Por un lado, Bal (1985) afirma:
La primera y más importante relación ocurre entre el actor que persigue un objetivo y el objetivo mismo. La relación se puede comparar con la que existe entre el sujeto y el objeto directo en una frase. Las primeras dos clases de actores que se deben distinguir, por ello, son sujeto y objeto: un actor X que aspira al objetivo Y, X es un sujeto actuante, Y un objeto actante” (p. 34).
Por ejemplo, en una típica historia de amor, los modelos se nos pueden presentar como sigue: Juan - quiere casarse con - María. Juan es el sujeto, María el objeto, y el elemento de intención de la fábula toma la forma de «querer casarse». El objeto no es siempre una persona. El sujeto puede aspirar también a alcanzar cierto estado.
Por otro lado, Pavis (1996) manifiesta:
El eje sujeto-objeto traza la trayectoria del héroe y la búsqueda del héroe o del protagonista. Está repleto de obstáculos que deben ser superados por el sujeto si quiere progresar. Es el eje del querer. (p. 29)
Greimas concuerda con Pavis y menciona que la categoría sujeto- objeto, es el eje que traza la trayectoria de la acción y de la búsqueda del
héroe o del protagonista, este camino está lleno de obstáculos que el Sujeto debe vencer para progresar y alcanzar el Objeto.
A partir de lo antes mencionado podemos afirmar que el desarrollo de esta categoría, implica que el sujeto tiene propósitos para alcanzar el objeto y esto implica a su vez desarrollar una serie de funciones que le ayuden en su búsqueda.
El recorrido que hace el sujeto es desde el inicio hasta el final de la trama. Donde emprende su búsqueda del objeto, ya que éste siente carencia y necesidad. Por tanto la relación que existe entre ambos es la del deseo. Además, Ubersfeld (1989) sostiene que:
La pareja sujeto- objeto. El sujeto se une al objeto de su deseo o de su querer por una flecha que indica el sentido de su búsqueda. La primera dificultad, y también la mayor de todas, están en determinar textualmente cuál es el sujeto o, al menos, cuál es el sujeto principal de la acción. (p.55)
A partir de ello, Ubersfeld nos muestra ciertos requisitos que debe seguir la categoría actancial sujeto- objeto.
- No se puede considerar como sujeto a alguien que quiere lo que tiene o que busca simplemente conservar lo que posee.
- El sujeto puede ser un sujeto colectivo, pero no puede ser una abstracción.
- El objeto de la búsqueda del sujeto puede perfectamente ser individual (una conquista amorosa, por ejemplo); pero lo que se juega en esta búsqueda sobrepasa siempre lo individual en razón de los lazos que se establecen entre la pareja sujeto- objeto, jamás aislados, y otros actantes.
- El objeto de la búsqueda puede ser abstracto o animado, pero, en cierto modo, representado en escena.
Asimismo, se pude diferenciar dos tipos de sujetos:
- Los sujetos de estado, cuya propiedad determinada es la de unirse con el objeto deseado.
- Los sujetos de hacer, que son aquellos que realizan transformaciones en los estados de otros sujetos u objetos (o de sí mismo).
El objeto, en cambio, se viste con el ropaje de una cosa, una situación o un hecho que es un signo del valor que el sujeto, con su hacer, desea alcanzar, vencer, conquistar, convencer, etc.
Cuando Greimas habla de objetos en este nivel, se refiere a esto como actantes, es decir, como moldes o receptáculos de contenidos múltiples, y no de tal o cual tipo de objeto particular. Esta categoría actancial de objeto puede ser afectada tanto por el hacer del sujeto (Greimas habla entonces de objetos de hacer) como por determinaciones propias que lo especifican (se trata, entonces, semióticamente hablando, de objetos de estado).
En resumen, es muy importante no confundir la posición sintáctica del actante con tal o cual sujeto u objeto particular. El actante es solo un lugar sintáctico dentro de la narración que define una posición, y no un sujeto u objeto particular.
Por ejemplo:
CUADRO N° 02: sujeto- objeto
Elaboración propia
2.5.4.2. Destinador – destinatario
Esta pareja de actantes son más que todo ente que no se pueden observar. “Es el eje más abstracto, es decir no tiene que encarnarse en figuras; es el de las motivaciones o impulsos, del poder y/o del saber cómo puntualiza” (Pavis, 1996, p.14).
Greimas menciona que en esta pareja de actantes el destinador es un sujeto que se encuentra deseando al objeto. Y le comunica al destinatario, pero de forma cognoscitiva; es decir, el destinador le da la orden al destinario para que busque al objeto, en consecuencia el destinador se convierte en un ente manipulador, ya que éste no actúa por su cuenta, si no que hace que el destinatario lleve a cabo la acción.
Esta relación es considerada una forma de comunicación, también distingue una serie de clases de actores a lo que llamaremos el dador, constituido por
Sujeto Función Objeto
Romeo Vivir su amor con Julieta
Lazarillo de Tormes
aquellos que apoyan al sujeto en la realización de su intención, provee el objeto o permiten que se provea. La persona a la que se da el objeto es el receptor. El destinatario suele coincidir con la persona del sujeto. Desea para sí algo o alguien. Pero, ya que no es éste el caso siempre, se hace preciso especificar esta clase de actores.
El destinador es una persona o la colectividad, una realidad concreta o abstracta, que tiene suficiente poder para llevar a buen término la operación emprendida; generalmente es uno (a veces dos: positivo y negativo) y suele permanecer en segundo plano dentro de la fábula. El receptor que también es comúnmente personal suele coincidir con el sujeto.
Por ejemplo:
CUADRO 03: destinador- destinatario (obra: Lazarillo de Tormes)
Destinador Función Destinatario
Los problemas
sociales Hacen imposible una vida estable
De Lazarillo de Tormes
Arcipreste de San
Salvador Casa a su criada con Lazarillo de Tormes
Elaboración propia
En el ejemplo anterior podemos notar que el destinador no siempre va a ser una persona, también pude ser un problema que este pasando en relación al sujeto, es ahí donde el destinador va a ser quien propicie la inclinación de lo bueno o malo dentro de la narración.
2.5.4.3. Ayudante- oponente
Greimas (1987) afirma:
Reconocemos, sin embargo, sin dificultad, dos esferas de actividad y, en el interior de éstas, dos tipos de funciones bastante distinta: la primera, las unas se conocen en aportar ayuda operando en el sentido del deseo, o facilitando la comunicación. La segunda, por el contrario, consiste en crear obstáculos, oponiéndose ya sea a la realización del deseo, ya sea a la comunicación del objeto. A estos dos haces de funciones pueden ser atribuidos, a dos actantes distintos, a los que designaremos con los nombres de ayudante vs oponente. (p. 273)
En ese sentido, el ayudante- oponente siempre está en un juego continuo, ya que uno busca llegar al objeto, mientras que el otro siempre pone impedimentos para evitar que el ayudante consiga lo que tanto busca.
Así, el sujeto proyecta en ellos un “poder” que le sirve para realizar sus deseos. Greimas (1987) sostiene que “se comprende que el ayudante y el opositor no son más que proyecciones de la voluntad de la acción y de las resistencias imaginarias del sujeto mismo, juzgadas benéficas o maléficas con relación a su deseo” (p.275).
Por consiguiente, podemos decir que la relación actancial ayudante- oponente, el ayudante es aquel representado por un personaje que actúa para facilitar la satisfacción del deseo del héroe, caso contrario del oponente, quién siempre busca generar obstáculos para la realización del deseo del héroe.