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In document The Solution: EC-Council Press (Page 178-183)

En primer lugar, nos parece oportuno señalar que presentar todas las definiciones de la fraseología que surgieron hasta hoy en día es una tarea imposible y, además, innecesaria dado el objetivo y los límites de la presente tesis, por tanto aludiremos sólo a las más significativas.

Como ya hemos mencionado, el despegue de la investigación sistemática de la fraseología se remonta a los años setenta del siglo XX. Cabe destacar los trabajos de Coseriu y su clásica distinción entre técnica del discurso (technique du discours) y

discurso repetido (discours répété). La técnica libre del discurso “abarca las unidades

léxicas y gramaticales (lexemas, categoremas, morfemas) y las reglas para su modificación y combinación en la oración”; en cambio el discurso repetido “abarca todo lo que tradicionalmente está fijado como ‘expresión’, ‘giro’, ‘modismo’, ‘frase’ o ‘locución’ y cuyos elementos constitutivos no son reemplazables o re-combinables según las reglas actuales de la lengua” (Coseriu, 1977: 113). Es cierto que Coseriu no es el primer lingüista que habla de la fraseología26

Es cierto que en los últimos años el término fraseología ha adquirido un carácter terminológico en el ámbito lingüístico (ibídem: 23), sin embargo, al igual que los fenómenos léxicos individuales a los que denomina, no está libre de controversia, es decir, los lingüistas no pueden ponerse de acuerdo sobre cuál debe ser el término que abarque tales fenómenos y a qué clasificación se debe recurrir en su análisis (Corpas Pastor, 1996:16).

, sin embargo, constituye un referente básico para la disciplina, puesto que muchos conceptos coserianos fueron ampliamente difundidos y tenidos en cuenta (cfr. Montoro del Arco, 2006: 71).

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Dadas las raíces griegas de este término27

Vinogradov, por su parte, definió la fraseología como:

tradicionalmente se señalaba la relación entre fraseología y frase. Por ejemplo, F. Lázaro Carreter (1967) concibe la fraseología como “las características de las frases de una lengua o de un individuo”. Cabe destacar que es una definición un poco confusa, puesto que el término frase, tal y como lo concibe dicho investigador, tiene varias acepciones: la primera equivale a

oración, la segunda se refiere a frases sustantivas, adjetivas o verbales que pueden

equivaler a sintagmas, la tercera (frase adverbial, conjuntiva, prepositiva) remite al término locución, la cuarta define la frase proverbial y la quinta la frase idiomática. No obstante, como señala E.T. Montoro del Arco (2006: 23), ambos términos

fraseología y frase han tenido distintos usos a lo largo de la tradición; por tanto,

soportan acepciones diversas.

El estudio de las leyes que condicionan la falta de libertad de las palabras para combinarse y la descripción sobre esta base de las combinaciones fijas de palabras según sus tipos, tanto en su estado actual como en su desarrollo histórico (Vinogradov, apud. Iñesta Mena y Pamies Bertrán, 2002: 18).

Por lo que al ámbito español se refiere, Casares Sánchez concibe la fraseología como “el conjunto de las locuciones y giros idiomáticos de la lengua” (Casares, 1992 [1950]). Otros investigadores, E. Alcaraz Varo y M. A. Martínez Linares (2004), señalan dos acepciones del término en cuestión:

(1) Se da el nombre de ‘Fraseología’ a la disciplina que tiene por objeto el estudio de las UNIDADES FRASEOLÓGICAS (LOCUCIONES, ENUNCIADOS FRASEOLÓGICOS…).

(2) ‘Fraseología’ también se utiliza para referir al objeto de estudio de esta disciplina. Esto es, al conjunto de ‘unidades fraseológicas’ que estudia la ‘Fraseología’

Por último, queremos presentar las cuatro acepciones de fraseología que aparecen en el DRAE (2001). Como observa Montoro del Arco (2006: 24) sólo las dos últimas se acercan al uso técnico actual.

