El año pasado tuve que aceptar algunas situaciones difíciles, dentro de las que estuvo el distanciamiento de mi hijo. Hace más de un año que no veo a mi nieta. Cuando mi hijo me comentó por primera vez que yo era una mala madre y abuela, no pude discutir la situación sin llorar. Ahora me doy cuenta de que no puedo cam- biar la situación ni solucionar los problemas de mi hijo. Acepto que él debe enfrentar sus asuntos a su manera. Me he esforzado por confiarle la situación a Dios mientras sigo adelante con mi vida. Continúo orando por la familia de mi hijo y porque Dios los cuide. El día en que mi hijo esté Ifito para dejarme entrar en su vida de nuevo, tengo la intención de estar preparada para aceptar el ofrecimiento sin amarguras ni pesares. He tratado de ser positiva al comunicarme con la familia de mi hijo, aunque la comunicación es unilateral en este momento.
Al-Anon me ha enseñado mucho y me ha brindado los instrumentos que necesito para enfrentar esta crisis que hoy tengo en mi vida. Me levanté esta mañana con la decisión de que el año venidero sea el mejor que haya tenido. Es muy cierto: la vida es lo que yo haga de ella. He aprendido que merezco una vida mejor, y está en mí el salir a buscarla. Gracias, Al-Anon, por ayudarme a ver que tengo opciones.
El crecimiento espiritual derivado del dolor 167
Al alcoholismo se le ha llamado ladrón y hurtador porque les roba demasiado a los que estamos afectados por la enfermedad. He afrontado muchas pérdidas provenientes del haberme criado con la enfermedad familiar. Primero que nada, el alcoholismo me robó la capacidad de sentir mis emociones; por lo que, cuando mis padres se divorciaron, traté de no sentir nada. Cuando mi padre se fue de casa, le cerré el paso a mi dolor. Cada vez que surgía otra pérdida a lo largo de los años, lograba enterrarla sin ningún problema.
Años más tarde, entré a las salas de Al-Anon y lentamente comenzó el deshielo de mis emociones congeladas. Con el paso del tiempo, el divorcio, la distancia geográfica y la muerte le causaron pérdidas a mi vida. En cada pérdida, los instrumentos de Al-Anon y el grupo de compañeros de la hermandad estuvieron a mi lado para apoyarme, pero sólo hasta el punto que yo permití. Todavía temía que el dolor me consumiera, y me sentía más seguro reprimiendo mis sentimientos que experimentándolos. Tenía miedo de que si empezaba a llorar, no podría detenerme. Cuando murió mi mamá, casi no lloré y me deprimí durante meses.
Al final, una pérdida particular me llevó a un lugar en donde pude experimentar verdaderamente el dolor. A un amigo íntimo le diagnosticaron un tumor cerebral. Él se sentía optimista en cuanto a su tratamiento y previo una recuperación rápida y completa; sin embargo, la operación no resultó como se esperaba, y tuvo compli- caciones serias. Aunque aun estaba vivo, la persona que yo conocía y quería ya no estaba. Al asumir el papel de encargado del cuidado de mi amigo, sentí que me movía dentro de una montaña rusa llena de emociones. Era como estar luchando con un alcohólico activo.
Me sentía desequilibrado en todo momento. Cuando creía saber lo que estaba pasando, las cosas cambiaron. Al-Anon estuvo a mi lado durante un sinnúmero de altibajos. Asistía a las reuniones más frecuentemente y oraba con el fervor de un recién llegado. A diario tenía presente el "valor de cambiar las cosas que puedo". Me daba cuenta de que hacía cosas que me llevaron toda la vida convenciéndome de que no las podía hacer.
A través de la terrible situación médica y, luego, la muerte de mi querido amigo, crecí emocional y espiritualmente de tal forma que nunca me hubiera podido imaginar. Por primera vez sentí el enorme dolor
El crecimiento espiritual derivado del dolor 167
de perder a un ser querido. Sabía que sufrir en silencio y soledad ya no era una opción. Compartí con franqueza mis sentimientos y lloré. Le agradezco a Al-Anon por ayudarme a ver que la opción era dejar de cerrarle el paso a mis sentimientos y comenzar a experimentarlos.
