueva York. Fue el encuentro con la voluntad absolutamente mala de un Otro que sólo quiere la muerte.
Es por ello, para concluir, que propongo la creación de una nueva categoría sindrómica, el pre-traumatic stress disorder. Las veinte alertas de bomba cotidianas que París sufrió durante el mes de abril, nos forman para ello. El periódico Libération dice que es el retorno de los locos. Es más bien la manifestación de la locu ra ordinaria del mundo. No se trata de la angustia social genera lizada (TAG) en lenguaje DSM, sino la APT, la angustia pre-trau mática, que nos hace aptos para dirigirnos, uno por uno, al psi coanálisis para, más allá de la angustia, hacer frente al trozo de real que nos toca.
27 de junio de 2004