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En este patrón se presentan dos categorías: Toca llevar las cosas con fe y Que sea la voluntad de Dios, que hacen evidente la manera en que la religión se constituye en uno de los factores del contexto ambiental que influyen en el cuidado que realizan las personas ancianas en situación de discapacidad. En este estudio, la religión ejerce una influencia en sentido positivo porque provee de fortaleza y valor, y proporciona elementos para que ellas luchen y enfrenten su situación. Tal como lo enuncia Vásquez539, la religión se convierte en el capital simbólico que se sustenta en la fe y que los ancianos manifiestan como un principio de transformación personal que los fortalece y les ayuda a tener valor y resignación para resistir los avatares que han de soportar en este tramo de sus vidas.

La religión y los elementos relacionados con ella son considerados en la CIF540 como factores que potencian e influyen la salud o las situaciones de salud. La categoría Con la ayuda de Dios, la familia y los vecinos, salimos adelante muestra cómo, para los colaboradores, el hecho de tener fe en Dios y buscar su apoyo les provee de la energía para fortalecer sus relaciones familiares y establecer redes y mecanismos de apoyo con otras personas, como los amigos y los vecinos, con el fin de salir adelante. La religión se convierte en la tabla de salvación que les permite a los ancianos discapacitados sobrellevar la existencia en un “valle de lágrimas”.

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VÁSQUEZ, Felipe. La espiritualidad como estilo de vida y bienestar en el último tramo de la vida. En: Revista Estudios demográficos y Urbanos. México, 2001. No. 048, p. 615-634.

540 Ibíd.

Ahora me toca resignarme y rogarle a Dios para que ayude a mis hijos; cuando he podido los he ayudado los sábados haciendo buñuelos y los domingos haciendo empanadas para vender. (Eucaris)

4.6.1 Toca llevar las cosas con fe y que sea la voluntad de Dios. Para los colaboradores de este estudio, la fe en Dios se convierte en un recurso útil para satisfacer aquellas necesidades que, por su situación de vejez, discapacidad y pobreza, no pueden suplir. En este momento de sus vidas, la fe les ayuda a afrontar dificultades como la pérdida de la salud, los problemas económicos y familiares, entre otros. Dios, como ser supremo que orienta y decide sobre la existencia, les ayuda a asumir con paciencia y resignación las dificultades y les da fuerza y fortaleza para seguir luchando.

La mayoría de ancianos discapacitados que participaron en este estudio pertenecen a la religión católica, realizan algunas prácticas y ritos propios de esa religión, y mantienen en sus casas imágenes alusivas a los santos de su devoción (figura 17). Aquellos ritos que requieren ir a la iglesia no los pueden realizar, ya que en su situación les resulta difícil desplazarse.

Figura 17. Imágenes religiosas en la cotidianidad de las personas ancianas en situación de discapacidad

Tomado de: Archivo proyecto “comprendiendo el cuidado de los ancianos en situación de discapacidad y pobreza”. 2007

Uno no debe afanarse porque uno, si se pone a afanarse y a pensar cosas que no puede manejar, se pone de color marrón; hay que tener fe, toca llevar las cosas hasta cuando Dios diga hasta aquí fue. (Francisco)

Este grupo de personas cree en un ser supremo que les da fuerza y esperanza. Por tradición y herencia cultural, se han refugiado en la religión católica, en Dios, en la Virgen y en los santos para soportar y enfrentar la vida de trabajo y lucha. Esa creencia se constituye en elemento fundamental de la fortaleza y el estado de ánimo de estos ancianos. De otro lado, en la fe católica el valor de la resignación ejerce una poderosa influencia que permite aceptar hasta los más duros momentos y dejar todo en manos de Dios.

Para los ancianos de este estudio, la experiencia religiosa se constituye en un elemento que aporta a sus vidas y a su subsistencia. Por otra parte, pareciera que la dimensión religiosa emerge en las personas en la ancianidad. Esta afirmación está en coherencia con Vásquez541, quien a partir de su estudio etnográfico con ancianos en Veracruz, México, sostiene que la religiosidad se incrementa con la edad, en relación directa con la pérdida de la salud, de los seres queridos y de los bienes materiales.

Los ancianos reconocen que en el último tramo de sus vidas han perdido la salud –en decir de ellos, “lo han perdido todo”–; por tanto, la religión les provee la fuerza interior para no decaer y mantener la vida. De igual manera, la religión se constituye en un bálsamo y en guía espiritual como experiencia trascendental, transformadora, que ayuda a soportar y a mitigar las problemáticas que surgen con el paso de los años, como son la enfermedad y la muerte542.

Desde otro punto de vista, la religión se constituye en un elemento que les permite permanecer en contacto frecuente con su grupo cultural y familiar al mantener costumbres, creencias y prácticas propias de su generación y que son el enlace con nuevas generaciones. Las procesiones de la Virgen, las oraciones y las significaciones que se dan a las imágenes de los santos, entre otras, se constituyen en formas de asegurar la sobrevivencia de su grupo cultural.