27 Está compuesto de phrasis y logos tiene un significado originario etimológico de ‘ciencia que se ocupa

1. f. Conjunto de modos de expresión peculiares de una lengua, de un grupo, de una época, actividad o individuo.

2. f. Conjunto de expresiones intrincadas, pretenciosas o falaces. 3. f. palabrería.

4. f. Conjunto de frases hechas, locuciones figuradas, metáforas y comparaciones fijadas, modismos y refranes, existentes en una lengua, en el uso individual o en el de algún grupo.

5. f. Parte de la lingüística que estudia las frases, los refranes, los modismos, los proverbios y otras unidades de sintaxis total o parcialmente fijas.

A la luz de las últimas definiciones podemos constatar que actualmente el término fraseología alude a dos nociones: por un lado se refiere al componente fraseológico (repertorio de unidades fraseológicas o fraseologismos) y, por otro, se aplica a la ciencia, a la disciplina o a la corriente lingüística que los estudia. Conviene mencionar que, como observó Mellado Blanco (2004), en la lingüística alemana esta ambigüedad ha llevado a adoptar dos formulaciones diferentes: para el primer significado “Phraseologieforschung”, para el segundo “phraseologischer Bestand”/“Phrasembestand” o incluso “Phraseolexicon” (cfr. Montoro del Arco, 2006: 30). Montoro del Arco (2006: 31), por su parte, también diferencia entre el componente y la disciplina recurriendo al uso de mayúscula (fraseología/Fraseología, respectivamente). No obstante, en la presente tesis no seguimos su distinción. Además, optamos por la cuarta acepción del DRAE, puesto que es más acorde con nuestro ámbito de estudios.

En resumen, podemos corroborar que a lo largo de muchos años de investigación fraseológica se han planteado numerosas teorías, a menudo muy diferentes. Es decir, la fraseología ha sido definida de múltiples maneras, desde la perspectiva sintáctica, semántica e incluso, aunque en gran minoría, la funcional. Como observa G. Corpas Pastor (1996: 16), actualmente existe cierta homogeneidad con respecto a la nomenclatura utilizada para denominar esta disciplina lingüística. Sin embargo, cabe precisar que la delimitación de su objeto de estudio es todavía una cuestión problemática28

28Por ejemplo, en la lingüística anglosajona (Bussmann, 1996, apud. Montoro del Arco 2006: 28) el

término phraseology es equivalente a idiomatics, es decir, al conjunto de los idioms de una lengua, término que engloba las palabras y locuciones con algún grado de idiomaticidad.

. A continuación presentaremos en breve la relación de la fraseología con otras disciplinas.

Como ya hemos mencionado, el estatus lingüístico de la fraseología sigue siendo una cuestión problemática. Tal y como observa Montoro del Arco (2006: 115), los investigadores suelen considerarla como: a) una parte de la lexicología (cfr. Pottier, 1970, 1970; Coseriu, 1977; Castillo Carballo, 1997-1998, entre otros)29

Este investigador (Montoro del Arco, 2006: 121-123) presenta, asimismo, su propio punto de vista acerca del estatus disciplinar de la fraseología, es decir, recurre al término nivel fraseológico. Opina que la confusión muchas veces se debe a no separar las disciplinas de las perspectivas