Mis experiencias con las pérdidas me han demostrado lo mucho que he progresado en Al-Anon. He perdido a tres familiares cercanos. La diferencia de sentimientos en el momento de la muerte de cada uno de ellos me revela exactamente cómo he cambiado.
Mi madre murió dos años antes de mi llegada a Al- Anon, mientras le hacía frente al alcoholismo activo de mi esposa. No sentí nada cuando murió mamá y no pude comprender el motivo. Mamá y yo teníamos una relación buena y afectuosa, así que ¿por qué entonces no podía llorar? Más adelante mi esposa alcanzó la sobriedad y yo encontré a Al-Anon.
Cuando llegó el momento de la muerte de mi padre, tenía ocho años de estar en Al-Anon. Después de su muerte, sentí un dolor físico en el corazón que no había sentido por mamá. En el momento, no tenía idea de lo que había pasado que me hiciera sentir diferente. Mi hermano menor que era alcohólico murió seis años después. Para entonces, tenía catorce años de estar en Al-Anon. Cuando m&ció mi hermano, el dolor que sufrí fue mucho más profundo.
Creo que Al-Anon me ha transformado de un hombre sin sentir mientos aparentes a un hombre que puede sentir. No uso la palabra "normal" porque no sé lo que significa. Antes de Al-Anon, en realidad no funcionaba emocionalmente. Ahora los sentimientos son muy reales. Estas tres muertes fueron como hitos en el camino hacia mi recuperación en Al-Anon, por lo que me siento altamente agradecido.
Tenía ocho años de estar en Al-Anon cuando decidí que cuidar de mí misma significaba dejar mi matrimonio. Tenía una Madrina y practicaba los Pasos, pero encontré que me sentía cada vez más carente de comunicación. Hasta entonces, pensaba que estaba en Al-Anon por mí. Ahora que el matrimonio ya no existía, me di cuenta de que en gran parte el objetivo de este era querer que mi marido encontrara la recuperación. Estaba de duelo por la muerte de mis sueños. Durante
El crecimiento espiritual derivado del dolor 167
mucho tiempo, ni siquiera pude decir esas palabras sin llorar.
Mi Madrina y los amigos Al-Anon me indicaron que debía estar de duelo. Me dijeron que el dolor era un proceso y que algún día llegaría a estar al otro lado del mismo. En esa época, hasta la asistencia a las reuniones constituía un esfuerzo. Recuerdo sentarme allí y casi no escuchar nada de lo que se decía; pero seguí yendo, comencé a compartir y confié en que este programa me ayudaría a superar el dolor. Y así fue. El dolor tiene otro lado y es maravilloso. Es un sentimiento y una experiencia que nunca hubiera tenido si no hubiera mantenido el compromiso con el programa de Al-Anon. Hoy no tengo remordimientos, pero lo que sí tengo es mucha gratitud.
Preguntas para la reflexión y la meditación
♦
¿Cómo ha aumentado mi autoconsciencia desde mi llegada a Al-Anon?♦
¿Cuál es mi concepto de "recuperación" y que espero de ella?♦
¿He considerado los beneficios de hacer una lista de agradecimientos cuando tengo más resentimiento que gratitud?♦
¿Ha cambiado el concepto que tengo de un despertar espiritualdesde que empecé en Al-Anon?
♦
¿Qué partes de mi vida han tenido un despertar durante mi recuperación?♦
¿Cómo han ayudado mis pérdidas a forjar la persona que hoy soy?un paso tan pequeño como este es un acto muy efectivo en cuanto al cuidado de nosotros. Con tan sólo buscar y leer parte de este libro, ya hemos tomado un paso importante hacia la reducción de nuestro pesar y al alivio de nuestro dolor.