541 Ibíd. 542

Las experiencias religiosas han sido clasificadas en intrínsecas y extrínsecas. La religiosidad intrínseca incluye un compromiso de vida y una relación personal con Dios; en ese campo se ubican las actitudes, las creencias, la oración personal y la lectura de libros sagrados. La religiosidad extrínseca incluye las actividades religiosas de grupo y los rituales543. En este grupo de colaboradores, dada su situación de discapacidad y la imposibilidad de salir de sus casas por sus propios medios, predomina la experiencia religiosa intrínseca. Así mantienen sus creencias, sus preceptos religiosos, y se refugian en la oración como una forma de encontrar consuelo y seguridad.

Para los ancianos de este estudio, la religión es el soporte que les permite tener resignación frente a lo que, como ellos mismos dicen, no pueden cambiar. Además, ese mismo soporte les da fuerza para enfrentar la adversidad en que se encuentran y les motiva a luchar para sobrevivir. A este respecto, Vásquez544 afirma que la fe en Dios es una fuente de ayuda para los ancianos que sufren alguna enfermedad, porque son capaces de trascender sus sufrimientos temporales ya que las creencias religiosas les proveen la esperanza de una vida futura sin sufrimiento.

La religiosidad se constituye así en un elemento resiliente que atraviesa todas las acciones de los ancianos en situación de discapacidad para enfrentar la adversidad545 . En esta forma, se puede afirmar que la religiosidad juega un papel profundo en las vidas y en la salud de las personas de este estudio y que las prácticas religiosas como rezar en casa, pagar misas a los santos y a sus difuntos, son un punto de apoyo importante para mantenerse bien espiritual y físicamente y para conservar la esperanza de que se puede salir adelante a pesar de las dificultades.

Los ancianos refieren permanentemente que no pueden cambiar su situación y la respuesta es la resignación. Sin embargo, se observa contradicción y ambivalencia entre resignarse y valerse de mecanismos que les permitan enfrentar y superar sus dificultades. Aunque afirman en sus discursos que dejan todo en manos de Dios, ellos están en una búsqueda permanente para salir adelante y conservan la actitud de enfrentar las dificultades, así sea la muerte. En

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OCAMPO, Jose et al. Prevalencia de las prácticas religiosas, disfunción familiar, soporte social y síntomas depresivos en adultos mayores. Cali Colombia 2001. En: Rev. Colombia Médica. Abril – junio, 2006. Vol. 37, no. 2, supl 1, p. 20.

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VASQUEZ PALACIOS, Felipe. Construcciones sociales de la vejez rural, /Urbana a partir de la experiencia religiosa. p. 183. En: Miradas sobrfe la vejez un enfoque antrológico. Colegio de la frontera Norte PyV editores 2006.

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este sentido, mientras los ancianos expresan que se preparan y rezan para la muerte, a la vez se observa una negación a ella.

4.6.2 ¡Con la ayuda de Dios, la familia y los vecinos salimos adelante! A pesar de anteponer a Dios como la principal ayuda que les da soporte para afrontar las dificultades, los ancianos discapacitados reconocen en la familia, los amigos y los vecinos los soportes terrenales que constituyen las principales redes de apoyo de las cuales disponen.

Son pocas las personas que vienen a visitarlo a uno, pero de vez en cuando vienen del grupo de oración a colaborarme en lo que pueden; es que mi Dios le manda a unos sus ángeles para que lo protejan. (Graciela)

A partir de la religión se establecen redes de apoyo constituidas por personas adultas y ancianas con habilidades preservadas, quienes se organizan en grupos de oración, realizan actividades en la iglesia y en ocasiones visitan a los ancianos que no pueden salir de su casa por sus propios medios. Por su parte, los vecinos se constituyen en otro apoyo, puesto que realizan actividades como pedir citas médicas, asistir a reuniones, estar atentos a si el anciano está solo para apoyarlo en oficios tales como calentar los alimentos, suministrar los medicamentos y, en ocasiones, preparar remedios caseros y curaciones cuando es necesario.

Idler y Kals546, en su estudio sobre la religión, la discapacidad, la depresión y el tiempo hacia la muerte, muestran que la participación pública en actividades religiosas de las personas mayores ejerce un efecto protector contra la discapacidad. De la misma forma, esta participación permite el mejoramiento en los niveles de habilidad funcional y en la capacidad de realizar actividades básicas de autocuidado. El mismo estudio mostró asociación entre la participación religiosa pública y el cambio en los síntomas depresivos en los hombres con discapacidades funcionales.

En el caso de los ancianos de esta investigación, no pueden salir de casa por sus propios medios requiriendo el apoyo de otras personas para desplazarse, lo cual dificulta su participación en actos religiosos públicos. Esta situación los aísla y les impide la posibilidad de interactuar con otros grupos sociales diferentes a sus familias. La religiosidad, para ellos, se vivencia en el ámbito de lo privado debido a

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IDLER, E. and KALS, S. Religion, disability, depression, and the timing of death. In: The American Journal of Sociology. 1992, vol. 97, no. 4, p. 1052-79.

su discapacidad. En este caso, la religiosidad se convierte en el soporte interno que les ayuda a sobrellevar la vida con resignación y a desarrollar fortaleza.

Es necesario considerar la importancia de incluir la religiosidad en las políticas y los programas de salud, como un elemento que beneficia la calidad de vida y la salud de los ancianos, y propiciar el acercamiento de las instituciones religiosas a los ancianos discapacitados que no pueden salir de sus casas o desarrollar estrategias para lograr su desplazamiento a actividades religiosas. Sería un estimulo positivo y de gran ayuda espiritual, física y psicológica para estas