; b) una ciencia que no pertenece exclusivamente a una disciplina en concreto (cfr. Ruiz Gurillo, 1997); c) una disciplina autónoma, independiente que se relaciona con las demás en la misma medida en que todas lo hacen por tratarse de hechos de lengua (cfr. sobre todo autores soviéticos, como Kunin, 1970; I. Černyševa (1981 [1973] que señalaron la existencia de un nivel fraseológico). Incluso, hay investigadores los cuales con la evolución de sus ideas cambian un poco de postura. Entre ellos, se encuentra Corpas Pastor, que primero considera la fraseología como una subdisciplina de la lexicología (1996: 16), y después, cambia de opinión, señalando que “en apenas dos décadas la fraseología ha dejado de ser una subdisciplina subdesarrollada de la lexicología para convertirse en una disciplina en toda regla, consolidada, en busca de su madurez definitiva” (G. Corpas Pastor, 2001: 25). Según Montoro del Arco (2006: 117) el estatus lingüístico de la fraseología es una cuestión casi “escolástica”, puesto que depende de qué entendamos por el concepto mismo de ‘disciplina’. A su juicio, para que la corriente lingüística pueda considerarse disciplina específica debe a) estudiar un ámbito relativamente autónomo de la lengua, y b) disponer de un objeto independiente y de un método científico y descriptivo específico.

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Aunque resulta evidente que la lexicología no es la única disciplina a la que la fraseología estuvo vinculada. También se la definía con respecto a la gramática (cfr. Mendívil Giró, 1998;González Calvo, 2003) o la estilística (cfr. Cejador y Frauca, 2008 [1922-1923]).

que están implicadas en el análisis de la lengua: el estatus disciplinar de un conjunto de estudios refleja el estatus del “componente” estudiado. A su parecer, la polémica en torno al estatus de la fraseología debe centrarse no en las perspectivas, sino en las disciplinas. Además, como ya hemos mencionado, según este autor, para poder considerarse disciplina, la corriente lingüística debe tener una unidad de descripción y métodos de análisis propios.

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Entre las disciplinas incluye la Morfología, la Sintaxis y la Lexicología, dado que tienen una unidad mínima de descripción: el morfema, el sintagma y la oración y la palabra o unidad léxica, respectivamente. En cambio, las perspectivas o modelos de descripción (como la Pragmática, la Gramática del Texto, el Análisis del Discurso o el Cognitivismo) se ocupan de las unidades descritas en las disciplinas (normalmente de todas) desde un enfoque concreto (Montoro del Arco 2006: 122).

Además, opina que las “disciplinas” confluyen para aproximarse a un mismo objeto, por ejemplo, en la definición de las locuciones se ven implicadas la morfología, la sintaxis y la lexicología. Aún más, a su juicio, tanto una palabra como un sintagma pueden desempeñar las mismas funciones y pueden aparecer en los mismos contextos que una locución, sin embargo no comparten las mismas características formales y funcionales (ibídem: 124-125):

Las unidades fraseológicas tienen una naturaleza específica que no es común a ninguna de las unidades de otras disciplinas: por un lado, pueden ser seleccionadas paradigmáticamente como las unidades léxicas, pero no pueden desprenderse morfológicamente de su naturaleza sintagmática, la cual en todo caso, no es tampoco similar a la de las construcciones libres; no responden a los patrones de la morfología ni a los de la sintaxis, de modo que no pueden ser consideradas lexemas ni sintagmas (Montoro del Arco, 2006: 125).

Queremos señalar categóricamente que Montoro del Arco considera la fraseología una disciplina propia pero no independiente, aislada de los demás. En su opinión, las UFs necesitan de las demás disciplinas para ser caracterizadas y sistematizadas. Es decir, la fraseología “no debe progresar de forma autónoma, sino integrarse siempre en el concierto de las demás disciplinas que se ocupan del hecho lingüístico” (Montoro del Arco, 2006: 126). Cabe mencionar que su opinión es parecida a la de Ruiz Gurillo (1997: 43-44) quien también concibe la fraseología como una disciplina autónoma, sin embargo, no prescinde de su carácter interdisciplinar, esto es, sus relaciones con otras disciplinas lingüísticas.

Parece conveniente poner de relieve que compartimos opiniones acerca del estatus disciplinar de la fraseología de los investigadores mencionados, es decir, la tratamos como una disciplina autónoma, no obstante, no descuidamos sus relaciones con otras disciplinas lingüísticas como la lexicología, la sintaxis o la morfología, es decir, la concebimos como una rama interdisciplinar.

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